Empezamos semana y lo hacemos con la impresión de movernos en arenas muy movedizas por lo civil y, sin duda alguna, por lo eclesiástico. Es lamentable que no podamos dar credibilidad a lo publicado y, a nuestra tarea de contar lo que vemos, tengamos que añadir el verificar, hasta donde podamos, las fuentes de los que nos cuentan. Hoy es un día que puede ser un ejemplo de lo que afirmamos, tocamos temas muy delicados, como la salud del Papa y las repercusiones que eso puede tener, y vemos como no se está informando con seriedad. Hoy se prima en la instituciones el crear un relato, cuando la realidad lo desmiente, entramos en la confusión buscada en la que encontrar las buenas fuentes es misión imposible. La Sala de Prensa de la Santa Sede sigue existiendo, lo hemos verificado, pero sigue cerrada. Intentamos un día más contar lo que vemos e intentar encuadrarlo lo más posible.
Cuatro medios italianos publicaron ayer que el Vaticano desmiente la inmunoterapia del Papa. Hemos ido a buscar el desmentido y no existe: no hay nota, no hay firma y no hay canal. Hay cuatro agencias atribuyendo a fuentes vaticanas sin nombre una frase que cada una escribe de una manera distinta, y dos de ellas la ponen entre comillas. Nosotros publicamos anteayer la información que se desmiente, con las cautelas puestas; hoy toca contar las dos cosas, y empezar por la nuestra.
Más de treinta enlaces sostienen la edición de hoy, con la traducción al lado de cada cita en italiano, que es lo que nos pidieron los lectores, da un poco más de trabajo pero lo hacemos con gusto. Hay además un aviso de agenda: el jueves 29 hay vista de apelación en el caso Becciu, y conviene llegar a ella sabiendo qué se juzga y qué no. Buena lectura.
Un desmentido sin texto
El recorrido es sencillo de hacer y nadie lo ha hecho. El índice de «Comunicazioni ai giornalisti» de la Sala de Prensa tiene una entrada el 21 de octubre, dos el 23 y ninguna el 24, el 25 ni el 26. El Bollettino del 25 trae dos entradas, el Ángelus y unos nombramientos, y ninguna roza la salud. El del 26 no existe todavía. De modo que la última palabra escrita de la Santa Sede sobre el asunto sigue siendo la del 23, y es la que desaconsejaba el helicóptero.
Quien desmiente no tiene nombre. Las siete piezas que hemos localizado dicen «fonti vaticane» o «fonti interne al Vaticano», sin un cargo, sin un médico y sin la Sala de Prensa como firmante. Alguien atribuirá esto al director de la Oficina de Prensa en las próximas horas: no hay base para hacerlo. Lo que existe es un desmentido verbal recogido por agencias, probablemente en respuesta a preguntas, y eso no es lo mismo que un documento publicado. La diferencia la venimos midiendo toda la semana en otros, y hay que medirla también aquí.
Cuatro versiones, y dos comillas fabricadas
Ninguno de los cuatro medios reproduce la misma frase que otro. Adnkronos, que parece el origen del despacho, da «il Papa non dovrà sottoporsi a immunoterapia», el Papa no tendrá que someterse a inmunoterapia.
askanews recoge lo mismo y cita la nota del 21. Virgilio lo pone en plural, «non sono necessarie ulteriori terapie», no son necesarias terapias ulteriores. Y
Il Tempo no da frase de desmentido: lo que hace es atribuir a los dos médicos un «non vi è indicazione a sottoporlo ad altri trattamenti oncologici» que no está en el documento original. Es paráfrasis presentada como dictamen médico.
El caso más claro es el de
AGI, que entrecomilla en su titular «non è necessario alcun trattamento di immunoterapia», no es necesario ningún tratamiento de inmunoterapia, y lo atribuye a fuentes vaticanas. Esa frase no existe en ningún documento de la Santa Sede, y la palabra inmunoterapia no aparece en la nota del 21. Es una comilla construida.
