Vida Nueva riñe a Abascal por el aborto y llama «determinación» a mantener la ley de plazos

La revista reprocha a Abascal que no diga «derogar» y presentó como un guiño al votante provida la entrevista en la que Feijóo garantizó el aborto en la pública y en la privada. En la radio de los obispos, el aborto tuvo un minuto y cuarto con luz de día en cuatro semanas.

Vida Nueva riñe a Abascal por el aborto y llama «determinación» a mantener la ley de plazos
Santiago Abascal

Vida Nueva se ha puesto exigente con el aborto. La revista publicó este jueves una pieza firmada por José Beltrán que habla en su titular del giro light de VOX y reprocha a Santiago Abascal no haberse comprometido a derogar la ley. Unas líneas más abajo, el mismo texto contrapone las respuestas del líder de VOX a la «determinación» de Alberto Núñez Feijóo, y la primera prueba que aporta de esa determinación es que Feijóo garantizó en Onda Cero, el 27 de octubre, que mantendrá la ley de plazos. Esa es la vara de medir: la exigencia de derogar se aplica en una sola dirección. Y mientras la revista la blande contra VOX, el aborto sigue ocupando poco sitio en la conversación pública por razones que tienen menos que ver con Abascal que con los obispos, cuya propia radio casi no lo nombra.

Lo que dijo Abascal el miércoles en Más de uno cabe en pocas líneas. Rafa Latorre le preguntó varias veces si mantendría los plazos, si volvería a una ley de supuestos o si prohibiría el aborto, y Abascal contestó que los más vulnerables son los mayores y los no nacidos, que quiere que los indefensos puedan nacer, que el Estado apueste por la vida y por los cuidados paliativos, y que es consciente de que sus posiciones no tienen mayoría social. No dijo derogar. Es una respuesta que rodea la pregunta, y es legítimo afeársela. Lo que no se sostiene es afeársela solo a él.

Porque el contraste que elige la revista es Feijóo, y Feijóo no ha rodeado nada. Según la propia Vida Nueva, el 27 de octubre aseguró que las mujeres que aborten tendrán los mejores servicios sanitarios. Días antes, en la SER, había sido más explícito: «Yo lo garantizo en la pública y en la privada», dijo del aborto, y propuso que los padres de las menores de dieciséis y diecisiete años tengan conocimiento de la decisión; ni siquiera que la consientan, que era lo que el PP llevaba en su programa de 2023. Vida Nueva presentó aquella entrevista como un guiño de Feijóo al votante provida católico. La escala queda así: quien garantiza el aborto en la sanidad pública y en la privada le guiña un ojo al votante provida; quien dice querer que los no nacidos puedan nacer, sin decir cómo, ha dado un giro light.

Si el aborto pesa tan poco en la conversación pública, la explicación no empieza en un estudio de Onda Cero. Entre los católicos, nadie tiene más altavoz para meterlo en ella que los obispos, que controlan COPE a través de Ábside Media, y su radio lo ha dejado fuera. Entre el 6 de octubre, día en que el Gobierno aprobó tramitar por la vía urgente el decreto que obliga a informar a las embarazadas de los métodos y las clínicas para abortar, y el 3 de noviembre, COPE emitió unas ciento sesenta horas de fútbol y veinticinco minutos sobre el aborto, según el recuento de InfoVaticana sobre la transcripción de la emisión. Veintidós de esos minutos fueron la reposición, a las tres y media de la madrugada, de un reportaje de septiembre. Con luz de día, un minuto y quince segundos en cuatro semanas. Carlos Herrera despachó el decreto en diecisiete segundos. Ningún obispo español pronunció la palabra aborto en su radio en todo ese tiempo.

Tiempo para el aborto, la casa sabe encontrarlo cuando el asunto sirve para otra cosa. En enero de 2023, cuando VOX llevó al Gobierno de Castilla y León un paquete de medidas para ofrecer a las embarazadas escuchar el latido fetal, una ecografía en 4D y atención psicológica, la radio de los obispos habló del aborto durante días, y su voz principal lo hizo contra VOX. Herrera concluyó que «el objetivo de Vox son los votantes del PP, aunque signifique fortalecer a los socialistas», y pidió al partido que se hiciera mirar, no sus principios morales, sino su manera de gestionar su condición de socio de gobierno. El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, aprovechó una entrevista en ese mismo programa para recordar en directo a los tertulianos que el aborto no es un derecho; al día siguiente, Herrera siguió a lo suyo. Los obispos de la región tardaron ocho días en publicar una nota que respaldaba en el fondo lo que la medida pretendía, que la embarazada tuviera información sobre las alternativas antes de decidir, y que pedía abordar la cuestión «más allá de posicionamientos ideológicos o partidistas». La medida, sí; el partido, no.

La pauta se repite en la Conferencia Episcopal. En abril, preguntado directamente por VOX y por su propuesta de prioridad nacional, el secretario general, César García Magán, explicó que la Iglesia no se mueve a nivel de eslogan, «ni de este ni de ninguno». Días después, la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, dijo en rueda de prensa que el aborto no es un problema de los españoles y que ninguna mujer tiene dificultades para acceder a él. Aquello también sonaba a eslogan. En la radio de los obispos no sonó.

Cuando el presidente de la Conferencia, Luis Argüello, habló del aborto en septiembre, lo colocó como tercer «desahucio» de una lista, detrás del de una jubilada y de la crisis de Ceuta. Añadió, es cierto, que nunca podrá justificarse la solución en un derecho legal que niegue al hijo la vida. Pero para los tres desahucios pidió el mismo remedio, «diálogo sereno y acuerdos», que es exactamente lo que ofrece Feijóo: un debate sobre las menores y los plazos intactos.

Vida Nueva echa de menos en Abascal la palabra derogar. En Feijóo, que ha dicho mantener, ha encontrado determinación. Si el líder de VOX quiere recuperar el favor de la revista, ya sabe lo que tiene que hacer: garantizar el aborto en la sanidad pública y en la privada, prometer a los padres de las chicas de dieciséis años que se enterarán y esperar el titular. Será un guiño.


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