El discurso de Montevideo y hoy Paysandú, los dos tribunales del IOR y el palacio de Budapest, las beatificaciones de Guatemala y Santander, Lugano y la ciudadanía ticinesa, y la muerte de don Piero Vergari

El discurso de Montevideo y hoy Paysandú,  los dos tribunales del IOR y el palacio de Budapest, las beatificaciones de Guatemala y Santander, Lugano y la ciudadanía ticinesa, y la muerte de don Piero Vergari

Ha empezado el esperado viaje americano del Papa León XIV por Uruguay. El Papa amanecerá en Montevideo y  sale en avión hacia Paysandú, seguimos el viaje, los discursos oficiales se publican y no tiene sentido insistir en ellos salvo que tengamos pasajes importantes. Nuestra Specola se mueve estos días en horario europeo y eso marca la información publicada de referencia. De ayer quedan treinta mil personas en la Plaza Independencia, un discurso que no nombró ningún conflicto y, lo que ya es costumbre, fea costumbre,  con medios atribuyéndole frases que no dijo. Roma, se ha quedado vacía, hoy tenemos dos sentencias sobre el mismo edificio de Budapest que dicen lo contrario la una de la otra, vivir para ver.

Primer discurso y Paysandú

La jornada de hoy, según el programa oficial: vuelo  y misa en el Parque París Londres de Paysandú y de vuelta en Montevideo a la una y media. Por la tarde, Casavalle, la Universidad Católica y vigilia en el Estadio Centenario. La misa es votiva del beato Jacinto Vera, primer obispo del Uruguay, ante cuya tumba el Papa rezó anoche en la catedral.

Repasado término por término el discurso a las autoridades, en español y en italiano: no aparece Ucrania, ni Gaza, ni Sudán, ni Haití. Tampoco aparece la palabra guerra. Ni aborto, ni eutanasia, ni muerte asistida, ni secularización, ni migración. La última vez que León XIV nombró un conflicto fue el Ángelus del 1 de noviembre, por la acción humanitaria en Oleshky; desde entonces van el Verano, la audiencia general y ahora Montevideo.

Los dos asuntos que la prensa uruguaya resume como aborto y eutanasia los trató sin usar ninguna de las dos palabras: «quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo», «la protección de quien va a nacer y el apoyo de quienes lo acogen son inseparables», y, del otro lado, «ser acompañada hasta el término natural de su vida». También dijo que «esta neutralidad no exige que la dimensión religiosa quede confinada al ámbito privado», y citó a Artigas en el Congreso de 1813: «mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana».

De ahí han salido cuatro frases que no son suyas. El Observador entrecomilla «pertenece a la nación humana» donde el texto dice familia. Infobae titula entre comillas «la convivencia forma parte de la historia del Uruguay», amputando el «entre personas de distintas procedencias y tradiciones» que era el sentido de la frase, y esa cita no aparece en el cuerpo de su propio directo. La diaria titula «referencias a Artigas y el aborto» cuando la palabra no está en el discurso. Y C5N entrecomilla «la persona humana no vale lo que tiene, lo que hace ni lo que produce», que no existe: lo que hay es «tampoco hoy puede medirse el valor de una persona por lo que produce, por su trabajo o por su capacidad de valerse por sí misma». Dos citas de El Observador, en cambio, salen literales y limpias.

Tenemos menciones en los medios del 27 de octubre, cuando se anunciaba la tregua de seis días y Washington presentaba a Melania Trump como mediadora exclusiva, Gallagher declaró a Reuters que no creía que la Santa Sede hubiera tenido un papel directo en concertarla, a pesar de las llamadas del Papa a Putin del 16 de octubre y a Zelensky del 19.

Dos tribunales y el mismo edificio de Budapest

El Instituto para las Obras de Religión comunicó anoche que un tribunal de Malta le reconoce 24,1 millones de euros, más un ocho por ciento de interés, a pagar solidariamente por cuatro sociedades: Optimum Evolution Fund SIF, Optimum Asset Management, Futura Investment Management y Futura Funds SICAV. Primera instancia, Primera Sala del Tribunal Civil, causa 923 de 2017. El fundamento es incumplimiento de deberes fiduciarios, artículo 1124A del código civil maltés: la palabra fraude no aparece, y tampoco en los despachos. No consta si la sentencia es firme ni si alguien la recurrirá, y ninguna de las crónicas dice haber leído el texto.

El 21 de octubre, dieciséis días antes, el Tribunal Metropolitano de Budapest condenó al IOR a pagar más de veinte millones por el mismo inmueble. El Instituto sostiene, en nota del 24 de octubre, que aquello no es una sentencia sino una resolución en rebeldía nacida de un problema de notificación, que el tribunal «no ha examinado el fondo» y que se opondrá en el plazo de quince días. De modo que no hay una victoria: hay dos fallos de primera instancia de signo contrario en tres semanas, en dos jurisdicciones, sobre el palacio de la antigua Bolsa de Budapest, y ninguno de los dos es firme.

