Chaput y Schönborn, dos respuestas a dos renuncias

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Con aquel a quien los disidentes de entonces -que son exactamente los ultramontanos de hoy- llamaban despectivamente ‘el Papa polaco’ o con el ‘Panzer Kardinal’ Ratzinger convertido en Benedicto XVI, había una cierta nota de imprevisibilidad en los nombramientos y las renuncias. La prueba más evidente es el Papa reinante, pero también podríamos citar a muchos otros.

Había una especie de acuerdo tácito de alternar ‘progresistas’ y ‘conservadores’, quizá con un criterio pacificador o por creer que la catolicidad -universalidad- de la Iglesia no es meramente geográfica.

Ahora, para bien o para mal, todo es perfectamente previsible. Sabíamos que el arzobispo Chaput sería desalojado del Arzobispado de Filadelfia en cuanto cumpliera 75 años, la edad canónica en la que es obligatorio presentar la renuncia, aunque esté en plenas facultades y no haya cometido, que sepamos, falta alguna que impida su continuidad.

Y, sin embargo, todos lo sabíamos, como sabíamos que no le aceptaría esa misma renuncia, en la misma semana, al cardenal arzobispo de Viena, Christoph Schönborn. Francisco no tiene el menor reparo en obviar el acuerdo tácito del que hablábamos antes y usar nombramientos, promociones y aceptación de renuncias como medio para premiar a los leales y deshacerse de los tibios o insuficientemente entusiastas con sus obsesiones particulares, especialmente la conversión ecológica y la ‘acogida’ al inmigrante.

Y uno de los principales mecanismos de que se sirve para lo segundo es la obligación canónica de presentar la renuncia al episcopado al cumplir los 75 años, que el Papa puede rechazar y que de hecho rechaza a menudo.

Con toda la razón, porque la medida no parece tener demasiado sentido. La setentena no es una mala edad para un pastor, sobre todo en nuestro siglo, con el aumento de la esperanza de vida y la mejora de la calidad de vida en la ancianidad. ¿Qué sentido tiene? Si creyéramos que a partir de esa edad uno se vuelve poco apto para llevar la cura de almas de una diócesis, el cese debería ser automático y la dimisión, irrevocable. Pero si una diócesis es demasiada responsabilidad para un hombre mayor de 75 años, ¿no lo será aún mayor la Iglesia universal? Y, sin embargo, ni pesa sobre el Romano Pontífice semejante obligación ni se le ocurre a nadie proponerla.

La verdadera razón de esa curiosa norma tiene poco que ver con las facultades del elegido. Fue el Papa Pablo VI quien, en 1966 promulgó el Motu Proprio Ecclesiae Sanctae en el que se ‘encarecía’ a los obispos que hubieran cumplido 75 años a presentar “espontáneamente la renuncia de su oficio”. Con esto, al iniciarse el postconcilio, la Santa Sede se deshacía de los pastores de más edad, de quienes podía preverse una mayor resistencia a aplicar las innovaciones conciliares.

El actual Papa quiso normalizar esta medida en la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio “Imparare a congedarsi”, con la cual se regula la renuncia a los 75 años de edad, de los titulares de algunos oficios de nombramiento pontificio. En el documento, se precisa que el encargo no cesa ipso facto a 75 años, sino sólo después de la decisión del Pontífice, a quien es necesario presentar la renuncia. Por lo tanto, una decisión que puede prolongarse por más de los tres meses establecidos en el artículo 3, del canon 189 del Código de Derecho Canónico.

Y, naturalmente, el Papa puede decidir “excepcionalmente” que el renunciante permanezca en el cargo, por “la importancia de completar adecuadamente un proyecto provechoso para la Iglesia; la conveniencia de asegurar la continuidad de las obras importantes; el periodo de transición de un Dicasterio; la importancia del aporte de una persona a la aplicación de las directivas emitidas por la Santa Sede o sobre la recepción de nuevas orientaciones magisteriales”.

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Comentarios
26 comentarios en “Chaput y Schönborn, dos respuestas a dos renuncias
    1. Francisco dio pronto su verdadera cara consagrando obispo, a sabiendas, a Zanchetta y encubriéndole después. Y como cantaba Víctor Jara, «no limpiará sus manos toda la lluvia del Sur, toda la lluvia del Sur…».

