Una carta para el Papa desde París: familias y jóvenes piden acceso «libre y pacífico» a la Misa tradicional

Una carta para el Papa desde París: familias y jóvenes piden acceso «libre y pacífico» a la Misa tradicional

Mientras León XIV cumple este viernes 25 de septiembre su primera jornada de viaje apostólico en Francia, familias y estudiantes vinculados a la liturgia tradicional se reunirán esta noche en París para rezar cerca de la Nunciatura Apostólica y hacer llegar al Pontífice una petición concreta: poder acceder «libre y pacíficamente» a la Misa y a los sacramentos tradicionales.

Según el comunicado de los organizadores publicado por Riposte Catholique, la vigilia tendrá lugar entre las 19:00 y las 22:30 en las inmediaciones de la plaza de la Reine-Astrid y el puente del Alma, cerca de la Nunciatura. La convocatoria parte de familias y estudiantes de distintas realidades tradicionales y, según precisan expresamente sus promotores, no está organizada por ninguna fraternidad, instituto o comunidad.

Tampoco quieren presentar la concentración como una protesta contra León XIV. Al contrario: explican que rezarán «por y en unión de oración con el Santo Padre y la Iglesia», precisamente mientras el Papa participa en otro encuentro de su viaje. No habrá pancartas, carteles ni banderolas, y los organizadores insisten en el carácter pacífico y filial de la iniciativa.

Al término de la vigilia será depositada en la Nunciatura una carta dirigida al Pontífice. Su petición central será la misma que mueve la convocatoria: que los católicos vinculados a la liturgia tradicional puedan acceder sin obstáculos a la Misa y a los sacramentos celebrados según los libros litúrgicos anteriores a la reforma.

La escena concentra en unas pocas horas una cuestión que León XIV conoce bien y que lleva meses ocupando a la Iglesia francesa. El Papa llega a Francia después de haber reconocido personalmente el crecimiento de estas comunidades, haber pedido soluciones concretas a los obispos y haber confiado al cardenal Jean-Marc Aveline la tarea de estudiar posibles vías para superar una fractura que él mismo ha definido como una «dolorosa herida» en la Iglesia.

León XIV ya pidió «soluciones concretas» a los obispos franceses

El precedente más importante se produjo en marzo, durante la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Francesa celebrada en Lourdes. En un mensaje enviado en nombre del Papa por el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, León XIV reconoció expresamente «el crecimiento de las comunidades vinculadas al Vetus Ordo» y pidió a los obispos buscar «soluciones concretas que permitan incluir generosamente a las personas sinceramente ligadas» a esta liturgia.

No se trataba únicamente de una recomendación pastoral. El Pontífice reconocía que las tensiones en torno a la celebración de la Eucaristía habían producido una «dolorosa herida» y reclamaba «un nuevo modo de mirarse unos a otros», con mayor comprensión entre las distintas sensibilidades presentes en la Iglesia.

Lea también: León XIV pide a los obispos de Francia «incluir generosamente» a los fieles del Vetus Ordo y reconoce una «dolorosa herida» en la Iglesia

La cuestión tenía ya entonces un interlocutor señalado. Durante el consistorio celebrado en enero, León XIV había confiado al cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y actual presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, la tarea de estudiar posibles vías para abordar las tensiones en torno a la liturgia tradicional, según informó posteriormente La Croix.

El asunto llegó después formalmente a los trabajos de los obispos franceses. Monseñor Olivier de Cagny, obispo de Évreux y responsable de las cuestiones litúrgicas en la Conferencia Episcopal, reconoció entonces que detrás del conflicto existían también problemas teológicos y eclesiológicos que no podían reducirse a una mera discusión sobre rúbricas o sensibilidades celebrativas.

Lea también: «Es la primera vez que escucho que debe tratarse a nivel teológico»: obispos franceses sobre la Misa Tradicional

Aveline, entre la acogida y el Vaticano II

Aveline se pronunció públicamente sobre la cuestión pocos días después. En una entrevista concedida a KTO, defendió que los obispos debían ejercer una verdadera «solicitud pastoral» hacia quienes permanecen vinculados a la liturgia antigua y pidió no comenzar juzgando sus aspiraciones espirituales.

Al mismo tiempo, puso una condición que continúa ocupando el centro del debate: la acogida de esos fieles debe producirse, a su juicio, dentro de una concepción de la tradición que incluya expresamente el Concilio Vaticano II. «La tradición llega hasta el último concilio, incluido el Vaticano II», afirmó. Para Aveline, ambas realidades no son necesariamente irreconciliables si se adopta una «hermenéutica de la continuidad».

Lea también: Aveline pide acoger la Misa tradicional, pero insiste: «la tradición incluye el Vaticano II»

Pero los meses transcurrieron sin que los principales representantes del mundo tradicional francés percibieran un cambio sustancial. A finales de julio, Philippe Darantière, presidente de Notre-Dame de Chrétienté —organizadora de la multitudinaria peregrinación de Pentecostés de París a Chartres— advertía de que la petición formulada por León XIV cuatro meses antes apenas había producido consecuencias prácticas y que muchas comunidades seguían encontrando dificultades para desarrollar su vida litúrgica y pastoral.