Quotidiano Nazionale hace otra cosa, también discutible: titula que el Vaticano desmiente, convirtiendo en acto institucional lo que las agencias atribuyen a fuentes anónimas, y su versión para buscadores llega a escribir que el Vaticano desmiente a los «network internazionali».
La palabra era «ulteriore», y la nota la firman dos médicos
Hemos ido al original, que es lo que faltaba desde el miércoles.
La comunicación del 21 de octubre dice, en sus cuatro frases: «una successiva valutazione oncologica, ha confermato che non è necessaria alcuna ulteriore terapia», una valoración oncológica posterior ha confirmado que no es necesaria ninguna terapia ulterior. La palabra es «ulteriore». «Terapia aggiuntiva», que es la que circula y la que usó nuestra propia edición italiana, no existe en el original.
Esa nota no es de la Sala de Prensa ni va sin firma, la encabezan el dott. Luigi Carbone y el prof. Stefano Margaritora, que «comunicano quanto segue». La que no lleva firma es la segunda del 23, la que cancelaba Asís. Confirmado además, término por término, que el texto no contiene estadio, estadificación, ganglios, márgenes, PD-L1, inmunoterapia, pembrolizumab ni seguimiento: nuestra descripción de la semana pasada era exacta. Un detalle para quien quiera rastrear copias, nosotros lo hacemos en temas tan delicados. El original lleva una coma anómala entre sujeto y verbo, «una successiva valutazione oncologica, ha confermato». Quien cita con esa coma ha abierto el documento. Quien la suprime ha copiado de otro medio.
Lo que el desmentido no niega
Es un desmentido estrecho, y conviene leer su perímetro. Niega la inmunoterapia. No menciona el tumor de dos centímetros y medio, ni el PD-L1 positivo, ni los antecedentes familiares, ni el nombre del fármaco, que no aparece en ninguna de las siete piezas. Y, sobre todo, no desautoriza al Policlínico Gemelli ni niega que la información saliera de allí, que es la parte institucionalmente más incómoda. Tampoco dice nada de la nota del 21: eso lo traen los medios por su cuenta.
Del lado de donde salió la información, silencio igualmente.
GP1 había escrito el 23 que el dato «contraria as informações divulgadas oficialmente pelo Vaticano», contradice las informaciones divulgadas oficialmente por el Vaticano, de modo que la contradicción la nombró la prensa brasileña antes que nadie. No hemos encontrado ni una rectificación, en ningún idioma, y ningún medio brasileño ha publicado el desmentido: las piezas que afirman la inmunoterapia siguen en línea sin nota de corrección.
Lo más parecido a una reacción es una pieza en español de la tarde del 25, pero es anterior en una hora al despacho de Adnkronos: no responde al desmentido, cuestiona la nota del 21.
Y una cuenta que nos toca. En Europa, en Infovaticana, fuimos
los únicos en publicarla, y eso ya no es impresión nuestra sino dato de terceros: un medio italiano dice expresamente que ningún medio europeo lo llevaba antes del 25, y otro titula que el Vaticano desmiente a los medios internacionales, señalando hacia fuera de Italia.
Nuestra pieza del desmentido atribuye a fuentes vaticanas vía Adnkronos, citándolo y enlazándolo, que es lo mínimo exigible y lo que no hacen las otras siete. Lo que hay que corregir en ella es la comilla en español, que dice «adicional» donde el original dice «ulterior».
Becciu: el jueves hay vista, y no se juzga lo que se cree
Otro tema en que todo se quiere liar y que es tan complicado de seguir. Conviene llegar al 29 de octubre sabiendo qué ocurre, porque la prensa lo contó mal en marzo y nadie lo ha rectificado.
El 17 de marzo la Corte de Apelación vaticana, presidida por monseñor Alejandro Arellano Cedillo, dictó una resolución de dieciséis páginas declarando la «nullità relativa» del juicio de primera instancia. El vicio está en la citación: el promotor de justicia, Alessandro Diddi, depositó los actos de la instrucción solo en parte y con tachaduras, vulnerando el «principio della piena conoscenza» de los actos por los acusados y sus defensas. Eso es un defecto grave y no es una opinión: lo dice el tribunal de apelación sobre el de primera instancia.
