La papeleta del Papa, abogado defensor en la Curia, dos subsecretarios en el Sínodo, Alvarado toma posesión, PETA y la corrida, y el artículo que le cambiaron a un cardenal

La papeleta del Papa, abogado defensor en la Curia, dos subsecretarios en el Sínodo, Alvarado toma posesión, PETA y la corrida, y el artículo que le cambiaron a un cardenal

Sábado, víspera de Todos los Santos, y la jornada se parece a un reparto de asientos. El domingo toma posesión la nueva prefecta de Comunicación, el Sínodo tiene dos subsecretarios nuevos y la Curia estrena por escrito el derecho a un abogado defensor para quien vaya a ser despedido, que hasta ahora no estaba en ninguna norma. Y por encima de todo eso, lo que ha dado la vuelta al mundo: la Santa Sede dice que el Papa envió por correo su papeleta para las elecciones americanas del martes.

Lo demás del día: el titular de ese voto cambió de madrugada y el «primer Papa de la historia» no lo ha verificado nadie; un rabino israelí escribe a Parolin y no es al Papa a quien contesta; PETA anuncia una denuncia contra cuatro sacerdotes españoles por elogiar la corrida y hay quien lo ha titulado como si el Vaticano los estuviera juzgando; el confesor de Francisco tiene libro y su frase más citada no cuadra con ningún documento; la Fundación Gates sí patrocinó el encuentro de Asís, aunque no como lo cuentan; el lema de la Noche de los Santuarios es un recorte de una frase del Papa; y a un cardenal le han cambiado un artículo  y el sentido de lo que dijo.

La Santa Sede dice que el Papa envió su papeleta

Empezamos por el asunto del día, y hay que separar tres actos porque cada uno tiene un grado de prueba distinto y casi nadie lo está haciendo. El primero está documentado administrativamente: Robert Francis Prevost figura como votante registrado en Illinois, con dirección en New Lenox, condado de Will, y solicitó papeleta de voto por correo el 3 de octubre; lo confirmó con nombre y apellidos Kim Fladhammer, jefa de gabinete de la oficina del secretario del condado, al Chicago Sun-Times. El segundo lo afirma únicamente la Santa Sede: la Oficina de Prensa difundió el viernes una nota escrita, en respuesta a preguntas de la prensa, según la cual el Papa «ha enviado su papeleta electoral por correo a Chicago». Y el tercero no lo confirma nadie: si la papeleta ha llegado y se ha escrutado. La agencia Associated Press lo escribe así: «no está claro cómo la devolvió», y la filial de NBC en Chicago decía el 29 que no había sido recibida. De modo que nosotros no escribimos que el Papa votó: escribimos que la Santa Sede dice que envió la papeleta, que es lo que hay.

La nota merece citarse entera porque dice más de lo que han contado los titulares. La reprodujo ANSA: «El Papa ha ejercido su derecho de voto como ciudadano de los Estados Unidos cada vez que ha tenido la posibilidad»; que lo ha hecho «en línea con esta consolidada praxis de participación cívica»; y un dato que nadie ha subrayado: «el Santo Padre ha confirmado además que, durante los años en que residió en el Perú, ejerció su derecho de voto cada vez que tuvo la posibilidad». Cierra expresando «su convicción sobre el derecho y el deber de los ciudadanos de participar en los procesos democráticos». Es ciudadano peruano desde 2015, antes de ser obispo de Chiclayo, y no renunciado a la ciudadanía estadounidense.

La nota sitúa la papeleta «a Chicago» y el registro está en el condado de Will: Chicago está en el de Cook, y la Associated Press añade que los registros muestran una inscripción anterior allí. Nada vamos a decir sobre el contenido del voto, que es secreto como el de cualquiera. Varios medios han publicado su historial de participación en primarias y dos han editorializado sobre sus inclinaciones a partir de ahí. Eso es especulación de esos medios y no la recogemos.

El titular que cambió de madrugada y el «primer Papa» que nadie ha verificado

Los titulares de Euronews y de Univisión decían «ha pedido votar» y «solicitó votar por correo, según reportan medios», y ahora dicen que votó y que es la primera vez. No son dos medios contradiciendo a un tercero: es la misma pieza antes y después de la nota vaticana, y lo que conserva el titular viejo es la dirección de la página.

