La investigación preliminar abierta por la Santa Sede contra el cardenal Cristóbal López Romero ha situado en el centro de la actualidad a uno de los purpurados españoles con mayor proyección internacional. Arzobispo de Rabat desde 2018 y creado cardenal por el papa Francisco en 2019, el salesiano almeriense ha desarrollado la mayor parte de su ministerio fuera de España y se ha convertido en una figura conocida por sus posiciones sobre el diálogo con el islam, la inmigración, la sinodalidad y algunas de las principales reformas impulsadas durante el pontificado de Francisco.
El propio López Romero anunció el pasado 7 de julio que suspendía temporalmente toda actividad pública y pastoral después de que la Santa Sede iniciara una investigación preliminar por denuncias de presuntos comportamientos inapropiados hacia varias mujeres adultas. Según informó la agencia AFP, al menos cinco mujeres habrían presentado denuncias. El cardenal ha negado categóricamente las acusaciones y ha asegurado que colaborará plenamente con las autoridades eclesiásticas.
Hasta la apertura de esta investigación, López Romero era conocido principalmente por sus frecuentes intervenciones sobre algunos de los debates más controvertidos de la Iglesia contemporánea: la sinodalidad, la misión en contextos islámicos, la inmigración, el papel de la mujer, el celibato sacerdotal y su defensa de documentos como Fiducia supplicans.
De Almería a la misión salesiana
Cristóbal López Romero nació el 19 de mayo de 1952 en Vélez-Rubio (Almería). Ingresó en la Congregación Salesiana en 1964 y profesó sus primeros votos religiosos cuatro años más tarde. Estudió Filosofía y Teología en los seminarios salesianos de Gerona y Barcelona, ciudad donde también cursó Periodismo.
Fue ordenado sacerdote en 1979 y muy pronto inició una larga trayectoria misionera fuera de España. Entre 1984 y 2002 trabajó en Paraguay, donde desempeñó diversas responsabilidades hasta convertirse en provincial de los salesianos entre 1994 y 2000. Durante esos años obtuvo además la nacionalidad paraguaya.
Posteriormente fue destinado a Marruecos, donde ejerció entre 2003 y 2010, antes de ser nombrado provincial salesiano en Bolivia entre 2011 y 2014. Tras un breve regreso a España, el papa Francisco lo designó arzobispo de Rabat el 29 de diciembre de 2017.
Un cardenal para una Iglesia de minoría
López Romero recibió la ordenación episcopal el 10 de marzo de 2018 de manos del cardenal Juan José Omella. En mayo de 2019 asumió también la administración apostólica de la Archidiócesis de Tánger y, pocos meses después, el 5 de octubre, Francisco lo creó cardenal con el título de San León I.
Su nombramiento sorprendió entonces a numerosos observadores. La Archidiócesis de Rabat apenas reúne unos 20.000 católicos distribuidos en 18 parroquias y Marruecos nunca había contado con un cardenal. La decisión fue interpretada como un reconocimiento al peso que Francisco otorgaba a las Iglesias de minoría, al diálogo interreligioso y a la presencia católica en el norte de África.
Desde Rabat, López Romero presentó reiteradamente a la Iglesia marroquí como una comunidad llamada a ser «puente» entre Europa y África, entre cristianos y musulmanes y entre distintas culturas.
Evangelizar sin proselitismo
Uno de los rasgos más característicos de su ministerio ha sido su forma de entender la misión en un país de mayoría musulmana.
Durante la visita del papa Francisco a Marruecos en 2019 describió a la Iglesia local como una comunidad «samaritana», dedicada a servir sin preguntar por el origen o la religión de las personas.
En diversas entrevistas resumió esa visión con una frase que se convirtió en una de las más citadas de su ministerio: «En Marruecos podemos y queremos evangelizar, pero no hacer proselitismo».
Ese planteamiento fue recibido positivamente por quienes defienden un modelo de diálogo interreligioso basado en el testimonio de vida, aunque también despertó críticas entre quienes consideran que esa formulación puede desdibujar el mandato misionero de anunciar explícitamente a Cristo.
La sinodalidad como cambio de modelo
Si existe un ámbito en el que López Romero se ha mostrado especialmente comprometido es el de la sinodalidad impulsada durante el pontificado de Francisco.
En distintas entrevistas calificó el proceso sinodal como «revolucionario», al considerar que supone una nueva forma de vivir la comunión eclesial mediante una mayor participación de todo el Pueblo de Dios.
Tras la conclusión del Sínodo afirmó que quienes discrepen de las decisiones finalmente adoptadas están «moralmente obligados» a apoyarlas por comunión eclesial.
