El papa León XIV nombró el lunes 19 de octubre miembro de la Comisión Teológica Internacional a la teóloga laica chilena Claudia Leal Luna, profesora ordinaria del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia, en Roma, y consultora del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Su nombre figura entre los 24 nuevos miembros que publicó ese día el boletín de la Sala de Prensa de la Santa Sede. Según los estatutos de la Comisión, el Papa los designa a propuesta del prefecto de Doctrina de la Fe, hoy el cardenal Víctor Manuel Fernández. Leal es la teóloga que en marzo de 2021 criticó en público el documento con el que la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe declaró que la Iglesia no tiene poder para bendecir uniones de personas del mismo sexo, y que describió su antropología como «un tanto taxidérmica».
Lo dijo en una entrevista con Radio Universidad de Chile publicada el 17 de marzo de 2021, dos días después de que se diera a conocer el texto vaticano, cuando era académica de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile. La emisora tituló con su tesis principal: «A la moral sexual de la tradición cristiana le falta dar algunos pasos».
El documento al que respondía era un Responsum ad dubium fechado el 22 de febrero de 2021, firmado por el cardenal Luis Ladaria, entonces prefecto, y por el arzobispo Giacomo Morandi, secretario, y publicado con el asentimiento de Francisco. A la pregunta de si la Iglesia dispone del poder de bendecir uniones de personas del mismo sexo, respondía «negativamente». La nota explicativa precisaba que Dios «no bendice ni puede bendecir el pecado: bendice al hombre pecador, para que se reconozca como parte de su designio de amor y se deje cambiar por Él». El texto aclaraba también que la respuesta «no excluye que se impartan bendiciones a las personas individuales con inclinaciones homosexuales» que manifiesten la voluntad de vivir en fidelidad a los designios de Dios, y que la declaración de ilicitud no era «una discriminación injusta».
Leal afirmó en la entrevista que el documento había dejado «un gusto amargo en muchísima gente» y que no tenía duda de que la sensibilidad actual de los católicos del mundo experimentaba «un shock epistemológico al leer esto». Su objeción de fondo se dirigía a la distinción entre la persona y sus relaciones sobre la que descansa el texto. A su juicio, una antropología personalista como la de Juan Pablo II difícilmente haría esa distinción, «porque éstas son constitutivas de lo que somos como personas». De ahí su calificativo: el documento tenía «una antropología un tanto taxidérmica».
En la misma conversación sostuvo que la moral social católica ha dialogado con las ciencias humanas, pero que a la moral sexual «le falta dar algunos pasos con la filosofía, la psicología, la sociología». Interpretó que el Responsum «no tiene como interlocutor privilegiado al mundo LGTBI, sino a los sacerdotes y obispos», y que «no dice nada nuevo sobre la diversidad sexual». Añadió que lo que los católicos pueden exigir es que «no solo se nos diga lo que se excluye, sino también lo que se incluye». También advirtió que en la pastoral con personas homosexuales «no se puede transformar a los gays en una bandera».
La enseñanza que el Responsum aplicaba está recogida en el Catecismo de la Iglesia Católica. Su número 2357 recuerda que la Tradición ha declarado siempre que los actos homosexuales «son intrínsecamente desordenados» y que no pueden recibir aprobación en ningún caso. El número 2358 pide que las personas con esa inclinación sean acogidas «con respeto, compasión y delicadeza», y el 2359 las llama a la castidad. La distinción entre la persona, que debe ser acogida, y los actos o las uniones, que no pueden ser aprobados, es la que el Responsum trasladaba al terreno de las bendiciones y la que Leal consideró incompatible con una antropología personalista.
Nueve meses después, el 23 de diciembre de 2021, Leal concedió una entrevista a El Dínamo en la que se declaró partidaria del feminismo: «Cualquiera que haya estudiado ética social, no puede negarse a la causa del feminismo». Explicó que impartía un curso semestral titulado «La sexualidad en la tradición cristiana», que, en sus palabras, muestra que esa tradición «es mucho menos monolítica de lo que se piensa». Preguntada por la Convención Constituyente que entonces redactaba una nueva Constitución para Chile, dijo tener «una enorme expectativa» en ella y valoró que integrara la preocupación por el medio ambiente, por la igualdad de género y «por los derechos de los grupos LGBT+». En la misma entrevista contó que sus alumnos le habían hecho ver que, cuando hablaba de diversidad sexual, no incluía a los asexuados, y reconoció que ese grupo no estaba en su «mapa mental».
