Martes, san Martín de Porres, de Lima, ocho días antes de que el Papa aterrice en la ciudad donde está enterrado. Ayer por la tarde León XIV celebró en el cementerio del Verano y pidió que las lágrimas de las madres toquen las conciencias de quien puede hacer callar las armas. Hoy se vota en Estados Unidos.
La Misa del Verano
Poca asistencia en un cementerio enorme y un altar de lo más pobre, daba pena ver al Papa rodeados de plásticos de invernadero, en eso estamos cayendo.Antes de la Misa el Papa rezó ante una de las tumbas familiares de la entrada y dejó una composición floral. Vatican News da la inscripción del mármol central: Antonia Coccia Nicolini. No consta quién fue ni relación alguna con el Papa, con la diócesis o con la basílica. Cernuzio lee el gesto como homenaje a todos los difuntos; EWTN escribe que la tumba fue «elegida al azar», con rosas blancas y amarillas. Ninguno cita fuente y las dos lecturas no caben juntas. Nadie del Vaticano ha explicado la elección.
La homilía comentando la bienaventuranza de los que lloran, el Papa invitó a rezar por quienes han perdido hace poco a un ser querido, «en particular por aquellos a quienes se lo arrancó la absurda violencia de la guerra», y exclamó: «¡Que las lágrimas de tantas madres, de tantos niños, de tantos ancianos toquen las conciencias de quien tiene poder de hacer callar las armas!». Llamó a las bienaventuranzas «el autorretrato de Jesús» y «el camino de la vida plena y cumplida, ya ahora y para la eternidad», y al cementerio un umbral entre el más acá y el más allá. Cerró diciendo que el vínculo con los difuntos «no está interrumpido, sino transformado», y con la promesa de que no habrá ya muerte, ni luto, ni llanto, ni fatiga.
No nombró ningún conflicto: ni Ucrania, ni Tierra Santa, ni Gaza, ni Sudán. El texto dice «la guerra», en genérico, y quien titule con un país concreto estará añadiendo lo que el Papa no puso. Tampoco retomó la frase del Ángelus del domingo sobre los difuntos «a los que nadie recuerda», que es la que todos han ligado a la celebración; ese puente lo tiende Cernuzio en Vatican News, no la homilía. Y en el octavo centenario de la muerte de san Francisco citó el Cántico en su forma original, «sora nostra morte corporale», que ANSA moderniza a «hermana Muerte corporal»: traducción, no cita.
Silere non possum hace la misma lectura y añade el detalle: la llamada fue a «quien tiene poder», sin decir quién. Sitúa la celebración delante de la entrada monumental, junto a la basílica de San Lorenzo fuori le Mura, y recuerda que es el segundo año consecutivo que León XIV elige el Verano para el 2 de noviembre. Y apunta dos cosas que el Papa no dijo: que la vinculación de esta conmemoración con los caídos en la guerra viene de un decreto de Benedicto XV de 1915, en plena Primera Guerra Mundial, y que el propio Verano y su basílica fueron bombardeados el 19 de julio de 1943. Una Misa por las víctimas de la guerra en un cementerio que la guerra bombardeó, y de aquello no se dijo nada.
ANSA tituló «Que el dolor toque a quien puede parar las armas», entre comillas y atribuido al Papa. Lo que el Papa dijo, y lo escribe bien el propio despacho cuatro líneas más abajo, es lo de las lágrimas y las conciencias de quien tiene poder de hacer callar las armas. El cuerpo es literal contra el texto de vatican.va, palabra por palabra. Solo el entrecomillado del titular no está en la homilía.
Castel Gandolfo, después de la Misa
Quotidiano Nazionale publicó anoche, firmado por Giovanni Panettiere, que el Papa subió ayer por la tarde a Castel Gandolfo al terminar la Misa del Verano, y lee el gesto como señal de plena reanudación del gobierno de la Iglesia. Su única atribución a fuentes vaticanas no es sobre el viaje, sino sobre que hoy nadaría en la piscina. Ningún otro medio lo recoge, ni ANSA ni Vatican News. El titular dice que el Papa «vuelve» y la crónica enmarca la escapada como normalidad recuperada; y añade que no hay declaración de la Oficina de Prensa, que es algo que el periódico no escribe en ninguna parte.
