Viernes, y la jornada se abre fuera de Roma, no podemos menos. En España, sesenta y nueve muertos en el choque de dos trenes entre Los Yébenes y Urda, en la provincia de Toledo; un telegrama del Papa al arzobispo de la sede primada; y dos párrocos que llegaron los primeros y dieron la absolución entre los hierros. En el Vaticano, la vista de apelación del cardenal Becciu duró once minutos, no entró en el fondo y lo dejó todo para el 26 de enero: lo único que hizo la Corte fue recordar que sus propias ordenanzas siguen sin cumplirse, siete meses después de dictarlas.
Lo demás del día: se cumplen cien años de los primeros seis obispos chinos y el centenario lo celebra la agencia de Propaganda Fide, no el Papa; Perú presenta el helicóptero que llevará al Papa y no dice si está presurizado, que era la única pregunta que había; aparecen por fin las cartas de la peregrinación tridentina y desmienten al Vaticano a medias; la Santa Sede habla en la ONU del espacio y esta vez no menciona las armas; el limosnero está en Ucrania y alguien denuncia un silencio informativo que no existe; la UBA nombra doctor honoris causa al Papa y el programa oficial del viaje no prevé pasar por la UBA; unas reglas que llevan el nombre de un Papa y no son de la Santa Sede; un libro sobre un milagro eucarístico que nunca se presentó al Vaticano; el itinerario peruano nombra un pueblo y no le pone ningún acto; los portuarios de Génova paran hoy contra el tránsito de armas.
El accidente de Urda y el telegrama del Papa
Empezamos por España, que es donde está hoy lo más grave. El miércoles, a las nueve menos cinco de la mañana, en el kilómetro 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, entre los términos de Los Yébenes y Urda, un AVE de Renfe embistió a un tren de Iryo que estaba detenido en la vía. Hasta cuatro coches descarrilaron y cayeron por un terraplén. Iban quinientos cuarenta y cuatro pasajeros. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios rectificó anoche el balance y lo devolvió a sesenta y nueve muertos, después de haber circulado una cifra de setenta y cuatro que se retiró. De ciento diez ingresados, sesenta habían recibido el alta y cincuenta seguían hospitalizados al mediodía del jueves. Son cifras provisionales y así hay que darlas.
La causa no está establecida. Hay secreto de sumario, las cajas negras están incautadas y el expediente acaba de abrirse en un juzgado de Orgaz. El ministro de Transportes habló de una decisión errónea del centro de control de Atocha que habría permitido al AVE rebasar una señal en rojo: es la versión del ministro, no una conclusión de la investigación, y la distinción no es menor cuando hay sesenta y nueve muertos.
El Papa escribió el jueves. El Bollettino del 29 lo registra como telegrama del Santo Padre con la firma del cardenal secretario de Estado, por las víctimas del accidente ferroviario en España, y lo difundió la Sala Stampa en español, de modo que las versiones italianas que circulan son traducción. El original lo publicó entero la archidiócesis de Toledo. Va dirigido al arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro Chaves, y no a las autoridades civiles; lo firma el cardenal Pietro Parolin en nombre del Papa. León XIV se dice «vivamente apenado», «ofrece sufragios por el eterno descanso de los difuntos», hace llegar «su sentido pésame a los familiares de los fallecidos», anima a los equipos de rescate «a perseverar en los trabajos de socorro y asistencia» e imparte «la confortadora Bendición Apostólica, como signo de esperanza en el Señor Resucitado». Es el segundo telegrama papal por una catástrofe ferroviaria española este año. El primero fue por el accidente de Adamuz, en la provincia de Córdoba, y está en el Bollettino del 19 de enero.
Absueltos entre los hierros
Lo que sigue lo ha contado esta casa. El párroco de Los Yébenes, Fernando Fernández de Bobadilla, fue de los primeros en llegar a la vía. Dio la absolución colectiva a quienes yacían entre los hierros, sostuvo bolsas de suero a los sanitarios y acompañó en el colegio a una mujer hasta que su hijo le confirmó la muerte de su nuera. A ABC le dijo: «he dado una absolución colectiva; en estos casos, es lo que recomienda el Vaticano». A la radio describió a los difuntos como «una multitud». No recuerda cuándo llegaron los primeros equipos médicos.
La precisión canónica, porque es del caso y no es un adorno: el canon 961 permite la absolución general sin confesión individual previa cuando hay peligro inminente de muerte y no hay tiempo de oír a cada uno. El penitente ha de estar arrepentido y, si sobrevive, confesar después sus pecados graves. Dar la unción de enfermos a cada herido grave era materialmente imposible.
El párroco de Urda, José Miguel Fernández, se enteró por una llamada del arzobispo, acudió a la vía y ayudó a sacar pasajeros; uno de ellos le dijo: «¡padre, estoy vivo, deme un abrazo!». Luego atendió en el pabellón de heridos leves y en el colegio, y dice que nadie rechazó su presencia. Su resumen fue de cuatro palabras: «Dios siempre ayuda». Hubo también un sacerdote de Consuegra, y el vicario de La Mancha y el arcipreste estuvieron en la vía o en los pabellones desde primera hora. Cerro Chaves se trasladó a los dos pueblos, llamó a la escena «dantesca» y mandó abrir las parroquias de Urda, Los Yébenes y Consuegra.
