Argüello denuncia el silencio de los laicos ante el avance de las «bioideologías» en España

Argüello denuncia el silencio de los laicos ante el avance de las «bioideologías» en España
Mons. Luis Argüello en El Debate | Foto: David Conde - El Debate

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, ha criticado la escasa presencia de los católicos laicos en el debate público, especialmente en cuestiones relacionadas con la defensa de la vida, la familia y la concepción de la persona. El prelado considera que existe una excesiva dependencia de las intervenciones de sacerdotes y obispos, mientras muchos fieles evitan pronunciarse sobre asuntos que afectan directamente a la sociedad.

Argüello realizó estas declaraciones el martes 20 de octubre durante una conferencia sobre Doctrina Social de la Iglesia celebrada en la sede de El Debate, en Madrid, ante los responsables de la cooperativa farmacéutica Bidafarma. Durante su intervención, también advirtió sobre la influencia de las ideologías de género, determinadas políticas de salud reproductiva y el ecologismo radical, a las que se refirió como tres grandes «bioideologías» que están transformando la concepción del ser humano.

El silencio de los laicos en el debate público

El arzobispo lamentó que muchas de las cuestiones que generan controversia social terminen siendo abordadas casi exclusivamente por miembros de la jerarquía eclesiástica, cuando también corresponde a los fieles laicos intervenir desde sus respectivas responsabilidades profesionales, políticas e institucionales.

A su juicio, los católicos que trabajan en los medios de comunicación, las empresas o las instituciones públicas deberían participar activamente en los debates sobre la dignidad humana, el matrimonio, la familia y la organización de la sociedad.

«Hay demasiada costumbre de que sean los curas o los obispos los que hablen», lamentó el presidente de la CEE, que señaló la falta de una participación más habitual de los laicos cristianos en estas cuestiones.

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Como ejemplo de compromiso público, recordó la figura de Ángel Herrera Oria y su impulso a la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), concebida para promover la presencia de los católicos en la vida social, política y cultural española.

Argüello defendió que la pertenencia a una determinada corriente política no impide a los creyentes expresar sus convicciones religiosas y actuar conforme a los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente en aquellos asuntos relacionados con la dignidad de la persona y el bien común.

Tres «bioideologías» que cuestionan la concepción cristiana del hombre

Buena parte de la intervención estuvo dedicada a lo que el arzobispo denominó las tres grandes «bioideologías» desarrolladas durante la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI.

La primera de ellas es la ideología de género, que, según explicó, ha partido de una reivindicación legítima como la igualdad entre hombres y mujeres para terminar cuestionando el significado de la diferencia sexual.

En este contexto, criticó las leyes españolas sobre el aborto, el «matrimonio homosexual» y la transexualidad, al considerar que responden a una concepción antropológica promovida desde el Estado en la que el cuerpo queda subordinado a la voluntad individual.

La segunda se relaciona con determinadas políticas de salud sexual y reproductiva, que, según Argüello, han servido para impulsar reformas legislativas favorables al aborto y extender la mentalidad anticonceptiva. El prelado recordó los avances científicos que permiten conocer cada vez mejor el desarrollo de la vida humana durante la gestación y cuestionó que estos conocimientos no hayan llevado a una mayor protección del concebido.

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La tercera es el ecologismo radical, que vinculó con las corrientes transhumanistas y poshumanistas. Argüello sostuvo que estas tres orientaciones ideológicas han pasado a ocupar un lugar central en el programa de la izquierda política, desplazando las tradicionales reivindicaciones relacionadas con el mundo del trabajo.

El presidente de la CEE distinguió entre los objetivos legítimos que pueden encontrarse en el origen de estas corrientes —la igualdad entre hombres y mujeres, la protección de la salud y el cuidado del medioambiente— y los planteamientos antropológicos que, a su juicio, se han desarrollado a partir de ellos.

La Doctrina Social de la Iglesia y la defensa de la dignidad humana

Durante la conferencia, Argüello también repasó el desarrollo histórico de la Doctrina Social de la Iglesia, desde las primeras comunidades cristianas hasta las enseñanzas de los pontífices contemporáneos.

Recordó que la preocupación de la Iglesia por las cuestiones sociales no comenzó con las encíclicas del siglo XIX, sino que tiene sus raíces en el Evangelio, los Hechos de los Apóstoles y los escritos de los Padres de la Iglesia.

El arzobispo se refirió asimismo a la transformación de las relaciones entre la Iglesia y el Estado desde la Revolución Francesa, así como a las tensiones que acompañaron el reconocimiento de la autonomía de las realidades temporales. En este punto, defendió la legítima distinción entre ambos ámbitos, sin que ello suponga excluir los principios cristianos de la organización de la vida social.

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Para Argüello, las cuestiones relacionadas con la vida, la persona y la familia ocupan un lugar fundamental en la Doctrina Social de la Iglesia porque afectan directamente a la estructura de la sociedad.

El presidente de la CEE insistió en que la defensa de la dignidad humana debe orientar también la actividad de los católicos en la empresa, la política, los medios de comunicación y las instituciones, ámbitos en los que considera necesaria una mayor implicación de los fieles laicos.

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