Pero
no anuló la sentencia, y esto es lo que conviene fijar: «non dichiara la nullità complessiva dell’intero giudizio di primo grado», no declara la nulidad global de todo el juicio de primera instancia, y «questi, infatti, mantengono i propri effetti», estos mantienen sus efectos. Lo que ordenó es «la rinnovazione del dibattimento», la repetición del juicio oral, ante la propia Corte de Apelación. De modo que la condena sigue en pie y lo que se repite es la vista. Los titulares que dijeron que se habían anulado las condenas eran falsos, y los hubo en medios grandes.
Lo juzgado, para tenerlo delante.
El 16 de diciembre de 2023, cinco años y seis meses de reclusión, interdicción perpetua de cargos públicos y ocho mil euros de multa, por peculado: por la orden de transferir unos doscientos millones y medio de dólares para suscribir participaciones de Athena Capital, y por ciento veinticinco mil euros ingresados en una cuenta de Cáritas de la diócesis de Ozieri y destinados en realidad a la cooperativa Spes, presidida por su hermano Antonino. Figuran además más de quinientos setenta mil euros pagados a Cecilia Marogna con pretexto falso. Y fue absuelto de los demás cargos.
Vista el jueves 29, tras el depósito de los escritos de las defensas el 21 de septiembre;
su abogado, Fabio Viglione, dice que están serenos.
Y la situación canónica, que también se cuenta mal:
el 24 de septiembre de 2020 el Papa aceptó su renuncia al cargo de Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos «e dai diritti connessi al cardinalato», y a los derechos vinculados al cardenalato. No fue depuesto ni privado de la dignidad: conserva el título y renunció a los derechos.
Y no entró en el cónclave de 2025 por una decisión que el comunicado de la Congregación de Cardenales, del 30 de abril, presenta como suya, con la Congregación expresando «apprezzamento per il gesto da lui compiuto».
Dos procesos que no son el mismo
La distinción la hace, y hay que reconocérsela,
la pieza que más le defiende. El procedimiento de Sassari es otro: nueve imputados, entre ellos el obispo de Ozieri, Corrado Melis, y Antonino Becciu, sobre la gestión de los fondos del ocho por mil destinados a esa diócesis. Las defensas invocan la ordenanza 24778 de las Secciones Unidas civiles de la Casación, publicada el 26 de agosto de 2026, que excluye la jurisdicción del Tribunal de Cuentas sobre las acciones por daño al erario relativas a esos fondos y reconoce la especificidad de la disciplina eclesiástica de su gestión, y piden una resolución de no haber lugar a proceder.
El propio texto advierte dos cosas que casi nadie advierte: que esa ordenanza no equivale por sí sola al cierre del proceso sardo, aplazado al 17 de febrero, y que los dos procedimientos tienen imputados y objetos distintos aunque la comunicación pública los reconduzca a un solo asunto familiar y eclesial. Ahí está, a nuestro juicio, la clave del caso: la acumulación de dos causas separadas en un solo relato es lo que ha hecho parecer enorme lo que en una de ellas es jurídicamente menor.
Del santo y el monstruo al santo mártir
La otra mitad del asunto es el tratamiento, y conviene no pasarla por alto porque viene de quien defiende. En un programa de televisión pública del 12 de octubre, titulado «Il Santo e il mostro», Tommaso Cerno sostuvo que «hanno mostrificato un uomo innocente, e ci sono riusciti», han convertido en monstruo a un hombre inocente y lo han conseguido; llamó a Becciu «completamente innocente» y «crocifisso da innocente», crucificado siendo inocente; y cerró proponiendo cambiar el binomio del título por «il santo e il martire», o «il santo martire». Con el presidente del tribunal nombrado y señalado.
