Müller plantea en el consistorio recuperar una estructura similar a Ecclesia Dei

Müller plantea en el consistorio recuperar una estructura similar a Ecclesia Dei

El cardenal Gerhard Ludwig Müller aprovechó el consistorio extraordinario convocado por León XIV para plantear que la Santa Sede responda doctrinalmente al manifiesto remitido recientemente por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) al Papa y a los cardenales, y propuso además preparar una estructura inspirada en la antigua Comisión Pontificia Ecclesia Dei para acoger a los sacerdotes y fieles que pudieran abandonar la Fraternidad si finalmente se produce una ruptura formal con Roma.

La información, revelada por el periodista Nico Spuntoni en Il Giornale, sitúa la cuestión de la FSSPX entre los asuntos abordados durante los trabajos del consistorio, pese a que no figuraba oficialmente en el programa de las sesiones convocadas por el Santo Padre.

Una respuesta al manifiesto doctrinal de la Fraternidad

La intervención del prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe se produjo pocos días después de que la Fraternidad hiciera llegar al Papa León XIV y a los miembros del Colegio Cardenalicio una profesión de fe en la que sostiene que la Santa Sede se ha apartado de la Tradición y del Magisterio perenne de la Iglesia.

Müller considera que esa acusación no puede quedar sin respuesta y defendió la conveniencia de elaborar un documento doctrinal que reafirme explícitamente la continuidad de la Iglesia con la Tradición católica frente a las tesis sostenidas por la FSSPX.

La propuesta reviste un significado especial por proceder de quien dirigió durante años el dicasterio responsable de las cuestiones doctrinales relacionadas con la Fraternidad y participó directamente en las conversaciones mantenidas entre Roma y la FSSPX durante el pontificado de Benedicto XVI.

Preparar la acogida de quienes abandonen la FSSPX

Müller habría advertido de que, si las consagraciones episcopales previstas para el próximo 1 de julio en Écône desembocan en una ruptura formal con la Santa Sede, podría producirse la salida de sacerdotes, religiosos y fieles que no deseen permanecer en esa situación y busquen restablecer la plena comunión con Roma.

Con ese escenario en mente, planteó la conveniencia de disponer de una estructura específica capaz de acompañar ese eventual proceso de reconciliación.

La propuesta estaría inspirada en la antigua Comisión Pontificia Ecclesia Dei, creada por san Juan Pablo II mediante el motu proprio Ecclesia Dei adflicta tras las consagraciones episcopales realizadas por monseñor Marcel Lefebvre en 1988.

La comisión facilitó la incorporación a la plena comunión de numerosos sacerdotes y comunidades vinculados a la tradición litúrgica anterior a la reforma posconciliar. De ella nacieron o quedaron bajo su tutela institutos como la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP), el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote (ICRSS), el Instituto del Buen Pastor (IBP) y otras comunidades que conservaron la liturgia tradicional permaneciendo plenamente integradas en la Iglesia.

Francisco suprimió la Comisión Ecclesia Dei en 2019 e integró sus competencias en la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe.

Incertidumbre sobre la respuesta de Roma

Según la información publicada por Il Giornale, en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe se contempla la posibilidad de que las consecuencias canónicas de las futuras consagraciones sean distintas de las adoptadas en 1988.

En aquella ocasión, las sanciones afectaron a los obispos consagrantes y consagrados. En esta ocasión, sin embargo, todavía no existe certeza sobre el alcance de las eventuales medidas que pueda adoptar la Santa Sede, circunstancia que estaría generando inquietud dentro de la propia Fraternidad.

Precisamente esa incertidumbre explicaría, según las fuentes citadas por el diario italiano, la conveniencia de preparar mecanismos que permitan acoger con rapidez a quienes eventualmente soliciten regresar a la plena comunión con Roma.

La liturgia tradicional vuelve a aparecer en el consistorio

Las comunidades surgidas al amparo de Ecclesia Dei demostraron durante décadas que era posible mantener el uso de los libros litúrgicos tradicionales en plena comunión con el Romano Pontífice. Ese equilibrio cambió durante el pontificado de Francisco con la publicación de Traditionis Custodes en 2021, que restringió significativamente el uso de la liturgia anterior a la reforma de 1970.

No obstante, distintos observadores vaticanos consideran que dentro del actual Colegio Cardenalicio existe una sensibilidad más favorable hacia esta cuestión. En ese contexto se sitúan también las informaciones difundidas el pasado año por la periodista Diane Montagna, según las cuales la mayoría de los obispos consultados antes de la promulgación de Traditionis Custodes se habría mostrado contraria a las restricciones finalmente aprobadas.

Una intervención que no pasó inadvertida

Aunque durante la sesión del consistorio no se abrió un debate sobre la intervención del purpurado alemán, Il Giornale asegura que, una vez concluidos los trabajos, varios cardenales de distintas sensibilidades expresaron en conversaciones privadas su aprecio por la claridad de las propuestas formuladas por Müller.

A escasos días de las consagraciones episcopales anunciadas por la FSSPX, la intervención del cardenal alemán pone de manifiesto que, más allá de las posibles consecuencias canónicas, en Roma comienza a plantearse también qué respuesta pastoral deberá ofrecer la Iglesia a quienes, en un eventual escenario de ruptura, deseen permanecer unidos al Sucesor de Pedro sin renunciar a su vinculación con la tradición litúrgica y espiritual que han vivido durante años.

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