Del «primer Papa de la historia que vota», que está en el titular de media Europa, hay que decir lo que es: un negativo histórico sin verificar. La Associated Press lo enuncia como hecho y sin atribución; la CNN lo da por bueno y matiza con «probablemente» solo la versión amplia. El único experto con nombre en toda la cobertura es el historiador británico Michael Walsh, y lo que dice es «no creo que los Papas hayan votado nunca en una elección democrática»: una duda sobre una ausencia de registro, no una comprobación. La pieza más honrada es la de Gerard O’Connell: el Papa Francisco conservó ciudadanía y pasaporte argentinos pero no hay prueba de que votara desde Roma, y de Juan Pablo II y Benedicto XVI, «por lo que se sabe», tampoco consta. Nadie ha hecho el trabajo de archivo. Nosotros decimos que no consta precedente, y ahí nos quedamos.

De las reacciones, dos precisiones de atribución. La frase que AgenSIR pone en boca de «los obispos» —«al votar, nuestro Santo Padre da el ejemplo que anima a cada ciudadano a ejercer su responsabilidad cívica»— es de una nota de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos difundida por su portavoz y directora ejecutiva de asuntos públicos, Chieko Noguchi: ningún obispo la firma, y la Conferencia la encuadra en su campaña «Faith Before Politics», cuyo acento, dice, no está en por quién se vota sino en formar la conciencia. Y la crítica, que la ha habido: LifeSiteNews publicó dos piezas el mismo día, una de ellas con la palabra «traición» en el rótulo. En ninguna de las dos hay un clérigo, un canonista o un obispo citado con nombre criticando el voto: la expresión más dura procede de una cuenta anónima de redes y el análisis se apoya en una fuente «cercana a la Curia» sin identificar. Quien invoca el artículo 24 del Tratado de Letrán debería leerlo: habla de las rivalidades temporales entre Estados y de la neutralidad del territorio vaticano, no del voto de un ciudadano. No hemos localizado norma escrita, canónica ni vaticana, que regule el asunto, y conviene decir eso en vez de inventarse una.

Y de madrugada han salido dos piezas más que, cada una por su lado, repiten el mismo desplazamiento. Inedito vaticano, il voto anti Trump del pontefice, de Luca Kocci en Il Manifesto, con antetítulo «la prima volta»: el «anti Trump» está únicamente en el titular, solo que atribuye una intención a un voto que es secreto. La entradilla sí se lee, y dice que Prevost sigue constando como elector en Chicago, la ciudad donde nació en 1955; el registro está en New Lenox, condado de Will. Es el mismo desliz que arrastra el despacho de la agencia, que titula a Chicago y pone New Lenox. Y lo repite Vaticano: Papa Leone ha votato per le elezioni Usa, sin firma, en un magazine nacido en 2025 cuya materia habitual es la hípica y el agroalimentario, que además entrecomilla en su titular «el voto es un deber democrático» sin decir quién lo dice: en el cuerpo no hay una sola cita entrecomillada.

Las elecciones son el martes 3 de noviembre. Quien lo contó primero fue una radio local de Joliet, en el propio condado de Will, que vio el nombre en la lista de solicitantes de voto por correo a la que tienen acceso las campañas electorales. No fue una filtración ni un anuncio: fue un listado administrativo leído por alguien que vive allí.

La Curia estrena abogado defensor en los expedientes de despido

La noticia de gobierno del día es pequeña en apariencia y grande en la práctica. El Bollettino publicó el viernes un «Rescriptum ex Audientia Sanctissimi» de la audiencia del 19 de octubre, fechado ese mismo día y firmado por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin: el Papa aprueba y Parolin transmite, que es la misma fórmula del telegrama de Toledo de la víspera. Modifica tres artículos —el 62 § 3, el 68 § 2 y el 68 § 4— del Reglamento del Personal de la Curia romana, que no es el Reglamento General sino el texto promulgado el 23 de noviembre de 2025, aprobado ad experimentum por cinco años y en vigor desde el 1 de enero. Entra en vigor con su publicación en el Osservatore Romano y después irá a los Acta Apostolicae Sedis.

Lo concreto, y conviene no copiar el resumen de agencia porque invita a confundirse. Los diez días para presentar justificaciones ya estaban en el reglamento de 2025: no son la novedad. La novedad son tres cosas. Que cuando los hechos imputados se consideren «susceptibles de suspensión superior a treinta días o de despido», el plazo sube a quince días. Que en esos casos el interesado puede valerse «también de un abogado elegido entre los miembros del Cuerpo de Abogados de la Santa Sede o del Colegio de Abogados de la Curia romana». Y que, al remitir los actos a la Comisión disciplinar, hay obligación de informarle «de la medida adoptada y de la posibilidad de valerse de un abogado propio». Esa tercera es la más fina: antes no existía el deber de advertir del derecho. El texto de 2025 solo decía que al acusado «se le da la posibilidad de defenderse», sin mencionar abogado ni defensor.