Eso se dice de un hombre que tiene una condena de primera instancia en pie y un juicio oral pendiente de repetirse. No hace falta afirmar nada sobre su culpabilidad para decir que llamarlo santo mártir no es un juicio sobre la prueba: es un género literario. Declarar el sesgo y someterlo al expediente es una cosa; convertir una absolución que no se tiene en una canonización es otra.
Schneider: ni es una entrevista ni dijo eso
Lo que circula como entrevista a monseñor Athanasius Schneider sobre la exclusión de los peregrinos
no es una entrevista, y lo dice su propio autor: «la sintesi dell’intervista, da me tradotta», la síntesis de la entrevista, traducida por mí. La entrevista es de Michael J. Matt, en The Remnant, y la página no da su título, ni su fecha, ni el enlace al original. Los datos duros, además, no son de Schneider: salen de un mensaje en una red social de otro periodista, en una capa de antecedentes separada de sus palabras.
La expresión del titular, «uno scandalo senza precedenti», no está en el cuerpo. Lo que Schneider dice es «uno scandalo che passerà alla storia», un escándalo que pasará a la historia, y «una pastorale crudeltà», una crueldad pastoral. Y dice una cosa que el rótulo pierde: habla de impedir entrar en la basílica «come gruppo», como grupo. Eso es compatible con lo que ya teníamos verificado, la detención de la procesión en el obelisco y la basílica abierta a título individual. Quien lea el titular entenderá puertas cerradas, que es lo que no está documentado.
La carta del 7 de agosto sigue sin aparecer
Van cuatro días y nadie la ha reproducido. Schneider no la cita, no dice haberla visto, no da su contenido y no menciona a monseñor Rudelli. Tampoco corrobora la anomalía de competencia que es el verdadero asunto: no nombra ningún organismo y habla de «apparato vaticano», que es una fórmula que no distingue dicasterios. La pregunta de Joseph Shaw, por qué respondió la Secretaría de Estado y no la Fábrica de San Pedro ni el Dicasterio para el Culto Divino, sigue sin contestar.
Hay un dato nuevo, y no es de Schneider sino de la capa de antecedentes: habría habido más de una carta de la Secretaría de Estado. Y una precisión que conviene hacer antes de que se consolide lo contrario: lo que se atribuye a Schneider sobre diciembre es haber entregado al Papa en mano la carta de petición, sin año. No es lo mismo que haber mediado un encuentro, que es lo que invocaba el presidente de Paix Liturgique. De Christian Marquant y de la frase que atribuyó al Papa no hay en esta pieza ni una palabra.
Una lección sobre el buen nombre
Silere non possum publicó ayer
«La maldicenza è un vero omicidio». Una lezione di san Francesco di Sales che abbiamo dimenticato, sobre la maledicencia y el buen nombre, con la
Filotea y una cita del Catecismo. Dos cosas lo hacen reseñable. La primera es que va firmado con nombre y apellidos completos, rompiendo la costumbre de la casa, que son las iniciales. La segunda es su posición en el calendario: aparece un día después de que el mismo medio publicara, sin fuente alguna, un ataque personal contra una periodista a propósito del asunto de San Pedro.
El texto no nombra a nadie, lo cual es coherente. Dispara, eso sí, en una dirección reconocible: «la vita dei nostri preti buttata in prima pagina e le rettifiche in ultima pagina», la vida de nuestros curas tirada en primera página y las rectificaciones en la última. Y se reserva expresamente la licencia: «ci sono fatti che vanno raccontati e nomi che vanno scritti», hay hechos que deben contarse y nombres que deben escribirse. No hay autocrítica de ninguna publicación propia ni reconocimiento de error alguno. La doctrina sobre el buen nombre es impecable; la aplicación queda para terceros.
Una carta inédita, y una sola mano que responde de ella
En el congreso del Antonianum se dio a conocer una carta inédita del Papa Francisco sobre los prejuicios. La dio a conocer sor Geneviève Jeanningros, de las Pequeñas Hermanas de Jesús, que es a la vez su destinataria y su tenedora: cadena de custodia de un solo eslabón, sin confirmación institucional, sin nada en el Bollettino y sin que nadie más responda de su autenticidad. No se sabe la fecha, ni el lugar, ni si es manuscrita, ni cómo está firmada.