La basílica del Cristo de la Vera Cruz y las campanas de la archidiócesis
Urda no es un pueblo cualquiera en el mapa eclesiástico español, y ese dato no lo hemos visto en ninguna crónica. Su santuario es la Pontificia Basílica Menor del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, elevada a basílica el 2 de febrero de 2021. Juan Pablo II había concedido a la imagen año jubilar extraordinario con indulgencia plenaria por su cuarto centenario, en 1995 y 1996, y en 2005 un jubileo perpetuo para los años en que el 29 de septiembre cae en domingo: el último corrió del 22 de septiembre de 2024 al 20 de septiembre de 2025, unido al Año Santo.
Y es donde se ha rezado estos dos días. El miércoles hubo Misa a mediodía y por la tarde en la basílica, ofrecidas por las víctimas. La archidiócesis puso además a Cáritas Diocesana a disposición de las familias. El jueves al mediodía las campanas de toda la archidiócesis tocaron a difunto con invitación a rezar el Ángelus, y a las seis de la tarde hubo exposición del Santísimo en la parroquia de Urda. La Conferencia Episcopal firmó el día 28 una nota de condolencias, sufragio por los difuntos y agradecimiento a los servicios de emergencia. Cerro Chaves escribió sobre los vecinos de Urda y de Los Yébenes y sobre sus párrocos que «su humanidad es un faro de luz en medio de tanta tristeza». Y el arzobispo de Oviedo, según recoge Religión Digital, pidió «responsabilidad de gobernanza» y dijo que «algo no funciona bien».
Audiencia a la presidenta de Costa Rica
El Papa recibió el jueves por la mañana a Laura Fernández Delgado, presidenta de la República de Costa Rica, y la Sala Stampa lo publicó como comunicado en el Bollettino del día. Primera ficha que hay que cambiar hoy: Fernández Delgado ganó en primera vuelta el 1 de febrero y tomó posesión el 8 de mayo para el periodo 2026-2030, en sucesión de Rodrigo Chaves. La audiencia estaba anunciada desde el 23 de septiembre y se inscribe en una gira europea del 27 de octubre al 6 de noviembre que incluye la Cumbre Iberoamericana de Madrid los días 4 y 5.
Según L’Osservatore Romano, después de la audiencia la presidenta se reunió con el cardenal Parolin, acompañado por monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales. Un solo encuentro, no dos, que es la fórmula habitual y que conviene no desdoblar. Los temas: la satisfacción por las buenas relaciones entre la Santa Sede y Costa Rica y entre el Estado y la Iglesia local, y las cuestiones sociales y políticas del país y de la región, con mención particular de la seguridad y la inmigración.
La exposición del papamóvil
Ayer dimos dos datos mal y los corregimos, porque el lector los leyó aquí. Escribimos que la exposición «Un secolo di papamobile» era de los Museos Vaticanos y que se había inaugurado el miércoles 28. Lo primero: el comunicado oficial del Gobernatorato la presenta como exposición del Gobernatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano en colaboración con Mercedes-Benz; los Museos Vaticanos aportan la sede y el comisario, no la titularidad. Y lo segundo: el 28 fue la presentación a la prensa, en la Sala Conferenze, y la apertura al público fue el 29. Está abierta hasta el 31 de enero de 2027.
La ficha, ahora completa. Ocho vehículos Mercedes-Benz, expuestos junto a un Benz Patent-Motorwagen de 1886 y un Clase S actual, en el pabellón de cristal del Giardino Quadrato. El comisario es Sandro Barbagallo, del Departamento de Colecciones Históricas; Barbara Jatta dirige los Museos. Entre los coches, el Nürburg 460 de Pío XI con butaca de brocado de seda, un 600 Pullman Landaulet de Pablo VI, el 300 SEL que usaron Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, el 230 G con cúpula transparente del viaje de Juan Pablo II a Alemania en 1980 y el ML 500 de Benedicto XVI.
Y sobre el siglo del título, dos precisiones que refuerzan lo que decíamos. Las fuentes institucionales son más prudentes que el rótulo: el comunicado del Gobernatorato habla de «casi un siglo» de servicio y Jatta, de «cien años de Mercedes-Benz al servicio de los Pontífices», mientras el título redondea al alza los noventa y seis años que van de 1930 a hoy. La segunda es mejor: la propia web de los Museos Vaticanos acredita como primer papamóvil un Toyota Land Cruiser, ajeno al conjunto expuesto. De modo que «el primer automóvil usado con regularidad por un Papa» es afirmación del patrocinador sobre un Mercedes, y la casa tiene escrita otra cosa sobre el primer papamóvil. Las dos pueden ser compatibles, pero no son la misma frase. Lo que el Papa dijo no necesita arbitraje: que la relación empezó en 1930 con Pío XI y que el papamóvil se ha convertido en «un instrumento de encuentro».
La vista de Becciu duró once minutos
Ayer escribimos que la vista de apelación era esta mañana y que su objeto eran los omissis, los actos que el promotor de justicia no depositó completos. Lo primero era cierto; lo segundo era lo anunciado y no fue lo que ocurrió, y hay que corregirlo. Riprende il processo Becciu, sotto esame gli omissis e i diritti della difesa era el titular con el que llegaba la jornada. La jornada fue otra.
La vista duró once minutos, de las nueve y diecisiete a las nueve y veintiocho. El presidente de la Corte de Apelación, monseñor Alejandro Arellano Cedillo, la abrió diciendo que estaba dedicada «única y exclusivamente a la calendarización de las próximas vistas»; que esas se dedicarán «exclusivamente al examen de las cuestiones preliminares», porque los escritos ya están depositados; y que «no entraremos todavía en el fondo de la causa». Las fechas, fijadas tras consultar las agendas de las partes: del martes 26 al viernes 29 de enero de 2027, de nueve a una y media. Estaban en la sala tres de los diez acusados: el cardenal Becciu, Fabrizio Tirabassi y Enrico Crasso.
