El error de la papolatría

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(Adelante la Fe)- La Iglesia, como sociedad visible, tiene necesidad de una jerarquía visible, de un Vicario de Cristo que la gobierne visiblemente. La visibilidad es, ante todo, la de la Cátedra de San Pedro, sobre la que se han sentado hasta hoy 266 pontífices.

El Papa es una persona que ocupa una cátedra. No es la cátedra en persona, pero existe el peligro de que la persona haga olvidar la existencia de la cátedra, es decir, la institución jurídica que antecede a la persona.

La papolatría es la falsa devoción de quien no ve en el papa reinante a uno de los sucesores de San Pedro, sino que lo considera un nuevo Cristo en la Tierra, personalizando, reinterpretando, reinventado, imponiendo el Magisterio de sus predecesores, acrecentando, mejorando y perfeccionando la doctrina de Cristo.

Antes que un error teológico, la papolatría es una actitud psicológica y moral deformada. Los papólatras suelen ser conservadores o moderados que se engañan creyendo que pueden lograr buenos resultados en la vida sin lucha y sin esfuerzo. El secreto de su vida está en adaptarse continuamente a fin de sacar el mejor partido a toda situación. Su lema es que no pasa nada y no hay motivo de preocupación. Para ellos, la realidad no es jamás un drama. Los moderados no quieren que la vida sea un drama, porque los obligaría a asumir responsabilidades de las que no quieren hacerse cargo. Pero como la vida es con frecuencia dramática, su sentido de la realidad está trastornado y caen en un irrealismo total. Ante la crisis actual de la Iglesia, el moderado reacciona negándola instintivamente. Y la manera más eficaz de tranquilizar la propia conciencia es afirmar que el Papa nunca se equivoca, aun cuando se contradiga a sí mismo o contradiga a sus predecesores. A estas alturas, el error pasa inevitablemente del plano psicológico al doctrinal y se transforma en papolatría, o sea, en la mentalidad de que siempre hay que obedecer al Papa independientemente de lo que haga o diga, porque el Santo Padre es la regla única y siempre infalible de la fe católica.

En el plano doctrinal, la papolatría hunde sus raíces en el voluntarismo de Guillermo de Occam (1285-1347), que, paradójicamente, fue un rabioso adversario del Papado. Mientras Santo Tomás de Aquino afirma que Dios, Verdad absoluta y Sumo Bien, no puede querer ni hacer nada contradictorio, Occam sostiene que Dios puede querer y hacer cualquier cosa, incluso –qué paradoja– el mal, ya que el mal y el bien no existen en sí, sino que Dios hace que sean tales. Para Santo Tomás, una cosa se ordena o se prohíbe porque ontológicamente es buena o mala. Para los seguidores de Occam, es todo lo contrario: una cosa es buena o mala dependiendo de que Dios la haya mandado o prohibido. El adulterio, el asesinato o el robo son malos solamente porque Dios los ha prohibido. En cuanto se admite ese principio, no sólo la moral se vuelve relativa, sino que el representante de Dios en la Tierra, el Vicario de Cristo, podrá a su vez ejercer su autoridad suprema de modo absoluto y arbitrario, y los fieles no podrán hacer otra cosa que tributarle obediencia incondicional.

En realidad, la obediencia en la Iglesia supone para el súbdito el deber de cumplir, no sólo la voluntad del superior, sino únicamente la de Dios. Por esta razón, la obediencia no es nunca ciega ni incondicional. Tiene límites fijados por la ley natural y divina y por la Tradición de la Iglesia, de la cual el Pontífice es custodio y no creador.

Para el papólatra, el Papa no es el Vicario de Cristo en la Tierra, que tiene el cometido de transmitir íntegra y pura la doctrina que ha recibido, sino un sucesor de Cristo que perfecciona la doctrina de sus predecesores adaptándola con el paso de los tiempos. La doctrina del Evangelio está para él en perpetua evolución porque coincide con el Magisterio del pontífice en ese momento reinante. El Magisterio perenne es sustituido por un magisterio viviente expresado en una enseñanza temporal que cambia a diario y tiene su regula fidei en el sujeto de la autoridad en vez de en el objeto de la verdad transmitida.

Una consecuencia de la papolatría es la pretensión de canonizar a todos y cada uno de los papas para que toda palabra y todo acto de gobierno de ellos adquiera retroactivamente carácter infalible. Eso sí, esto sólo se hace con los pontífices posteriores al Concilio Vaticano II, no con los que precedieron tal concilio.

