Munilla aprovecha los disturbios de Francia para denunciar la «caza del hispano» de Trump

En Radio María, el obispo predica contra quien siempre encuentra un enemigo fuera y, a mitad de programa, encuentra el suyo en la Casa Blanca

Munilla aprovecha los disturbios de Francia para denunciar la «caza del hispano» de Trump
José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante

José Ignacio Munilla dedicó este viernes su programa Sexto Continente, en Radio María, a interpretar el tiempo presente, que esta semana consiste en media Europa en llamas. El obispo de Orihuela-Alicante armó para la ocasión una reflexión de manual: San Agustín y las dos ciudades, la conversión personal como condición de cualquier reforma social y una advertencia contra las ideologías que siempre sitúan el mal en el prójimo. Media hora después, sin soltar el micrófono, había situado el suyo en Washington.

El arranque no merece reproche. Munilla contrapuso la Francia que dos semanas antes se reunió en torno al Papa con la que ahora saquea comercios, y reprochó a quienes manipulan a la juventud que nunca encuentren motivo para examinarse a sí mismos. «Siempre hay un culpable al que señalar, un enemigo al que combatir», resumió. Se permitió incluso una pregunta incómoda para Macron, que condena la violencia de hoy mientras sigue presentando la Revolución, guillotina incluida, como mito emancipador. Soplar y sorber al mismo tiempo, sentenció, no se puede.

El tropiezo llegó con la inmigración, cuarta de las seis causas que el obispo enumeró para explicar los disturbios. Antes de entrar en datos, Munilla se detuvo en Donald Trump, que en efecto ha convertido Francia en argumento: el lunes escribió en Truth Social que los migrantes se han apoderado del país y que hay que cerrar las fronteras, y ante los periodistas vaticinó que París será muy pronto una ciudad musulmana. Para Munilla, la explicación es electoral. Trump tiene elecciones en noviembre y el voto hispano se le vuelve en contra por lo que el obispo llamó «la caza del hispano en situación irregular», una persecución que calificó de «tan cruel». Necesita los incendios de París, concluyó, «para blanquearte tú». La lectura electoral no es descabellada y la ha hecho también buena parte de la prensa estadounidense. Lo llamativo es lo que vino a continuación.

Para desmontar lo que Trump afirma sobre Francia, Munilla empezó por admitir que en Francia no se han dado datos sobre cuántos de los detenidos son extranjeros. Así que se fue a Italia. Allí, dijo, Giorgia Meloni ha venido a señalar que la mitad de los detenidos pueden ser extranjeros o descendientes de extranjeros ya nacidos en Italia. De esa cifra extrajo, sin transición, que más de la mitad de quienes participaron en los disturbios italianos son «italianos de Italia». La cuenta no sale. De la mitad no se deduce más de la mitad, y los detenidos no son los participantes. Pero el problema de fondo es otro: los extranjeros residentes rondan el 9 % de la población italiana según el Istat, y los descendientes nacionalizados no acercan esa proporción a la mitad. Si la cifra que el obispo atribuye a Meloni es correcta, lo que muestra es una sobrerrepresentación muy notable de la población de origen inmigrante entre los detenidos. Munilla la usó como prueba de lo contrario, para refutar una afirmación sobre el único país del que reconoce no tener datos.

Tres minutos más tarde, al llegar a la polarización, Munilla describió el fenómeno con exactitud: dirigentes políticos que aprovechan los disturbios para proclamar que les dan la razón, cada bando presentando los acontecimientos como confirmación de sus tesis. Es una descripción precisa de lo que acababa de hacer. Los incendios de París confirmaban a Trump según Trump, y confirmaban a Munilla que Trump manipula según Munilla.

El programa incluyó también una advertencia sobre los vídeos descontextualizados y generados por inteligencia artificial que alimentan la indignación en redes. Es terreno que el obispo conoce de primera mano. En diciembre de 2025 tuvo que rectificar públicamente y pedir disculpas por haber difundido un vídeo con imágenes de detenciones de inmigrantes hispanos en Estados Unidos generadas por inteligencia artificial. El asunto, entonces como ahora, era la caza del hispano.

Munilla cerró el análisis atribuyendo la raíz última de los disturbios al demonio, capaz de retorcer cualquier reivindicación de justicia hasta volverla indistinguible de la injusticia. Es probablemente su diagnóstico más sólido del día. Lo que no explica es por qué, en un programa dedicado a examinar la propia conciencia antes de buscar culpables fuera, el único nombre propio que mereció el calificativo de cruel fue el de un presidente estadounidense que no tiene nada que ver con los saqueos de Milán ni de París. A Macron le recordó que no se puede soplar y sorber al mismo tiempo. El consejo admitía un segundo destinatario.

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