Un obispo de la cumbre: el capítulo VIII de Amoris laetitia, tan ambiguo como hace diez años

Participantes en el encuentro vaticano cuentan a The Pillar que la comunión a los divorciados vueltos a casar sigue sin resolverse; el informe final continúa en manos del Papa

Un obispo de la cumbre: el capítulo VIII de Amoris laetitia, tan ambiguo como hace diez años
Participantes del Sínodo en octubre del 2023

Un obispo africano que participó en el encuentro vaticano por los diez años de Amoris laetitia sostiene que el capítulo VIII de la exhortación sigue rodeado de «la misma ambigüedad que teníamos hace diez años». Lo ha contado a The Pillar, que publicó el viernes 16 de octubre una crónica del periodista Edgar Beltrán con las impresiones de varios participantes en la reunión, celebrada a puerta cerrada en el Vaticano del 7 al 14 de octubre con los presidentes de las conferencias episcopales y los jefes de las Iglesias orientales. El prelado, cuyo nombre y país no recoge la crónica, pidió más énfasis en la conversión y la penitencia, y describió el encuentro como «un poco demasiado bajo control».

No fue la única voz en ese sentido. Un obispo latinoamericano, tampoco identificado, dijo a The Pillar que el acceso a los sacramentos de quienes viven en uniones irregulares es «todavía una cuestión abierta». A su juicio, a los sacerdotes les resulta demasiado difícil el discernimiento caso por caso, y tanto quienes abordan la cuestión desde la pastoral como quienes lo hacen desde el derecho canónico siguen encerrados en sus posiciones. Una de las jornadas del encuentro se dedicó a «acompañar a las familias en situaciones difíciles», incluida la nota a pie de página de Amoris laetitia que pareció abrir los sacramentos a algunas personas en uniones irregulares. Según la crónica, la reunión no resolvió el desacuerdo sobre ese punto.

La mayoría de los participantes, sin embargo, describe un clima poco conflictivo. Un experto invitado, cuyo nombre tampoco se publica, calificó las discusiones de «sólidas, pero no conflictivas», negó que hubiera sido un debate y subrayó que se repasó el documento entero, no solo la cuestión de los sacramentos. La mayor parte de los consultados coincidió en que León XIV no pretendía corregir ni reinterpretar la exhortación de Francisco, sino evaluar cómo se ha aplicado durante una década.

Esa es la lectura de Marcela Mazzini, experta invitada y vicedecana de Teología de la Universidad Católica Argentina, que ya participó en el Sínodo sobre la familia de 2015. «El Papa no quiere volver atrás», dijo a The Pillar. A su juicio, el tono fue más abierto que hace once años y el método sinodal favoreció la escucha. Sostuvo que Amoris laetitia «nunca pretendió ser una ruptura» y se apoyó en lo que Familiaris consortio dice sobre la gradualidad. Lamentó, además, que el encuentro se centrara demasiado en los sacramentos y no lo bastante en otras cuestiones, como el discernimiento sobre cómo terminaron las relaciones anteriores y los deberes de justicia hacia las anteriores parejas y los hijos.

El otro experto citado con nombre, el sacerdote indio Shaji Kochuthara, carmelita de María Inmaculada, considera que la controversia es sobre todo occidental, porque en su país el divorcio y la convivencia prematrimonial son poco frecuentes. Según su lectura, el documento no permite la comunión a todos los que viven en situación irregular, sino que exige un juicio caso por caso. «No es una pizarra en blanco, y vimos enfoques distintos, pero todavía necesitamos tiempo», resumió.

Buena parte de las conversaciones giró en torno a la preparación al matrimonio. El obispo latinoamericano comparó los años de formación que la Iglesia exige a sacerdotes y religiosos con unos cursillos prematrimoniales que pueden durar «un fin de semana o dos», y planteó una pregunta: «¿Nos estamos tomando el matrimonio como vocación tan en serio como necesitamos?». Los participantes hablaron de adelantar la catequesis, de implicar a matrimonios con experiencia y a diáconos casados y de acompañar a las parejas después de la boda. «No hay mejor preparación al matrimonio que una familia feliz», resumió Mazzini.

El informe de síntesis, que debía conocerse al terminar los trabajos, sigue sin publicarse. Los organizadores indicaron que permanecerá reservado hasta que el Papa, operado el 13 de octubre de un cáncer de pulmón, lo haya leído y pueda añadir sus propias aportaciones. The Pillar no aclara si llegará a hacerse público ni si se modificará. Mazzini cree que León XIV escribirá al menos una carta con sus reflexiones, y no una larga exhortación apostólica. En los días anteriores, el presidente de los obispos alemanes, Heiner Wilmer, había admitido que la comunión de los divorciados vueltos a casar se discutió de forma controvertida, y el obispo de Trondheim, Erik Varden, había defendido el «exilio sacramental» de los fieles en situación irregular. Diez años después de Amoris laetitia, dos de los obispos que estuvieron en la sala reconocen que la pregunta que dividió a la Iglesia en 2016 sigue sin respuesta.


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