Wilmer admite que la comunión a los divorciados vueltos a casar se debatió con polémica en Roma

El presidente de los obispos alemanes reconoce que en el encuentro sobre Amoris laetitia hubo «opiniones diferentes» sobre normas canónicas y pastoral, y que la cuestión «sigue siendo un desafío»

Wilmer admite que la comunión a los divorciados vueltos a casar se debatió con polémica en Roma
Foto: Conferencia de Obispos de Alemania

El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Heiner Wilmer, ha reconocido que la admisión a la comunión de los divorciados vueltos a casar civilmente se discutió de forma controvertida en el encuentro que reunió en Roma, del 7 al 14 de octubre, a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo con motivo de los diez años de Amoris laetitia. En el balance que la Conferencia Episcopal Alemana difundió el jueves 15 de octubre, el obispo de Münster afirma que en ese punto «se pusieron de manifiesto opiniones diferentes sobre la relación entre las normas canónicas y las perspectivas pastorales de Amoris laetitia», y concluye: «Estas cuestiones siguen siendo un desafío».

Es la confirmación, por boca de un participante, de que el encuentro convocado por León XIV no cerró la cuestión que divide a la Iglesia desde 2016. El informe de síntesis de los grupos de trabajo, que debía conocerse al terminar los trabajos, no se ha publicado. Según CNA Deutsch, la operación del Papa obligó a aplazarlo, y el propio León XIV indicó que se pronunciará a su debido tiempo. La agencia católica alemana KNA añade que el Papa quería ver el texto antes de su difusión y, en su caso, completarlo, y el presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II, Philippe Bordeyne, reconoció en la rueda de prensa final que aún no está claro cómo se darán a conocer las conclusiones.

Wilmer formó parte de un grupo de trabajo de lengua italiana en el que, según el comunicado alemán, participaban dos obispos de China, uno de Mongolia, Polonia, México, Croacia, Bulgaria, Eslovenia, Grecia e Italia, y el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández. La nota no atribuye posturas a ninguno de ellos ni dice que el grupo alcanzara una conclusión común sobre la comunión de los divorciados vueltos a casar.

El resto del balance se detiene en otros asuntos. Wilmer destaca la familia como lugar de transmisión de la fe, con mención a los abuelos, a las guarderías católicas y a los niños cantores de la Epifanía, y sostiene que los debates mostraron la necesidad de estudiar más a fondo los textos del Concilio Vaticano II sobre la familia, la transmisión de la fe y la Sagrada Escritura. Dice también que quiso llamar la atención sobre la violencia dentro de las familias, en particular la violencia contra las mujeres hasta el feminicidio, que califica de realidad estremecedora que no se puede ignorar al hablar de matrimonio y familia. Cierra con una declaración de intenciones: «Como Iglesia, no queremos solo encontrar respuestas para las familias, sino estar dispuestos a aprender de ellas». Y con un juicio sobre el documento de Francisco, que a su entender «sigue siendo, diez años después de su publicación, una referencia que marca el camino» para la pastoral de la pareja, el matrimonio y la familia.

Wilmer preside el episcopado alemán desde el 24 de febrero de 2026 y León XIV lo trasladó de Hildesheim a Münster en marzo. Antes de viajar a Roma, al término de la asamblea plenaria de otoño en Fulda, anunció que llevaría al encuentro las experiencias recogidas en conversaciones con parejas «muy diferentes», entre ellas parejas del mismo sexo y personas divorciadas que viven en una segunda unión civil. El principal pronunciamiento de los obispos alemanes sobre Amoris laetitia es el documento La alegría del amor que se vive en las familias es también la alegría de la Iglesia, aprobado por su Consejo Permanente el 23 de enero de 2017. Aquel texto rechazaba tanto una exclusión general como una autorización general de los sacramentos y afirmaba que «también una decisión a favor de recibir los sacramentos debe ser respetada».

En el otro extremo del debate, el obispo de Trondheim, Erik Varden, que también participó en el encuentro, defendió tras su clausura que los fieles en situación irregular vivan lo que llamó un «exilio sacramental» y situó la cuestión en el terreno de la conversión. Entre ambas posiciones, el informe final sigue sin ver la luz. Diez años después de Amoris laetitia, el presidente de los obispos alemanes vuelve de Roma con la comunión de los divorciados vueltos a casar convertida, en sus propias palabras, en un desafío pendiente.


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