Lo que sí hizo la Corte, y es el único movimiento del día, lo cuenta AgenSIR: recordó la necesidad de cumplir sus propias ordenanzas, empezando por la del 17 de marzo, que impone a la Oficina del Promotor de Justicia depositar en secretaría la versión íntegra de los actos de la instrucción. Un aviso de lectura, porque los despachos de la mañana no dicen lo mismo que los del mediodía: el primero de ANSA se queda en «finales de enero», sin fechas, y quien cite solo ese se queda corto.
Becciu da las gracias, y los actos siguen sin depositarse
El cardenal habló dos veces y no dijo lo mismo. Por la mañana, a través de sus abogados, el «estamos nerviosos» que ANSA llevó al titular: no lo dijo él ante nadie y ninguna cabecera lo sitúa en un escenario. Por la tarde, una declaración escrita suya, y conviene leerla con cuidado porque el titular que circula se entiende al revés. La frase «no hay verdadera justicia si no hay una justicia justa, respetuosa de los derechos de las partes y, en este caso, de los de la defensa» es suya, pero no es un reproche: la dice agradeciendo a los magistrados de la Corte de Apelación «haber reafirmado un principio fundamental». Y añade que la jornada «ha reafirmado los principios del justo proceso», que «hace más de seis años que mi vida y la de mis familiares quedó trastocada» y que esperará «con confianza» el final de enero.
Los abogados fueron menos líricos. Fabio Viglione: «respetamos este calendario, estaremos listos en enero, ya lo estábamos hoy», y «los actos tienen que ponerse a disposición de la defensa para ejercer plenamente su derecho. Todo esto ha faltado, lo reiteraremos en las vistas de enero». Luigi Panella, que defiende a Crasso, fue más lejos: «es lo que pedimos, el depósito de todos los actos sin omissis», se declaró «positivamente impresionado» por la insistencia de la Corte en sus propias ordenanzas y sostuvo que, si no se cumplen, «la acción penal no puede proseguirse».
Y una ausencia que no hemos visto señalada en ninguna parte. Desde que la Casación vaticana tomó acta el 12 de enero de la abstención de Alessandro Diddi en este grado, lo correcto es escribir «la Oficina del Promotor de Justicia» y no su nombre. El problema es que ninguna de las crónicas de ayer nombra a quién sostiene hoy la acusación, ni la identifica en la sala. No es un desmentido, que no podríamos dar; es una falta de acreditación, que sí. Y la condena, por cuarta vez, no está anulada.
La Santa Sede en la ONU y lo que esta vez no pidió
La Santa Sede all’Onu: l’esplorazione dello spazio sia beneficio di tutti i popoli, de Daniele Piccini. Y antes del contenido, el nombre, porque es cargo nuevo: habló monseñor Christophe Zakhia El-Kassis, arzobispo titular de Roselle, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU en Nueva York desde el 25 de julio, antes nuncio en los Emiratos Árabes Unidos y en Yemen y delegado apostólico en la Península Arábiga. Sucede a Gabriele Giordano Caccia, que en marzo salió de Nueva York para la nunciatura en los Estados Unidos. Fue el miércoles, en el Palazzo di Vetro, ante la Cuarta Comisión de la octogésima primera Asamblea General, en el punto de la cooperación internacional para el uso pacífico del espacio ultraterrestre.
Lo que pidió, en concreto: que la exploración del espacio sea «beneficio de todos los pueblos»; que se comparta el conocimiento científico con los países en desarrollo; una «respuesta internacional coordinada» ante la sobresaturación orbital, la acumulación de basura espacial y la actividad comercial creciente; «una gestión responsable» del espacio para que las generaciones futuras puedan usarlo; y el empleo de las tecnologías espaciales frente al cambio climático, la inseguridad alimentaria, la escasez de agua y las catástrofes naturales. La base jurídica que invoca es el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967.
Lo interesante está en la comparación. En la crónica no aparece una sola línea sobre los usos militares del espacio. En 2019, en la misma cita anual, monseñor Bernardito Auza pidió que el espacio se mantuviera «libre de armas de cualquier tipo», que se prohibiera atacar satélites «desde el espacio o desde la Tierra» y propuso una agencia internacional de vigilancia por satélite. En 2024, Caccia pidió la no militarización y que el espacio, como bien común, tuviera prioridad sobre los intereses nacionales y comerciales. Esta vez, gestión ambiental de la órbita y reparto de beneficios. Lo que se puede afirmar es que la crónica no lo recoge; no que no se dijera, porque el texto íntegro no está publicado. Lo anotamos y volveremos cuando lo esté.
El limosnero en Ucrania y el silencio que no hubo
El limosnero del Papa está estos días en Ucrania, y hay que empezar por quién es, porque el titular que circula se lee como si fueran dos personas y es una. Luis Marín de San Martín, agustino, español, es limosnero pontificio y prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad desde el 12 de marzo, con dignidad de arzobispo, y antes era subsecretario de la Secretaría General del Sínodo; en el mismo acto el cardenal Konrad Krajewski, limosnero desde 2013, pasó a arzobispo de Łódź.
