Mario León Dorado arzobispo coadjutor de Rabat: el oblato del Sáhara sucederá al cardenal López Romero

Mario León Dorado arzobispo coadjutor de Rabat: el oblato del Sáhara sucederá al cardenal López Romero

El Papa León XIV ha nombrado este sábado arzobispo coadjutor de Rabat al sacerdote español Mario León Dorado, misionero oblato de María Inmaculada y hasta ahora prefecto apostólico del Sáhara Occidental. Así lo ha hecho público la Oficina de Prensa de la Santa Sede en su boletín diario, que repasa la trayectoria del elegido sin mencionar en ningún momento al titular de la sede, el cardenal Cristóbal López Romero, apartado de sus funciones desde julio mientras Roma investiga las denuncias de cinco mujeres adultas por presuntas conductas inapropiadas.

El nombramiento tiene una consecuencia jurídica inmediata. A diferencia del obispo auxiliar, que asiste al ordinario en las tareas pastorales, el coadjutor goza por derecho propio de la sucesión automática: el canon 409 del Código de Derecho Canónico establece que, al quedar vacante la sede, el coadjutor se convierte de inmediato en obispo de la diócesis. León Dorado sucederá, por tanto, a López Romero en cuanto Rabat quede oficialmente vacante, ya sea por renuncia, por remoción o por llegar el cardenal a los 75 años en mayo de 2027.

La fórmula elegida por el Vaticano culmina un proceso que comenzó el pasado 1 de agosto, cuando la Nunciatura en Marruecos comunicó el nombramiento del oblato madrileño como administrador apostólico sede plena, una figura poco habitual que dejaba a López Romero como arzobispo titular pero con la jurisdicción suspendida, según informó entonces ACI Prensa. Seis semanas después, Roma convierte la provisionalidad en sucesión.

Un informático madrileño que aprendió árabe para vivir entre musulmanes

Mario León Dorado nació en Madrid el 16 de marzo de 1974 y creció en la parroquia que los oblatos regentan en el barrio de Aluche, donde despertó su vocación misionera. Antes de entrar en el seminario cursó estudios de informática en la Facultad de Ciencias Informáticas de Madrid; después obtuvo el bachillerato en Teología en la Facultad de Teología San Dámaso. Emitió sus primeros votos en la congregación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada el 15 de septiembre de 1996 y fue ordenado sacerdote el 2 de junio de 2001.

Sus primeros años de ministerio transcurrieron como vicario parroquial en Jaén (2000-2004). Con el deseo confesado de servir en tierras árabes, en 2004 recibió la obediencia para incorporarse a la misión del Sáhara, donde los oblatos españoles mantienen desde 1954 la única presencia católica de la antigua colonia. Allí aprendió árabe, francés e inglés. Su predecesor, el veterano padre Acacio Valbuena, lo sacó a pasear por El Aaiún el día de su llegada y le dijo una frase que él mismo ha repetido desde entonces: «Estos son tus feligreses, todos musulmanes. Estar con ellos es lo que tienes que hacer», según recogía en su día el Independent Catholic News.

En 2009 asumió la administración de la prefectura y el 24 de junio de 2013 el Papa Francisco lo nombró prefecto apostólico del Sáhara Occidental, tomando posesión el 29 de septiembre en la catedral de San Francisco de Asís de El Aaiún, ante representantes de la ONU y un puñado de fieles. Es el tercer prefecto de la historia de aquella circunscripción, tras Félix Erviti (1954-1994) y Acacio Valbuena (1994-2009), como recordaba COPE al conocerse aquel nombramiento.

La prefectura que ha gobernado durante trece años es una de las más diminutas de la Iglesia: dos parroquias, la catedral de El Aaiún y la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Dajla, separadas por más de 500 kilómetros de desierto, y una comunidad de apenas unos cientos de católicos, casi todos extranjeros, en una población de 800.000 habitantes. En una entrevista con Ayuda a la Iglesia Necesitada en 2024 describía con crudeza la realidad de los 40.000 emigrantes subsaharianos atrapados en la zona y resumía su ministerio con una imagen elocuente: «En nuestras misas no tenemos una filarmónica, pero tenemos un coro. No podemos olvidar que al pie de la cruz no había mucha gente».

