La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) sigue litigando en Roma contra las excomuniones que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe declaró tras las consagraciones episcopales de Écône. La Casa General de la Fraternidad, con sede en Menzingen (Suiza), ha informado en un comunicado fechado este martes 13 de octubre de que, desde su primera gestión ante el dicasterio en julio, ha seguido las vías de recurso previstas por el derecho canónico, dentro de los plazos y procedimientos establecidos. Sus obispos, añade, piden que se examinen las objeciones jurídicas y doctrinales que han formulado contra los textos del 2 de julio. El comunicado no dice ante qué autoridad está hoy el asunto ni si Roma ha respondido.
El texto, de apenas unas líneas, se presenta como continuación del comunicado del 13 de julio, en el que la Fraternidad anunció que el día 11 había presentado ante el propio dicasterio un recurso preliminar contra el decreto, al amparo de los cánones 1734 y siguientes del Código de Derecho Canónico. Aquel escrito lo describía como un paso previo y obligatorio para un eventual recurso jerárquico y sostenía que suspendía la ejecución del decreto en virtud del canon 1353, que atribuye efecto suspensivo al recurso contra los decretos que imponen o declaran una pena. El nuevo comunicado no menciona el recurso jerárquico ni la Signatura Apostólica y habla solo de las autoridades competentes. Mientras estas actúan, la Fraternidad guardará la discreción que exige la naturaleza de estos procedimientos, e invita a sacerdotes y fieles a permanecer unidos en la oración por el Santo Padre y por toda la Iglesia. La nota se difundió el mismo día en que León XIV era operado en el Policlínico Gemelli.
El decreto recurrido lleva la firma del prefecto del dicasterio, el cardenal Víctor Manuel Fernández, y de los secretarios de sus secciones doctrinal y disciplinar, monseñor Armando Matteo y el arzobispo John J. Kennedy. Declara que el obispo Alfonso de Galarreta, al que atribuye el acto de la consagración, y los cuatro nuevos obispos, Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier, incurrieron ipso facto en la excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica, y extiende la misma pena al obispo Bernard Fellay por su participación directa en el rito. Una nota explicativa adjunta calificó de cismáticos a los ministros de la Fraternidad que ejercen en ella su ministerio, advirtió de la excomunión a los fieles que se adhieran formalmente al cisma y sostuvo que las confesiones y los matrimonios celebrados por esos sacerdotes son inválidos. Lo relativo a las confesiones lo han discutido públicamente el cardenal Gerhard Müller y el canonista Juan Ignacio Arrieta.
Lo ocurrido entre julio y octubre solo se conoce por terceros. Según AdVaticanum, que cita fuentes del dicasterio, cada uno de los seis obispos presentó su recurso por separado, y en Roma se daba por supuesto que el silencio del dicasterio podía equivaler a un rechazo tácito. El Código concede al autor de un decreto treinta días para responder a la petición de revocación; si no lo hace, desde ese momento corre el plazo perentorio de quince días útiles para recurrir al superior jerárquico, según los cánones 1735 y 1737. El director de comunicación de la Fraternidad, James Vogel, dijo la semana pasada a LifeSiteNews que aún no tenían una respuesta definitiva y recordó que las excomuniones, por graves que sean, no son infalibles.
El recurso sigue su curso en horas bajas para la relación entre Roma y el mundo tradicional. El mismo martes, el cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, aseguró en una entrevista con AdVaticanum que León XIV no va a cambiar Traditionis custodes ni a volver a Summorum Pontificum. Desde el verano, el obispo de Tarbes y Lourdes ha retirado a la Fraternidad la autorización para celebrar en el santuario, y su peregrinación anual a Asís terminó a las puertas de la basílica de San Francisco. La Fraternidad ha optado por defenderse con las herramientas del mismo Código que la sanciona y por guardar discreción mientras lo hace. La decisión final, recuerda AdVaticanum, también puede tomarla directamente el Papa.
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