Lea también: Cuatro meses después de la carta de León XIV a los obispos franceses, los fieles del Vetus Ordo siguen sin ver cambios

«Silencio, belleza y sentido del misterio»

El debate ha cobrado un interés adicional en vísperas de la llegada del Papa por unas declaraciones recientes del propio Aveline. El pasado 13 de septiembre, durante el programa En quête d’Esprit de CNews, el cardenal fue interrogado sobre el deseo de unidad que se percibe entre distintas realidades de la Iglesia francesa y sobre los jóvenes que están regresando a la fe.

Su diagnóstico resulta significativo. Aveline reconoció que este movimiento está relacionado, en buena medida, con una búsqueda de radicalidad entendida como regreso a las raíces y admitió que muchos de esos nuevos fieles han llegado por caminos que las estructuras eclesiales no habían previsto.

«Aunque hubiéramos intentado acondicionar los alrededores de la puerta, la mayoría entró por la ventana», señaló el cardenal. Muchos llegaron «por caminos que no habíamos señalado», añadió, antes de considerar el fenómeno motivo de «profunda acción de gracias».

Cuando trató de describir lo que buscan estos jóvenes, Aveline señaló tres elementos: «silencio, belleza y sentido del misterio». En este último caso, habló de la necesidad de encontrar «algo que supera el sentido de las palabras que podemos pronunciar».

El arzobispo de Marsella reconoció finalmente que los jóvenes buscan todo ello «como pueden» y sostuvo que esa triple aspiración podría convertirse en «un fermento posible de mayor comunión en la Iglesia».

Las palabras no han pasado inadvertidas entre los católicos tradicionales franceses. Paix Liturgique ha subrayado que el silencio, la belleza y el sentido del misterio mencionados por Aveline son precisamente elementos que muchos de estos fieles encuentran en la liturgia tradicional. De ahí que la organización haya aprovechado la presencia de León XIV en Francia para reclamar que el diagnóstico se traduzca ahora en un verdadero diálogo.

«Eminencia, elija el valor del diálogo y del encuentro», ha pedido al presidente de los obispos franceses, invitándolo a sentarse directamente con los fieles vinculados al rito tradicional y escuchar sus preocupaciones.

La crisis de la FSSPX elevó la tensión

Mientras Francia debatía cómo responder a los fieles del Vetus Ordo que permanecen en plena comunión con Roma, la relación entre la Santa Sede y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X entró en una fase mucho más grave.

El 2 de febrero, el superior general de la FSSPX, padre Davide Pagliarani, anunció que la Fraternidad procedería a nuevas consagraciones episcopales el 1 de julio. Explicó entonces que había solicitado una audiencia con León XIV y posteriormente había planteado por escrito la necesidad de garantizar la continuidad de su ministerio episcopal, pero consideraba que la respuesta recibida de la Santa Sede no daba solución a sus peticiones.

Lea también: La FSSPX anuncia que consagrará nuevos obispos el 1 de julio del 2026

Las consagraciones terminaron celebrándose el 1 de julio en Écône. Monseñor Alfonso de Galarreta, asistido por monseñor Bernard Fellay, consagró obispos a Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier sin mandato pontificio.

Al día siguiente, la propia Fraternidad lamentó «sinceramente» que las consagraciones hubieran tenido que realizarse sin autorización del Papa y volvió a expresar su pesar porque Pagliarani no hubiera podido reunirse personalmente con León XIV para explicarle las razones de la decisión.

Lea también: La FSSPX lamenta «sinceramente que estas consagraciones hayan debido conferirse sin la autorización del Santo Padre»

La situación de la FSSPX es canónicamente distinta de la de las comunidades tradicionales plenamente integradas en las estructuras de la Iglesia, pero la crisis de Écône ha vuelto a mostrar hasta qué punto la relación entre Roma y el mundo tradicional continúa siendo uno de los asuntos eclesiales abiertos del pontificado.

Una carta para el Papa mientras está en París

Es en este contexto donde adquiere sentido la vigilia convocada para esta noche junto a la Nunciatura. Sus organizadores han querido marcar precisamente las distancias con cualquier gesto de ruptura o confrontación: no participan oficialmente institutos ni fraternidades, no habrá pancartas y la oración se realizará expresamente en comunión con León XIV y con la Iglesia.

Lo que sí habrá es una petición.

Las familias y estudiantes reunidos en París quieren que el Papa permita a los fieles tradicionales acceder «libre y pacíficamente» a la Misa y a los sacramentos tradicionales. Esa reivindicación será entregada por escrito en la Nunciatura para que llegue al Pontífice.

La iniciativa se suma a una movilización de oración que no comenzó con la visita papal. Desde hace más de cinco años, fieles vinculados a la liturgia tradicional mantienen vigilias periódicas ante el arzobispado de París para reclamar la conservación de las celebraciones según el rito antiguo. Esta semana los llamados «centinelas» han alcanzado ya 261 semanas consecutivas de oración.

Así, mientras León XIV recorre Francia, la cuestión que él mismo pidió afrontar en marzo vuelve a presentarse ante sus ojos. El Papa reconoció el crecimiento de las comunidades tradicionales, habló de una «dolorosa herida» y pidió a los obispos soluciones concretas; Aveline recibió el encargo de estudiar posibles caminos y acaba de reconocer que muchos jóvenes buscan silencio, belleza y misterio; los fieles, por su parte, sostienen que esas soluciones todavía no han llegado.

Esta noche, junto a la Nunciatura de París, algunos de ellos volverán a formular la petición, esta vez con León XIV en suelo francés.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando