Schneider: san Pío V «canonizó» el rito tradicional de la Misa

El obispo auxiliar de Astaná pidió a la Virgen «la paz litúrgica» en la Misa pontifical de la peregrinación Ad Petri Sedem, celebrada el 24 de octubre en Roma

Schneider: san Pío V «canonizó» el rito tradicional de la Misa
Athanasius Schneider

El obispo auxiliar de Astaná (Kazajistán), Athanasius Schneider, pronunció el sábado 24 de octubre una homilía en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, durante la Misa pontifical en rito romano tradicional de la peregrinación Ad Petri Sedem. En ella sostuvo que san Pío V «en cierto sentido canonizó el rito tradicional de la Misa» y pidió a la Virgen que conceda a la Iglesia «la ansiada paz litúrgica». El texto íntegro de la homilía ha sido publicado por Advaticanum.

La celebración tuvo lugar en Santa María la Mayor porque la Secretaría de Estado no autorizó que la Misa de la peregrinación se celebrara este año en la Basílica de San Pedro, como sí ocurrió en 2025 en el Altar de la Cátedra. InfoVaticana ha seguido el asunto desde que se conoció la carta de la Secretaría de Estado que precisaba que la Misa no podría celebrarse en San Pedro «este año», y también la prohibición de entrar en procesión en la basílica vaticana el mismo sábado.

Schneider comenzó situando la celebración en la casa de María y recordando que en esa basílica celebraron Misa santos y pontífices, entre ellos san Ignacio de Loyola y Pío XII. Partió de la idea de que «la Iglesia es madre porque hay otra Madre» y recordó la devoción del papa Francisco al icono de la Salus Populi Romani, ante el que oró en numerosas ocasiones y junto al cual eligió ser sepultado.

El grueso de la homilía se centró en san Pío V. Según el obispo, el pontífice garantizó solemnemente, mediante la constitución apostólica Quo Primum, el uso perpetuo de la forma tradicional de la Misa por todos los sacerdotes del rito romano. «Así, san Pío V en cierto sentido canonizó el rito tradicional de la Misa», afirmó, y añadió que ningún Romano Pontífice se ha atrevido nunca a revocar o «descanonizar» esa constitución.

Schneider se refirió después a los fieles que desean participar en esta forma litúrgica, en particular a los jóvenes. Aseguró que existe en ellos «un deseo legítimo de participar de la santidad en la forma tradicional» y que se sienten tratados como católicos de segunda clase, aunque, precisó, «no albergan amargura». En ese contexto recordó que esta forma de la Misa fue la de la juventud de Francisco, y afirmó que fue «la Misa de su conversión».

El obispo apoyó su argumentación en palabras de dos pontífices. De Juan Pablo II citó una referencia a la humildad y la reverencia del rito de san Pío V, y del papa Francisco recogió una frase sobre la adoración en las Iglesias orientales: «Hemos perdido un poco el sentido de la adoración. Las Iglesias orientales lo conservan; ellas adoran a Dios». Según la homilía, Francisco añadió que «el tiempo no importa; Dios está en el centro. Y esto es un tesoro».

Schneider concluyó invocando a la Virgen como Reina de la Paz. Le pidió que «restablezca el uso pleno y sin restricciones de la forma tradicional del rito romano» y que traiga a la Iglesia la paz litúrgica largamente esperada.

El programa de la peregrinación incluyó además el viernes unas vísperas pontificales en Santa María ad Martyres, el Panteón, presididas por el propio Schneider, y el domingo Misas de acción de gracias en San Juan Bautista de los Florentinos y en la Santísima Trinidad de los Peregrinos. Los organizadores han expresado su pesar por que la Misa principal no pudiera celebrarse en San Pedro.

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