El viaje va del 27 al 30 de octubre. De Varsovia a Kiev por carretera, misa en la nunciatura, un centro de Caritas-Spes, un refugio subterráneo, una parroquia latina, la Curia greco-católica, la catedral patriarcal de la Resurrección y un prefabricado de la periferia; después Zaporiyia, Dnipró y Fastiv. La carga son unas seiscientas cajas de ropa de invierno, mantas, ropa de cama y alimentos, recogidas del 22 al 24 de octubre entre empleados de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano. En todo el índice del Bollettino de octubre no hay una sola entrada sobre la Limosnería ni sobre esta misión: el viaje no lo anunció la Sala Stampa.
Y aquí está el asunto. L’elemosiniere che nessuno insegue, sin firma, sostiene que del viaje «no se encuentra prácticamente rastro», que solo lo recoge Vatican News y que el silencio se explica porque una parte de la prensa infla a los amigos y deja en la sombra a quien no le sirve. El inventario de hechos de la pieza es bueno y coincide con todo lo que hemos podido contrastar; el marco no se sostiene. EWTN lo publicó el 26 de octubre, un día antes de que el viaje empezara, con declaraciones del propio Marín a su redacción en español, firma de Victoria Cardiel, y el despacho se replicó en inglés y en portugués. Y esta casa lo publicó el 24, cinco días antes de que se denunciara el silencio. La explicación prosaica está en el párrafo anterior: sin comunicado de la Sala Stampa no se dispara el teletipo, y eso basta para explicar un perfil bajo sin atribuir intenciones a nadie.
Cien años de los primeros obispos chinos, y el Papa no ha dicho nada
Se nos había pasado y es el centenario del año. El 28 de octubre de 1926, fiesta de los santos Simón y Judas, Pío XI consagró en San Pedro a los seis primeros obispos chinos de la era moderna. Su homilía está publicada y los llama «primicias y brotes nuevos del Episcopado chino»; no dice San Pedro con esas palabras, dice «la tumba de los Apóstoles» y «este templo dedicado a Pedro». Los seis: Odorico Cheng Hede, de Puqi; Melchior Sun Dezhen, de Lixian; Giuseppe Hu Ruoshan, de Taizhou; Filippo Zhao Huaiyi, de Xuanhua; Simone Zhu Kaimin, jesuita, de Haimen; y Aloysius Chen Guodi, de Fenyang. Los había acompañado a Roma Celso Costantini, primer delegado apostólico en China.
El centenario lo celebra la agencia de Propaganda Fide, no el Papa. El congreso es el 5 de noviembre en la Urbaniana, lo organiza Fides y al estrado suben el cardenal Parolin, el cardenal Tagle, el cardenal Chow de Hong Kong y dos obispos traídos de China: Giuseppe Li Shan, de Pekín, e Ignazio Ding Zuyao, de Haimen. De León XIV, a día de hoy, no hay nada: ni homilía ni discurso sobre el asunto, y en el índice de sus discursos de octubre el único del día 28 es el de los directivos de Mercedes-Benz. El programa de celebraciones que difundió el Bollettino el 27 tampoco contiene nada de China.
La comparación es la que vale, y es con el año pasado. En octubre de 2025, por el centenario del Concilio de Shanghái, hubo mensaje del Papa leído en la Urbaniana, donde llamó a aquel concilio «una piedra miliar en la historia de la Iglesia en China», y estuvieron Parolin y Tagle. Este año, mismo auditorio, mismos cardenales y ningún mensaje. Una precisión de documento, por si alguien la pide: lo que la prensa católica asocia al centenario es Maximum illud, carta apostólica de Benedicto XV del 30 de noviembre de 1919, y no Rerum Ecclesiae, la encíclica de Pío XI del 28 de febrero de 1926, que habla de clero autóctono y apenas roza a los obispos. Presentar la consagración de octubre como ejecución de la encíclica de febrero es una inferencia cómoda y no está en el texto.
De las seis sedes de 1926, una ya no existe
Y aquí está el dato que ningún medio ha puesto al lado del otro. Haimen, la sede de Zhu Kaimin, tiene obispo nuevo: Ding Zuyao, ordenado el 15 de octubre en Nantong en el marco del Acuerdo Provisional, y es uno de los ponentes del congreso. Xuanhua, la sede de Zhao Huaiyi, no tiene obispo porque ya no es una sede: la Santa Sede la suprimió el 8 de julio de 2025 junto con Xiwanzi, erigiendo en su lugar la diócesis de Zhangjiakou, y la nota no mencionaba la situación del obispo clandestino Agostino Cui Tai. Una de las seis circunscripciones del centenario ha dejado de existir catorce meses antes del centenario.
Del Acuerdo, el estado exacto, porque circulan fechas falsas. Se firmó el 22 de septiembre de 2018 en Pekín, por monseñor Antoine Camilleri y el viceministro Wang Chao; se renovó en 2020, en 2022 y el 22 de octubre de 2024, esta vez por cuatro años y no por dos. No hay por tanto ninguna renovación pendiente en 2026, y el texto sigue sin publicarse ocho años después. Y el dato que esta casa ha documentado dos veces este año: de cada nombramiento, Roma habla de nombramiento del Papa y Pekín, de aprobación por su propia Conferencia Episcopal. El mismo acto, contado de dos maneras, que es exactamente lo que el Acuerdo deja sin resolver.