Schneider pide integrar a la Fraternidad
Monseñor Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astaná y obispo titular de Celerina desde 2011, vuelve a pedir el reconocimiento de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En entrevista a AdVaticanum del 30 de octubre, sin entrevistador identificado, sostiene que «sería un beneficio para toda la Iglesia integrar gradualmente esta obra de estos sacerdotes y fieles». Lo dice cuatro meses después de las excomuniones de Écône. Y la frase de la visión «muy estrecha y legalista de la realidad de la Iglesia» no la dirige al derecho canónico en abstracto, sino a quienes sostienen que la Fraternidad está en cisma.
Del recurso hay algo nuevo, y poco: un comunicado de la Casa General, fechado en Menzingen el 13 de octubre y sin firma individual, dice que el recurso preliminar se presentó ante el propio Dicasterio para la Doctrina de la Fe y que esperan el seguimiento de las autoridades competentes. La fase procesal no consta, el recurso ante la Signatura Apostólica no consta y la respuesta de Roma tampoco. La entrevista se grabó la mañana de su Misa pontifical en Santa María la Mayor, y de la peregrinación se queja en cuatro palabras: «precisamente este grupo fue vetado». La prohibición y el órgano que la firmó están documentados desde el viernes; lo que faltaba era oírselo decir a un obispo.
La entrevista ha llegado al español con un titular que promete sedevacantismo y providencia, en razonmasfe.com. Las dos frases existen y son suyas, pero están en una pieza de Myles Allman en LifeSiteNews del 29 de octubre: el titular viene de ahí y el cuerpo del material de AdVaticanum, sin decirlo, y en el texto que se ofrece al lector no hay una palabra sobre ninguna de las dos cosas. Por el camino se cuelan dos deslizamientos más. La frase de la integración gradual se retrodata a 2015, y es de 2026: en la entrevista de aquel año Schneider dijo que no había razones de peso para negar el reconocimiento canónico y recogió la petición de Lefebvre de ser aceptados «tal como somos», pero no habló de integrar poco a poco. Y donde se escribe que Francisco lo envió como visitador a los seminarios de la Fraternidad, él había dicho que se lo pidió «la Santa Sede». Esa visitación de 2015 no consta ni en el Bollettino ni en press.vatican.va.
El «extremismo» del velo
Circula en español que el Vaticano tacha de extremismo comulgar de rodillas o llevar velo. Debajo hay una reseña del encuentro con los obispos de Panamá en visita ad limina, del 21 de octubre, en la sección de actividades de la web del Dicasterio para el Culto Divino. No es una nota, ni una declaración, ni una instrucción. No lleva firma. El cardenal Roche no aparece mencionado. Es el escalón más bajo de autoridad documental que puede tener un dicasterio: una crónica de casa. El texto habla del «peligro de los extremismos en el ámbito litúrgico y de la instrumentalización de la celebración eucarística por parte de algunos grupos de fieles», y sigue: «Tales grupos tienden a suscitar división y confusión, planteando cuestiones como la comunión recibida de rodillas y en la mano o el uso del velo por parte de las mujeres». La crítica va a los grupos y a la instrumentalización; sobre la licitud de comulgar de rodillas o de llevar velo, la reseña no toma posición. Y hay un detalle que desmonta la mitad del asunto: el original dice «de rodillas y en la mano», mientras la versión que circula en español dice «lengua o mano», y sobre esa lengua se levanta después el contraste con Redemptionis Sacramentum.
Un falso sacerdote en Turín
Un hombre de veinticinco años, de origen egipcio, se instaló en junio en la parroquia de Santa Rosa da Lima de Turín y durante unos cuatro meses celebró Misa allí y en otras dos iglesias de Pozzo Strada, con una pausa en julio y agosto. Empezó concelebrando y acabó sustituyendo; confesaba, absolvía y bendecía. Presentó papeles con fecha de ordenación del 31 de enero de 2025 y figuró en el anuario diocesano como presbítero extradiocesano. Decía venir de la Iglesia copta, y a eso se atribuían sus particularidades. El 27 de octubre, tras el aviso de un fiel a don Giuliano Naso, se pidió al vicario para la pastoral, Mario Aversano, una comprobación directa con las autoridades eclesiásticas egipcias, y en un día se vio que los papeles no venían del vicariato que decían. Alberto Riccadonna, portavoz del cardenal Roberto Repole, lo dio por estafador y dijo que ya lo habían apartado y denunciado a la fiscalía. El curioso caso lo publica Valentina Dattilo en Quotidiano Piemontese y Giovanni Ruggiero en Open.