      1. «Yo no pierdo la fe, pero ya casi no voy a misa, prefiero ir solo a orar por mi cuenta. Cuando voy y hay gente, el cura se incomoda, sabe que sabemos lo que son porque Zanchetta no es el único, y además nos conocemos todos y la gente mira raro”.

        (De las declaraciones realizadas a la prensa de Salta por uno de los jóvenes ex-seminaristas denunciantes, el pasado 2 de enero)

        1. Lector, no soy quien, pero yo le diría que no renuncie a la Santa Misa. Mucho más recibir la Santa Eucaristía. Esa puede ser una estrategia del enemigo.

          1. Lo mismo pienso yo. Animo y ve a la Santa Misa todos los dias, y si te miran raro lo ofreces para la conversion de los enemigos de la Iglesia.

        2. La Misa es un sacrificio que agrada y requiere Dios. Lea Mateo 24 y al profeta Daniel para ver lo que ocurrirá cuando la supriman. Por muchas burradas que diga el sacerdote en el púlpito, en cada Misa Vd puede bilocarse e irse al Golgota a acompañar a Jesús.

          1. Un Dios omnipotente que tiene infinitos medios de salvar al hombre y elige que torturen a su hijo y a muchos hombres y ni siquiera así garantiza ninguna salvación , ¿que clase de Dios es?

    1. El futuro de la iglesia es la apostasía, como señala el apocalipsisis. Apostar por Francisco es apostar por la condenación eterna. Es un hechi

  1. cada clerigo en potestad de su buena voluntady recta conciencia debe reconocer su capacidad o no para el cargo —– creo que para crear diviciones y supuestos es suficiente. gracias

  2. Andar cotidianamente en procura de una irreversibilidad de la ruta humana dentro de una institución de carácter divino debe ser algo muy desesperante… estresante.

  3. Su artículo sr Esteban está redactado exquisitamente, da gusto leer lo que escribes, sin embargo, el contenido y la ética periodística dejan mucho que desear. Abusar de las especulaciones e incitar el chismorreo y los comentarios adversos al Santo Padre creo que es propio de gente obsesionada, usted en su caso, usando la hermenéutica de la política para interpretar decisiones eminentemente pastorales. No sea injusto con el Vicario de Cristo, sea más objetivo.

  4. Igor no se trata de especular ni murmurar, es la evidencia de los últimos años que no ha dejado los obispos ortodoxos, toda vez que ha dejado los progresistas.

    No tiene derecho a descalificar una obviedad y condenar de ética si no demuestra con casos concretos, que lo que dice el autor no sucede habitualmente en este pontificado.

    1. Aprecio tu respuesta, pero hay algo a donde las cámaras periodísticas no tienen acceso: el Obispo que renuncia a sus 75 años, al redactar su carta puede ponerse en manos del Santo Padre con total disponibilidad, o bien, suplicar al Santo Padre que acepte su renuncia de inmediato. Lo mejor es dejar de tener tanto prejuicio y orar con mucha fe por el pastor universal de la Iglesia.

  5. Estimados:
    En las ultimas 2 semanas que he visitado esta pagina he leido comentarios muy logicos y que instan a la reflexion.
    Tambien he visto a algunos enfrascarse en parvularias y esteriles discusiones con trolls ( los mismos de siempre) que es tupidizan este sitio.
    Les recomiendo leer el articulo » Trolls just want to have fun» realizado por unos academicos canadienses para que entiendan la psicopatia que los mueve.
    Recuerden: No alimenten a los trolls.
    Saludos.

  6. Lo que afirma el autor es falso, tanto en tiempos de Juan Pablo II como dé Ratzinger, se les aceptaba la renuncia inmediata a los obispos que no eran de su línea, y los ejemplos abundan, y se imponía a obispos conservadores de una línea contraria , tanto en Europa como en America Latina

  7. Lo que afirma el autor es falso, tanto en tiempos de Juan Pablo II como dé Ratzinger, se les aceptaba la renuncia inmediata a los obispos que no eran de su línea, y los ejemplos abundan, y se imponía a obispos conservadores de una línea contraria , tanto en Europa como en America Latina

  8. Quisiera saber qué sucede si un obispo no presenta su renuncia a los 75 años. Cuál sería el procedimiento para desalojarlo de su diócesis. No me queda claro si hay, canónicamente, algo que «obligue» al obispo a presentar la renuncia ante el Sumo Pontífice. Gracias.

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