Vatican News explica que la redacción anterior generaba incertidumbre sobre qué autoridad era competente, y que el desajuste entre los diez días del Reglamento del Personal y los quince del reglamento propio de la Comisión disciplinar causó dificultades de aplicación y, «en algunos casos, la nulidad de los procedimientos por violación del derecho de defensa». Es decir: ha habido expedientes anulados en la Curia romana porque no se respetó la defensa, y esta norma los evita en adelante. Vatican News no identifica ninguno.

Dos cosas que el rescripto no dice y que hay que no decir. No regula la retroactividad ni los procedimientos pendientes: no es que no lo hayamos encontrado, es que no está. Y la palabra recurso no aparece: sigue rigiendo el reglamento de 2025, que lo reconoce «según las normas canónicas» sin nombrar órgano, mientras las demás controversias laborales van a la Oficina del Trabajo de la Sede Apostólica. Lo disciplinario queda fuera de esa oficina. Añádase un límite que no es menor: el abogado ha de estar en una de las dos listas vaticanas, de modo que un laboralista externo no inscrito no puede asistir a nadie.

El abogado de Becciu dice que la Corte ha vuelto a pedir los papeles

De derecho de defensa va también, en otro plano, Svolta nel processo Becciu, parla l’avvocato Viglione, una entrevista publicada el 30 por la tarde en Lo_Speciale, revista generalista que no es de materia vaticana, firmada por la redacción y sin autor. Hay que separar lo que afirma el medio de lo que afirma la parte, y la separación está en el propio texto. El medio titula «giro»; el verbo de su entradilla es «reafirmado»: la Corte de Apelación de la Santa Sede habría reiterado a la acusación la obligación de entregar a las defensas todos los documentos de que dispone, so pena de nulidad del proceso de primer grado. No da fecha de esa resolución. Y el hecho procesal al que remite es la ordenanza del 17 de marzo, que reconoció la nulidad de la citación por el depósito incompleto de las actas, mientras que la audiencia del 29 fueron once minutos.  De giro, nada: lo que hay es declaración de parte, que es cosa distinta y también publicable.

Lo que sostiene Fabio Viglione, abogado del cardenal: que la sentencia de primer grado reconoció que Becciu no actuó para enriquecerse y que no hubo lucro, y que fue la propia Corte la que reconoció aquella nulidad, lo que respaldaría la tesis de la maquinación que el cardenal mantiene desde el primer día. Son afirmaciones de la defensa y así hay que leerlas. Lo que la pieza no hace, y era lo único que esperábamos de ella, es decir quién sostiene la acusación: habla de la oficina del Promotor de Justicia sin nombrar a nadie, no menciona a Diddi y no menciona la abstención. Tampoco lo dice nadie más: Vatican News, el 29, seguía describiendo esa oficina como encabezada por Diddi, con la precisión de que en enero presentó declaración de abstención del recurso —del recurso, no del cargo—, y ni Vatican News ni ANSA nombran a quien la sostendrá en la vista de enero.

Un jesuita sociólogo y una salesiana liturgista para el Sínodo

El mismo día, dos subsecretarios nuevos en la Secretaría General del Sínodo, y el contraste de perfiles es el apartado. El padre Giacomo Costa, jesuita, nacido en Génova el 12 de septiembre de 1967, entró en la Compañía en 1992 y fue ordenado el 22 de junio de 2002; es sociólogo por la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, presidió la Fundación cultural San Fedele de Milán de 2007 a 2025, dirigió Aggiornamenti Sociali de 2010 a 2021, y desde 2022 es acompañante espiritual nacional de las ACLI. Hasta ahora era consultor de la propia Secretaría General, y antes había sido secretario especial de las dos últimas asambleas sinodales, la de 2018 y la de 2021-2024. Conoce la maquinaria por dentro.

La hermana Elena Massimi, de las Hijas de María Auxiliadora, nacida en Roma el 16 de junio de 1975, profesión perpetua el 24 de octubre de 2009, doctora en Sagrada Teología con especialización litúrgico-pastoral por el Instituto de Liturgia pastoral de Santa Giustina de Padua, incorporado a Sant’Anselmo. Es profesora de Liturgia y Sacramentaria en la Universidad Pontificia Salesiana, presidenta de la asociación italiana de profesores y cultivadores de Liturgia y responsable de Música para la Liturgia en la oficina liturgica nacional de la Conferencia Episcopal Italiana. Viene de fuera de la maquinaria sinodal, y viene de la liturgia, que no es el terreno del que se han sacado los cuadros del Sínodo hasta ahora.