Llegados a este punto deberíamos plantearnos lo siguiente: la época dorada de la Iglesia fue la Edad Media. Y sin embargo, los únicos papas medievales canonizados por la Iglesia son Gregorio VII y Celestino V. En los siglos XII y XIII vivieron grandes pontífices, y ninguno de ellos ha sido canonizado. Durante siete siglos, entre el XIV y el XX, sólo se canonizó a Pío V y a Pío X. ¿Es que los otros fueron papas indignos y pecadores? Desde luego que no. Pero la virtud heroica en el gobierno de la Iglesia es la excepción, no la regla, y si todos los papas son santos, ninguno lo es. La santidad lo es cuando es excepcional, pero pierde sentido cuando se convierte en la regla. Hay quien sospecha que actualmente se quiere canonizar a todos los pontífices precisamente porque ya no se cree en la santidad de ninguno. Quien quiera ahondar en este problema encontrará provechosa la lectura del artículo que dedicó Christopher Ferrara en The Remnant a The canonisations crisis (1).

https://remnantnewspaper.com/web/index.php/articles/item/3753-the- canonization-crisis- part-1

Artículo publicado en Adelante la Fe.

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Comentarios
36 comentarios en “El error de la papolatría
  1. La papolatría la he visto yo hace mucho tiempo ya en tiempos de Juan Pablo II, papa bueno que no le quito nada. Pero sobre todo ciertos grupos eclesiales para afianzarse han sobreponderado a los papas, no sé si para reafirmarse más o para conseguir ciertas prebendas en los pasillos vaticanos. La cosa es que ahora estamos como estamos. Pero de Cristo para abajo todos mortales. Adorar o querer ver a un mortal como algo superior al resto, suena a ciertos delirios de líder mundano idealizados de los que en la historia desde los tiempos antiguos hasta ahora tenemos tantos ejemplos.

    1. Le ha hecho usted un traje a medida al Opus, que sigue igual de papólatra con el giro delirante del pontífice austral. Pero ahora se han sumado a la cucaña partidas de zafios como los de “Religión Digital”, que se habían tirado décadas arreando trabucazos sin descanso a Juan Pablo, a Ratzinger, a la Iglesia y hasta al Credo de los Apóstoles. Y, por supuesto, nunca falla el frufrú inmemorial de los capisayos arzobispales: en la cartelería contaminante de los costosos y absurdos periplos apenas sale nada de Cristo y menos aún la cruz: sólo la figura y la pose tan poco atractiva de Francisco, Francisco, Francisco, Francisco…

      1. El problema real es la papofobia, impulsada por páginas basuras como infovaticana, cuyo objetivo es minar la autoridad nada menos que del Vicario de Cristo en la tierra.

  2. La papolatría va a toda marcha desde Juan XXIII.
    Según los papólatras, el magisterio anterior no existe o es irrelevante.

    1. YO también ví actitud de Papolatría con JP. II.
      Pero en absoluto él la provocaba..Era su maravilloso carisma que mucha gente lo interiorizaba de forma equivocada incurriendo en Papolatría.

      GRANDE JUAN PABLO II.

  3. Lo paradójico es que se nos acuse de papolatría precisamente a los que no somos unos fanáticos, como los del medio del que se extrae el «artículo». Muchos somos conscientes de que el Papa puede tener debilidades, o no ser como nos gustaría. Pero hay varias consideraciones a tener en cuenta: el Espíritu Santo actúa a través de él, y, por otra parte, no deja de ser representante de Cristo en la tierra. Creo que, sólo por eso, algunos deberían envainársela y dejar de utilizar cualquier excusa para atacar al Papa con la excusa más peregrina. Por muchas razones pero, sobre todo por caridad. Con él, y con la Iglesia, que se ve dividida por esos ataques. Y, nada, espero impaciente vuestra acusación de papolatría. Me puede el fanatismo bergoglianista…

  4. Lo paradójico es que se nos acuse de papolatría precisamente a los que no somos unos fanáticos, como los del medio del que se extrae el «artículo». Muchos somos conscientes de que el Santo Padre puede tener debilidades, o no ser como nos gustaría. Pero hay varias consideraciones a tener en cuenta: el Espíritu Santo actúa a través de él, y, por otra parte, no deja de ser representante de Cristo en la tierra. Creo que, sólo por eso, algunos deberían envainársela y dejar de utilizar cualquier excusa para atacar al Santo Padre con la excusa más peregrina. Por muchas razones pero, sobre todo por caridad. Con él, y con la Iglesia, que se ve dividida por esos ataques. Y, nada, espero impaciente vuestra acusación de papolatría. Me puede el fanatismo bergoglianista…

  5. Cuando el Papa es conservador, pinta el “lo que tú atares”. Cuando el Papa es humano, pinta el “error de la papolatría”. Se os ve el plumero.

  6. La autoridad del pa pa no es absoluta sino relativa a la Tradición: No se puede salir de la tradicion. La Tradición es la «unidad de doctrina» y la «unidad de culto» que puso Cristo, y que transmitidas en el tiempo se dice que son la Tradición. Esto quiere decir que Cristo fundó su iglesia católica con «unidad de autoridad, de doctrina y de culto» y la función del pa pa es custodiar y transmitir la doctrina y el culto que no le pertenece, y como no son suyos, no tiene autoridad para cambiar nada pq el pa pa no está por encima de la doctrina y el culto. Trento lo dice: «el que dijere q los ritos de los sacramento pueden ser cambiados por otros nuevos, sea anatema»

    1. Siempre los más listillos añaden que este anatema es «excepto el pa pa», y de eso nada, en el contexto se está hablando de la autoridad eclesiastica cualquiera que sea la que cambie los ritos por otros nuevos, incluyendo al Pa pa. Y esto se hizo para combatir a los protestantes y sus cambios de rito. Todos los pa pas lo entendieron así y Pio V lo dejó bien claro en el misal con una maldición. Hasta q pablo VI lo interpretó de otra manera y cambió los ritos con los mismos cambios he re ti cos que los protestantes. ¿Santo de qué?

