El cardenal Matteo Zuppi ha iniciado este lunes una nueva misión de tres días en Moscú para continuar las gestiones humanitarias de la Santa Sede relacionadas con la guerra en Ucrania. El presidente de la Conferencia Episcopal Italiana permanecerá en la capital rusa hasta el miércoles 30 de septiembre, con una agenda centrada en los prisioneros de guerra, los menores separados de sus familias y la situación de los civiles afectados por el conflicto.
Según ha informado Vatican News, se trata del tercer viaje de Zuppi a Moscú, después de los realizados en junio de 2023 y octubre de 2024. La misión, encomendada originalmente por Francisco, ha sido expresamente confirmada por León XIV.
Una misión confirmada por León XIV
«Todo esto forma parte de la misión humanitaria que me encomendó inicialmente el Papa Francisco y que, posteriormente, confirmó el Papa León XIV», explicó Zuppi a la agencia rusa TASS antes de comenzar sus reuniones.
El cardenal precisó que tiene encuentros con funcionarios rusos previstos para lunes, martes y miércoles y que su mandato consiste en apoyar los esfuerzos de ambas partes para afrontar «los problemas relacionados con los niños, los intercambios de prisioneros y los problemas civiles derivados del conflicto».
Zuppi aseguró además que la Santa Sede está examinando peticiones procedentes tanto de Ucrania como de Rusia dentro del canal de diálogo abierto durante los últimos años.
«Deseamos seguir desarrollando este diálogo, conscientes del sufrimiento causado por la guerra, y buscamos contribuir a su fin», señaló.
Ucrania ha pedido un intercambio «todos por todos»
La nueva visita a Moscú llega después de la misión que Zuppi realizó en Ucrania el pasado mes de julio. Allí mantuvo encuentros con autoridades ucranianas y familiares de militares y civiles detenidos en Rusia y visitó una prisión de la región de Leópolis donde permanecían soldados rusos.
Durante aquellas conversaciones, las familias trasladaron al cardenal la petición de impulsar un intercambio de prisioneros bajo la fórmula «todos por todos». Según informó entonces Vatican News, las estimaciones presentadas a Zuppi hablaban de unos 7.000 ucranianos retenidos en Rusia y aproximadamente 4.000 rusos en poder de Ucrania.
Los familiares pidieron asimismo que el enviado pontificio pudiera visitar prisiones en territorio ruso, siguiendo el gesto realizado con los cautivos rusos en Ucrania.
La cuestión de los prisioneros ya había formado parte de las anteriores gestiones de la Santa Sede. Durante la visita de Zuppi a Moscú en octubre de 2024, el Vaticano informó oficialmente de conversaciones sobre el intercambio de prisioneros y heridos, la devolución de los restos de los caídos y la reunificación de menores con sus familias.
Los civiles de Kursk, sobre la mesa
En las conversaciones de esta semana aparece también la situación de los civiles rusos desplazados de la región de Kursk durante las operaciones militares ucranianas. Según las declaraciones de Zuppi recogidas por TASS, las partes verificarán si todos ellos han podido regresar a sus hogares.
El embajador ruso ante la Santa Sede, Ivan Soltanovsky, ha recibido favorablemente la nueva misión del cardenal y ha asegurado que Zuppi es «siempre bienvenido en Moscú». El diplomático ruso reconoció, sin embargo, que un eventual intercambio de prisioneros civiles constituye un asunto nuevo que requerirá determinar previamente quién puede incluirse en esa categoría.
Uno de los principales expedientes continúa siendo el de los menores trasladados lejos de sus familias. La mediación vaticana ha permitido durante los últimos años mantener un canal entre ambas partes para facilitar reunificaciones familiares y transmitir información sobre detenidos.
En su anterior visita a Moscú, Zuppi mantuvo reuniones con el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov; Yuri Ushakov, asesor de Vladímir Putin para política exterior; Maria Lvova-Belova, comisionada presidencial para los Derechos del Niño, y Tatiana Moskalkova, responsable rusa de Derechos Humanos. También se reunió con el metropolita Antonio de Volokolamsk, responsable de las relaciones exteriores del Patriarcado de Moscú.
Zuppi llega un mes después de Gallagher
La misión se produce exactamente un mes después de que monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Santa Sede, concluyera una visita de cinco días a Rusia marcada por los contactos políticos, diplomáticos y eclesiales.
Gallagher se reunió el 25 de agosto con Serguéi Lavrov, ante quien defendió la necesidad de mantener abierta la vía diplomática y abordar «la realidad y las perspectivas de paz». «El mundo necesita la diplomacia más que nunca», afirmó entonces el representante de la Santa Sede.
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Durante la misma visita, Gallagher mantuvo un encuentro con Yuri Ushakov, asesor de Vladímir Putin para política exterior, en el que abordaron «cuestiones actuales de la agenda internacional». También reforzó los contactos de la Santa Sede con el Patriarcado de Moscú mediante una reunión con el metropolita Antonio de Volokolamsk y una visita a la Catedral de Cristo Salvador.
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La última jornada tuvo una dimensión específicamente eclesial. Gallagher presidió la Misa en la Catedral de la Inmaculada Concepción de Moscú, se reunió con sacerdotes, religiosos y obispos y transmitió a los católicos rusos «la cercanía y la oración» de León XIV.
Al concluir aquella visita, Lavrov aseguró que Gallagher había reconocido que la situación de la libertad religiosa en Ucrania «no es buena» y que se había comprometido a trasladar la preocupación en sus futuros contactos con las autoridades ucranianas. La afirmación correspondió a la versión ofrecida públicamente por el ministro ruso.
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La sucesión de ambas visitas muestra los dos canales que la Santa Sede mantiene actualmente abiertos con Moscú. Gallagher actúa desde la Secretaría de Estado en el plano diplomático y de las relaciones institucionales, mientras que el mandato confiado a Zuppi permanece centrado en las consecuencias humanitarias de la guerra.
La actual misión mantiene así abierto un canal iniciado hace más de tres años. En junio de 2023, durante su primera visita a Moscú, Zuppi se reunió con Ushakov, Lvova-Belova y el patriarca Kirill. La Santa Sede definió entonces el objetivo de la iniciativa como la búsqueda de medidas humanitarias capaces de abrir caminos hacia la paz.