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Por qué Pell debería quedar libre

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Por qué el juez Mark Weinberg defiende que George Pell debe quedar libre

Uno de los tres jueces del Tribunal de Apelación que ha escuchado la apelación de George Pell cree que es una «posibilidad importante» que el cardenal no cometiera los abusos sexuales de menores por los que ha sido encarcelado, por lo que él le habría absuelto.
El juez Mark Weinberg ha dicho que las pruebas de la víctima no eran, en su opinión, convincentes y no podía excluir la posibilidad de que algunas partes del testimonio del que fuera chico del coro hubieran sido «inventadas».
El juez Weinberg, antiguo juez del Tribunal Federal que presidió el juicio del asesino de la calle Bourke de Melbourne, James Gargasoulas, el año pasado, ha dicho que el conjunto de pruebas disponibles hace «imposible aceptar» el relato de la víctima.
«Por las pruebas aportadas por el demandante, se puede observar que hay mucho material que hace que su relato pueda estar sujeto, legítimamente, a críticas. Hay inconsistencias y discrepancias, y algunas de sus respuestas no tienen ningún sentido», ha escrito el juez Weinberg en su fallo, publicado el miércoles.
«Un aspecto inusual de este caso es que depende totalmente del hecho de que el demandante sea aceptado, más allá de cualquier duda razonable, como un testigo creíble y fiable. Se invitó al jurado a aceptar su testimonio sin que hubiera nada que lo sostuviera de manera independiente».
Después de evaluar las pruebas presentadas en el juicio contra Pell en el Tribunal del Condado el año pasado, el juez Weinberg ha declarado que él habría invalidado las cinco condenas del cardenal por abuso sexual de menores.
Pero estaba en minoría. Sus dos colegas en el banquillo de Tribunal de Apelación, la presidenta del tribunal Anne Ferguson y el juez Chris Maxwell, han considerado que la víctima decía la verdad y fallaron contra la apelación de Pell, denegándola.
Este fallo por una mayoría de 2 a 1 significa que Pell cumplirá su condena de cárcel de seis años por haber abusado de dos chicos del coro en la Catedral de San Patricio, en el este de Melbourne, en los años 90, cuando era arzobispo.
La víctima superviviente, un hombre en la treintena, padre de familia, dijo al jurado durante el juicio que Pell les había atacado a él y a otro chico del coro en la sacristía de la catedral de San Patricio a finales de 1996; y que también le había atacado a él solo en un pasillo a principios del año sucesivo.
El otro chico del coro murió por sobredosis de heroína en 2014, sin haber revelado nunca nada en relación a los abusos.
El juez Weinberg no estaba convencido de las pruebas aportadas por la víctima superviviente, que en un determinado momento dijo durante el juicio que no podía «decir con seguridad» en qué año había sufrido los abusos.
El juez Weinberg dio gran peso al testimonio de los miembros de la iglesia, que afirmaron que Pell en ningún momento había estado solo en la catedral de San Patricio, porque había estado saludando a los parroquianos en la entrada en el momento en que se afirma que tuvieron lugar los abusos.
«Todos estos testigos fueron importantes, pero hubo algunos cuyo testimonio fue crucial», ha escrito el juez.
«Se puede decir con justicia que su testimonio, si aceptado, hubiera llevado sin duda alguna a la absolución».
«Se hubiera obtenido el mismo resultado incluso si las únicas pruebas hubieran sido sus testimonios sobre los hechos en cuestión, porque el suyo ha sido un relato ‘razonablemente posible’ de lo que ocurrió».
De las 325 páginas del fallo del Tribunal de Apelación, las razones del juez Weinberg ocupan 200 páginas.
«Me preocupa el hecho de sentirme obligado a discrepar de mis dos colegas, cuyas opiniones siempre he respetado mucho», ha escrito.
«Esto ha hecho que reflexione aún más detenidamente sobre el resultado adecuado de esta solicitud. Tras hacerlo no puedo, en conciencia, hacer otra cosa más que mantener mi disconformidad».
La presidenta del Tribunal Ferguson, en un sumario de la resolución del Tribunal de Apelación, ha declarado que el juez Weinberg, en algunas ocasiones, había considerado que la víctima se inclinaba a adornar aspectos de su testimonio, que tenía discrepancias y «mostraba deficiencias».
«Según el punto de vista del juez Weinberg, había un número significativo de pruebas convincentes y, en algunos casos, impresionantes, lo que sugería que el relato del demandante era imposible de aceptar de manera realista», ha declarado la presidenta del Tribunal.
«A su entender, hay una posibilidad importante de que el cardenal no haya cometido los abusos».
«Ante estas circunstancias el juez ha declarado que, en su opinión, la condena no se sostiene».
Sin embargo, la presidenta del Tribunal Ferguson y el juez Maxwell han aceptado la presentación del fiscal, según el cual la víctima superviviente de Pell es un testigo convincente, «claramente no un mentiroso», «no un fantasioso» y un testigo de la verdad.
«En todo su testimonio, el demandante ha demostrado ser una persona que dice la verdad», ha dicho la jueza Ferguson.

