La verdad sobre el caso Berzosa

Raúl Berzosa Raúl Berzosa
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Un miembro de la Comunidad de Lanceros ha manifestado su asombro por las informaciones que están publicando algunos medios digitales sobre el obispo Raúl Berzosa.  Este miembro de la Comunidad quiere compartir la verdad sobre el caso Berzosa. 

Hace unos días se publicó que Raúl Berzosa había sido rehabilitado, pero en la República Dominicana. Al obispo misionero Berzosa, misionero porque probablemente no le queda otro remedio, el arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Ozoria Acosta, le ha nombrado Vicario episcopal de la Archidiócesis para la zona Oeste.  

La verdad sobre el obispo Berzosa es que el arzobispo de Santo Domingo le acaba de dar un nombramiento ante la negativa de los obispos españoles a acoger a monseñor Berzosa en España. El Vaticano lleva meses pidiendo a los arzobispo españoles que acepten en su diócesis a monseñor Raúl Berzosa como obispo auxiliar. A todos a los que se les ha hecho la propuesta se han negado. El Vaticano no contempla hacerle titular de una diócesis dada la situación personal en la que se encuentra. El rechazo de la Conferencia Episcopal parece sumarse a la negativa de los obispos. 

El 15 de junio de 2018 el Vaticano hizo público que el papa Francisco había concedido a Raúl Berzosa un tiempo fuera de su diócesis por motivos personales. El 16 de enero de 2019 el Papa aceptó la renuncia de Berzosa al gobierno pastoral de la diócesis de Ciudad Rodrigo.  

Al primero que se lo ofrecieron fue al cardenal Antonio Cañizares en sus tiempos de Valencia. También se lo pidieron al arzobispo de Sevilla, al de Toledo, y así a unos cuántos más.  El arzobispo de Barcelona, cardenal Omella, utilizó el argumento de que Berzosa no sabía catalán para no llevarle a su diócesis. La última carta que tiene el papa en la manga es que el nuevo arzobispo de Madrid le fiche para la capital de España y le nombre Vicario del nuevo Consejo Episcopal. 

También hay quien baraja la posibilidad, dada la experiencia misionera en América de Berzosa de nombrarle Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias. 

Después de lo ocurrido en Ciudad Rodrigo, Berzosa pasó seis meses en el monasterio en Calcat, de la Occitania francesa, en la Curia General de los jesuitas y en una parroquia en Bogotá, ahora está en esta etapa de Santo Domingo como misionero de esperanza. 

Estas experiencias fueron contadas por él mismo en un libro titulado “Creo, amo, espero, luego existo. Del hogar monacal a las periferias urbanas”. “A veces, -escribe – por no herir a personas o no ser firme con ellas, he cedido ante el mal y la maldad, nunca en máxima gravedad, incluso tapándolo con medias verdades o falsas argumentaciones”. “La Iglesia, en algunas de sus instituciones visibles, perdona pero difícilmente olvida; y el mundo, ni perdona ni olvida”, concluye.

Monseñor Raúl Berzosa fue nombrado obispo auxiliar de Oviedo por el papa a petición del arzobispo Osoro. Después fue enviado a Ciudad Rodrigo de dónde le sacaron por una serie de hechos aún no aclarados. 

Diego Lanzas

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Comentarios
22 comentarios en “La verdad sobre el caso Berzosa
  1. Estas minucias no son relevantes frente a la quema masiva que están metiendo en la Iglesia el joker Bergoglio y su Sa(di)cro Colegio de Pirómanos Eclesiásticos.

  2. Pues a mí me gustaría que se aclarara si es verdad que mantuvo una relación con su empleada «del hogar» hasta el punto de ser padres. Sé que fue lo que se comentó y sé que fue lo que se dio por mera rumorología. Sin embargo, ¿me lo voy a terminar creyendo? Medias palabras, medias tintas, medias verdades/mentiras no aclaran nada y sí aumentan la desconfianza. Es muy fuerte lo que el artículo manifiesta de que ningún obispo lo quiere en España. ¿Por qué motivo? ¿Tan grave es que no se puede decir? ¿No estamos ya vacunados por el emérito de Solsona? ¿Cuál es «realmente» la verdad sobre el caso Berzosa?

  3. «enviado a Ciudad Rodrigo de dónde le sacaron por una serie de hechos aún no aclarados.»

    Pues lo absolutamente relevante es aclarar y publicar estos hechos no aclarados ni difundidos, porque la sinodalidad se trata de eso, de dar publicidad y transparencia, no oscurecimiento, censura y ocultación informativa de hechos relevantes es importantes. La libertad de expresión, y la libertad de información y la libertad de comunicación de la verdad son irrenunciables.

