El secretario del Dicasterio para la Evangelización critica que se llame «conservadores» a quienes permanecen fieles a las enseñanzas de los misioneros

El secretario del Dicasterio para la Evangelización critica que se llame «conservadores» a quienes permanecen fieles a las enseñanzas de los misioneros

En Roma, el arzobispo Fortunatus Nwachukwu, secretario de la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares del Dicasterio para la Evangelización, ha lamentado que católicos de antiguas tierras de misión sean calificados de «conservadores» por permanecer fieles a las enseñanzas recibidas de los misioneros occidentales, mientras desde el propio Occidente se les propone adoptar «valores nuevos y no probados».

El prelado nigeriano realizó esta advertencia ante los obispos ordenados durante el último año que participan en Roma en los cursos de formación organizados por los dicasterios para la Evangelización y para los Obispos. Durante la jornada, celebrada en la Pontificia Universidad Urbaniana, Nwachukwu presentó el proyecto denominado «Iglesia de las gavillas», con el que el Dicasterio para la Evangelización busca describir la nueva etapa de unas Iglesias que recibieron el Evangelio de los misioneros y que ahora están llamadas a contribuir a la evangelización de la Iglesia universal.

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De tierras de misión a evangelizadoras

Nwachukwu explicó que el clero y los religiosos de estos territorios han ido asumiendo progresivamente «de manos de los misioneros occidentales la responsabilidad de la evangelización» y que ahora comienzan a aportar también sus propios frutos a la Iglesia universal.

Para explicar esta transformación, recurrió al último versículo del salmo 126: quien sale llorando llevando la semilla regresa con júbilo cargando sus gavillas.

En los hombres que salieron a sembrar, el arzobispo identificó a los misioneros que abandonaron sus países, familias y ambientes para llevar el Evangelio a territorios desconocidos. Muchos, recordó, partieron sabiendo que probablemente nunca regresarían y algunos murieron pocos meses después de llegar a su destino.

«Sacrificaron todo, incluida su vida», señaló Nwachukwu. Aquellos misioneros, añadió, llevaron consigo «las semillas del Evangelio» y su sacrificio produjo frutos que hoy se encuentran maduros.

La imagen de las gavillas sirve así para representar a las Iglesias surgidas de aquella evangelización. «Estamos ahora en el momento de la cosecha», explicó el arzobispo, quien señaló que corresponde al Dicasterio continuar regando lo plantado por los misioneros y ayudar a llevar esos frutos a la Iglesia universal.

«Muchos en Occidente quieren que abandonen las enseñanzas recibidas»

Nwachukwu, que se definió a sí mismo como «parte de las gavillas», dedicó después unas palabras de agradecimiento a las Iglesias que enviaron a aquellos misioneros, a quienes calificó de «héroes de nuestra fe».

El arzobispo recordó que sacrificaron los mejores años de su juventud e incluso sus vidas para transmitir unos valores que, según señaló, también estuvieron en los cimientos de la Europa actual.

A partir de ese reconocimiento, planteó una crítica a determinadas tensiones que se producen actualmente entre las Iglesias de antiguos territorios de misión y sectores occidentales.

«Por desgracia, a veces, cuando algunas personas de nuestras Iglesias locales insisten hoy en permanecer fieles a aquellas enseñanzas de los misioneros, son etiquetadas como conservadoras», afirmó.

Nwachukwu añadió que «muchos en Occidente quieren que abandonen las enseñanzas recibidas de los misioneros occidentales para abrazar valores nuevos y no probados», promovidos, según sostuvo, por personas que no pueden compararse con aquellos misioneros «en convicción y solidaridad fraterna».

«No podemos abandonar nuestra herencia ni descuidar el pasado, porque el futuro hunde allí sus raíces», concluyó sobre esta cuestión.

El secretario del Dicasterio pidió por ello a las Iglesias occidentales que honren la memoria de quienes llevaron el Evangelio a estos territorios acogiendo también los frutos nacidos de sus sacrificios.

La «Iglesia de las gavillas»

El proyecto presentado por Nwachukwu está siendo desarrollado por el Dicasterio para la Evangelización junto con el Centre for World Catholicism de la Universidad DePaul, en Estados Unidos, la Pontificia Universidad Urbaniana y una red internacional de profesores universitarios, principalmente teólogos.

Según explicó, si las antiguas tierras de misión constituyen ahora la «Iglesia de las gavillas», también se ha propuesto denominar «Iglesia de las semillas» a las comunidades occidentales que enviaron a los misioneros.

El objetivo es preparar esos frutos «para su acogida en la familia de la Iglesia universal y en las Iglesias locales de Occidente». Nwachukwu anunció además que la primera conferencia mundial dedicada al proyecto se celebrará el próximo mes en la Universidad Urbaniana.

You Heung Sik: la sinodalidad puede quedarse en «bla, bla, bla»

Durante la misma jornada intervino el cardenal Lazzaro You Heung Sik, prefecto del Dicasterio para el Clero, que abordó la formación sacerdotal en el contexto actual.

Al recordar sus primeros años como obispo coadjutor de Daejeon, en Corea del Sur, explicó que ante situaciones desconocidas, dolorosas o delicadas estableció tres prioridades: «ser, no hacer»; privilegiar las relaciones con colaboradores, sacerdotes y otros obispos sobre las actividades; y mantener la mirada puesta en «el único Maestro: el Crucificado Resucitado».

El cardenal advirtió de que, sin ese arraigo en el Evangelio, «todo lo demás, incluso el maravilloso programa de una Iglesia sinodal y misionera, corre el riesgo de quedarse en “bla, bla, bla”»: palabras, programas y actividades incapaces de cambiar los corazones y la vida de las comunidades.

You Heung Sik abordó también la aplicación de la sinodalidad a la formación sacerdotal. Recordó que el Documento final del Sínodo pidió formar a los candidatos «en estilo sinodal», incluyendo una presencia significativa de mujeres, una mayor inserción en la vida cotidiana de las comunidades, la colaboración con los distintos miembros de la Iglesia, el discernimiento eclesial y la missio ad gentes.

En este contexto, señaló que el Grupo de estudio 4 creado durante el pontificado de Francisco para revisar la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis desde una perspectiva sinodal y misionera optó por no reescribir el documento, sino por elaborar un texto preliminar sobre «la identidad relacional de los ministros ordenados en una Iglesia sinodal misionera», acompañado por ejemplos de prácticas ya existentes, entre ellas la participación de mujeres en los equipos de formación.

El prefecto vinculó este proceso con la reciente carta apostólica de León XIV Una fidelidad que genera futuro, en la que el Papa ha insistido en la fraternidad entre los ministros ordenados y en superar un modelo de liderazgo sacerdotal que concentre sobre el presbítero toda la vida pastoral y todas las responsabilidades de la comunidad.

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