Devoto de san Carlos de Foucauld, a quien considera «modelo y ejemplo» para ser cristiano en tierra islámica, León Dorado ha cultivado un perfil discreto, ajeno a la polémica mediática, muy distinto del de su predecesor. Con 52 años, deberá recibir ahora la ordenación episcopal, un salto notable para un sacerdote que hasta hoy no era obispo.

El cardenal apartado y una investigación que avanza

El nombramiento llega dos meses después de que estallara la crisis más grave de la historia reciente de la Iglesia en Marruecos. Como publicó InfoVaticana el pasado 7 de julio, el cardenal López Romero, salesiano almeriense de 74 años y referente del ala progresista del Colegio cardenalicio, anunció que se retiraba de toda celebración pública y actividad pastoral «para no obstaculizar» la investigación preliminar abierta por la Santa Sede tras las denuncias de cinco mujeres adultas. Una investigación de la agencia France Presse, adelantada aquel mismo día, describía contactos físicos «inapropiados», «abrazos especialmente intensos y prolongados» y, en un caso, un intento de besar a la denunciante; tres de los testimonios se situarían en el contexto de la confesión, circunstancia que el derecho canónico considera agravante.

El purpurado negó desde el primer momento haber cometido «ninguna violencia, agresión o acoso sexual» y fuentes de su archidiócesis atribuyeron las acusaciones a «situaciones malinterpretadas», según recogió El País. Roma, sin embargo, ha seguido adelante. Entre el 5 y el 7 de agosto una visita apostólica encabezada por el obispo Hyacinthe Dione y el padre Augustin Chako-Yodi escuchó en Rabat a los consejos diocesanos y a las propias denunciantes, dentro de un procedimiento que dirige el Dicasterio para la Evangelización bajo la autoridad del cardenal Luis Antonio Tagle. López Romero, que había sido citado en Roma este mes para prestar declaración, ha visto aplazada su comparecencia por circunstancias ajenas al caso, según informó este sábado Religión Digital.

La trayectoria pública del cardenal había sido objeto de atención constante en estas páginas mucho antes del escándalo. Durante la sede vacante de 2025, cuando su nombre circulaba en las listas de papables, InfoVaticana analizó en «Papable de risas y bendiciones» una entrevista en la que defendía las bendiciones a parejas homosexuales con la lógica de que «si se puede bendecir un perro, un coche o una casa, ¿por qué no una persona?» y sostenía que el Espíritu Santo hace «horas extra» fuera de la Iglesia. En noviembre pasado, con ocasión del sexagésimo aniversario de Nostra Aetate, este diario dio cuenta de su afirmación de que «ninguna religión posee la verdad» y de que los cristianos debían «abandonar el falso esquema de religión verdadera y religión falsa».

Tras conocerse la investigación, InfoVaticana repasó en un perfil detallado la trayectoria del salesiano nacido en Vélez-Rubio: su defensa de Fiducia supplicans como presidente de la Conferencia Episcopal del Norte de África, su entusiasmo por una sinodalidad que calificó de «revolucionaria», su lema de «evangelizar sin hacer proselitismo», sus duras críticas a la política migratoria europea, tachada de «mezquina, egoísta y miope» durante la visita de León XIV a España, y sus célebres autodefiniciones ideológicas: «La extrema izquierda me queda muy a la derecha; yo soy del Evangelio». Su enfrentamiento público con el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, a propósito de la palabra «moritos», o su acusación de «sacrílego» a quien vincula fe cristiana y rechazo de la inmigración, completaron el retrato de un purpurado combativo y omnipresente en los medios.

Francisco lo nombró arzobispo de Rabat en diciembre de 2017, tras conocerlo en su visita a Marruecos lo creó cardenal en 2019 y León XIV lo incorporó al Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada. Nunca hasta ahora un cardenal español había sido objeto de una investigación canónica por conductas de naturaleza sexual. Con el nombramiento de este sábado, la Santa Sede asegura el gobierno de una Iglesia minúscula y frágil, poco más de 25.000 católicos de un centenar de nacionalidades en un país de 37 millones de musulmanes, y deja abierta la pregunta sobre cuándo, y en qué condiciones, quedará vacante la sede que hoy ocupa formalmente el cardenal.

Al cardenal le asiste la presunción de inocencia. A las denunciantes, el derecho a que sus testimonios sean examinados con todo rigor. Y a los católicos de Marruecos, desde hoy, la certeza de quién será su próximo pastor.

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