El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, ha defendido su forma de participar en el debate público después de la polémica suscitada por unas declaraciones pronunciadas durante un curso de verano de la Fundación Pablo VI, que motivaron una carta del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y numerosas reacciones en el ámbito político y mediático.
En una extensa entrevista concedida a Javier Arias para Religión Confidencial, realizada cuando la controversia comenzaba a tomar forma, el arzobispo de Valladolid asegura que procura mantener una relación de diálogo con todas las fuerzas políticas y atribuye parte de la repercusión de sus intervenciones al funcionamiento de los medios de comunicación.
«Los medios viven del titular y del clic»
Argüello explica que suele intervenir sin leer discursos escritos y que sus exposiciones abarcan distintos aspectos de una misma cuestión, lo que, a su juicio, favorece que una frase aislada acabe marcando la percepción pública.
«Los medios de comunicación tienen una regla del juego insuperable: viven del titular. Y ahora, en la época digital, viven del clic. Con lo cual, los titulares tienden a ser llamativos, generalmente desenfocados», afirma.
Añade que una intervención de media hora puede acabar reducida a una única frase y que esa selección condiciona la interpretación posterior de sus palabras.
«Para unos soy un rojo peligroso y para otros un carca»
El presidente de la Conferencia Episcopal sostiene que intenta ofrecer una visión integral de las cuestiones sociales, poniendo en relación la antropología, la economía y la política.
«Según dónde me pilles en mi discurso, para unos soy un rojo peligroso, porque suelo hablar contra el capitalismo, y para otros soy un carca terrible porque hablo a favor de la vida, no reconozco el derecho al aborto y defiendo la familia como unión entre varón y mujer», señala.
En este contexto, considera que un planteamiento inspirado en la doctrina social de la Iglesia no siempre encaja en la lógica de la polarización política.
También aborda la Fraternidad San Pío X
Durante la entrevista, Argüello también se refiere a las recientes consagraciones episcopales realizadas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX). Afirma que «siempre que se produce una ruptura en la vida eclesial es un dolor» y sostiene que el origen del conflicto no se encuentra principalmente en la liturgia, sino en la no aceptación del Concilio Vaticano II.
Asimismo, recuerda que el nombramiento de obispos ha estado tradicionalmente unido a la confirmación del obispo de Roma y afirma que las recientes consagraciones «rompen, no con la Iglesia del Vaticano II, sino con la Iglesia anterior al Vaticano II».
La entrevista, publicada en dos entregas, aborda además cuestiones como la sinodalidad, la pastoral familiar, la reorganización de las parroquias en España y la causa de beatificación de Isabel la Católica.