Y hay un punto de traducción que nos obliga, porque esta semana ya nos ha enseñado lo que cuesta.
El despacho de agencia da la frase en italiano: «sono d’accordo con te sul problema dei pregiudizi. Fanno molto male», estoy de acuerdo contigo sobre el problema de los prejuicios, hacen mucho daño. Y añade «agli occhi di Dio siamo i suoi figli», a los ojos de Dios somos sus hijos, «con compassione e misericordia. A tutti, nessuno escluso», con compasión y misericordia, a todos, nadie excluido.
La versión en español la titula «los prejuicios hacen mucho daño», pero esa formulación no consta como original: lo probable es que sea traducción de ese mismo italiano. No la damos, por tanto, como cita literal del Papa en castellano.
Quién habló en el Antonianum
El acto,
según la crónica, se llama «L’eredità spirituale di Papa Francesco. Gli scartati, i migranti e i carcerati», lo promueve un grupo de estudio ideado por Angèle Rachel Bilegue, lo coordinó sor Lucia Antonelli y es un ciclo: la siguiente entrega será en mayo. Conviene una precisión que todas las crónicas pierden: Bilegue no es religiosa de congregación sino virgen consagrada del
Ordo Virginum, y el congreso es iniciativa suya alojada en el Antonianum, no un acto académico del ateneo franciscano. No intervino ningún cardenal ni prefecto.
Hablaron el profesor Alberto Lo Presti, de la LUMSA, sobre la cultura del descarte y la crítica al paradigma tecnocrático; fra Alfonso Bruno, rector del estudiantado teológico internacional de los Franciscanos de la Inmaculada, sobre migrantes y personas sin techo; el profesor Luciano Vasapollo, de la Pontificia Academia Mariana Internationalis, sobre fraternidad y amistad social; y
Bilegue misma, sobre una Iglesia capaz de salir hacia las periferias. Las que dieron peso al acto fueron las testimonios: dos mujeres transgénero, acompañadas por Jeanningros y por don Andrea Conocchia, párroco de Torvaianica. Ése es el contexto en que aparece una carta sobre los prejuicios.
El IOR no recurre: se opone
El instituto ha hablado por fin,
y lo cuenta Il Giornale con firma de Fabrizio Massaro. Dos precisiones antes de citarlo. La primera es que el titular pone en su boca un «ricorreremo», recurriremos, que el comunicado no dice: el comunicado va en tercera persona y dice que «presenterà opposizione nei termini e secondo le forme previste dalla legge ungherese», presentará oposición en los plazos y formas previstos por la ley húngara, para que el procedimiento siga su curso ordinario y la controversia pueda examinarse en el fondo.
La segunda es que oposición no es apelación, y la diferencia importa. No pide que un tribunal superior revise un fallo: pide que el de Budapest juzgue por primera vez, porque sostiene que lo que hay no es una sentencia: «non si tratta di una sentenza, ma di un provvedimento emesso di default», no se trata de una sentencia sino de una resolución dictada en rebeldía, y el tribunal «non ha esaminato il merito della controversia, né valutato la fondatezza delle pretese avversarie o accertato alcuna responsabilità dello Ior». Llama a la información de la contraparte «gravi imprecisioni» y «fuorvianti».
Lo que el comunicado esquiva es tan elocuente como lo que dice. No impugna la notificación, que es la causa de que no se personara; no cuenta cómo se intentó emplazarlo; no discute la cifra; y no nombra a sus abogados. Desplaza el asunto del terreno del emplazamiento al de la naturaleza de la resolución. Enfrente, el abogado del fondo responde que la condena es resultado de iniciativas procesales «contraddittorie e dilatorie». Y hay una fecha que va a importar: el 6 de noviembre está prevista una decisión de fondo en la causa que el propio IOR promovió para recuperar diecisiete millones. Lo que sigue siendo cierto es que del fallo de Budapest no ha dicho nada ningún organismo de la Santa Sede.
