La homilía del Papa por los diez años de Amoris laetitia omite el capítulo VIII y pone el acento en la castidad

El cardenal Luis Antonio Tagle, recién nombrado decano del Colegio Cardenalicio, presidió este miércoles en la plaza de San Pedro, ante miles de fieles, la misa de clausura del encuentro por el décimo aniversario de Amoris laetitia. Sustituyó a León XIV, hospitalizado en el Gemelli tras ser operado de un cáncer de pulmón, y leyó la homilía que el Papa había preparado.

La homilía del Papa por los diez años de Amoris laetitia omite el capítulo VIII y pone el acento en la castidad

La celebración puso fin al encuentro que desde el 7 de octubre ha reunido en el Vaticano a los jefes de las Iglesias orientales católicas, a los presidentes de las Conferencias Episcopales y a matrimonios y expertos de todo el mundo. Miles de fieles asistieron en la plaza. Iba a presidirla León XIV, que la encomendó a Tagle tras su ingreso en el Policlínico Gemelli. El cardenal filipino, primer asiático al frente del Colegio Cardenalicio, se estrenaba así como decano apenas seis días después de que el Papa aprobara su elección.

El martes, los cirujanos extirparon al Pontífice el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante técnica videoasistida, y el examen histológico confirmó un adenocarcinoma. Según la Santa Sede, la intervención concluyó sin complicaciones y el Papa pasó una noche tranquila. Fieles llegados de distintos países rezaron durante la celebración por su recuperación. Tras la proclamación del Evangelio, Tagle anunció que leería «la homilía preparada por el Santo Padre, el Papa León XIV».

Castidad, apertura a la vida y oración en familia

El texto arrancó con la frase inicial de la exhortación: «La alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia». A partir del himno a la caridad de la primera carta a los Corintios, el Papa describió el matrimonio como «un lento fundirse juntos, en el que la singularidad de uno florece, en el don, a través de la presencia del otro».

Buena parte de la homilía se centró en la preparación al matrimonio. León XIV recordó que Amoris laetitia pide enseñar a los jóvenes «la importancia de las virtudes» y reserva un lugar especial a la castidad. Advirtió también de que los itinerarios parroquiales «por sí solos no bastan» si no los precede y sostiene una educación en el amor desde la infancia. Llamó a la caridad doméstica «la primera escuela de los afectos» y elogió a las familias que viven su vocación «sin estridencias, pero con una fidelidad a veces heroica».

La homilía defendió la apertura a la vida «desde la concepción hasta su término natural». Recordó, con el número 52 de la exhortación, que ninguna unión precaria o cerrada a la transmisión de la vida asegura el futuro de la sociedad. Sobre las situaciones difíciles, pidió acoger a quien atraviesa momentos de crisis, «rodeado de afecto y protegido de juicios y prejuicios», y citó la Relatio finalis del Sínodo de 2015: «por muy herida que esté una familia, siempre puede crecer a partir del amor». En su tramo final, el Papa lamentó que la costumbre de rezar juntos en casa «se ha debilitado mucho», recordó la importancia de la Eucaristía dominical y exhortó «calurosamente» a redescubrir la oración en familia. El texto no hizo referencia al capítulo VIII.

Comunión pública con el patriarca caldeo

Por mandato especial del Papa, Tagle manifestó públicamente la comunión eclesiástica concedida a Su Beatitud Polis III Nona, patriarca de Bagdad de los Caldeos, presente en la celebración. León XIV se la había otorgado por carta el 24 de abril, conforme al canon 76 § 2 del Código de Cánones de las Iglesias Orientales. La homilía subrayó que este vínculo «no representa, por tanto, una mera formalidad, sino una realidad viva», arraigada en la comunión eucarística. El texto concluyó encomendando las familias a la Sagrada Familia de Nazaret con la oración que cierra la exhortación.

La ausencia del Papa marca también la sesión final, prevista para esta tarde en el Aula Pablo VI. Los cardenales Mario Grech y Kevin Farrell anunciaron el lunes que no cabe esperar un discurso conclusivo de León XIV y que el informe de síntesis se presentará y debatirá, pero no se hará público. Cuando termine su convalecencia, el Papa recibirá los textos de las intervenciones, los informes de los 16 grupos de trabajo, la síntesis y el

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