También recordó que entre los grupos de trabajo abiertos tras el Sínodo figuran cuestiones como el celibato sacerdotal o el papel de la mujer en la Iglesia, asuntos que, a su juicio, continúan abiertos al estudio.
Durante las congregaciones generales previas al cónclave de 2025 sostuvo además que el respeto de las normas del derecho canónico constituye una cuestión «periférica» en la vida de la Iglesia, precisando que dichas normas siempre deben estar al servicio de la misión evangelizadora.
Su defensa de Fiducia supplicans
Como presidente de la Conferencia Episcopal del Norte de África, López Romero defendió públicamente la declaración Fiducia supplicans, publicada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en diciembre de 2023.
En un ensayo titulado ¿Es la homofobia el problema?, pidió interpretar el documento desde una perspectiva pastoral y criticó las reacciones que reclamaban su rechazo o desobediencia. Para el cardenal, la declaración no modificaba la doctrina sobre el matrimonio, sino que ofrecía criterios pastorales para el acompañamiento de personas en situaciones irregulares.
Su defensa del documento lo situó entre los obispos que respaldaron con mayor claridad una de las decisiones más controvertidas del pontificado de Francisco.
La inmigración como eje de su discurso
La cuestión migratoria ha ocupado un lugar central en sus intervenciones públicas.
López Romero ha defendido reiteradamente una amplia acogida a los inmigrantes y ha criticado las políticas europeas de endurecimiento del control fronterizo. En distintas entrevistas calificó algunas de esas políticas de «mezquinas», «egoístas» y «miopes» y rechazó los discursos que presentan la inmigración como una amenaza para Europa.
También ha insistido en que los cristianos deben contemplar el fenómeno migratorio desde la dignidad de la persona y las causas que lo provocan —especialmente la guerra y la pobreza— antes que desde criterios exclusivamente políticos o económicos.
Declaraciones que suscitaron debate
Preguntado por su posición política, respondió con una frase que tuvo amplia difusión: «La extrema izquierda me queda muy a la derecha; yo soy del Evangelio».
En otras intervenciones defendió que Francisco no había cambiado la doctrina de la Iglesia, aunque sí había abierto nuevos espacios de reflexión pastoral.
También criticó a quienes justifican determinadas guerras desde planteamientos que se presentan como cristianos y utilizó la expresión «ultraderecha clerical» para referirse a algunos sectores eclesiales especialmente críticos con el pontificado de Francisco.
La investigación abierta por la Santa Sede
La investigación abierta por la Santa Sede constituye el episodio más delicado de la carrera eclesiástica de López Romero.
Según AFP, las denuncias fueron presentadas por al menos cinco mujeres adultas y se refieren a hechos que se habrían producido entre 2009 y 2024. Diversos medios internacionales señalan que entre las acusaciones figuran presuntos comportamientos inapropiados, abrazos insistentes y no deseados, intentos de acercamiento físico y, en uno de los testimonios difundidos, presuntas agresiones sexuales reiteradas. Hasta el momento, la Santa Sede no ha hecho pública la naturaleza concreta de las denuncias.
El comunicado difundido por la Archidiócesis de Rabat habla únicamente de una investigación por «comportamientos inapropiados». Posteriormente, en declaraciones a EFE, el propio cardenal aseguró no haber cometido «ninguna agresión, ningún acto de violencia ni ningún acoso sexual».
En declaraciones al diario francés La Croix, el vicario general de la Archidiócesis de Rabat, Marc Helfer, confirmó que las denuncias habían llegado a la Nunciatura Apostólica el pasado mes de abril y afirmó que la diócesis está colaborando plenamente con las autoridades eclesiásticas. «No sabemos si se trata realmente de agresiones sexuales, pero nadie está encubriendo nada», declaró.
Por su parte, las autoridades marroquíes han señalado que, por el momento, no existe ninguna investigación penal abierta contra el cardenal en el país.
En el comunicado firmado el 6 de julio, López Romero anunció que dejaba temporalmente toda actividad pública y pastoral para no interferir en la investigación. «Ya he respondido a mis superiores eclesiásticos, con quienes seguiré cooperando plenamente», afirmó. Asimismo, pidió oraciones por las personas afectadas, por la Archidiócesis de Rabat y por él mismo mientras la Santa Sede esclarece los hechos.
La investigación convierte a López Romero en el primer cardenal español de la historia reciente que afronta públicamente un procedimiento canónico por denuncias de conducta sexual impropia. Su desenlace será seguido con especial atención no solo por la Iglesia en Marruecos, sino también en Roma, donde el purpurado continúa siendo una figura conocida por las posiciones que ha mantenido en algunos de los debates más relevantes de la vida eclesial durante los últimos años.