Muere el cardenal Romeo, y el Bollettino no lo registra
El cardenal Paolo Romeo murió el 25 de octubre en el hospital San Marco de Catania, a los ochenta y ocho años. Había nacido en Acireale el 20 de febrero de 1938 y fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1961.
Vatican News da la noticia;
la diócesis de Acireale añade las exequias. Su lema episcopal era «Caritas omnia sustinet».
Su carrera es sobre todo americana, y es lo que nos importa. Desde 1976 fue el encargado de América Latina y del CELAM en el Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia. Pasó por Venezuela. Fue nuncio en Haití desde el 17 de diciembre de 1983, su primer puesto como jefe de misión, con consagración episcopal de manos de Juan Pablo II el 6 de enero de 1984. Y representante pontificio en Colombia desde abril de 1990 hasta el 5 de febrero de 1999: nueve años, su destino más largo. Después Canadá, después Italia y San Marino, y arzobispo de Palermo desde el 19 de diciembre de 2006 hasta el 27 de octubre de 2015. Cardenal en el consistorio del 20 de noviembre de 2010.
A esta hora, un cardenal ha muerto y la Santa Sede no ha publicado un solo acto: no está en el Bollettino del 25 ni en el del 26, no hay telegrama de condolencia y el Papa no lo mencionó en el Ángelus del domingo. Quien ha pedido oraciones por él es el arzobispo de Palermo, Corrado Lorefice.
Un obituario oficial sin la palabra mafia
Hay un contraste que vale la pena anotar.
La dirección web del Corriere pone en el titular el compromiso contra la mafia y el presunto complot contra el Papa. El obituario de Vatican News no contiene ninguna de las dos cosas: de los nueve años de Palermo da exactamente dos fechas, el nombramiento y la entrada solemne, y ni un acto, ni un documento, ni una declaración. La palabra mafia no aparece. Del episodio de 2012, tampoco una línea.
De aquel episodio, por si alguien lo saca estos días, lo acreditado es esto. Era una nota anónima, escrita en alemán, sin firma, marcada como estrictamente confidencial y fechada el 30 de diciembre de 2011, que el cardenal Castrillón Hoyos entregó a la Secretaría de Estado y que publicó Il Fatto Quotidiano el 10 de febrero de 2012. Decía que Romeo había profetizado en China la muerte de Benedicto XVI en doce meses. El entonces director de la Sala de Prensa dijo que le parecía increíble y que no quería ni comentarlo. Romeo lo desmintió por escrito al día siguiente, admitiendo a la vez un viaje privado de cinco días a China que no se conocía. El propio diario escribió que el contenido estaba todo por verificar, no consta el resultado de ninguna investigación y no hubo consecuencia alguna: siguió en Palermo tres años más y votó en el cónclave de 2013. Un documento anónimo, un relato de terceros nunca acreditado y una negativa firmada.
Se va el obispo fundador de Kolda
El Bollettino del 24 de octubre traía un solo nombramiento y merecía más atención de la que le dimos. Renuncia monseñor Jean-Pierre Bassène al gobierno pastoral de la diócesis de Kolda, en Senegal, y le sucede su coadjutor, monseñor Joseph Francis Janvier Badji. El dato que lo hace noticia es que Bassène era el primer obispo de esa sede: lo nombró Juan Pablo II el 3 de febrero de 2000, cuando la diócesis acababa de erigirse, y ha sido el único que ha tenido en veintiséis años. Nació el 1 de agosto de 1951, de modo que cumplió setenta y cinco años dos meses y medio antes de que se aceptara su renuncia. La sucesión es automática porque el coadjutor sucede por derecho propio, y eso explica que no se publique un nombramiento aparte sino una sucesión.