Antes de esas declaraciones, Leal había sido una voz habitual en la prensa chilena durante la crisis de abusos que sacudió a la Iglesia del país. En mayo de 2018 pidió en Radio Universidad de Chile «líderes valientes»; en septiembre de ese año sostuvo que la figura del cardenal Francisco Javier Errázuriz no aportaba credibilidad al consejo de cardenales que asesoraba a Francisco; y en febrero de 2019, ante la cumbre vaticana sobre abusos, avisó de que no había que hacerse «grandes expectativas». En El Dínamo afirmó que la institución no había contado con «una cultura del accountability» y que la crisis no había terminado. Formó parte del comité de la Universidad Católica para la crisis de la Iglesia en Chile y ha investigado el abuso sexual contra mujeres adultas en contextos eclesiales, tema sobre el que publicó en 2021 un capítulo con Daniela Bolívar y, después, un artículo en el Journal of Moral Theology que propone comprender el abuso «desde una perspectiva de género».
Su currículum, publicado por el Instituto Juan Pablo II, detalla una formación que empezó en el derecho. Se licenció en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Universidad de Chile, obtuvo el bachillerato en Teología en la Pontificia Universidad Católica de Chile y cursó la licenciatura y el doctorado en Teología Moral en la Academia Alfonsiana de Roma, donde se doctoró en 2012 con la tesis «Ética en busca de una antropología. Redefiniciones para un paradigma de identidad humana plural». Entre 2012 y 2022 enseñó en la Facultad de Teología de la Universidad Católica chilena, donde dirigió la formación teológica general a partir de 2017.
El mismo documento recoge su pertenencia, desde 2010, a Catholic Theological Ethics in the World Church (CTEWC), la red internacional de moralistas fundada por el jesuita James Keenan, y desde 2012 a Teologanda, un colectivo de teólogas surgido en Argentina. Figura también como miembro de la Sociedad Chilena de Teología y de la asociación italiana de teólogos moralistas. En 2017 escribió el capítulo dedicado a Chile del volumen alemán «Gender studieren. Lernprozess für Theologie und Kirche», editado por Margit Eckholt. Según la reseña del teólogo Gerhard Marschütz, el libro pretende desideologizar el debate frente a quienes hablan de «ideología de género» y sostiene que el enfoque ontológico-sustancial con que el Magisterio piensa la diferencia sexual no puede seguir desarrollándose. Este medio no ha podido consultar el capítulo de Leal.
En 2022 se incorporó como profesora estable al Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II, el centro que Francisco refundó en 2017 con el motu proprio Summa familiae cura sobre el antiguo Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia. En julio de 2019, tras la aprobación de los nuevos estatutos, fueron apartados los profesores Livio Melina y José Noriega, y la teología moral desapareció de los planes de estudio en su forma anterior. Leal es hoy ordinaria de Teología fundamental del matrimonio y de la familia. En la ficha del Instituto declara como líneas de investigación la ética sexual cristiana aplicada a la pareja, la familia y la cultura, y la ética del cuidado, el feminismo y la ética narrativa. Su currículum la presenta además como profesora invitada en la Facultad de Misionología de la Universidad Urbaniana.
Ese mismo año participó en el congreso internacional de teología moral «Pratiche pastorali, esperienza di vita e teologia morale: Amoris laetitia tra nuove opportunità e nuovi cammini», celebrado en Roma del 11 al 14 de mayo de 2022 por la Pontificia Universidad Gregoriana y el Instituto Juan Pablo II a petición del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. Lo organizaron el jesuita Miguel Yáñez y el sacerdote Maurizio Chiodi, y en su comité científico figuraba James Keenan. Leal intervino el 11 de mayo, todavía como profesora de la Universidad Católica de Chile, en la sesión sobre la recepción de Amoris laetitia en las prácticas pastorales. Francisco recibió a los participantes el día 13. Su capítulo, «La recezione di Amoris Laetitia in Cile», se publicó en 2023 en las actas del congreso, editadas por Chiodi y Yáñez en San Paolo.
