La Santa Sede dio a conocer ayer la consagración de Andrea Ding Yang como arzobispo de Chongqing con una biografía de ciento veintisiete palabras que recorre su paso por el seminario, la parroquia de San José de Yuzhong, Macao, Roma y cuatro destinos parroquiales. El currículo termina en Jiulongpo. No dice que el nuevo arzobispo es subsecretario general del Consejo de Obispos de la Iglesia Católica en China, vicepresidente de las «dos asociaciones» católicas de Chongqing y secretario general de su Comité de Asuntos Eclesiásticos. La información oficial china sí lo dice.
El detalle importa porque el Consejo al que pertenece Ding no es una conferencia episcopal reconocida por la Santa Sede. Benedicto XVI dejó escrito en 2007 que no podía ser reconocido como tal porque no incluía a los obispos clandestinos, contaba con prelados ilegítimos y se regía por estatutos que contenían elementos incompatibles con la doctrina católica. Diecinueve años después, ningún documento público ha revocado ese juicio. Lo que sí ha cambiado es el episcopado que integra el organismo: varios de sus actuales dirigentes son obispos reconocidos por Roma y algunos llegaron a la mitra después de ocupar cargos en el propio Consejo.
Ding no inaugura ese recorrido. Francis Cui Qingqi, hoy obispo de Wuhan y vicepresidente del Consejo, fue elegido subsecretario general en diciembre de 2016 y recibió la consagración episcopal el 8 de septiembre de 2021 después de ser nombrado por Francisco. Peter Luo Xuegang, obispo de Yibin con aprobación pontificia desde 2011, pasó también por la subsecretaría antes de ser elegido vicepresidente en 2022. La estructura oficial publicada por la propia Iglesia china permite seguir los ascensos sin necesidad de acudir a fuentes clandestinas.
La paradoja es sencilla: Roma no reconoce al Consejo como conferencia episcopal, pero reconoce a los obispos que lo dirigen. Y ahora ha elevado a una de las principales sedes del país a otro de sus subsecretarios.
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El fenómeno adquiere otra dimensión al mirar la ceremonia de Chongqing. Los seis obispos que impusieron las manos sobre Ding pertenecen también a la dirección del mismo Consejo. Joseph Li Shan, obispo de Pekín y presidente de la Asociación Patriótica Católica China, es vicepresidente. También lo son He Zeqing, obispo de Wanzhou; Luo Xuegang, de Yibin; y Cui Qingqi, de Wuhan. Xiao Zejiang y Zhen Xuebin figuran entre los subsecretarios generales. La crónica oficial china de la consagración identifica a cada uno con esos cargos.
No estamos, por tanto, ante un arzobispo procedente de la periferia de las estructuras oficiales al que acompañaron casualmente algunos de sus responsables. El nuevo arzobispo es dirigente del Consejo y quienes lo consagraron forman parte de la dirección del mismo organismo.
Un organismo sometido a la política religiosa de Pekín
Conviene traducir los nombres. Las llamadas «dos asociaciones» son la Asociación Patriótica Católica China, fundada en 1957, y el Consejo de Obispos, constituido en 1980. Forman la estructura nacional de la Iglesia católica reconocida por el Estado y funcionan dentro del sistema de administración religiosa sometido desde 2018 al Departamento de Trabajo del Frente Unido del Partido Comunista.
Los estatutos vigentes del Consejo de Obispos no ocultan el marco. El organismo declara que sostiene la dirección del Partido Comunista Chino y el sistema socialista, aplica el pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas, mantiene el principio de independencia y autogestión de la Iglesia y promueve la adaptación del catolicismo a la sociedad socialista.
El Consejo participa además directamente en el mecanismo episcopal chino: sus estatutos le atribuyen responsabilidades en la elección, aprobación y consagración de obispos.