Un ensayo sobre la fe y la máquina sin «Antiqua et nova»
Trasmettere la fede nell’epoca dell’intelligenza artificiale, de Giovanni Tridente, toma como punto de partida el documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe
Venite ad me, publicado el 22 de octubre, y sostiene que «la sfida pertanto non è tecnologica, ma antropologica», el desafío no es tecnológico sino antropológico, y que «rimangono fondamentali la compagnia, la condivisione e l’incontro diretto», siguen siendo fundamentales la compañía, la participación y el encuentro directo. Cita también la encíclica. Lo llamativo es lo que no cita. Un ensayo de 2026 sobre fe e inteligencia artificial que no menciona
Antiqua et nova, la nota conjunta del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y del Dicasterio para la Cultura y la Educación sobre la relación entre inteligencia artificial e inteligencia humana, fechada el 28 de enero de 2025 en la memoria de santo Tomás de Aquino. No hace falta atribuir intención: en año y medio el documento ha desaparecido del aparato de citas de quien escribe sobre su materia, y eso es un dato sobre cómo envejecen los textos del magisterio reciente.
El domingo, la discapacidad y una réplica
Dos piezas más del mismo medio, que no son noticia y son de las que vale la pena leer.
Leghiamo la domenica alla vita dell’uomo, de Edoardo Mattei, es una réplica a un artículo del 21 de octubre que pedía liberar el domingo de las jornadas temáticas. Le concede el problema y le reprocha dos cosas: tratar el domingo como tiempo separado del civil y reducirlo a la misa. Y propone algo concreto en lugar de recortar jornadas: construir la estructura formativa que esas jornadas presuponen, colocar las intenciones en la oración universal y los avisos tras la poscomunión. No da ni una cifra de práctica dominical, por si alguien va a buscarla ahí.
Y
Educazione gesuita, disabilità, teologia, de Thomas F. Kane, es traducción de un original inglés aparecido en una revista de la educación superior jesuita. Sostiene que el compromiso con la diversidad y la inclusión debe incluir expresamente la discapacidad, y aporta una cifra que vale: de los veintisiete centros jesuitas de Estados Unidos, uno ofrece un máster en estudios sobre la discapacidad, varios un curso de especialización y ninguno integra la teología como componente central. Ni un centro español o latinoamericano aparece en el texto.
«El pastor y los lobos», dos veces el mismo libro
De las dos piezas en español de la jornada, hay que decir que son la misma cosa.
La Nación de Costa Rica publica una entrevista de Roger Bolaños Vargas a Santiago Roncagliolo sobre
El pastor y los lobos, que publicó Seix Barral el 2 de septiembre, trescientas treinta y seis páginas, sobre cómo llegó León XIV al Vaticano. El autor sostiene que Francisco preparó a Prevost como sucesor y encuadra su ascenso en la etapa de Chiclayo y en los casos del Sodalicio. Dos frases suyas: «nadie hace ese viaje para vivir mejor» y «no creo que Dios sea un viejito que está preocupado por con quién te acuestas».
La segunda pieza,
en un diario del Quindío, no es periodismo: es la sinopsis de la editorial más la biografía del autor, colocada en la sección de Cultura, sin firma personal, y con el apellido del autor escrito «Rocagliolo» en el epígrafe biográfico y «Roncagliolo» en el cuerpo. No son dos miradas hispanoamericanas sobre el cónclave: son una campaña de lanzamiento con dos puntos de aterrizaje.
Rematando la jornada
Tenemos un desmentido sin texto ni firma, con dos comillas fabricadas. Una nulidad que no anuló la sentencia y que medio mundo contó al revés. Una entrevista que es el resumen traducido de otra. Una carta de la que responde una sola persona. Una carta de la Secretaría de Estado que nadie ha visto en cuatro días. Un comunicado bancario que llama resolución a lo que otros llaman sentencia. Un cardenal muerto sin comunicado oficial. No es un día peor que otros: es un día normal, y por eso lo anotamos.
Buen día.
«Y al momento se puso derecha y daba gloria a Dios».