Las cartas de la peregrinación tridentina, y lo que desmienten y lo que no
Aparece por fin la carta que llevamos buscando desde agosto. Diane Montagna ha publicado cuatro documentos del expediente de la XV peregrinación Summorum Pontificum, la del 24 de octubre, y tres de ellos con facsímil del original francés. El 12 de junio el abate Claude Barthe pidió al Papa renovar la autorización del año anterior. El 7 de agosto, protocolo 55.786, el arzobispo Paolo Rudelli, Sustituto para los Asuntos Generales, denegó la Misa en usus antiquior en San Pedro con una fórmula que conviene retener: «por este año, no estamos en condiciones de acoger su petición». El 8 de septiembre Barthe pidió otra cosa distinta: entrar en procesión en la basílica, rezar por el Papa en la Confesión y adorar el Santísimo en el altar de la Cátedra a la una. Y el 30 de septiembre, protocolo 58.510, Rudelli denegó también eso, sin una sola línea de motivación. La primera de las cartas la había adelantado ella misma el 25 y la versión italiana es de Luigi Casalini en Messa in Latino.
Lo que se desmiente, y es serio. The Pillar publicó el 26, de Edgar Beltrán, que un portavoz vaticano sostenía que si los organizadores querían adoración u oración «deberían haber presentado una petición específica a tal fin». La carta del 8 de septiembre enumera exactamente esas dos cosas, con hora incluida. Dos precisiones de método, porque importan: en la pieza de The Pillar el portavoz figura sin nombre, y quien lo identifica como Matteo Bruni es Montagna; y Edward Pentin dejó escrito que pidió comentario a Bruni el 23 y no había respuesta al cierre.
Y lo que no se desmiente, que es la otra mitad y casi nadie la dice. El portavoz añadió que el rechazo se refería «exclusivamente a la procesión». Como la carta del 8 de septiembre agrupaba las tres peticiones en una sola y la denegación del 30 no motiva nada, de las cartas no se deduce si se denegó solo la procesión o el paquete entero: el documento calla. El expediente derriba con solidez la frase de la petición inespecífica; no derriba con la misma solidez la de la procesión. Montagna trata las dos como refutadas por igual, y ahí pasa del plano documental al interpretativo. La observación más útil es de Pentin: Rudelli tampoco negó que la basílica estuviera disponible a esa hora.
El resto, para cerrar el asunto. AdVaticanum subrayó en septiembre que aquel «por este año» deja la puerta abierta y que la restricción afecta a la Misa de la peregrinación y no a la Misa en latín en San Pedro en general. La Misa acabó en Santa María la Mayor, autorizada por el cardenal Rolandas Makrickas y celebrada por monseñor Athanasius Schneider, y hubo discusión sobre si bajó de pontifical a rezada. Y la réplica, que no es oficial pese al tono, la firmó Silere non possum el 26: llama «completamente falso» el titular de Montagna del día 25, sostiene que la carta solo acredita la denegación de la petición concreta de un sacerdote y atribuye las vallas de la plaza a unas obras. Parafrasea la carta de Rudelli; no la cita.
El papacóptero es un Mi-17, y de la presurización no dice nada nadie
El 24 de octubre escribimos que el helicóptero del 14 de noviembre no lo había confirmado ninguna autoridad peruana. Ya lo ha hecho. El Ministerio de Defensa lo presentó el miércoles en el Ala Aérea número 2 del Callao: cuatro helicópteros Mi-17 de la Fuerza Aérea del Perú, uno para el Papa y tres para protección y evacuación; dos Bell 212 y 412 con paramédicos y médicos aeronáuticos para evacuación aeromédica; y un avión ambulancia Beechcraft King Air 360C que quedará estacionado en Chiclayo y que podría trasladar al Papa a Lima si hiciera falta. El Mi-17 lleva hasta veinticuatro personas y cuatro toneladas, vuela de día y de noche con gafas de visión nocturna y tiene, según la nota del ministerio, unas tres horas y media de autonomía. La nota remata: «las aeronaves dispuestas para el viaje del sumo pontífice en el Perú se encuentran en condiciones óptimas».
Y ahora el dato que importa, que es lo que no está. La presentación detalla la presurización del avión ambulancia —cabina mantenida por debajo de los nueve mil ochocientos pies, treinta y cinco mil pies de techo— y no dice una palabra sobre la del helicóptero. Era la única cuestión que estaba sobre la mesa: el 22 de octubre el padre Juan Bytton habló a AgenSIR de una cabina no presurizada y de dos mil treinta y cinco metros de altitud. Lo segundo queda confirmado: el Gobierno Regional de Cajamarca sitúa Santa Cruz de Succhabamba a 2.035 metros. Lo primero sigue sin responder, y el silencio no es una respuesta en ningún sentido. Tampoco dice nadie si va médico en el vuelo del Papa. Lo único que ha dicho la Santa Sede sobre su salud es lo del 26 de octubre, al confirmar el viaje: el doctor Luigi Carbone, que «la recuperación posoperatoria del Santo Padre sigue progresando» y que los últimos exámenes «confirman la buena salud», y que «no se advierten contraindicaciones, dado el cuadro clínico actual». Ni altitud, ni cabina, ni helicóptero.
Dos cosas más sobre el nombre y sobre el número de vuelos. «Papacóptero FAP» es la etiqueta de la nota de prensa del ministerio, no una denominación militar: ninguno de los oficiales que dieron la rueda la pronunció, y Euronews la acorta a «papacóptero» diciendo que la aeronave fue «bautizada» así, sin decir por quién. Y el aviso número 1 de la Sala Stampa contempla exactamente dos tramos en helicóptero en todo el viaje de doce días, los dos del sábado 14, de cien kilómetros y cincuenta minutos cada uno, con la palabra en plural: «elicotteri militari». La prensa peruana añade etapas en Lima y en Cusco que el programa oficial no recoge, y El Comercio advierte que el plan es tentativo. De la duración, el programa dice cincuenta minutos y Euronews, parafraseando al piloto, treinta o cuarenta.