Eso permite entender mejor qué significa que Ding fuera subsecretario general antes de recibir la mitra. No era simplemente un párroco inscrito en una asociación civil para poder ejercer públicamente su ministerio. Formaba parte de la dirección del organismo que interviene en la selección de los candidatos al episcopado.
Y no es la única estructura oficial en la que ocupaba responsabilidades. En Chongqing era vicepresidente de las «dos asociaciones» y secretario general del Comité de Asuntos Eclesiásticos.
A finales de junio, apenas dos meses antes de su consagración, Ding participó como responsable en el balance de una campaña de formación política y administrativa dirigida al clero local. La reunión estuvo presidida por He Zeqing, obispo de Wanzhou, vicepresidente del Consejo y presidente del Comité de Asuntos Eclesiásticos de Chongqing. Representantes del Frente Unido participaron en los trabajos. La orientación fijada para el clero incluía profundizar en las decisiones del XX Congreso del Partido Comunista, reforzar la conciencia nacional y jurídica, mantener el principio de independencia y autogestión y avanzar en la adaptación del catolicismo a la sociedad socialista.
Ding estaba dentro del engranaje antes de que Roma aprobara su candidatura.
Del Seminario Nacional a la mitra
La biografía difundida por la Santa Sede sí menciona que Ding fue formador entre 2012 y 2014 en el Seminario Teológico Nacional de Pekín. Pero tampoco ese dato puede entenderse completamente sin conocer el organigrama.
El Seminario Nacional, fundado en 1983 y situado actualmente en el distrito pequinés de Daxing, es gestionado por las estructuras católicas nacionales. Su patronato está presidido por Li Shan, obispo de Pekín, actual presidente de la Asociación Patriótica y vicepresidente del Consejo de Obispos.
Cuando Ding llegó allí como formador, el rector era Ma Yinglin, obispo de Kunming. Ma había sido consagrado sin mandato pontificio el 30 de abril de 2006 y se encontraba excomulgado. En 2010 fue elegido presidente del Consejo de Obispos, cargo que ejerció durante los dos años en los que Ding formó seminaristas. Francisco levantó su excomunión el 22 de septiembre de 2018, precisamente el día en que Roma y Pekín firmaron el Acuerdo Provisional.
El actual rector, Guo Jincai, ofrece una trayectoria semejante. Fue ordenado obispo de Chengde en noviembre de 2010 sin mandato pontificio, quedó excomulgado y fue rehabilitado por Francisco en 2018. Durante doce años fue secretario general del Consejo y actualmente es uno de sus vicepresidentes.
En enero de 2024, ya como rector del Seminario Nacional, Guo abrió el encuentro de final de semestre leyendo una iniciativa vinculada a la Ley de Educación Patriótica y reclamando mantener la unidad entre amar al país, amar al Partido y amar al socialismo.
Ese es el seminario en el que Ding formó a futuros sacerdotes durante dos cursos. De allí salió en marzo de 2014 hacia Roma, donde estudió durante un año en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.
Una estructura que ya ha llevado a otros dirigentes a la mitra
El caso de Ding cobra sentido al compararlo con los hombres que hoy ocupan la dirección del Consejo.
Cui Qingqi había llegado a la subsecretaría general en 2016. En 2021 Francisco lo nombró obispo de Wuhan. Un año después, la décima Asamblea Nacional del Catolicismo Chino lo promovió a vicepresidente del Consejo.
Luo Xuegang siguió otro itinerario. Fue consagrado coadjutor de Yibin en noviembre de 2011 con aprobación de la Santa Sede. En 2016 fue elegido subsecretario general del Consejo y en 2022 pasó también a la vicepresidencia.
Zhen Xuebin, hoy obispo auxiliar de Pekín, figura asimismo en la actual dirección del Consejo. Francisco lo nombró coadjutor de Pekín en agosto de 2024 después de aprobar su candidatura dentro del Acuerdo Provisional y fue consagrado en octubre de aquel año. Actualmente aparece entre los subsecretarios generales del organismo.