El caso es tan extraño que no sabemos si el impostor está bautizado, en caso de no estarlo, sobra la excomunión que todos comentan. El canon 11 sujeta a las leyes meramente eclesiásticas a los bautizados en la Iglesia católica o recibidos en ella. Las crónicas dicen «Iglesia copta» sin precisar si católica u ortodoxa, y nadie ha publicado dónde está bautizado: si no lo está en la Iglesia católica ni ha sido recibido en ella, tampoco incurre en el entredicho. La pena que la prensa le atribuye no es la que corresponde, y puede que no le corresponda ninguna.
Queda la pregunta que han hecho los fieles y que nadie contesta: qué valor tienen las confesiones y las comuniones de esos cuatro meses, ¿Ecclesia supplet?. La archidiócesis no se ha pronunciado sobre la validez de lo celebrado. Tampoco consta cuántas Misas dijo, ni si hubo bautismos o bodas, ni qué celebret presentó. La crónica abre diciendo que había convencido a todos, incluso a la diócesis de Turín; lo curioso es que la diócesis no ha dicho nada.
Con prólogo del Promotor de Justicia
Giuseppina Coali, teóloga y profesora de religión en el Colegio Arzobispal de Trento, publica un memorial sobre el caso de Emanuela Orlandi con sus recuerdos y los de su padre, Augusto, que fue según su relato inspector jefe de la Gendarmería del Estado de la Ciudad del Vaticano y hoy está enfermo de Alzheimer. Lo edita Il Timone y, muy curiosamente, lo prologa Alessandro Diddi, Promotor de Justicia del Estado de la Ciudad del Vaticano.
Diddi dirige la oficina que abrió el fascículo sobre la desaparición en enero de 2023 y que en junio remitió los autos a la Fiscalía de Roma. Y la autora declaró ante esa oficina: lo cuenta en La Verità —«mi padre y yo fuimos escuchados durante cuatro horas»— y lo recoge Nico Spuntoni en Il Giornale. El magistrado que la tomó en declaración firma el prólogo del libro en que ella cuenta lo que declaró. No hay una palabra sobre eso: ni de la Oficina del Promotor de Justicia, ni de la Oficina de Prensa, ni de Diddi, que no explica en ningún sitio por qué lo firma.
La autora delimita su propio libro mejor que su aparato promocional. Dice que es un memorial y no una investigación, que «no apunto con el dedo a nadie», que su padre tenía al Vaticano por sustancialmente ajeno a la desaparición pero nunca halló elementos de cargo contra nadie —«y si los hubiera tenido, no se habría quedado de brazos cruzados»—, y que de las pistas acumuladas en cuarenta y tres años hay «demasiadas, seguro». Precisa además que su padre no siguió oficialmente las indagaciones y que la familia se trasladó al Vaticano en septiembre de 1983, tres meses después de la desaparición; no dice que estuviera destinado allí en junio. De Augusto Coali no consta nada fuera de ese relato: ni grado, ni años, ni funciones, en ninguna fuente independiente del libro y de su hija. El libro no aporta un documento, un expediente ni un nombre, y el acta de aquella declaración no es pública.
Diddi dijo en noviembre de 2024, a Felice Manti, que si la comisión parlamentaria quiere los documentos hace falta comisión rogatoria: no consta que se haya cursado ninguna. La remisión voluntaria de autos a la Fiscalía de Roma es otra cosa y las dos se mezclan con facilidad. De aquella fecha es también la última referencia verificable sobre el fascículo, con el contenido reservado, así que no se puede escribir que siga abierto ni que esté archivado. La comisión bicameral, instituida por la ley 202 de 4 de diciembre de 2023, sigue trabajando y todavía no ha emitido relación.