El asunto viene de 2013. Según la reconstrucción de Milano Finanza, el IOR comprometió cuarenta y un millones en el compartimento Kappa de un fondo maltés, desembolsó diecisiete y aquel noviembre, con Ernst von Freyberg de presidente, se negó a pagar los veinticuatro restantes. Cuidado con no confundir esos veinticuatro que no pagó con los 24,1 que ahora cobra: son cifras de signo contrario que casi coinciden. Y tampoco con los «más de veinticuatro millones» que el Tribunal Vaticano reconoció al Instituto en 2021 al condenar a Angelo Caloia por la venta de veintinueve inmuebles, que es otro caso enteramente.

El hilo vaticano del asunto no es Becciu, es otro: el Promotor de Justicia tiene abierta una investigación penal sobre Kappa, con once millones embargados en Suiza el año pasado, según la misma cobertura financiera. Y una precisión de nomenclatura, porque la hemos visto mal escrita: el IOR lo preside François Pauly desde abril y el director general es Giovanni Boscia desde el 1 de octubre; lo que preside el cardenal Petrocchi es la Comisión Cardenalicia, que es otra cosa.

Dos beatificaciones, Guatemala y Santander

Las dos son hoy, y las anunció el Papa el miércoles. En Guatemala, el franciscano Augusto Rafael Ramírez Monasterio, párroco y guardián de San Francisco el Grande de Antigua, tiroteado el 7 de noviembre de 1983 tras un segundo secuestro: hoy se cumplen cuarenta y tres años justos. El Dicasterio sitúa el martirio en la intención de las fuerzas armadas gubernamentales de golpear en él a un representante de la Iglesia que había denunciado las injusticias sociales. Preside como delegado el cardenal Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, y es el primer sacerdote guatemalteco en los altares. El Papa dijo «en Antigua Guatemala», aunque el recinto es la finca Florencia, en Santa Lucía Milpas Altas, otro municipio del mismo departamento.

Y seguimos con  beatificaciones en España, esta vez en Santander, Francisco González de Córdova y setenta y nueve compañeros, muertos entre 1936 y 1937: sesenta y siete sacerdotes, tres seminaristas de Monte Corbán, tres carmelitas descalzos y seis laicos, preside Semeraro en la catedral. La Conferencia Episcopal Española contaba en julio 2.449 beatos, de los que 2.404 son mártires de la persecución del siglo XX, con 349 causas abiertas y 3.344 candidatos. Esa página no menciona la beatificación de hoy, y la cifra actualizada no está publicada: no la calculamos nosotros, como siempre, los bien pagados medios oficiales parece que no se enteran de lo que pasa en su propia casa.

Lugano y un artículo de 1968

Lo que ayer dábamos como afirmación de un medio ya está verificado y nos parece interesante señalarlo. La convención entre el Consejo Federal suizo y la Santa Sede, firmada en Berna el 24 de julio de 1968  dispone en su artículo primero, párrafo tercero: «el obispo de Lugano será nombrado por la Santa Sede y elegido entre los sacerdotes ciudadanos ticineses».  Ahí está la explicación de cuatro años de sede vacante, y lo dice sin rodeos el propio administrador apostólico. El Corriere del Ticino, que destapó la carta del Gobierno cantonal, recoge una entrevista de Alain de Raemy en el semanario Catholica el 10 de octubre: la ciudadanía ticinesa es uno de los requisitos, y adquirirla sigue siendo para él una opción abierta. De la carta, lo que hay es más modesto que la palabra protesta: fechada el 14 de octubre, firmada por Marina Carobbio Guscetti y el canciller Arnoldo Coduri, responde a un particular, el abogado Franco Gianoni, y se limita a desear que la vacante no se prolongue, respetando la convención de 1968. El cantón no la ha publicado y Roma no le ha contestado.

La muerte de don Piero Vergari

Ha muerto a los noventa años. La nota de su diócesis de incardinación, Asís-Nocera Umbra-Gualdo Tadino, lo da nacido en Sigillo en 1936, ordenado en 1961, canónigo de la concatedral de Nocera Umbra, profesor de religión y empleado de la Santa Sede. La fecha y lugar de la muerte no constan en ninguna parte. A muchos lectores no les dirá nada este nombre, es importante por se el ‘cura del caso Orlandi’. La nota oficial de su fallecimiento  no menciona San Apolinar, ni a Enrico De Pedis, ni el caso Orlandi. Del Vicariato de Roma y de la Santa Sede, nada. ANSA, en cambio, titula «il prete amico di De Pedis», y esa amistad no la acredita ninguna resolución judicial.