Alrededor, el dispositivo. El Ministerio de Salud peruano ha montado la llamada Operación León: cuatro mil ciento once efectivos, noventa y tres puestos médicos avanzados, más de ciento cincuenta ambulancias y ciento noventa y dos puntos de hidratación para unos tres millones cuatrocientas mil personas. Ninguna de las dos piezas que lo cuentan lo relaciona con la salud del Papa ni con la altitud. Y una delegación vaticana de avanzada, de ocho a diez personas, está en el Perú hasta el 2 de noviembre revisando rutas. Para el archivo: el padre Bytton ya había anunciado el 21 de octubre un helicóptero «con insumos de salud» para los traslados del norte, cuando el viaje a Santa Cruz figuraba todavía como probable.
El itinerario nombra Zaña y no le pone ningún acto
Repasamos el programa oficial del viaje a América porque quedan siete días y hay un detalle sin explicar. El viaje se anunció el 5 de agosto —Uruguay, Argentina y Perú, del 6 al 17 de noviembre— y el programa con horarios se publicó el 21 de septiembre, con el lema «Bienvenidos todos. Vayan y anuncien». Uruguay del 6 al 8, con Montevideo, Paysandú y Florida; Argentina del 8 al 11, con Buenos Aires, Córdoba y Luján; Perú del 11 al 17, con Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa.
Veníamos escribiendo «Succhabamba» y el nombre oficial es Santa Cruz de Succhabamba, de modo que la abreviatura era nuestra. La jornada del 14 se titula «Chiclayo-Santa Cruz de Succhabamba-Zaña-Chiclayo» y queda así: a las ocho, rito de coronación de la Virgen Inmaculada en la catedral de Santa María de Chiclayo; a las nueve y diez, salida en helicóptero desde la base aérea; a las nueve y cincuenta, llegada al helipuerto de Santa Cruz de Succhabamba; a las once, Misa; a la una y cuarto, regreso en helicóptero; a las dos, aterrizaje en Chiclayo; y a las cinco y media, encuentro de oración por la clausura del Año Jubilar de Santo Toribio de Mogrovejo en su santuario. Los dos vuelos en helicóptero, confirmados.
La anomalía es Zaña. Figura en el rótulo de la jornada y en la tabla de husos horarios del itinerario oficial, y no tiene ningún acto asignado en el horario publicado; el encuentro de las cinco y media aparece en el santuario de Santo Toribio sin indicación de localidad. Un programa que nombra un pueblo en el título de la jornada y no le pone nada dentro es, o un acto suprimido que no se ha quitado del rótulo, o una localidad que se da por sabida. No lo resolvemos hoy. Del Año Jubilar sí se puede decir de qué va: Santo Toribio fue canonizado el 10 de diciembre de 1726 por Benedicto XIII, de modo que este año se cumple el tercer centenario, y sus restos están en la catedral de Lima.
El Divino Niño del Milagro, un libro y una aprobación que nunca se pidió
Entregan a León XIV un libro sobre el Divino Niño del Milagro, devoción que él mismo alentó, de Walter Sánchez Silva en ACI Prensa. Y hay que leer el titular con cuidado, porque «del Milagro» es parte del nombre de la devoción y no un milagro recién reconocido. Lo que ha ocurrido es que el padre Edwin Limas Falcón, oblato de San José, entregó al Papa un libro del grupo laical Milagro Eucarístico Perú 1649 sobre una peregrinación por veintiuna parroquias de Lima y el Callao. La entrega fue en el marco de la audiencia a los participantes en el congreso de la Gregoriana por los 150 años de su Facultad de Derecho Canónico, el 23 de octubre en la Sala Clementina, y en el discurso del Papa de aquel día no aparece ni el Divino Niño, ni Eten, ni ningún milagro eucarístico.
El asunto nos interesa porque es Chiclayo. La devoción es la del Divino Niño del Milagro de Ciudad Eten, en Lambayeque, diócesis que el Papa gobernó: dos apariciones del Niño en la hostia, el 2 de junio y el 22 de julio de 1649. Siendo obispo, Prevost impulsó el reconocimiento de Ciudad Eten como ciudad eucarística y gestionó un terreno de once hectáreas para un santuario. Lo que no hay es acto jurídico alguno: la propia pieza dice que la aprobación formal «está ahora en manos del Papa León XIV», y recoge que en 2019 el obispo de Chiclayo declaró que el milagro nunca se había presentado al Vaticano. Añadamos lo que falta: el marco aplicable no serían las Causas de los Santos sino las normas del Dicasterio para la Doctrina de la Fe del 17 de mayo de 2024 sobre presuntos fenómenos sobrenaturales, donde instruye el obispo diocesano. Y hay prensa de 2025 que ya tituló el milagro como reconocido por León XIV. No lo está.
La Universidad de Buenos Aires nombra doctor honoris causa al Papa León
El Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires resolvió por unanimidad el miércoles otorgar su máximo título honorífico a León XIV, con su nombre civil, Robert Francis Prevost. La resolución funda la distinción en una influencia que «trasciende» sus funciones como jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano y de la Iglesia católica, y enumera desigualdad y pobreza, inmigración, crisis ambiental, los efectos de la inteligencia artificial sobre el trabajo, conflictos armados y construcción de la paz, convivencia democrática y diálogo interreligioso.