A quién suceden es la mitad que no han contado los titulares, y las dos mitades tienen interés. La propia Secretaría del Sínodo lo explica: Costa sucede a monseñor Luis Marín de San Martín, el agustino que en marzo salió de ahí para la Limosnería y que esta semana estaba en Kiev; y Massimi sucede a la hermana Nathalie Becquart, que deja el cargo tras un quinquenio. De modo que Massimi no es la primera mujer subsecretaria del Sínodo, como alguien titulará: la primera fue Becquart, en febrero de 2021, y Massimi sucede precisamente a la primera. El Bollettino del 30 publica los dos nombramientos y ninguna renuncia, y el mandato es de cinco años. El cardenal Mario Grech, secretario general, dice de Costa que «acompañó a la Asamblea desde dentro y conoce su método», y cierra con una frase: «un camino no se hereda; se continúa caminando».

Alvarado toma posesión el domingo, y es la primera laica, no la primera mujer

El domingo 1 de noviembre, en Todos los Santos, toma posesión la nueva prefecta del Dicasterio para la Comunicación. Y lo primero es la fecha del nombramiento, que no es de esta semana: el Bollettino la nombró el 2 de junio, de modo que lo de ahora es la toma de posesión y han pasado cinco meses entre una cosa y otra. Es Maria Montserrat Alvarado, Montse Alvarado, nacida en Ciudad de México, con títulos por la Florida International University y la George Washington University, catorce años en el Becket Fund for Religious Liberty y, desde 2023, presidenta y directora de operaciones de EWTN News, donde entró en 2021 como presentadora fundadora de un programa semanal. Sucede a Paolo Ruffini, que cumple setenta años y se jubila, y que fue el primer laico varón al frente de un dicasterio. La fecha de la toma de posesión la fijó ya aquel Bollettino del 2 de junio; del de la renuncia de Ruffini, a día de hoy, nada.

Ahora el cuantificador, que es donde se dirá la tontería. Alvarado es la primera mujer laica que dirige un dicasterio y la primera mujer al frente del de Comunicación. No es la primera mujer prefecta de un dicasterio: lo fue la hermana Simona Brambilla, misionera de la Consolata, nombrada por Francisco el 6 de enero de 2025 para los Institutos de Vida Consagrada. Vatican News lo escribió con cuidado —«la primera mujer no religiosa»— y EWTN también —«the first laywoman»—; quien suprima el adjetivo dirá algo falso. Nótese además que el Bollettino no usa «prefecta» sino el nombre del oficio, «Prefecto del Dicasterio para la Comunicación».

Sus palabras, a EWTN News In Depth: «es una responsabilidad enorme, comunicar a Cristo al mundo es el mandato del Dicasterio para la Comunicación, y esto ocurrirá en sintonía con el Santo Padre. No pretendo en modo alguno imponer una visión mía; al contrario, estoy acogiendo una visión que me es confiada y me comprometo a ponerla en práctica». Dos observaciones secas, y las dos son hechos. El dicasterio que recibe supervisa Vatican News, Radio Vaticana, el Osservatore Romano, Vatican Media, la Sala Stampa, la Librería Editorial, la Tipografía y la Filmoteca. Y su primera entrevista como prefecta entrante la ha dado a la casa de la que viene.

Y anoche hubo despedida, y la cuenta la propia casa: Grazie per il tuo esempio, de Salvatore Cernuzio en el Osservatore Romano del 30, bajo el antetítulo Il Dicastero per la Comunicazione saluta Paolo Ruffini. Ruffini llevaba ocho años, desde que lo nombró Francisco en 2018, y el dicasterio trabaja hoy en cincuenta y ocho lenguas. Alvarado habló al personal: «quería que estuviéramos juntos, porque es un momento histórico», y «la crítica ayuda a hacer mejores las cosas, pero somos también lo bastante fuertes por saber la verdad». Ruffini cerró con dos frases: «hemos tenido que afrontar muchas dificultades, y lo hemos hecho no por mérito de cada uno, sino por mérito de nosotros juntos», y «os llevaré en el corazón; os confío a Montserrat y confío a Montse a vosotros».

