Los domingos eran días tradicionalmente de relleno, artículos atemporales para rellenar papel y poco más. Los nuevos medios hacen que todo sea mucho más rápido y no nos deja dormirnos ni en Domingo. Vamos con el día sumidos en el calor romano que no cesa.
Los adoradores perpetuos.
El Papa León XIV ha recibido a los Adoradores Perpetuos del Santísimo Sacramento, la Federación del Espíritu Santo, en peregrinación a Italia siguiendo los pasos de la Beata María Magdalena de la Encarnación, con motivo del quincuagésimo aniversario de la Federación. «Están llamados a ser tejedores de comunión con los hilos de la oración y el trabajo, de la adoración eucarística y la fraternidad en el monasterio». «Su presencia es un testimonio luminoso de la generosidad de Dios, que siembra en el corazón humano el anhelo de buscar y contemplar su rostro». Citando su encíclica «Magnifica Humanitas», León XIV recordó que, «como explica San Agustín a los nuevos cristianos de su Iglesia, el pan y el vino en el altar son el sacramento de la unidad de los fieles en Cristo». De ahí la necesidad de «una espiritualidad eucarística, es decir, una espiritualidad de unidad eclesial en el amor». El Papa recordó finalmente que «la fidelidad a la sabiduría antigua y siempre nueva del Evangelio es el mejor camino» para quienes se consagran a amar a Dios y al prójimo.
Audiencias queridas y forzadas.
Entre las queridas por el Papa León este sábado recibió al arzobispo alemán Georg Gänswein, exsecretario del Papa Benedicto XVI y Nuncio Apostólico en Lituania, Letonia y Estonia. La Oficina de Prensa del Vaticano informó sobre la audiencia de hoy, sin dar mayores detalles al respecto. La última vez que se encontraron fue el 12 de diciembre de 2025, unos días después de que el arzobispo, que fue prefecto de la Casa Pontificia durante 11 años, expresara su esperanza de que se abra pronto el proceso de beatificación de Benedicto XVI, de quien fue secretario durante 17 años. En enero de este 2026, Mons. Gänswein dio una entrevista a EWTN News en Vilna (Lituania), en la que afirmó que el cambio de Papa ha traído una “dimensión positiva completamente nueva” al Vaticano.
Por otro lado no se deja de hablar en los sacros palacios sobre la tensa conversación entre León XIV y Sánchez Sorondo en la Plaza de San Pedro. Parece que el obispo argentino llevaba tiempo buscando una reunión privada con el Papa. Al no conseguirla, se acercó a la audiencia del miércoles para encontrarlo, delante de los demás obispos al finalizar. No sabemos nada del contenido pero la tensión se palpa sin dificultad y al Papa no le hizo mucha gracia en encuentro forzado que el claramente ha querido evitar.
Decepción de las víctimas de abusos.
Una más. Las solicitudes de víctimas de abusos sexuales han llegado con mayor frecuencia de lo esperado antes del viaje de León XIV a Francia, del 25 al 28 de septiembre. El encuentro programado en Lourdes se limitará a solo siete personas y no incluirá a asociaciones ni colectivos. Esta decisión ya ha provocado una fuerte reacción del colectivo Betharram, que reúne a más de doscientos exalumnos y ha expresado su «consternación» ante la negativa del Papa a concederles una audiencia. La visita de León XIV a Lourdes reavivó sus esperanzas, en parte debido a su proximidad geográfica a Betharram, lugar que se ha convertido en símbolo del escándalo de abusos sexuales a menores en Francia. «Queríamos unos minutos para rezar, recibir una bendición y presentar al Papa cinco propuestas concretas de protección, reparación y prevención». Según la asociación, esta negativa es una demostración del «desprecio institucional al que las víctimas todavía se ven sometidas con demasiada frecuencia».
El obispo aclaró que León XIV se había puesto a disposición de las víctimas individualmente, pero no de asociaciones ni grupos. «Ningún grupo, ni de Betharram ni de ningún otro lugar». Esta aclaración parece limitar aún más el alcance de la reunión y dificulta imaginar la presencia organizada de las mujeres que denunciaron a Rupnik. El tema de los abusos corre el riesgo de convertirse en uno de los momentos más delicados del viaje a Francia. Y Lourdes añade un elemento particularmente sensible a la historia: el caso Rupnik. Esta situación hace que la visita de León XIV a Lourdes sea aún más delicada: el Papa se reunirá con algunas víctimas, pero otras permanecerán fuera.
El próximo Secretario de Estado.
La Curia Romana sigue siendo un aparato nombrado casi en su totalidad por el Papa Francisco. El Colegio Cardenalicio, también moldeado en un 85% por el Papa Francisco, a la espera del primer Consistorio de este papa, que ya no es tan «nuevo». León XIV ha abordado con rapidez y cierta facilidad los cambios en las representaciones diplomáticas de la Santa Sede en todo el mundo. Ya en las primeras semanas de su pontificado comenzó a mover y nombrar a sus primeros «embajadores». Durante el pontificado del Papa Francisco, la Secretaría de Estado y la maquinaria diplomática de la Santa Sede redujeron drásticamente su poder. Tenía la costumbre —en este como en todos los demás ámbitos— de actuar personalmente, o a través de un puñado de leales, incluso en asuntos de política exterior y en las relaciones entre el Vaticano y los distintos Estados. No le gustaban los «colaboradores, sino los simples ejecutores».