La prensa argentina titula en pasado y en futuro a la vez, y las dos cosas son correctas porque hay dos actos. El Código de la UBA dispone que el diploma mencione «la Resolución del Consejo Superior que la otorga» y que el Rector lo entregue después «en acto público y solemne», tras el cual el distinguido pronuncia una disertación. El título está otorgado; la entrega no tiene fecha. Y ahí aparece el problema: el programa oficial del viaje no prevé ningún acto en la UBA, y el único encuentro universitario en Buenos Aires es el del 9 de noviembre con la comunidad de trabajo de la Universidad Católica Argentina, que es otra institución. La Nación lo dice sin rodeos: se desconoce si las autoridades de la UBA se reunirán con el Papa para entregarle el título.
Dos cosas que no vamos a escribir, porque no las acredita ninguna fuente. Una, que sea el primer Papa distinguido por la UBA: ninguna crónica lo afirma, y el único precedente que ofrecen es el de Lionel Messi, distinguido pocas horas antes de su despedida de la selección. Otra, que no hubiera objeciones: lo que consta es que no se han reportado. Lo que sí está documentado es que otras universidades públicas argentinas distinguieron al Papa Francisco: Río Cuarto se lo dio in memoriam en 2025 y Salta, en septiembre de 2023, a petición de sus estudiantes.
Las «Reglas Papa Francisco» no son de la Santa Sede
El nombre engaña y conviene decirlo antes que nada: no son un documento pontificio, ni de un dicasterio, ni de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales. Son dieciocho reglas de adhesión voluntaria nacidas en la Argentina, promovidas por la Pastoral Judicial, y se presentaron en la Universidad Católica de La Plata con la rectora Rita Gajate, el obispo de San Justo, monseñor Eduardo García, el fiscal de Estado bonaerense Hernán Gómez, el juez de Casación Penal Alejandro Slokar, el procurador general Julio Conte-Grand y el arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara.
Nacieron en una parroquia, Santa María Madre del Pueblo, en el barrio Padre Rodolfo Ricciardelli de la capital, y salieron de los encuentros «Diálogos por una justicia más humana» que desde mayo de 2024 reunieron en barrios populares de La Plata, La Matanza, Moreno, Rosario y el conurbano a más de cien magistrados, fiscales, defensores y funcionarios. Su base no es jurídica sino eclesial: citan Fratelli tutti y en particular su número 22, sobre los derechos humanos que no se ejercen de modo igualitario en la práctica. Y han ido entrando en el aparato: las adoptaron el Consejo de la Magistratura de la ciudad y el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura en diciembre de 2025, el Ministerio Público bonaerense en febrero de 2026 mediante acta firmada con el Obispado de San Justo, y el Consejo de la Magistratura de la provincia las incorporó al plan de estudios de su Escuela Judicial. Un tribunal oral de la capital las citó en un sobreseimiento.
Lo concreto, que es lo que vale: reconocer la identidad de quien no tiene documento mediante certificados provisorios; devolver los bienes secuestrados que sean indispensables para la vida diaria cuando no hagan falta para la investigación; atender el riesgo habitacional para que una intervención del Estado no deje a nadie en la calle; y reconocer como trabajo las changas, el reciclado y la venta ambulante. Ninguna fuente publica las dieciocho completas: la más extensa enumera trece. Un detalle que nadie ha subrayado: el 9 de noviembre el Papa visita el Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, que es donde se celebró una de las sesiones de esos «Diálogos» en mayo de este año. La coincidencia de lugar es un hecho; que haya relación entre las dos cosas no lo dice nadie. Y La Plata, donde se presentaron las reglas y donde es arzobispo uno de sus promotores, no está en el itinerario.
Emilce Cuda habla hoy en el Congreso argentino de la encíclica
Hoy a partir de la una, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, Emilce Cuda analiza «los alcances de la encíclica papal Magnifica Humanitas y sus desafíos para América Latina». Convocan el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el diputado Eduardo Valdés, y participa el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Daniel Colombo. Es fuente única: no hemos encontrado convocatoria institucional de la Cámara.
Dos precisiones de ficha. Cuda es secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina desde el 18 de febrero de 2022 —en la Comisión estaba desde julio de 2021, pero entonces como jefa de oficina—, de modo que el «en el cargo desde 2021» de la convocatoria no es exacto; y desde el 19 de enero de este año es además consultora del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso. La Comisión está integrada en el Dicasterio para los Obispos y la presidencia corresponde a su prefecto. Y de la encíclica, que es la única del pontificado: firmada el 15 de mayo de 2026, en el 135 aniversario de Rerum novarum, y publicada el 25. La Santa Sede escribe Magnifica Humanitas con hache mayúscula, y nosotros veníamos escribiéndola en minúscula.
El acto se celebra nueve días antes de que llegue el Papa, sobre su encíclica, convocado por el presidente de Diputados y con el presidente de los obispos en la sala. Y el programa oficial del viaje no contempla ningún acto en el Congreso: el 8 de noviembre hay recepción en la Casa Rosada, visita al Presidente y encuentro con autoridades en el Palacio Libertad, y el 9, encuentro con líderes religiosos en el Palacio San Martín, que es otro edificio. Que una cosa compense la otra no lo dice nadie y nosotros tampoco.
