La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha anunciado oficialmente que procederá a nuevas consagraciones episcopales a partir del 1 de julio de 2026, una decisión de enorme calado eclesial que reabre uno de los capítulos más delicados de su relación con la Santa Sede. El anuncio fue hecho público el 2 de febrero, festividad de la Purificación de la Virgen María, por el superior general de la Fraternidad, el padre Davide Pagliarani, durante una ceremonia celebrada en el Seminario Internacional San Curé de Ars, en Flavigny-sur-Ozerain, Francia.
Según el comunicado emitido desde la Casa General de la Fraternidad, la decisión ha sido tomada tras un largo proceso de reflexión, oración y consultas internas, y después de haber solicitado explícitamente a la Santa Sede una solución que garantizara la continuidad del ministerio episcopal dentro de la Fraternidad. El texto reconoce que se dirigieron varias peticiones formales al Papa, tanto para manifestar la situación actual de la Fraternidad como para subrayar la necesidad objetiva de contar con obispos propios capaces de administrar el sacramento de la Confirmación y las órdenes sagradas a los fieles vinculados a la Tradición.
El comunicado afirma que, tras recibir recientemente una respuesta de Roma que no atendía dichas peticiones, y actuando en consonancia con el consejo unánime de su Consejo General, el superior general ha llegado al juicio de que existe una “grave necesidad” que obliga a tomar una decisión por el bien de las almas. El texto evita cualquier tono polémico y subraya que la medida no nace de un espíritu de rebeldía ni de confrontación, sino de una convicción pastoral que considera prioritaria la misión de la Iglesia por encima de la propia supervivencia institucional.
En ese contexto, la Fraternidad cita expresamente la declaración realizada por monseñor Marcel Lefebvre en 1974, en la que afirmaba que solo en la Iglesia católica, fiel a su Tradición inmutable, se encuentra la garantía de la verdad y del servicio auténtico a Cristo. El comunicado presenta estas palabras como plenamente vigentes medio siglo después y como clave interpretativa de la decisión adoptada.
La Casa General anuncia además que en los próximos días el superior general ofrecerá explicaciones adicionales para contextualizar la situación y detallar los motivos de la decisión, que previsiblemente tendrá un fuerte impacto tanto en el ámbito canónico como en el debate eclesial más amplio sobre la Tradición, la autoridad y la unidad de la Iglesia. El texto concluye con una invocación mariana, encomendando el futuro de la Fraternidad y de la Iglesia a la protección de la Virgen María, en un momento que la propia SSPX reconoce como especialmente grave y decisivo.

Traducción al español:
COMUNICADO DESDE LA CASA GENERAL
El 2 de febrero de 2026, fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen, el Reverendo Padre Davide Pagliarani, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, durante la ceremonia de toma de sotana que presidió en el Seminario Internacional de San Cura de Ars en Flavigny-sur-Ozerain, Francia, anunció públicamente su decisión de confiar a los obispos de la Fraternidad la tarea de proceder a nuevas consagraciones episcopales, el próximo 1 de julio.
El pasado mes de agosto solicitó la gracia de una audiencia con el Santo Padre, manifestándole su deseo de presentar al Santo Padre, de manera filial, la situación actual de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. En una segunda carta, expresó explícitamente la necesidad particular de la Fraternidad de asegurar la continuidad del ministerio de sus obispos, que desde hace casi cuarenta años recorren el mundo para responder a los numerosos fieles apegados a la Tradición de la Iglesia y deseosos, para el bien de sus almas, de que se les confieran los sacramentos del Orden sagrado y de la Confirmación.
Tras haber madurado largamente su reflexión en la oración, y después de haber recibido de la Santa Sede, en días recientes, una carta que no responde en modo alguno a nuestras peticiones, el padre Pagliarani, en armonía con el consejo unánime de su Consejo, juzga que la situación objetiva de grave necesidad en la que se encuentran las almas exige tal decisión.
Las palabras que escribió el 21 de noviembre de 2024, con motivo del quincuagésimo aniversario de la histórica declaración del arzobispo Marcel Lefebvre, son hoy más que nunca reflejo de su pensamiento y de sus intenciones:
«Es únicamente en la Iglesia Católica tal como siempre ha sido, y en su Tradición inmutable, donde tenemos la garantía de poseer la Verdad, de poder predicarla y de poder servirla. […]»
«La Fraternidad [de San Pío X] no busca ante todo su propia supervivencia. Busca primariamente el bien de la Iglesia universal y, por esta razón, la Fraternidad es, par excellence, una obra de la Iglesia que, con una libertad y una fuerza singulares, responde adecuadamente a las necesidades específicas de una época trágica sin precedentes.»
«Este único objetivo sigue siendo hoy el nuestro, como lo era hace cincuenta años. Por eso, sin ningún espíritu de rebelión, amargura o resentimiento, proseguimos nuestra obra de formación de sacerdotes, teniendo como guía el Magisterio perenne. Estamos persuadidos de que no podemos prestar un servicio mayor a la Santa Iglesia Católica, al Sumo Pontífice y a la posteridad (Mons. Lefebvre, Declaración del 21 de noviembre de 1974).»
En los próximos días, el Superior General ofrecerá explicaciones adicionales sobre la situación presente y sobre su decisión.
«Nos cum Prole pia benedicat Virgo Maria.
Que la Virgen María nos bendiga, junto con su divino Hijo.»
Menzingen, 2 de febrero de 2026