Y un mensaje a los hindúes con el «espíritu de Asís» dentro

Pasó casi desapercibido el mismo vierne. El Dicasterio para el Diálogo Interreligioso publicó su mensaje anual a los hindúes por la fiesta del Deepavali, que este año cae el 8 de noviembre, y el tema es «hindúes y cristianos: demos vida juntos a caminos de paz en el espíritu de Asís», por el cuarenta aniversario del encuentro de 1986. Lo firman el cardenal George Jacob Koovakad, prefecto, y monseñor Indunil Janakaratne Kodithuwakku, secretario. Es el tercer sitio en tres días donde aparece la fórmula del espíritu de Asís, después del encuentro de Sant’Egidio y del videomensaje del Papa, y conviene anotar que la expresión la está usando ahora la Curia en documentos, no solo los organizadores.

PETA anuncia, el Vaticano no juzga: los sacerdotes y la corrida

Circula un titular que dice que hay sacerdotes católicos «sometidos al juicio del Vaticano» por haber elogiado la corrida, en un «caso histórico judicial». No hay tal. La pieza es un comunicado de PETA reproducido íntegro y traducido al italiano por un sitio local de Fermo, con el contacto de prensa de la organización dentro del texto y la convocatoria del acto incluida. Y no la recoge ningún otro medio del mundo.

El hecho real, que existe y es otro. PETA publicó una investigación con declaraciones de cuatro sacerdotes españoles a favor de la tauromaquia —uno dice que en el ruedo hay «un sacrificio que no es violento»; otro, que «es un sacrificio, como la misa es un sacrificio»— y ha anunciado por nota de prensa que la abogada y canonista Laura Sgrò, letrada de la familia Orlandi, presentará un escrito ante el Dicasterio para el Clero pidiendo investigación y medidas disciplinares. La rueda de prensa es en Roma el martes 3 de noviembre. Es decir: a día de hoy el escrito no se ha presentado en público, no hay causa, no hay tribunal y no hay procedimiento. Una denuncia de un tercero no es un juicio, y la disciplina de un presbítero diocesano la incoa su propio Ordinario. PETA nombra a los cuatro; nosotros no, porque no consta la diócesis de ninguno, porque la organización no dice dónde ni cuándo se grabaron las declaraciones, y porque contra ellos no hay abierto nada.

Lo que sí merece el espacio es el fondo histórico, y ahí la campaña omite la mitad. PETA invoca la bula de Pío V De salute gregis dominici, del 1 de noviembre de 1567, que prohibió las corridas con excomunión. Lo que no dice es que aquella disciplina se desmontó en treinta años: según la documenta el teólogo Xabier Pikaza, Gregorio XIII levantó la prohibición para los laicos en 1585, Sixto V la reiteró para los clérigos en 1586 y Clemente VIII revocó la bula de 1567 en enero de 1596. Y en sentido contrario hay un hecho acreditado que nadie ha puesto al lado: existen los Encuentros Internacionales de Capellanes y Sacerdotes Taurinos, el primero en Zamora en abril de 2024, organizado por la Delegación de Patrimonio de aquella diócesis, con participación del cardenal Baltazar Porras. No hay condena de la Santa Sede sobre la tauromaquia, y la campaña existe precisamente porque no la hay.

La Noche de los Santuarios es esta noche, y el lema está recortado

Y una cosa que pasa hoy mismo. Esta noche se celebra la Noche de los Santuarios, iniciativa del Collegamento Nazionale dei Santuari Italiani y de la oficina nacional para la Pastoral del tiempo libre, el turismo y el deporte de la Conferencia Episcopal Italiana, nacida en 2019. La basílica pontificia de San Antonio de Padua abre de nueve a diez y cuarto con adoración eucarística, Palabra y una meditación sobre la belleza de la santidad; su rector, el padre Antonio Ramina, pide «despertar en todos nosotros el deseo de la santidad». En Padua se suman el santuario de Sant’Antonio dell’Arcella, también de los conventuales, y el de San Leopoldo, de los capuchinos. De cuántos santuarios participan en toda Italia no hay cifra oficial: el listado de la Conferencia Episcopal reúne unas sesenta entradas y no todas son santuarios, porque incluye una catedral, una parroquia y la Escala Santa de Roma.

Y aquí hay un recorte que nos toca señalar porque llevamos la semana en eso. El lema de este año es «aspirad a la santidad, dondequiera que estéis», y la carta de convocatoria lo presenta como palabras de León XIV en la homilía de Tor Vergata. Lo que el Papa dijo aquel 3 de agosto de 2025, en el Jubileo de los Jóvenes, fue: «aspirad a cosas grandes, a la santidad, dondequiera que estéis. No os contentéis con menos». Falta la primera mitad y falta el remate, que es la parte exigente. No es una cita literal: es un lema construido sobre una cita, y lo hace una oficina de la Conferencia Episcopal Italiana.