La carta que Sturla llevará al Papa
Un titular de Infobae, firmado por Pedro Tristant, dice que León XIV recibirá en Uruguay la carta de una persona que denuncia a un sacerdote por violencia sexual. Lo que consta es la gestión de un cardenal: Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, se reunió con el denunciante el 27 de octubre y se comprometió a hacerle llegar la carta al Papa, y Telenoche escribe que la entregará en mano durante la visita. No hay audiencia concedida, ni punto en el programa, ni compromiso de la nunciatura o de la diócesis, y nadie dice que el Papa haya aceptado recibirla ni responderla. Sturla, al mismo canal, resumió el problema: la agenda «se viene trabajando desde hace tiempo y es muy ajustada».
Del fondo no consta casi nada. El denunciante no ha dado su nombre públicamente y el sacerdote tampoco está nombrado; las fuentes no coinciden en lo más elemental, porque El País de Montevideo, citado por los demás, habla de un sacerdote extranjero de paso por Uruguay, mientras Telenoche titula «un sacerdote uruguayo» y en su propio cuerpo escribe «un integrante de la Iglesia católica uruguaya», que designa pertenencia institucional y no nacionalidad. No consta la diócesis o la congregación, ni los años de los hechos, ni si el denunciante era menor, ni denuncia ante la justicia uruguaya, ni proceso canónico abierto. Tampoco hay pronunciamiento de la Conferencia Episcopal del Uruguay, de la nunciatura en Montevideo ni de la Santa Sede sobre este caso.
La Oficina de Prensa anunció el 27 de octubre, y lo recogimos al día siguiente, que durante el viaje habrá «algunos encuentros» con personas víctimas de abusos por parte de miembros del clero y de la Iglesia, sin precisar número, lugar ni formato. En el programa oficial publicado no figura ninguno, ni en Uruguay, ni en Argentina, ni en Perú. Y para Uruguay, Infobae escribe que no los habrá, porque la Iglesia no recibió peticiones en ese sentido.
Trump y las ciudades de los santos
El presidente de los Estados Unidos publicó el 1 de noviembre un mensaje por el día de Todos los Santos —mensaje presidencial, no proclamación— dedicado a las ciudades que llevan nombre de santos: San Francisco de California, por el de Asís; San Antonio de Texas, por el de Padua; Santa Mónica; San Agustín de Florida; St. Louis de Misuri, «por un rey santo de Francia», sin decir Luis IX; y St. Paul de Minnesota, «por el gran Apóstol», sin decir Pablo. Nombra también a Junípero Serra, Isabel Ana Seton, Catalina Drexel y Francisca Javier Cabrini, y acaba con los Saints de Nueva Orleans, franquicia concedida un 1 de noviembre de 1966 y bautizada por la canción. No menciona al Papa. No menciona a la Iglesia católica como institución: la palabra católico aparece una vez, al hablar de la educación católica a propósito de Seton. Y no menciona las elecciones, que son hoy. La Oficina de Prensa había dicho el 30 de octubre que el Papa envió su papeleta por correo a Chicago, sin indicación de voto.
Alazraki y ciento sesenta y siete viajes
Valentina Alazraki, corresponsal de Televisa en Roma desde hace cincuenta años, fue la invitada del quinto episodio de «Diario Vaticano», programa semanal de Telepace que conduce Francesco Zanotti, director del Corriere Cesenate, emitido el sábado 30. La nota que lo anuncia le atribuye dos frases, «he tocado con la mano la santidad» y «he sido testigo de la historia de la Iglesia», y da la cuenta: ciento sesenta y siete viajes apostólicos cubiertos, y el ciento sesenta y ocho el viernes, cuando el Papa salga hacia Montevideo. Del episodio no hay transcripción.
Rematando la jornada
El jueves 5, a las nueve, Misa de sufragio en San Pedro por los cardenales y obispos difuntos del año, y congreso de Fides en la Urbaniana por el centenario de los primeros obispos chinos, con Parolin, Chow, Tagle, Li Shan y Ding Zuyao. El viernes 6 empieza el viaje a Uruguay, Argentina y Perú, hasta el 17, y ese mismo día, a las once, el biógrafo de Francisco Austen Ivereigh da una conferencia en la Universidad del Salvador de Buenos Aires sobre el giro latinoamericano de Francisco a León. Y al regreso del Papa, el 18, Misa por el cuarto centenario de la dedicación de la basílica de San Pedro.
Buen día.
«Sal a los caminos y cercas e insísteles a entrar hasta que se llene mi casa».