Los organizadores de la peregrinación tradicional Ad Petri Sedem han aclarado que las condiciones de la Misa celebrada por el obispo Athanasius Schneider el pasado sábado 24 de octubre en la basílica de Santa María la Mayor habían sido acordadas previamente con sus responsables. La explicación contradice las informaciones difundidas durante el fin de semana, que apuntaban a una modificación de última hora de la celebración.
La aclaración figura en un comunicado del Coetus Internationalis Summorum Pontificum, firmado por su presidente, Christian Marquant, y publicado el martes 27 de octubre por el blog italiano Messa in Latino. También Rubén Peretó Rivas, miembro del comité organizador de la peregrinación, ha precisado las circunstancias de las celebraciones y las normas aplicadas por las autoridades responsables de los templos.
La duración de la Misa estaba acordada desde el principio
El comunicado comienza agradeciendo al cardenal Rolandas Makrickas, arcipreste de Santa María la Mayor, y a monseñor Ivan Ricupero, maestro de las celebraciones litúrgicas, la acogida dispensada a los peregrinos y su colaboración en la organización de la celebración.
Según explica el Coetus, tanto la duración de la Misa como su modalidad habían sido establecidas de antemano. La celebración, presidida por Schneider, estaba prevista como una Misa prelaticia de entre 60 y 90 minutos, teniendo en cuenta las necesidades de organización de la basílica y el elevado número de fieles que recibirían la comunión.
Los organizadores precisan que estas condiciones no fueron impuestas a última hora. También aclaran que las restricciones sobre fotografías y grabaciones respondían a las normas habituales de Santa María la Mayor y no a una medida dirigida específicamente contra la peregrinación tradicional.
Miembros del comité aclaran las condiciones de las celebraciones
Rubén Peretó Rivas, profesor y miembro del comité organizador de Ad Petri Sedem, ha explicado que las vísperas celebradas en el Panteón se adelantaron únicamente media hora porque el monumento debía desalojarse antes de lo previsto. Al tratarse de un edificio italiano, la Iglesia no determina sus horarios.
Peretó Rivas señala además que las vísperas solemnes estuvieron precedidas por una larga homilía de Schneider, de modo que el cambio horario no provocó que los asistentes llegaran tarde a la celebración. Como mucho, algunos pudieron perderse la predicación.
Respecto a Santa María la Mayor, confirma que la Misa prelaticia de una hora estaba prevista desde el principio y que no fue una modificación anunciada en el último momento.
El organizador recuerda que la basílica tiene numerosas actividades los sábados, entre ellas el canto de vísperas de los canónigos. Por este motivo, el cardenal Makrickas hizo una excepción para acoger a los peregrinos, dado que habitualmente no se autorizan peregrinaciones ese día.
Peretó Rivas también aclara que la prohibición de tomar fotografías y realizar grabaciones no constituyó una restricción especial contra los asistentes. Se trata de una norma general de Santa María la Mayor, que se anuncia antes de todas las celebraciones.
Estas explicaciones precisan las circunstancias de lo ocurrido en Santa María la Mayor, después de que durante el fin de semana se difundieran críticas a las supuestas restricciones impuestas a los peregrinos.
La prohibición de la procesión en San Pedro sigue sin cambios
Las aclaraciones de Peretó Rivas y del Coetus afectan a la celebración de Santa María la Mayor, pero no modifican lo sucedido con la procesión prevista hacia la basílica de San Pedro.
La Secretaría de Estado había rechazado previamente dos solicitudes de los organizadores. La primera, mediante una carta del 7 de agosto, denegó la autorización para celebrar este año la Misa tradicional en San Pedro.
La segunda, fechada el 30 de septiembre y firmada por el sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, monseñor Paolo Rudelli, rechazó que los peregrinos accedieran en procesión a la basílica vaticana para rezar ante la tumba del Apóstol.
Como consecuencia, el sábado 24 de octubre la procesión se detuvo junto al obelisco de la plaza de San Pedro, sin realizar el recorrido previsto hasta el interior de la basílica.
Messa in Latino recordó que la negativa se refería precisamente al acceso organizado de los peregrinos como grupo y en procesión, que era lo solicitado a la Secretaría de Estado.
No se prohibió a los participantes entrar individualmente en la basílica, pero sí hacerlo conjuntamente en el marco de la peregrinación.
La peregrinación concluyó con la fiesta de Cristo Rey
La decimoquinta edición de Ad Petri Sedem continuó con las celebraciones previstas en Roma. El sábado, Schneider presidió la Misa tradicional en Santa María la Mayor, donde predicó sobre el valor de la liturgia romana tradicional y la obra de san Pío V.
El domingo 25 de octubre, fiesta de Cristo Rey según el calendario litúrgico tradicional, el sacerdote francés Claude Barthe, capellán de la peregrinación, pronunció una homilía en la iglesia de la Santísima Trinidad de los Peregrinos.
Su predicación, publicada también por Messa in Latino, estuvo dedicada a la realeza social de Jesucristo y no hizo referencia a las restricciones que habían marcado la jornada anterior.