Publicado por Adam Cooper en The Age.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

39 comentarios en “Por qué Pell debería quedar libre
  1. Todos tendremos que rendir cuentas de nuestro proceder ante nuestro Señor Jesucristo. Una condena injusta en este sentido es un hecho gravísimo. Sigamos rezando por el cardenal Pell, para que el Espíritu Santo le dé fortaleza.

    1. El silencio del Vaticano es asombroso y no ha promovido un proceso canónico para establecer la inocencia o la culpa del cardenal Pell, aceptando la justicia cuestionable de un país conocido por su secularismo anticatólico. El cardenal Pell es el primer cardenal encarcelado después de la persecución comunista del segundo período de la posguerra del siglo XX.

  2. No se ha aplicado el más elemental principio de derecho penal como es » IN DUBIO, PRO REO «. Ha prevalecido el odio a la Iglesia Católica. necesitaban un chivo expiatorio.

    1. Ni tampoco aquello que dicen los anglosajones de «más allá de toda duda razonable».

      Y si a este juez le parece que la acusación no se sostiene, entiendo que eso es más allá de toda duda razonable. La acusación no ha demostrado «más allá …» que el cardenal fuera culpable.

      Pero al parecer es tiempo de martirio, eso sí, sin sangre, que somos muy civilizados.

      1. «encubridor de pedófilos»
        ¿Alto ahí, Señor Edgar! Sepa Vd. que la patente y el copyright de esas trolas las tiene DesiTROLL. Sin su permiso no tiene vd derecho a plagiar sus trolas, insultos, calumnias, gilipolleces y rebuznos.

          1. A ver… cualquiera tiene mi permiso para dejar CLARO CLARITO que aquí, como en lo del Gaztelueta, no se hace otra cosa que defender al pedófilo y atacar a la víctima. Pongamos que no está claro… vale… venga, va… pongamos que es únicamente lo que dice la víctima contra lo que dice el cardenal. Y nadie más que ellos sabe lo que pasó. ¿Defender a uno u a otro? JAMÁS. ¿Por qué motivo defender al cardenal y no a la víctima?

            Y esa es la clave. No hay evidencia alguna para creer que la víctima miente. Pongamos que no hay tanta evidencia como para creer que dice la verdad. ¿No? Como para condenar al cardenal… ¿Por qué esa defensa férrea? ¿Y si efectivamente es culpable?

            Lo mismo con el de Gaztelueta, pero con la diferencia de que tenemos acceso a la sentencia. La hemos leído. Conocemos las pruebas. TODO es perfectamente posible y razonable, y lo no razonable es lo que dice la defensa.

  3. En la foto aparece un sonriente Francisco, pero no se aprecia la puñalada trapera al echarlo a los leones australianos, con tantas ganas de zamparse a una víctima de alto standing, a diferencia del protegido Ladaria, al que aplicó la inmunidad vaticana, a pesar de su cita por el mismo tribunal que condenó al arzobispo de Lyon, cardenal Barbarin. Pell cometió el error de tomarse en serio un trabajo que debía haberse tomado en broma, con el antecedente penal, para el nuevo paradigma, de haber negado abiertamente la comunión homosexual.

        1. Nunca miro que critiques a Belzunegui, ¿él si puede inventar todo tipo de calumnias y mentiras contra el Papa y tú cómo si nada? Tu misión es combatír troles, mira qué ese impresentable es el troll número uno de este blog.

          1. «Nunca miro que critiques a Belzunegui, ¿él si puede…?» Típico razonamiento y pataleta de niño caprichoso, acomplejado e inmaduro.
            Pregúntate y reflexiona, si llegas a ello, por qué eso es así.
            ¿Aún no te das cuenta de que existe un consenso generalizado en la opinión que se tiene sobre ti (y sobre algún otro), y que te has ganado a pulso, y de lo que de te «aprecia»? Alguien con un mínimo de dignidad y sensatez se lo plantearía y obraría en consecuencia.

          2. Edgar… le aconsejo que no insulte. Le pido que no insulte. Argumentos, datos, hechos, y nada más. Y sobre todo mucho respeto al otro.