De la fecha, el dato y no la tentación. La Noche de los Santuarios se celebraba en junio: hay ediciones el 1 de junio de 2024 y el 1 de junio de 2025, y este año cae el 31 de octubre. Que se haya movido para competir con Halloween no lo dice ningún organizador, y en la carta de convocatoria, en la página de la Conferencia y en el comunicado de Padua la palabra Halloween no aparece ni una vez; lo único que señalan es que es la víspera de Todos los Santos. El encuadre de contraprograma lo pone un medio, el 29 de octubre, que titula «la Noche de los Santuarios contra Halloween» y no atribuye ese marco ni a la Conferencia ni al Collegamento, porque no los menciona. El cambio de junio a octubre es un hecho; la intención, no consta.

El confesor de Francisco, un libro y una cita que no cuadra

Luis Dri, il confessore di Papa Francesco che insegna al mondo la forza del perdono, de Paolo Martini en Adnkronos. Y lo primero es situar el hecho, porque el titular no lo dice: el cardenal Dri murió hace dieciséis meses. Lo que hay ahora es un libro, Luis Dri. La forza del perdono, la debolezza della guerra, de Alver Metalli y Andrea Tornielli, que sale en noviembre en Ares con prefacio de Alessandro Banfi y posfacio de monseñor Oscar Vicente Ojea, escrito en primera persona a partir de una conversación larga. Adnkronos lo encuadra en la víspera del viaje del Papa a América, y precisa que no se anuncia ninguna apertura de causa.

La ficha, que la da el propio Bollettino: Luis Pascual Dri, capuchino, nacido el 17 de abril de 1927 en Federación, provincia de Entre Ríos; hábito el 21 de febrero de 1945, ordenado el 29 de marzo de 1952 en la catedral de Montevideo; confesor en el santuario de Nuestra Señora de Pompeya de Buenos Aires; creado cardenal en el consistorio del 30 de septiembre de 2023, con la diaconía de Sant’Angelo in Pescheria. Murió el 30 de junio de 2025, a los noventa y ocho años, y León XIV envió telegrama de condolencia con la firma de Parolin, llamándolo «pastor generoso» y «tan apreciado por el Papa Francisco».

Y ahora el dato documental, que damos sin más carga que la que tiene. La frase por la que Dri es conocido en medio mundo —«Señor, perdóname porque he perdonado demasiado»— circula en esa redacción desde una pieza de 2023 en el Osservatore Romano firmada por Andrea Tornielli, en bloque de cita y sin indicación de documento, ocasión ni fecha; el obituario de Vatican News la atribuye al Ángelus del 9 de julio de 2023 y el Bollettino de aquel día no la contiene. Lo que sí está en fuente primaria es el encuentro de Francisco con los párrocos de Roma del 6 de marzo de 2014, donde cuenta la anécdota de «un gran sacerdote de Buenos Aires» —sin nombrarlo y sin llamarlo capuchino— que decía «porque yo sé que perdono demasiado» y, ante el sagrario, «discúlpame, tú tienes la culpa, porque me has dado el mal ejemplo». En octubre de 2024, ante los penitenciarios vaticanos, volvió a contarla: un capuchino confesor en Buenos Aires, de noventa y seis años, que «tenía miedo de perdonar demasiado». El coautor del libro que sale ahora es quien publicó la versión pulida. No hay nada reprochable en pulir una anécdota oral; sí lo hay en citarla como documento.

Un rabino escribe a Parolin, y no es al Papa a quien contesta

Il rabbino Weisz a Parolin: ebrei sono anche nazione, de Adam Mijatovic en el portal de las comunidades judías italianas. Es una carta abierta de Eliezer Simcha Weisz, miembro del Consejo del Gran Rabinato de Israel —miembro del Consejo, no Gran Rabino ni portavoz: escribe a título propio—, y conviene empezar por el destinatario, porque todo el mundo lo va a leer como una réplica al Papa y no lo es. Contesta a un discurso de Parolin del 23 de octubre a medio centenar de miembros del American Jewish Committee, en el Palacio Apostólico, al día siguiente de que León XIV los recibiera en audiencia. Y el discurso del Papa no contiene la frase que irrita: la contiene el del secretario de Estado.