    1. Pues no creo que un caso personal, bajo el bullen enredos de novela de sobremesa, haga otra cosa que concitar buitres de visillo y despistar del gigantesco incendio que todo lo devora alrededor. Lo de este señor Berzosa carece del más mínimo interés.

  4. Y? Estimado no me entere el porque no lo quieren. El titulo no da con la nota. Quede peor despues de leer la nota, antes no sabia y ahora se algo pero peor, no lo quiere ni su madre parece. Aclaro que vivo en españa.

  5. El dato que se da sobre su estancia en la curia de los jesuitas es falso. En roma estuvo en el Colegio Español y el rector en cuanto pudo se deshizo de él y lo colocó en la Iglesia nacional española de Montserrat donde su estancia fue discreta y su comportamiento ejemplar.

  6. Este artículo no aclara nada y siembra muchas malas sospechas. El asunto Raúl Berzosa es mejor «no meneailo». Su condición es de obispo dimisionario, es decir, jubilado. Lo que buenamente haga en Santo Domingo, como Rafael Castellanos en Bolivia u otros tantos… no es un «nombramiento papal». Lo mismo podría ser vicario de la zona sur de Madrid, que capellán de las Hermanitas de Aranda de Duero, o párroco de Piedraluenga de las Vesgas. El misterio sigue sin aclararse. O, mejor dicho, el misterio está resuelto y por eso tuvo que dimitir. Dejemos de lado la convivenciacon las susodichas, las deudas económicas, las malas relaciones con su familia, la negativa de los obispos a acogerlo… No nos interesa a nadie ni es caritativo ni prudente sacarlo a la luz. Pero no vayan vendiendo la moto a nadie.
    Raúl es un obispo jubiladísimo, emeritísimo de Ciudad Rodrigo. Para nada tiene con ver con la situación de George Wänswein que es arzobispo sin cargo por una malévola decisión del que «manda»

  7. Cuestiones internas y privadas mezcladas con noticias a medias, lo siento pero este post no lo considero acertado. Mons. Berzosa no está excomulgado, ni penado de ningún modo, con un digno nombramiento en un país de los que llamamos de misión. Parece que salió de su diócesis de un modo acordado y tuvo un tiempo de transición hasta lo de ahora. No veo escándalo. Los verdaderos problemas en la Iglesia hoy son de doctrina o de pecados no arrepentidos. Qué mojigatos somos para estos otros casos. Isabel la Católica, sierva de Dios, trataba sin tantos remilgos al cardenal Mendoza, de quien se conocían sus pasadas fornicaciones, y por ahí andaban los hijos del cardenal, de los que con sorna la Reina decía, al ser niños muy guapos: «qué hermosos son los pecados de Mendoza».

  8. Que el sufrimiento y humillación, el abandono y la carencia de amor de pastores como el; el Señor se lo premie como merece.
    Es lamentable, que sin tener idea de nada y más bien del oficio propio de difamadores y chusma, han condenado a un soberbio obispo. La maldad campa por sus respetos y, ante situaciones como está no cabe más solución que la que tomo un sacerdote que llegue a conocer y, como sabía la forma de ser de aquellas gentes, desde el primer momento los trajo a raya y de vez en cuando los echaba en cara su miseria y nadie rechistaba.

  9. No se ha tratado el fondo del asunto ¿Por qué? ¿Qué causa motivó su abandono de la diócesis de Ciudad Rodrigo? ¿Qué pasó en la archidiócesis de Oviedo?

    No has contado la verdad, ni siquiera te has acercado. Entra a fondo y saca a la luz esas respuestas.

  10. Leí un artículo donde escriben fragmentos del libro de obispo ( me gustaría leerlo) me conmovió 🥲

    Me sentía tan solo como un mendicante y como un paria existencial. Viviendo literalmente de la caridad y lejos de España. Abandonado a la misericordia de Dios y de su iglesia, providencialmente presidida y pilotada por el papa Francisco, y sostenido únicamente, con la gracia del Espíritu, por la fe, la esperanza y la caridad». Hay mucho dolor en sus palabras: «Gracias a Dios, sin tener nada material, o mejor, tan solo deudas, y ni siquiera el poder y la capacidad para administrar tampoco nada; no era nada, ministerialmente hablando, ya que no tenía ningún oficio y no me esperaba nada humano ni eclesial en orden a «medrar» o a «hacer carrera» como nunca lo he esperado ni buscado en mi vida de pastor».

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