Mons. Schneider pide integrar a la FSSPX tras las excomuniones: «Deberían ser aceptados tal como son»

El obispo auxiliar de Astana dice a AdVaticanum que no conoce razones de peso para negar a la Fraternidad su lugar en la Iglesia y lamenta el veto a la peregrinación tradicional en San Pedro

Mons. Schneider pide integrar a la FSSPX tras las excomuniones: «Deberían ser aceptados tal como son»

El obispo auxiliar de Astana (Kazajistán), monseñor Athanasius Schneider, ha vuelto a defender la integración de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) en la Iglesia y ha cuestionado las posiciones que anteponen una interpretación estrictamente jurídica de su situación a la defensa de la fe católica. En una entrevista concedida a AdVaticanum, publicada el 30 de octubre, el prelado sostuvo que sería beneficioso para toda la Iglesia incorporar gradualmente la obra de los sacerdotes y fieles de la Fraternidad.

Sus declaraciones llegan cuatro meses después de las consagraciones episcopales celebradas en Écône el 1 de julio y de las excomuniones declaradas por Roma, contra las que la FSSPX mantiene un recurso. La Fraternidad ha optado por mantener la discreción sobre el procedimiento, como se informó al abordar la continuidad del recurso contra las excomuniones.

La entrevista fue grabada en Roma, la mañana en que mons. Schneider celebró una misa pontifical en la basílica de Santa María la Mayor con motivo de la peregrinación tradicional Ad Petri Sedem.

«Sería un beneficio para toda la Iglesia»

Mons. Schneider reiteró su convencimiento de que no existen razones de peso para mantener a la Fraternidad al margen de una plena integración canónica.

«Sería un beneficio para toda la Iglesia integrar gradualmente la obra de estos sacerdotes y fieles», afirmó, según la transcripción de la entrevista difundida por LifeSiteNews.

El obispo recordó también la petición que el arzobispo Marcel Lefebvre, fundador de la FSSPX, dirigió en su momento a la Santa Sede: que la Fraternidad fuera aceptada «tal como es».

No se trata de una posición nueva en mons. Schneider. El prelado visitó en 2015 los seminarios de la Fraternidad por encargo de la Santa Sede y desde entonces ha defendido públicamente que sus sacerdotes y fieles no deben ser considerados ajenos a la Iglesia.

En la conversación volvió a reivindicar la figura de Lefebvre, a quien describió como «un hombre muy santo» y «un hombre de Dios», destacando su actuación en un período difícil para la vida eclesial.

Mons. Schneider también cuestionó lo que considera una visión «muy estrecha y legalista» de la Iglesia, en la que la aplicación de las normas canónicas puede terminar desplazando la importancia primordial de conservar íntegra la fe católica.

El obispo situó la controversia en un contexto eclesial que, a su juicio, está marcado por «una confusión cada vez mayor en la doctrina y una anarquía litúrgica», junto con una creciente adaptación al espíritu del mundo.

La exclusión de los peregrinos tradicionales, en medio del discurso sobre la inclusión

La entrevista se desarrolló en plena polémica por las restricciones impuestas a la peregrinación Ad Petri Sedem, cuyos participantes no pudieron acceder en procesión a la basílica de San Pedro.

Mons. Schneider lamentó la decisión y señaló la contradicción que, a su juicio, supone excluir a estos fieles mientras desde el Vaticano se insiste en la sinodalidad, la escucha y la inclusión.

El prelado recordó que se trata de católicos que reconocen al Papa, rezan por él y por sus obispos y desean permanecer en comunión con la Iglesia.

«Precisamente este grupo fue vetado», afirmó.

La controversia había quedado reflejada en las gestiones realizadas por el sacerdote Claude Barthe, responsable de la peregrinación, ante las autoridades vaticanas. La correspondencia con las autoridades vaticanas mostró las negativas recibidas a las peticiones relacionadas con la celebración de la misa tradicional en San Pedro.

Las palabras de mons. Schneider vuelven a poner sobre la mesa la situación de los fieles vinculados a la liturgia anterior a la reforma de Pablo VI, especialmente ante las restricciones que continúan afectando a su celebración.

Mons. Schneider discrepa de Koovakad sobre el encuentro interreligioso de Asís

Otro de los asuntos abordados fue el alcance doctrinal del encuentro interreligioso de Asís de 1986, convocado por san Juan Pablo II.

Mons. Schneider cuestionó que aquella iniciativa pueda considerarse parte del magisterio ordinario de la Iglesia. A su juicio, existe «falta de claridad y cierta confusión» en el uso de este concepto, que relacionó con la enseñanza constante de la fe transmitida por los obispos en comunión con el Romano Pontífice.

El prelado sostuvo que la oración interreligiosa constituye «una completa novedad en la Iglesia» y afirmó que anteriormente no había sido permitida.

Su posición contrasta con la expresada recientemente por el cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, quien situó el encuentro de Asís de 1986 dentro del magisterio ordinario y vinculó su rechazo a una ruptura cismática.

La discrepancia entre ambos prelados se refiere a una cuestión que continúa suscitando debate: la relación entre las iniciativas contemporáneas de diálogo interreligioso y la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre la oración y el culto.

Ni sedevacantismo ni obediencia absoluta

Mons. Schneider también rechazó el sedevacantismo, al que calificó de «completamente erróneo», y advirtió contra una concepción de la autoridad pontificia que atribuya al Papa una infalibilidad permanente.

El obispo recordó que la infalibilidad papal se ejerce bajo condiciones muy concretas y que no todas las declaraciones o decisiones del Pontífice participan de esa prerrogativa.

Al mismo tiempo, sostuvo que una obediencia absoluta a la autoridad eclesiástica constituye igualmente un error, porque la obediencia no puede separarse de la fidelidad a la verdad revelada.

En este sentido, defendió que, cuando está en juego la claridad de la fe, los fieles tienen el derecho e incluso el deber de advertir respetuosamente a sus superiores.

Preguntado por León XIV, mons. Schneider expresó su esperanza de que el Pontífice cumpla la misión confiada por Cristo a san Pedro: confirmar a sus hermanos en la fe y fortalecer a la Iglesia en la verdad.

Su nueva intervención llega mientras Roma mantiene abiertas las consecuencias canónicas de las consagraciones de Écône y la FSSPX espera una respuesta a su recurso. Frente a esa situación, mons. Schneider insiste en una solución basada en la integración gradual de la Fraternidad, una postura que ya había defendido anteriormente y que vuelve a plantear en medio de las tensiones por el trato dispensado a los católicos tradicionales.

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