Cuatro meses después de la carta de León XIV a los obispos franceses, los fieles del Vetus Ordo siguen sin ver cambios

Cuatro meses después de la carta de León XIV a los obispos franceses, los fieles del Vetus Ordo siguen sin ver cambios
Crédito: FSSP Guadalajara

Cuatro meses después de que el papa León XIV pidiera a los obispos franceses buscar «soluciones concretas» para acoger con mayor generosidad a los fieles vinculados al Vetus Ordo, el presidente de Notre-Dame de Chrétienté, Philippe Darantière, considera que ese llamamiento apenas ha tenido consecuencias prácticas. A su juicio, la aplicación de Traditionis Custodes continúa sin cambios sustanciales y muchas comunidades siguen encontrando dificultades para desarrollar su vida litúrgica y pastoral.

En una entrevista concedida al medio francés Tribune Chrétienne, Darantière afirma que la responsabilidad recae ahora principalmente en los obispos. «Ya no estamos bajo Francisco», sostiene, antes de preguntarse qué impide al episcopado francés adoptar una actitud más abierta hacia los fieles de la liturgia tradicional mientras esperan una eventual decisión de Roma.

Cinco años después de Traditionis Custodes

El responsable de Notre-Dame de Chrétienté, asociación que organiza cada año la multitudinaria peregrinación tradicional de París a Chartres y que forma parte de la Unión Lex Orandi, asegura que el balance de los cinco años transcurridos desde la publicación de Traditionis Custodes sigue siendo negativo.

Según explica, en distintas diócesis francesas sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro han sido apartados de sus apostolados y numerosas comunidades han perdido no solo la celebración cotidiana de la Misa según el Misal de 1962, sino también otras actividades pastorales como la catequesis de adultos, conferencias o grupos scouts. A ello se suman, afirma, las restricciones impuestas a varias peregrinaciones tradicionales y las dificultades que continúan encontrando iniciativas como Nosto Fe para que se reconozca su identidad litúrgica.

Aunque reconoce que existen diócesis donde estos fieles están plenamente integrados, como Burdeos o Versalles, considera que siguen siendo casos excepcionales dentro del panorama francés.

«No hemos visto cambios»

Preguntado por la carta enviada el pasado 18 de marzo por el cardenal Pietro Parolin en nombre de León XIV, Darantière lamenta que, cuatro meses después, no perciba un cambio de actitud por parte del episcopado francés. Recuerda que, tras la última asamblea plenaria celebrada en Lourdes, varios obispos dieron por hecho que la aplicación de Traditionis Custodes permanecería inalterada.

Con todo, valora positivamente la iniciativa de mons. Philippe de Cagny, obispo de Évreux y responsable de Liturgia en la Conferencia Episcopal Francesa, de abrir una reflexión sobre cuestiones como la Tradición, el sentido de lo sagrado o la cristiandad. A su juicio, el diálogo es necesario porque existe un profundo desconocimiento mutuo entre el episcopado y las comunidades ligadas al Vetus Ordo.

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La contradicción tras las consagraciones de Écône

Darantière también se refiere a las consagraciones episcopales celebradas por la Fraternidad San Pío X en Écône el pasado 1 de julio y al posterior llamamiento de los obispos franceses para que sus fieles regresen a la plena comunión con la Iglesia.

A su juicio, ese mensaje pierde fuerza mientras muchos católicos plenamente unidos a Roma que participan habitualmente en la liturgia tradicional continúan encontrando obstáculos para integrarse con normalidad en algunas diócesis. «¿Cómo puede entenderse esa invitación si quienes ya están en plena comunión siguen teniendo dificultades para encontrar su lugar?», viene a plantear.

En ese contexto, sostiene que solo un gesto explícito de León XIV permitirá cerrar definitivamente esta etapa. Como posibles vías de solución recuerda las propuestas formuladas recientemente por distintas personalidades de la Iglesia: la recuperación de la comisión Ecclesia Dei, defendida por el cardenal Gerhard Müller; la revisión de Traditionis Custodes, solicitada por el cardenal Kurt Koch; o la creación de una estructura eclesiástica específica para los fieles vinculados a la liturgia tradicional, planteada por el padre Marie-Michel de Blignières.

«Venid y ved»

Como mensaje dirigido a los obispos franceses, Darantière les invita a conocer personalmente la realidad de estas comunidades. «Venid y ved», resume, explicando que ya ha invitado a un obispo a presidir la adoración al Santísimo que clausurará la peregrinación de Chartres en Pentecostés de 2027.

A su juicio, buena parte de los prejuicios hacia los fieles del Vetus Ordo nacen de identificar la recepción del Concilio Vaticano II con la aceptación de la reforma litúrgica posterior. Defiende que las comunidades tradicionales reciben el Concilio «a la luz de la Tradición de la Iglesia» y sostiene que el verdadero desafío no es la existencia de grupos dinámicos vinculados a la liturgia tradicional, sino una determinada interpretación del llamado «espíritu del Concilio», que, según afirma, ha contribuido al alejamiento de numerosas generaciones de la fe.

Darantière concluye retomando la invitación formulada por León XIV en su carta del 18 de marzo, en la que el Papa pedía a unos y otros mirarse «con una comprensión mayor de la sensibilidad del otro». Para el presidente de Notre-Dame de Chrétienté, ese cambio de mirada es el primer paso para que la diversidad litúrgica pueda vivirse dentro de la unidad de la Iglesia y para que los obispos franceses den una respuesta efectiva al llamamiento del Pontífice.

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