  4. Edgar, me llamas mentirosa;
    Ve y pregunta sobre Rosario Robles,acusada, Dolores Padierna acusadora, Juez,. Sobrino de la acusadora,. La primera fue jefa de gobierno en anteriores administraciones, la segunda es senadora, las dos, rivales políticas y amorosas.
    Yo no miento. Y te lo digo aquí porque allá puede ser que ni veas.

  5. El mismo cardenal decidió presentarse ante la justicia australiana sin la inmunidad vaticana, esto apunta a que estando seguro de su inocencia confiaba en los tribunales de su país… Solo Dios sabe que pasó, si el es inocente espero que el Señor le fortalezca.

    Esto puede no ser más que una advertencia a todo aquel que quiera meterse en donde no le han llamado (IOR).

  6. Debe quedar libre. Porque es inocente. La justicia australiana sólo juzga la declaración del supuesto agredido, quizá mentiroso y blasfemo. No se demuestra su veracidad. Los jueces alli son hijos de sus sentimientos no de la ley. Menos mal que aquí tenemos el Derecho Romano, es perfecto si se aplica.

    1. Ojo, que una cosa es defender que debe quedar libre por falta de pruebas y otra que sea inocente, ni tu ni yo sabemos si es inocente. Si las pruebas son suficientes o no, es discutible, pero decir que es inocente, no se puede decir a no ser que hayas estado a su lado a lo largo de todos su vida

  7. Acabariamos antes si rezasemos para la conversion de la presunta victima de Pell. Si mintio, pues calumnio, si calumnio cometio un pecado gravisimo, si no se arrepiente y restaura la verdad a la hora de la muerte …. pues ya sabeis donde ira. Por lo tanto, recemos por él y asi convertido, y reparando el mal que ha hecho pues el Cardenal Pell sera lavado de tanta infamia.

        1. José, no manipules, todo este caso se sostiene con agujas finísimas, que los jueces convierten en columnas de mármol, por vete a saber qué razones de peso. Y huelen muy mal…… Si no te has enterado de todo lo que se ha dicho en contra del Cardenal Pell, yo te digo que después de celebrar una Misa, estando en la sacristía, revestido de las vestiduras sagradas, entrando y saliendo gente, como es habitual, no hay ocasión de hacer aquello de lo que se le acusa.
          Oremos por Pell, y como bien dice Carla por la supuesta víctima, para que la verdad salga a la luz.
          Como muy tarde, saldrá en el Juicio final, eso está claro.

  8. Edgar, el mamarracho ése de paupérrimo intelecto, es un buen ejemplo de cómo contraatacar al oponente con insultos, no finos, sino de tosca elaboración, mientras deja intacto el argumento del interlocutor por serle imposible encontrar razones para contraponer.

  9. En medio de la cartelera de agosto –habitualmente floja– se ha colado un título muy interesante: un thriller jurídico francés que recrea, con un importante añadido de ficción que se explica en los últimos títulos de crédito, el caso de Jacques Viguier. Viguier fue detenido y posteriormente absuelto por el asesinato de su mujer, aunque nunca se llegó a encontrar el cadáver, ni se consiguió ninguna pista, ni existía ningún móvil.

    El caso tuvo –y sigue teniendo– una llamativa repercusión pública en Francia donde se han emitido numerosos reportajes y documentales sobre el presunto homicidio. La película retrata el segundo juicio que tuvo que afrontar el acusado, después de la primera absolución de un jurado popular.Estamos ante un thriller concienzudo que no ahorra al espectador –sería mejor decir que no escamotea– un proceso que, a pesar de su complejidad, resulta apasionante.

  10. Con un montaje muy ágil, diálogos rapidísimos y una acumulación de testimonios que llega a atosigar, Antoine Raimbault va llevando al espectador a su terreno. un terreno que ya no es solo jurídico, sino también filosófico y ético: una profunda reflexión sobre la presunción de inocencia y el cáncer terminal que puede suponer para una sociedad maltratar esta presunción.

    Hay que reconocer que ningún estamento sale bien parado en esta radiografía: ni los jueces, ni la policía, ni los investigadores, ni la sociedad civil. En este sentido, la crítica a los medios, que con sus prejuicios y sus linchamientos dictan sentencia acusatoria antes que ningún otro, es implacable. Y desgraciadamente lúcida.

  11. Y esto es lo que el historiador y erudito católico George Weigel escribe sobre First Things , comentando muy duro sobre el resultado de la apelación de Pell. «Habrá mucho más que decir en las próximas semanas y meses sobre el rechazo de la apelación del cardenal George Pell por su condena por» abuso sexual histórico «, con un voto de 2-1 por un jurado de tres jueces de la Corte Suprema de Victoria. Por el momento, esta sorprendente y verdaderamente incomprensible decisión cuestiona muy seriamente la calidad de la justicia en Australia y la posibilidad de que cualquier religioso católico acusado de abuso sexual obtenga un juicio justo o una consideración justa de la imparcialidad de su juicio «.