Ahora Ding ocupa el mismo escalón institucional desde el que otros prelados han ascendido dentro de la estructura oficial. A sus 44 años acaba de convertirse en arzobispo de Chongqing, una sede que llevaba vacante desde marzo de 2001.
No existe documentación pública que permita afirmar que la subsecretaría del Consejo sea formalmente una antesala del episcopado. Pero el escalafón permite constatar una sucesión de carreras que cruzan una y otra vez el mismo organismo.
- Cui: subsecretario, obispo y después vicepresidente.
- Luo: obispo, subsecretario y vicepresidente.
- Zhen: dirigente del Consejo y obispo de Pekín.
- Ding: subsecretario y ahora arzobispo de Chongqing.
Cuatro consagraciones en siete semanas
La llegada de Ding a Chongqing se produce además en medio de una aceleración de los nombramientos episcopales bajo el Acuerdo Provisional. Es el cuarto obispo consagrado en China en apenas siete semanas.
El 22 de julio fue ordenado Giuseppe Chang Yanfeng como obispo de Chifeng, después de que León XIV aprobara su candidatura el 15 de junio. Una semana después, el 29 de julio, Francisco Javier Duan Yongkun recibió la consagración como coadjutor de Bameng, igualmente después de una aprobación de León XIV dentro del Acuerdo.
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El 31 de agosto llegó Datong. Paolo Liu Honggang fue consagrado después de que León XIV aprobara su candidatura y lo nombrara para la diócesis el 10 de agosto. La comunicación china informó de que Yang Yu, secretario general del Consejo de Obispos, leyó durante la ceremonia el documento de aprobación expedido por el organismo oficial.
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Ocho días después llegó Chongqing.
La Santa Sede comunicó que León XIV había nombrado a Ding Yang el 28 de julio «habiendo aprobado su candidatura en el marco del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China». Roma explicó así la parte pontificia del procedimiento.
La comunicación oficial china mostró la otra mitad: Ding había sido elegido candidato el 15 de abril, Yang Yu leyó durante la ceremonia la aprobación del Consejo de Obispos y el nuevo arzobispo era ya subsecretario general de ese mismo organismo.
Lo que Roma no publicó fue precisamente esa última parte del currículo.
El Consejo que Roma no reconoce está lleno de obispos que Roma reconoce
La cuestión de fondo ya no es simplemente quién nombró a Ding.
El Acuerdo Provisional ha ido produciendo una realidad institucional nueva. En 2007, cuando Benedicto XVI explicó por qué Roma no podía reconocer al Consejo de Obispos como conferencia episcopal, una de las razones era que estaba integrado por prelados ilegítimos y excluía a obispos clandestinos reconocidos por Roma.
En 2018 Francisco levantó las excomuniones de siete obispos ordenados sin mandato pontificio. Desde entonces, los nombramientos pactados bajo el Acuerdo han añadido nuevos prelados reconocidos simultáneamente por Roma y por las autoridades chinas.
El resultado puede verse hoy en la dirección del Consejo.
Li Shan está en comunión con Roma y es vicepresidente. He Zeqing está reconocido por Roma y es vicepresidente. Luo Xuegang fue consagrado con aprobación pontificia y es vicepresidente. Cui Qingqi fue nombrado por Francisco y es vicepresidente. Zhen Xuebin fue nombrado por Francisco y es subsecretario. Ding Yang acaba de ser nombrado por León XIV y es subsecretario.
El organismo no ha sido reconocido por el Vaticano.
Sus dirigentes, uno tras otro, sí.
Y mientras esa transformación se produce, el documento que permitiría saber exactamente qué papel corresponde a Pekín, al Consejo de Obispos y al Papa en la selección de los candidatos continúa fuera del alcance de los católicos.
El Acuerdo Provisional sigue siendo secreto. El escalafón, no.