Un texto en español con el mismo título, «La recepción de Amoris Laetitia en Chile», firmado por Leal como doctora por la Alfonsiana y docente estable del Instituto Juan Pablo II, está alojado en la web de Crismhom, la asociación de cristianos LGTBI de Madrid, en una carpeta de septiembre de 2022. En él recoge la decepción inicial de quienes esperaban más de la exhortación, porque «no hubo innovación alguna en lo que se refiere a la situación de las diversidades sexuales», y destaca que Amoris laetitia dio legitimidad a las «Pastorales de la Diversidad Sexual» de varias diócesis chilenas, que trabajan con quienes «se identifican con identidades sexuales disidentes» y con sus familias. Entre los asuntos que, según escribe, la exhortación reabre, enumera «la fecundidad, el placer, el noviazgo, la paternidad, la justicia de género». El mismo texto afirma que «no se trata de renunciar a las verdades doctrinales que la Tradición ha de custodiar». No consta si Leal autorizó su publicación en esa web.
El 23 de septiembre de 2024, el boletín de la Sala de Prensa publicó la lista de 28 nuevos consultores del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Leal figuraba en ella como profesora ordinaria del Instituto Juan Pablo II. En la misma lista aparecían Maurizio Chiodi, profesor del mismo Instituto; el sacerdote Aristide Fumagalli, de la Facultad Teológica de Italia Septentrional; y monseñor Carlo Dell’Osso, secretario del Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana, que ahora entra también en la Comisión Teológica.
Chiodi había protagonizado una polémica en diciembre de 2017, cuando, en una conferencia en la Gregoriana sobre Humanae vitae leída a la luz de Amoris laetitia, sostuvo que hay circunstancias en que los métodos anticonceptivos artificiales pueden ser la opción responsable. Según recogió EWTN al informar de su nombramiento como consultor, en otra conferencia en Roma ese mismo año afirmó que una relación homosexual podía ser, «en ciertas condiciones», el camino más fecundo para las personas con esa atracción. Fumagalli es autor de «L’amore possibile. Persone omosessuali e morale cristiana» (2020), un libro que, según la reseña publicada por Avvenire, sostiene que los actos homosexuales pueden ser expresión de amor personal cristiano cuando no están marcados por la idolatría ni por el egoísmo hedonista.
Entre la entrevista de Leal y su nombramiento como consultora, el dicasterio cambió de prefecto y de criterio pastoral. El 18 de diciembre de 2023, ya con Fernández al frente, publicó la declaración Fiducia supplicans, aprobada por Francisco, que autoriza bendiciones espontáneas y no litúrgicas a parejas en situación irregular y a parejas del mismo sexo, con la precisión de que no se bendice la unión ni se modifica la doctrina sobre el matrimonio.
La Comisión Teológica Internacional se rige por los estatutos del motu proprio Tredecim anni, de 1982. Su artículo 1 le encomienda «estudiar las cuestiones doctrinales de especial importancia» para ayudar al Magisterio y, en particular, a Doctrina de la Fe. El artículo 3 exige que sus miembros se distingan por su «ciencia, prudencia y fidelidad al Magisterio de la Iglesia». El artículo 4 establece que los nombra el Papa a propuesta del prefecto del dicasterio, consultadas las conferencias episcopales. La composición anterior se nombró en 2021, con Ladaria como prefecto; la de 2026 es la primera que se forma desde que Fernández ocupa el cargo, en septiembre de 2023. Según Vatican News, los 24 nuevos miembros se suman a seis que continúan, hasta completar el máximo de 30, y el número de laicos y el de mujeres pasa a ocho en cada caso.
El nombramiento llega cinco días después de que concluyera en el Vaticano el encuentro que León XIV convocó del 7 al 14 de octubre con los presidentes de las conferencias episcopales y los responsables de las Iglesias orientales para un discernimiento sinodal sobre el anuncio del Evangelio a las familias a los diez años de Amoris laetitia. Su informe de síntesis no se ha hecho público: según recogió The Boston Pilot, el Papa quiere revisarlo personalmente antes. Según la información de Europa Press, Ángel Cordovilla, decano de Teología de la Universidad Pontificia Comillas y otro de los nuevos miembros, prevé que la Comisión trabaje sobre la familia con motivo de ese aniversario, la materia que Leal enseña en Roma.
Este medio no ha encontrado pronunciamientos públicos de Leal sobre Humanae vitae, sobre Fiducia supplicans ni sobre el diaconado femenino. Tampoco consta que haya rectificado sus declaraciones de 2021 sobre el Responsum. En sus publicaciones más recientes figuran un artículo sobre la teología de la liberación como búsqueda de la justicia social (Studia Moralia, 2024), un capítulo sobre Gaudium et spes en un volumen sobre la enseñanza católica moderna acerca de la familia (Georgetown University Press, 2024) y un artículo titulado «El rostro público de la maternidad. Una perspectiva cristiana» (Anthropotes, 2025).
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