El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, asegura que no conocía las cartas publicadas esta semana sobre la peregrinación tradicional Ad Petri Sedem, unas cartas que contradicen la explicación que el Vaticano dio para justificar que los peregrinos no entraran en la basílica de San Pedro. Según informó el jueves 29 de octubre The Pillar, el portavoz respondió que no tenía «constancia de ninguna correspondencia relevante», en palabras traducidas del inglés por esta redacción, como las siguientes.
La explicación vaticana se conoció el lunes 26. Un portavoz de la Santa Sede dijo entonces al mismo medio que solo se había negado la procesión y que, si el grupo quería un rato de adoración o de oración dentro de la basílica, «deberían haber presentado una solicitud específica con ese fin». La periodista Diane Montagna, que identifica a ese portavoz con Bruni, recoge además que, según The Pillar, la negativa de la Secretaría de Estado se refería exclusivamente a la procesión, porque normalmente no se permite, ni siquiera a las diócesis que llegan a Roma en peregrinación.
Las cartas difundidas el miércoles 28 por el blog italiano Messa in Latino dibujan otra secuencia. El 12 de junio, el capellán de la peregrinación, el sacerdote francés Claude Barthe, pidió a León XIV que renovara el permiso para celebrar la Misa tradicional en San Pedro. El 7 de agosto, el sustituto de la Secretaría de Estado, el arzobispo Paolo Rudelli, contestó que ese año no podían acoger la petición. El 8 de septiembre, Barthe redujo la solicitud: pidió que los peregrinos pudieran entrar en procesión en la basílica, rezar por el Papa ante el altar de la Confesión y adorar al Santísimo Sacramento en el altar de la Cátedra, a la una de la tarde, la hora que, según escribió, les había indicado la sacristía. Rudelli respondió el 30 de septiembre que no era posible acoger favorablemente la petición. Ninguna de las dos respuestas da un motivo.
La carta de septiembre, por tanto, sí mencionaba la oración ante la tumba del Apóstol y la adoración eucarística, y no solo la procesión. Montagna sostiene en su boletín que la correspondencia desmiente la versión de que la petición no era lo bastante concreta, y plantea que, si la negativa afectaba solo a la procesión, queda sin explicar por qué la Secretaría de Estado no dijo nada sobre la oración y la adoración, que también se habían pedido. El propio The Pillar admite que la carta del 8 de septiembre parece mostrar que los organizadores sí dieron los detalles que, según el Vaticano, faltaban.
El sábado 24 de octubre, la procesión de los peregrinos se detuvo junto al obelisco de la plaza de San Pedro, y la misa del obispo Athanasius Schneider se celebró en la basílica de Santa María la Mayor. Un año antes, en octubre de 2025, el cardenal Raymond Leo Burke había celebrado la Misa tradicional en el altar de la Cátedra de San Pedro con autorización del Papa.
Queda abierta también la pregunta de quién tomó la decisión. Las dos cartas de la Secretaría de Estado llevan la firma del sustituto, no la del Papa. El obispo auxiliar de Bolduque, en los Países Bajos, Rob Mutsaerts, dijo en una entrevista con Michael Matt, de The Remnant, emitida el lunes 26 y recogida por LifeSiteNews, que no se sabe quién decidió impedir la entrada a los peregrinos y que quizá fue el entorno del Pontífice, personas nombradas por su predecesor. Mutsaerts dijo que no se imagina a León XIV tomando esa decisión personalmente, pero añadió: «Al final, él es el responsable». A su juicio, no había ninguna buena razón para dar ese desaire a los peregrinos, y dijo no entender la hostilidad hacia una misa a la que acuden familias, jóvenes y personas devotas.
La respuesta de Bruni no aclara si la Oficina de Prensa conocía las cartas cuando explicó la negativa ni si piensa rectificar su versión. Tampoco explica por qué el Vaticano atribuyó a los organizadores una falta de concreción que la carta del 8 de septiembre no refleja.
El Vaticano dijo que los peregrinos debieron pedir expresamente rezar en San Pedro; lo habían pedido por escrito el 8 de septiembre, y ahora su portavoz dice no conocer esa carta.
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