Entre ataques e intentos de bloqueo: más de 6.000 personas marcharon en Berlín y Colonia en defensa de la vida

Entre ataques e intentos de bloqueo: más de 6.000 personas marcharon en Berlín y Colonia en defensa de la vida

Más de 6.000 personas salieron el sábado 19 de septiembre a las calles de Berlín y Colonia para defender la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Las dos Marchas por la Vida reunieron a familias, sacerdotes, religiosas, cristianos de distintas confesiones y seis obispos católicos en una jornada marcada también por ataques con pintura, humo e intentos de bloqueo de grupos contrarios a las convocatorias.

Según el Bundesverband Lebensrecht (BVL), organizador de las marchas, participaron 4.200 personas en Berlín y 2.100 en Colonia. La cifra de la capital difiere de la estimación policial, que situó la asistencia en unas 2.200 personas. En Colonia, la Policía no ofreció una cifra definitiva.

Días antes de las marchas, varios obispos alemanes habían confirmado públicamente su respaldo a las convocatorias. También el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Heiner Wilmer, expresó su apoyo y recordó que «una sociedad es humana cuando da espacio a la vida no nacida».

Seis obispos junto a los manifestantes

Cinco obispos bávaros acudieron a la convocatoria de Berlín: el obispo de Ratisbona, Rudolf Voderholzer, acompañado de su auxiliar Josef Graf; el obispo de Passau, Stefan Oster; el auxiliar de Augsburgo, Florian Wörner; y el obispo emérito de Eichstätt, Gregor Maria Hanke. Junto a ellos caminaron sacerdotes, religiosas y cristianos de distintas confesiones.

Foto: © Stefan Groß

En Colonia estuvo presente el obispo auxiliar Dominikus Schwaderlapp. Además de Wilmer, enviaron mensajes escritos de apoyo el arzobispo de Colonia, cardenal Rainer Maria Woelki, y el obispo auxiliar de Münster Stefan Zekorn, entre otros representantes católicos y protestantes.

La manifestación de Berlín comenzó a las 13:00 horas en Washingtonplatz, frente a la estación central, y recorrió el centro de la capital antes de regresar al punto de partida. A la misma hora comenzaba en Neumarkt la convocatoria de Colonia.

«No nos manifestamos contra nadie. Nos manifestamos por la vida»

Voderholzer, que desde hace años reserva el tercer sábado de septiembre para participar en la marcha berlinesa, puso el acento en uno de los principios fundamentales de la defensa de la vida: prestar la propia voz a quienes no pueden defenderse por sí mismos.

El obispo explicó que la convocatoria constituye una de las pocas ocasiones en las que la Iglesia, junto a ciudadanos de distintos ámbitos de la sociedad, sale a la calle ante una cuestión sociopolítica para hablar por quienes «todavía no tienen voz» y por quienes «ya no tienen voz». Consideró la solidaridad con los más débiles una condición necesaria para una democracia sana y afirmó que participar en la marcha es para él un deber ciudadano y, todavía más, un deber cristiano.

«Dios es amigo de la vida. Toda vida merece protección, también y especialmente la vida no nacida y, por supuesto, también la vida ya nacida», afirmó Voderholzer.

El prelado recordó además que la defensa del niño no nacido no constituye una incorporación reciente al pensamiento cristiano, sino que acompaña a la Iglesia desde sus primeros siglos. Ya durante el Imperio romano, señaló, los cristianos se distinguieron por rechazar tanto el aborto como el abandono de los recién nacidos.

«No nos manifestamos contra nadie. Nos manifestamos por la vida, que es un don de Dios», resumió.

Pintura, humo e intentos de bloqueo en Colonia

La marcha de Colonia se desarrolló bajo un principio que sintetizaba el motivo de la convocatoria: «El derecho a la vida es un derecho humano». Frente a los miles de participantes que salieron a defender ese derecho, grupos contrarios a la movilización protagonizaron varios incidentes.

Dos contramanifestantes consiguieron chalecos verdes similares a los utilizados durante la marcha y lograron acercarse al puesto de la fundación provida Stiftung Ja zum Leben, contra el que arrojaron pintura. Durante la jornada también se encendieron bombas de humo morado.

Varios opositores consiguieron además situarse cerca de la cabecera con una pancarta. Uno de ellos roció pintura sobre otra pancarta y se enfrenta a una denuncia por daños a la propiedad.

La Policía había recibido una previsión de 3.000 participantes tanto para la Marcha por la Vida como para la contramanifestación. Los agentes utilizaron drones para vigilar el recorrido y tuvieron que hacer frente a dos bloqueos mediante sentadas. Pese a los intentos de obstaculizarla, la marcha pudo continuar y terminó sin incidentes de mayor gravedad.

Del aborto a la gestación subrogada y el suicidio asistido

La defensa del niño no nacido frente al aborto no es el único frente en el que trabaja actualmente el movimiento provida alemán. La protección de la vida ante el suicidio asistido, las consecuencias del diagnóstico prenatal y la oposición a la gestación subrogada formaron también parte de las preocupaciones planteadas durante las convocatorias.

En Colonia, Ludwig Brühl, miembro de la dirección federal de Aktion Lebensrecht für Alle (ALfA), resumió el motivo de su presencia con una frase sencilla: «Estamos aquí hoy porque hay personas que necesitan nuestra ayuda».

Brühl denunció particularmente la existencia de servicios relacionados con la gestación subrogada en el centro de Colonia. Según explicó, activistas provida realizaron investigaciones encubiertas y comprobaron que existen personas que obtienen beneficios económicos de esta práctica y conocen formas de sortear la legislación alemana.

La presidenta federal de ALfA, Cornelia Kaminski, abordó también la gestación subrogada durante la convocatoria de Berlín. Por su parte, la presidenta del BVL, Alexandra Maria Linder, había reclamado su prohibición argumentando la necesidad de proteger a las mujeres frente a la explotación y de impedir que los niños sean convertidos en instrumentos para satisfacer los deseos de terceros.

El BVL ha centrado asimismo parte de su actividad durante este año en el asesoramiento ante embarazos en conflicto, el test prenatal no invasivo (NIPT) y el suicidio asistido. Son escenarios distintos que plantean una misma cuestión de fondo: la protección debida a la vida humana cuando su fragilidad la hace especialmente dependiente de los demás.

25 años defendiendo la vida humana

Las marchas de 2026 coincidieron con el 25.º aniversario del Bundesverband Lebensrecht, fundado en 2001. Un año después, la organización convocó en Berlín la primera manifestación bajo el nombre de «1.000 cruces por la vida». Tras nuevas convocatorias en 2004 y 2006, la marcha comenzó a celebrarse anualmente a partir de 2008.

La edición de este año fue la número 22 en Berlín. Colonia se incorporó como segunda sede en 2023 y celebró este sábado su cuarta convocatoria simultánea.

El BVL agrupa organizaciones como Aktion Lebensrecht für Alle, Ärzte für das Leben y Christdemokraten für das Leben. Desde su fundación mantiene como principio la defensa de toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, precisamente en las etapas en las que el ser humano puede encontrarse más indefenso y necesitado de protección.

Con motivo de los 25 años de la organización, Voderholzer expresó un deseo que iba más allá de la continuidad de las propias manifestaciones: que llegue un momento en el que la Marcha por la Vida ya no sea necesaria «porque toda la sociedad sea una marcha por la vida».

La jornada berlinesa terminó nuevamente en Washingtonplatz con una oración ecuménica dirigida por el obispo emérito Gregor Maria Hanke y el pastor protestante Albrecht Weißbach, quienes impartieron finalmente la bendición a los participantes.

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