Lo que dijo Parolin: que la identidad judía, la fe religiosa y las políticas de un gobierno son «cuestiones relacionadas, pero la Santa Sede es de la opinión de que no son intercambiables»; que quiere mantener «una clara distinción entre este diálogo y la relación entre Estados», mencionando expresamente al Estado de Israel; y que la crítica razonada a las políticas de un gobierno «debe seguir siendo posible sin que se confunda con la hostilidad hacia un grupo particular o, precisamente, hacia una fe religiosa». Lo que responde Weisz, en una línea: «el pueblo judío no puede ser separado de su patria histórica».

El pleito no es de ahora y está por escrito desde hace cuarenta años, lo cual es lo único que hay que explicar para entenderlo. Los documentos de la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo sostienen las dos mitades: el de 1985 dice que el Estado de Israel y sus opciones políticas «han de verse en una óptica que no sea de por sí religiosa» y que la cuestión «se remite a los principios comunes del derecho internacional»; y el de 2015 dice que la alianza ofrecida por Dios a Israel «es irrevocable» y «nunca ha sido revocada». Es decir: elección irrevocable en el plano teológico, Estado juzgado en el plano jurídico. Weisz impugna la separación, porque si el pueblo judío es constitutivamente también una nación con vínculo a una tierra, la partición entre fe y Estado amputa su autodefinición. De la Santa Sede, por ahora, ninguna respuesta.

 «Una Iglesia» no es «la Iglesia»

Bishop Barron rebukes cardinal who said Church should not convert people, de Andreas Wailzer  del 29. Y es el caso más limpio de la serie que llevamos contando toda la semana, porque todo cabe en un artículo determinado. El cardenal es Jean-Paul Vesco, dominico, arzobispo de Argel, creado cardenal el 7 de diciembre de 2024, y lo que dijo a CathoBel fue esto, en francés: «somos la Iglesia de este pueblo. No una Iglesia prosélita, no una Iglesia que está ahí para convertir, sino una Iglesia que aspira a ser uno de los componentes de este pueblo». Une Eglise, una Iglesia, y la frase anterior dice de qué Iglesia habla: la de Argelia, donde el proselitismo está restringido por ley. En la versión que ha circulado en inglés, «una Iglesia» se convirtió en «la Iglesia», y con el artículo cambió el alcance: de una descripción de la Iglesia argelina a una tesis sobre la misión de la Iglesia universal.

El obispo Robert Barron, de Winona-Rochester, contestó en X con un «perdón, pero… ¿qué?», recordó el antecedente del cardenal Américo Aguiar y cerró: «si yo pensara de verdad que la Iglesia no existe para llevar a la gente a Cristo, dimitiría y buscaría un trabajo honrado».  Barron no nombra al cardenal: habla de «otro cardenal», y es LifeSiteNews quien pone el nombre en el cuerpo. La segunda, que Vesco sí dijo que entre monoteísmos el proselitismo es un veneno, y lo ilustró con la frase de un musulmán —«tú estás bien, pero tu religión no vale nada»—; el resumen en inglés que circuló borró al interlocutor y lo dejó en «alguien», con lo que la frase pasó de ser un ejemplo de lo que sufre el otro a una tesis propia. CathoBel ha publicado réplica, y su titular ya es el argumento: las palabras del cardenal fueron sacadas de contexto. Un artículo, un interlocutor borrado y un cardenal sin nombrar: tres operaciones pequeñas en una sola polémica.

Müller, las banderas y una entrevista de diez días antes

Cardinal Müller: no place for rainbow flags in the Church, también del 29 y también de Wailzer. La frase es suya y es literal, pero el origen no es LifeSiteNews: la entrevista la publicó el Gibbons Institute el 19 de octubre, diez días antes, conducida por Jan Bentz, y trataba de los límites de la sinodalidad y de la dirección del pontificado. La frase llega justo después de sostener que el Camino Sinodal alemán debe pararse porque no puede introducir ideas heréticas sobre antropología; calificar ese camino de herético y pro-LGBT, en cambio, es del redactor y no del cardenal. Y una precisión de cargo que casi todos hacen mal: la propia Santa Sede lo titula «prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe», con Congregación, porque el emeritazgo se refiere al organismo tal como existía antes de Praedicate evangelium. Fue además presidente de la Comisión Pontificia «Ecclesia Dei».