  12. El notorio hombre de cultura recuerda que durante la sesión de la Corte de Apelaciones transmitida en streaming en la mañana del 21 de agosto (hora de Melbourne), la jueza de la Corte Suprema de Victoria, Anne Ferguson, leyendo la decisión, hizo una referencia persistente a «Todas las pruebas». Y este es el problema: Weigel grita muy apropiadamente: «Pero nunca ha habido ninguna» prueba «de que el cardenal Pell hizo lo que se le acusó. Solo existía la palabra del denunciante y no había absolutamente ninguna confirmación de sus acusaciones que, en los meses, desde el comienzo de los juicios del cardenal, han resultado alarmantemente similares a un falso castillo de acusaciones hechas contra un sacerdote en una historia publicada hace años por Rolling Stone ».

    1. Casi todas las acusaciones de pederastia están en esa situacIón, normalmente los pedreastas no abusan de sus víctimas en el metro de nueva york, aquí la cuestión es porqué las crees cuando son amigos de francisco incluso cuando solamente se investigan y aquí no las crees después de dos juicios, lo que nos lleva a la cuestión de fondo, lo que me nos te importa es si son culpables o inocentes o si han causado daño a alguien o no, las víctimas son lo de menos, la cuestión para tí es política, ¿defienden la iglesia tradicional? Inocentes, ¿defienden otra iglesia? Culpables, y independientemente de si son o no pederastas y sin han dañado a alguien o no

  13. Aquí el beneficio de la duda no es pro reo… es algo así como …. si hay la mas mínima posibilidad de que se haya dado el delito hay que condenar al acusado. Aquí no hay ni idea de «in dubio pro reo» y menos aquello de que todo acusado es inocente hasta demostrar su culpabilidad. Una mera declaración de una persona puede estar enturbiada por muchísimas cosas.

  14. Pues muchos de los que son acusados de lo mismo, ya son tan confianzudos, que reparten tarjetas de presentación en sus videoshows,. Ahí está el latinoamericano, que se grababa en cueros. Ahí sí hay pruebas.
    Para qué le hacen al cuento de que se está cometiendo injusticia con ése pobre hombre.

  15. Por empezar por lo más importante, estamos viendo, con gran gozo y alegría, como reconocidas firmas se suman a la defensa del cardenal Pell. Fuimos los primeros, es fácil de verificar, que defendimos sin dudas ni fisuras la inocencia del cardenal. Algunos nos recomendaban prudencia pero teníamos las cosas, y las seguimos teniendo, demasiado claras como para dudar. Creemos que ha llegado el momento de entrar en las causas que han llevado al cardenal a esta situación, que para nosotros son también muy claras, y esperemos que las cosas no mueran en el proceso. El cardenal Pell tiene que sentir el respaldo de tantos que creemos y defendemos su inocencia y seguro que el tiempo de que dispone le ayudará entender que algunos de sus presuntos amigos no lo son y que algunos que le vendieron como enemigos no existen. En la cárcel se sabe cuales son los verdaderos amigos y en, en este sentido, la situación del cardenal es privilegiada. Specola.

  16. No conozco el caso directamente (es decir las periciales y demás declaraciones) pero por lo que leo en este riguroso digital, creo que Monseñor Pell es una víctima de los Hijos de la Viuda, porque además lleva su marchamo. Les faltó aquello de !Que parezca un accidente!
    Monseñor debe estar muy agradecido a su Ángel de la Guarda, porque no ha sufrido un infarto o un accidente durante el proceso. Con él han considerado que – metiéndole en la mazmorra- por ahora están tranquilos.
    No sólo lo han hecho con este monseñor, infinidad de historiadores «católicos» están presos por lo mismo, por contravenir a los amos del mundo, que son los íncubos del Principe de la tierra.
    El día que se desclasifiquen documentos (que los amos del mundo impiden) muchos de quienes esto leen, quedarán asombrados de «las mentiras de la historia» Y aquí lo dejamos.
    Recemos por Monseñor Pell y por los historiadores, científicos e investigadores presos por la misma mano que mece la cuna.

  17. El coraje del juez Weinberg, que rechazó en todos los sentidos los argumentos inconsistentes y no demostrables de la culpa de Pell. En un país, Australia, donde el odio anticatólico es muy alto, pero donde el muro de silencio comienza a desmoronarse. Comenzando con algunos periódicos que han entendido el engaño de esta condena arbitraria.

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