      1. A ver, Trento dejó el canon de la Biblia a perpetuidad y el canon de la misa a perpetuidad. Ni pablo VI podía hacer lo que hizo con la misa del mismo modo que ni ningún pa pa puede añadirle libros a la biblia ni quitárselos, por mucho que lo diga un concilio pastoral o ecuménico. No tiene la autoridad.

  7. Tal vez la divida el Martin, al que no solo no se le impide hacer lo que hace, sino que se le recibe con distinción y atención, ¿A qué se deberá la división ➗, 🤔 pregúntome,

  8. Lo más cómodo es afirmar que en la
    Biblia está la verdad y adherirse a como otros la interpreten, así ya está todo lo importante resuelto y no hay nada que pensar, se traspasa la propia responsabilidad de buscar la verdad con la razón que Dios nos dio a todos hacia algo exterior y se puede vivir sin meditar ni razonar nada, abdicar de pensar es muy cómodo y uno de los secretos del catolicismo.

  9. La papolatría es cosa muy antigua y eventual, pero desde hace unos 50 años la papolatría y un cripto-conciliarismo han ido de la mano la una con el otro en una danza de relevos por momentos, ambientes, intereses, enfoques y circunstancias muy cortas e intermitentes… casi casi simultáneamente.

    1. El Depósito de la Fe y las enseñanzas magisteriales vertidas e interpretadas antes de 1960 para la Iglesia no se citan ni se elevan como referencia con la misma y tradicional frecuencia desde hace 60 años, hasta hay quienes sienten que tales y previos contenidos se ignoran, como si todas las enseñanzas, doctrina y contenidos citables y/o referenciables hubieran comenzado solo a mediados del siglo XX (incluyendo y citando a los pontífices de ahí en adelante). Esta tendencia ha sido y es objeto de observación y examen de muchos analistas y académicos eclesiásticos, como si la Iglesia hubiese sido fundamentada desde 1960 en adelante, cosa que no es cierta.

      ¿Qué podría explicar –de ser cierta– esa tendencia?

    2. Acaso tendrá que ver la definición del dogma Inefabilis Deus,proclamado por San Pío lX,en la que define que el Papa es infalible en materia de Fe y Costumbres,cuando habla al pueblo de Dios.

  10. Cuando alguien le habla a una mujer, a un hombre, se le dice ; señorita, caballero.
    Nadie se pone a ver si está bien empleado o no, decirle así, igual al p4p4, decirle Santo Padre, es un título, para que sea llamado de verdad Santo,,, pasará su tiempo. Pero los Ignor-antes.!!! Se la creen!!! De verdad creen que ya es santo 😇!! Y ven ofensas en todo, aunque uno no afenda, ellos se desgarran las vestiduras. Ay Igor-antes,

  11. El artículo es claro y es contundente. Pone las cosas en su sitio y nos libra de caer en errores humanos de filias o fobias. Pero la capacidad de ser racionales y usar la razón parece que no es de todos. Los comentarios de muchos cantan por sí solos. Y hacen preguntarse, esos comentarios, si realmente creen lo que comentan o son sencillamente quintacolumnistas, que no quieren que la verdad prospere.
    La fe, supone la razón y se construye sobre ella, aunque la supera. Pero cuando se basa fundamentalmente en sentimientos, gustos, etc. etc. se devalúa o se convierte en here jia. Here jias más o menos fuertes o sentidas , pero al fin , eso.

  12. La papolatría está unida al Concilio Vaticano II. Todo surge de allí si bien antes y especialmente desde el dogma de la infalibilidad pontificia comenzó a crecer la figura del Papa. La papolatría es un mero instrumento para implantar más profundamente el Vaticano II. Es funcional a quienes gobiernan la Iglesia desde hace ya cincuenta años. Mucha papolatría no se veía con Benedicto XVI….esto demuestra que es esta papolatría es funcional.

  13. Estoy de acuerdo la papolatria es un error. Pero no es menos cierto que la papolatria no nació con Francisco sino al menos con Juan Pablo II el papa que llenaba estadios y parecía una estrella de rock. Otra cosa es la papofobia que si ha sido menos habitual en la historia y se ha desatado con el papa Francisco que por supuesto ha cometido errores no lo discuto pero en menor medida a lo que se le achaca.

  14. El Dogma proclamado por San Pío lX, Inefabilis Deus,que define que el sucesor de Pedro es,infalible,en materia de Fe y Costumbres,cuando habla al pueblo de Dios.

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