El Confiteor: el error que viaja es el de la firma, y el nuestro era otro
El asunto ha llegado a la prensa italiana y conviene cerrarlo bien, porque ayer lo contamos aquí y hay que enmendarnos en un punto. Una riscrittura del Confiteor che elimina la Madonna e gli angeli e introduce i «santi queer», de Sabino Paciolla, identifica correctamente a la autora, Ariell Watson Simon, y al medio, Outreach, y no atribuye la autoría al padre James Martin. Su único exceso está en el verbo del rótulo: «introduce» sugiere un elenco de nombres donde el texto original solo tiene un genérico, «antepasados espirituales, santos queer», y el cuerpo de la pieza lo corrige describiendo una sustitución.
El error que de verdad viaja es otro y está en los titulares de medios grandes, mientras los cuerpos aciertan. James Martin’s «ministry» posts «LGBTQ confiteor» calling on «queer saints» en LifeSiteNews; Fr Martin publishes «Confiteor for LGBTQ Catholics» en The Catholic Herald, cuyo texto dice en realidad que lo publicó su organización; y la edición inglesa de esta casa, el 28, tituló «Outreach, by James Martin, publishes an LGBTQ Confiteor that invokes queer saints». Tres rótulos que desplazan la firma hacia Martin y, el nuestro y el de LifeSite, que además dan por invocados unos santos que el texto no nombra. Los tres cuerpos están bien. Es el octavo caso de la semana y el primero en el que estamos dentro.
Y la enmienda que nos toca. Ayer escribimos que los nombres de Sergio y Baco y de Perpetua y Felicidad, que circulan asociados a esta oración, venían de otra autora y de un congreso del pasado junio. Lo de la otra autora es correcto: son de un artículo de Flora Tang en el Political Theology Network, de 2022. El congreso de junio es una cosa distinta que está en la misma pieza de LifeSiteNews, una cita indirecta de Tang hecha por el jesuita James Keenan. Confundimos el origen de los nombres con quien los volvió a citar cuatro años después. Lo que sigue siendo cierto, y es lo que importa, es que la oración no nombra a ningún santo.
Los portuarios de Génova y la Iglesia de Tasca
Hoy paran los puertos. Más de veinticinco sindicatos portuarios en ciento trece puertos de veintidós países, en lo que se presenta como aplicación de la Declaración de Estambul de mayo, contra el tránsito de armas y el rearme; en Italia convocan USB y Orsa Porti, y la CGIL ha llamado a huelga general el mismo día. En Génova, concentración de portuarios a las nueve y media en el Varco Albertazzi, el resto de categorías a las diez ante la estación de Principe y confluencia a mediodía en el Terminal Traghetti. Ningún medio nombra un buque, una carga ni un destino concretos, y la Comisión de garantía declaró el 19 de octubre la huelga ilegítima en algunos sectores.
Lo que nos interesa es el sujeto eclesial, y ahí hay que ser precisos porque la fórmula «la Iglesia con los portuarios» se usa con mucha holgura. Avvenire, que es el diario de los obispos italianos, cubrió ayer la movilización sin citar a ninguna instancia eclesiástica. Lo que está documentado en Génova, y viene de lejos, es otra cosa: la presencia personal del arzobispo junto a asociaciones católicas, nunca la archidiócesis como convocante. El 2 de abril de 2022, en la marcha «La guerra inizia a Genova», promovida por Pax Christi, el colectivo de portuarios, las ACLI y los scouts entre otros, monseñor Marco Tasca dijo: «estamos aquí por la paz y en solidaridad con los portuarios que se niegan a cargar», y «es importante estar de su lado, también y sobre todo si son acusados e investigados».
El resto de la serie. En junio de 2021 el Papa Francisco recibió en audiencia a los portuarios genoveses que se habían negado a cargar material militar en un buque saudí; en junio de 2025, cuando los de Marsella y Génova bloquearon un carguero con municiones destinadas a Haifa, el coordinador de Pax Christi Italia dijo que aquellos portuarios son «amigos de la Iglesia italiana»; y el 13 de octubre de este año, en el piquete de la ex Ilva, Tasca resumió su propia doctrina: «no me parece nada nuevo que la Iglesia de Génova esté del lado del trabajo». Tasca, franciscano conventual y antes ministro general de su orden, es arzobispo de Génova desde el 8 de mayo de 2020, en sucesión del cardenal Angelo Bagnasco.
Doce iglesias romanas del tercer milenio
Roma, dodici chiese contemporanee raccontano il volto inedito della città, de Valeria Figoni. No es una exposición, es un libro: «Luoghi e percorsi del Giubileo. Le chiese di Roma del terzo millennio», con un itinerario de unos ciento veinte kilómetros por doce arquitecturas religiosas contemporáneas de la periferia romana. Lo dirige el embajador Umberto Vattani, lo firman como comisarios Andrea Bruschi, Federica Amore y Francesca Romana Castelli, y se propuso en 2024 a la mesa de coordinación del Jubileo. Se presentó en la Embajada de Italia ante la Santa Sede, con el alcalde Roberto Gualtieri, el embajador Francesco Di Nitto y monseñor Rino Fisichella. El Vicariato de Roma no aparece.
De las doce, la crónica nombra cuatro en el texto —Dio Padre Misericordioso en Tor Tre Teste, Santa Maria delle Grazie en la Bufalotta, Santa Maria Josefa en Ponte di Nona y San Tommaso Apostolo en el Infernetto— y tres más solo en los pies de foto. De los arquitectos no da ni un nombre, lo cual tiene su gracia en la presentación de un libro de arquitectura.
Buen día.
«¿quién de vosotros, si se le cae al pozo el hijo o el buey, no lo saca enseguida, aunque sea sábado?».