Volver a «Ecclesia Dei», que son dos regímenes y no uno

Stilum Curiae publica dos piezas largas el mismo día y las dos van al mismo sitio. La primera, de Américo Mascarucci, sostiene que Traditionis custodes «fue quizá el mayor de los errores del pontificado bergogliano», que «habría bastado volver a las disposiciones de Juan Pablo II» y que «es deseable un retorno a la Ecclesia Dei de Wojtyła, que representaba un perfecto punto de equilibrio». Concede que «el Papa León ha impedido hasta ahora el prevalecer de posiciones extremistas» y pide que asuma la tutela del mundo tradicionalista.

La precisión documental, porque el argumento se apoya en un nombre que designa dos cosas distintas. La Comisión Pontificia «Ecclesia Dei» se instituyó el 2 de julio de 1988 con el motu proprio Ecclesia Dei adflicta; Benedicto XVI la vinculó más orgánicamente a la Congregación para la Doctrina de la Fe con Ecclesiae unitatem, del 2 de julio de 2009; y el 17 de enero de 2019 Francisco la suprimió, con esa palabra, soppressa, y asignó sus competencias «íntegramente» a la Congregación, donde se creó una sección. No fue una fusión ni una integración: fue una supresión. Y el punto de equilibrio que Mascarucci echa de menos no es el de 1988, que funcionaba por indulto y permiso del obispo, sino el de Summorum Pontificum, de 2007, que es el que Traditionis custodes derogó. Son dos regímenes con cuarenta años entre ellos y el artículo los llama igual.

La segunda pieza es de monseñor Marian Eleganti, benedictino, obispo auxiliar emérito de Chur desde 2021, y es más dura: la sinodalidad actual sería «una tardía reforma estructural de corte protestante», que «selecciona a quién o qué incluir», de modo que «todos, todos, todos no significa todos»; y «la categoría del pecado ha sido sustituida por la de la fragilidad». Lo que llama «figuraccia vaticana» tiene detrás un hecho concreto y es el que importa: la prohibición de entrar en San Pedro a la peregrinación del 24 de octubre. Y el contraste que lo convierte en noticia: en 2025 el propio León XIV autorizó al cardenal Burke a celebrar Misa pontifical en el rito antiguo en el altar de la Cátedra, el 25 de octubre. Mismo mes, un año de diferencia, criterio opuesto, y ninguna explicación oficial.

Gates financia Asis

Gates Foundation was primary sponsor of scandalous Assisi meeting, de Emily Mangiaracina, La página oficial de patrocinadores de Sant’Egidio, que estaba a un clic, lista efectivamente a la «Gates Foundation» bajo el epígrafe «main sponsor / sponsor platinum». Lo lista, eso sí, junto a BFIO y a la Fondazione Cariplo, de modo que «primary sponsor» en singular es lectura de una foto y no del cuadro. De cuantías no hay nada publicado, ni en la pieza ni en el material oficial, así que cualquier cosa que se diga del peso económico es conjetura.

Lo que sí tiene el cuadro, y nadie ha subrayado, son dos nombres en la categoría de partner: la Conferencia Episcopal Alemana y Soka Gakkai, el movimiento budista japonés, con dos entradas, una de ellas del ocho por mil italiano. En «se agradece» figuran la Región de Umbría, la ciudad de Asís y la diócesis de Asís-Nocera Umbra-Gualdo Tadino, que no es la organizadora: organiza la Comunidad de Sant’Egidio y lo presentó su presidente, Marco Impagliazzo, en el Dicasterio para la Comunicación.

El «Cántico de las criaturas»

Il Cantico delle creature è una lode a Dio, non un manifesto green, de Miłosz Manasterski en La Nuova Bussola Quotidiana. Sostiene que el Cántico es oración dirigida a Dios, en la que se alaba por la creación, y no un manifiesto ambientalista: «es una respuesta católica al climatismo de la izquierda: se parte del Creador, y el clima viene después», y «a la Iglesia le queda el del Cántico, que empieza por el nombre del Creador y antes del final habla de perdón y de pecado». El modelo que propone es el polaco, de un encuentro de responsables diocesanos de Laudato si’ en Brok: hablar de lo creado con el lenguaje de la fe y, aparte, proyectos concretos de eficiencia energética en las parroquias.

Rematando la jornada

Vamos terminando. Mañana, Todos los Santos, toma posesión Alvarado en Comunicación; el lunes es la conmemoración de los fieles difuntos, con Misa en el Verano a las cuatro; el martes votan los Estados Unidos y se presenta en Roma la denuncia de PETA; el miércoles 5, a las nueve, la Misa de sufragio en el altar de la Cátedra, y ese mismo día el congreso del centenario chino en la Urbaniana; el día 6 empieza el viaje a América.

Buen día.

«Cuando te inviten, ve a sentarte en el último puesto».

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