El informe de la cumbre de Amoris laetitia relee la «fragilidad» y converge en el discernimiento

Bordeyne explica que el texto, aprobado y pendiente de que lo lea León XIV, no limita la fragilidad a las situaciones del capítulo VIII; no se sabe cómo se publicará

El informe de la cumbre de Amoris laetitia relee la «fragilidad» y converge en el discernimiento
Philippe Bordeyne, presidente del Instituto Teológico Pontificio Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia

El informe de síntesis del encuentro vaticano por los diez años de Amoris laetitia, que no se publicará hasta que León XIV lo lea, saca la «fragilidad» del perímetro del capítulo VIII y recoge una amplia convergencia en torno a la palabra discernimiento. Lo explicó este miércoles 14 de octubre, en la rueda de prensa de clausura en la Sala de Prensa de la Santa Sede, monseñor Philippe Bordeyne, presidente del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia y coordinador de los expertos del encuentro. El propio Bordeyne reconoció, según la agencia SIR, que el texto «aún no está disponible y no se sabe de qué forma se hará público».

Según su exposición, los participantes acordaron usar el término fragilidad evitando limitarlo a las situaciones complejas del capítulo octavo de la exhortación. El informe la presenta como «condición común de la humanidad y no como etiqueta que excluye», y la relee a la luz de Magnifica humanitas, la encíclica de León XIV, que según Bordeyne considera la fragilidad parte de nuestra magnífica humanidad. El coordinador se dijo sorprendido por la amplia convergencia sobre la palabra discernimiento, que figura en el título de una de las secciones del documento. Los dos ejes que presentó llevan por título «Juntos en un mundo que cambia» y «Los jóvenes y el descubrimiento de la vocación matrimonial».

El capítulo VIII de Amoris laetitia se titula precisamente «Acompañar, discernir e integrar la fragilidad». En él está la nota 351, que según algunas interpretaciones abrió la puerta a la comunión de los divorciados vueltos a casar civilmente, y sobre él versaban los dubia que cuatro cardenales presentaron a Francisco en 2016 y que nunca recibieron respuesta. Que el informe hable de fragilidad sin restringirla a esas situaciones y que el discernimiento llegue a encabezar una de sus secciones son, por ahora, los únicos datos sobre su contenido. Ninguno de los ponentes explicó qué dice el texto sobre el acceso a los sacramentos.

El jesuita Giacomo Costa, consultor de la Secretaría General del Sínodo y responsable de la metodología, sostuvo que «misericordia y verdad no son exigencias contrapuestas» y propuso implicar a las familias en la formación de seminaristas y sacerdotes. Según SIR, la comisión aprobó el informe, que se entregará al Papa junto con los materiales de la última sesión. Vatican News añade que los participantes lo reconocieron como fiel a las discusiones y propusieron observaciones para reforzar su dimensión misionera.

En la misma rueda de prensa, el cardenal Luis Gerardo Cabrera Herrera, arzobispo de Guayaquil, pidió «crear o instituir el ministerio del matrimonio y la familia» para que las familias participen activamente en la vida parroquial, y resumió en cuatro rasgos lo que deben ser los hogares: oración, comunión, formación y misión. El arzobispo de Malta, Charles Scicluna, secretario adjunto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, dijo que después de diez años la exhortación sigue siendo un documento muy fresco que merece ser redescubierto, y recordó su llamada a la conversión pastoral, que describió como escuchar antes de juzgar. El cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, cerró el encuentro hablando de una recepción del magisterio que avanza a través de nuevas comprensiones.

El destino del informe lo había fijado el Papa antes de su operación. En la carta a los participantes fechada el 13 de octubre, León XIV escribió que leerá los frutos de su trabajo y ofrecerá sus reflexiones a su debido tiempo, y Farrell y el cardenal Mario Grech precisaron que examinará las intervenciones, los informes de los dieciséis grupos de trabajo y la síntesis final cuando concluya su convalecencia. La homilía que el cardenal Luis Antonio Tagle leyó en nombre del Papa en la misa de clausura no mencionó el capítulo VIII y puso el acento en la castidad. Lo que se sabe del informe procede, por tanto, de quienes lo redactaron, y apunta a una relectura del capítulo más discutido de la exhortación.


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