Lo que sí está documentado es más preciso. En 1990, siendo rector de San Apolinar, fue él quien pidió al Vicariato el permiso para enterrar allí a De Pedis, adjuntando una declaración en la que lo llamaba «gran benefactor de los pobres»; el permiso lo firmó el cardenal Ugo Poletti, y Gianni Barbacetto reconstruyó esos documentos con sus fechas. Ante la comisión parlamentaria reconoció haberlo conocido en la iglesia y en la cárcel, y lo describió como devoto que llevaba flores. De Emanuela Orlandi dijo: «nunca la vi». Fue investigado en 2012 y el juez de instrucción archivó la causa el 19 de octubre de 2015, con sesenta y tres páginas de motivación, porque los elementos recogidos no tenían «la consistencia, ni siquiera indiciaria, necesaria para sostener la acusación en juicio». La Casación declaró inadmisible el recurso de la familia Orlandi en mayo de 2016 y el archivo quedó firme. Nunca fue imputado, nunca hubo juicio: no fue absuelto, y no prescribió. Había dejado el rectorado de San Apolinar en 1991.

En Roma seguimos con noticias

El Papa salió ayer y el boletín del día sobre el viaje, sin una sola línea de nombramientos.  No sabemos oficialmente si Parolin o Gallagher viajan, la Sala Stampa nombra al séquito papal como cuerpo y nunca nominalmente. La lista que  estamos esperando no existe.

De lo que se mueve en los tribunales, dos cosas. En Piazza Armerina, el obispo Rosario Gisana está imputado por falso testimonio ante el Tribunal de Enna, junto a su vicario judicial; el fiscal pidió dos años el 9 de octubre y la sentencia está fijada para el 11 de diciembre. La condena del sacerdote Giuseppe Rugolo, en cambio, sí es firme: tres años, confirmados en Casación el 14 de mayo, después de que la apelación excluyera a la diócesis de la responsabilidad civil. Circulan además versiones sobre una dimisión pedida al obispo: la diócesis dice que no sabe nada, la Sala Stampa remite al Bollettino, y en el Bollettino no hay renuncia alguna. Gisana sigue siendo obispo de Piazza Armerina y, hasta el 11 de diciembre, un imputado.

Y de Becciu, nada nuevo en noviembre, pero la foto de octubre merece recordarse: la séptima sesión duró once minutos, de 9:17 a 9:28, con tres de los diez imputados en la sala, y las cuatro vistas de enero de 2027 son solo para cuestiones preliminares. Desde que la apelación de la acusación se declaró inadmisible, las condenas ya no pueden agravarse. Quién sostiene hoy la acusación, tras la abstención del Promotor de Justicia, sigue sin constar en ningún sitio.

Rematando la jornada

El Dicasterio para el Servicio de la Caridad abre los ambulatorios Madre di Misericordia y San Martino, bajo la columnata derecha, del lunes 9 al sábado 14, de ocho a seis sin interrupción y sin cita previa, por la Jornada Mundial de los Pobres del día 15. Visitas médicas, vacunación antigripal, análisis, y gafas, prótesis dentales y audífonos gratuitos.

La estatua de catorce metros que se ha anunciado para recibir al Papa no está en Lima, como se ha titulado, sino en el Callao, que es provincia distinta: en el Parque del Niño Gaelito, frente al mar, encargada por el alcalde César Pérez y financiada íntegramente por la Caja Huancayo, que no ha publicado el importe.

Sobre lo que cuesta un viaje papal siempre nos movemos en el misterio, circula la cifra de cuatrocientos mil euros, atribuida al Dicasterio para la Comunicación. Conviene decir lo que es: una estimación propia del medio que la publica, por extrapolación de dietas y horas extra a una delegación de más de treinta personas, sin presupuesto ni documento, y que no incluye el avión. El propio texto admite que «en ausencia de rendiciones detalladas no es posible establecerlo». De dato oficial sobre el coste de un viaje apostólico no hay ninguno: los estados de la Santa Sede no lo desglosan como partida.

Giuseppina Coali presenta esta tarde en Trento su libro sobre el caso Orlandi, con prólogo del Promotor de Justicia. En la entrevista de Il Dolomiti mantiene la precisión de que su padre, inspector jefe de la Gendarmería, no siguió oficialmente la investigación, y añade de su cosecha que «no podía no saber», que es juicio de hija y no dato. Lo de haber declarado cuatro horas ante Diddi en 2023 lo había publicado La Verità cinco días antes.

Y la carta del uruguayo que denuncia a un sacerdote por abusos no ha llegado al Papa como se prometió: sigue en manos del cardenal Sturla. Lo que consta, y es otra noticia, es que la Conferencia Episcopal uruguaya le denegó la audiencia por escrito: «en las actuales circunstancias no consideramos oportuno dar trámite a su solicitud».

El evangelio de hoy cierra la parábola del administrador: «no podéis servir a Dios y al dinero».

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