De estos nombramientos diplomáticos, tres en particular están acaparando cierta atención y la envidia de muchos de los veteranos. Los tres gozan de gran estima por León XIII, pero además comparten otra característica distintiva: son italianos. Monseñor Piero Pioppo, Nuncio Apostólico en Indonesia, trasladado de Indonesia a España tras una larga batalla diplomática con el gobierno del Sánchez; Monseñor Gabriele Giordano Caccia, Nuncio en Washington; y Paolo Rudelli, el nuevo Sustituto de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, son los tres pilares de la diplomacia de León XIII.
Si bien no existe una práctica vaticana establecida que exija un secretario de Estado italiano cuando el papa es extranjero, esto ha sido así durante los últimos cincuenta años. Es plausible suponer que cuando León XIV decida reemplazar al cardenal Parolin, elegirá a un diplomático de origen italiano. Piero Pioppo destaca por encima de todos los demás; su trayectoria lo vincula a un cierto mundo tradicional, en particular a la figura del influyente cardenal Angelo Sodano, de quien fue secretario personal durante mucho tiempo y quien lo encaminó hacia la carrera diplomática. Bajo el mandato de Tarcisio Bertone, enemigo declarado de su predecesor como Secretario de Estado, Pioppo fue trasladado de la Ciudad del Vaticano a la nunciatura en Camerún y Guinea Ecuatorial. La cosa empeoro con el Papa Francisco y su Parolin, y fue reubicado aún más lejos, en Indonesia. En sus últimos meses el Papa Francisco cambió de opinión y tras su agotador viaje a Asia y Oceanía en otoño de 2024, instruyó a Parolin para que encontrara una residencia más cercana y adecuada para este hombre, tan marginado durante las últimas dos décadas. En los sacros palacios ha muchos dispuestos a apostar que será el futuro Secretario de Estado de León XIV.
Pompeya ya tiene su santo patrón.
La ciudad le debe sus existencia y San Bartolo Longo será el santo patrón de Pompeya. La Santa Sede ha aceptado la propuesta de la Prelatura Territorial y el 5 de octubre, día de la muerte del Apóstol del Rosario, se celebrará anualmente como la fiesta del santo patrón de la ciudad mariana. Este anuncio se produce en vísperas del centenario de la muerte de Longo. . La propuesta también fue respaldada por la administración municipal, encabezada por el alcalde Tortora, como muestra de «la profunda gratitud de toda la ciudadanía a San Bartolomé». Longo, junto con su esposa, la condesa Marianna Farnararo de Fusco, fundó el Santuario de Pompeya, las obras de caridad asociadas, la Congregación de las Hermanas Dominicas, Hijas del Santo Rosario de Pompeya, y la Ciudad Nueva. Longo falleció antes de que Pompeya se estableciera como municipio independiente.
El viciado mundillo del folklore del Vaticano.
Desde hace años, crece una especie de submundo alrededor del Vaticano y de la Iglesia católica en general. Está poblado por jóvenes y mayores que rápidamente se han dado cuenta de lo beneficioso que puede ser relacionarse con cardenales, obispos, monseñores, funcionarios de la Curia y periodistas especializados en asuntos religiosos: relaciones, visibilidad, acceso a círculos eclesiásticos e, incluso, en algunos casos, beneficios económicos. Se presentan, obtienen acreditaciones, se toman fotos, organizan eventos, publican libros, entregan premios.
Grana es el típico joven apadrinado por el cardenal Michele Giordano, quien lo introdujo en diversos círculos sacerdotales. Giordano escribió los prólogos de sus libros y, en 2009, la Archidiócesis de Nápoles le obsequió un volumen suyo sobre Benedicto XVI, acompañado de un texto del entonces arzobispo emérito. Tras la muerte del cardenal en 2010, se creó el premio que lleva su nombre: Grana ha sido su secretario durante años y forma parte del comité que decide los galardones. El premio literario dedicado a Giordano data de 2012. Se trata de una de esas instituciones creadas específicamente para dar visibilidad a ciertas figuras y gestionadas a través de amistades y familiares.
Se repite con alarmante frecuencia que quienes logran acceder a los círculos eclesiásticos transforman su cercanía a las autoridades en una forma de poder. Incluso el acceso a la Oficina de Prensa de la Santa Sede se convierte en un motivo de ostentación. Quienes pagan las consecuencias suelen ser sacerdotes, obispos y cardenales, que acaban siendo blanco de estos individuos por desconocer la existencia de esta red. Con Francisco, el fenómeno llegó incluso al propio Papa. Para algunos de ellos, Santa Marta se había convertido también en un lugar desde donde sacar algo que contar en los salones romanos y en conversaciones privadas: una confidencia, una reunión, una fotografía tomada en secreto del Pontífice a su regreso a su habitación. Material suficiente, entonces, para aparecer en otros lugares y decir: «Miren, estuve con el Papa». Así, una simple cercanía física, conseguida gracias al cardenal desprevenido, se transforma en crédito, influencia y una supuesta familiaridad con el poder.
Ciertos individuos logran sobrevivir a cualquier situación porque siempre encuentran a alguien dispuesto a recibirlos: un obispo dispuesto a fotografiarse con ellos, una institución eclesiástica dispuesta a brindarles protección, un periodista que los presenta y otro que los recompensa.
El obispo de Barbastro.
El caso Torreciudad se ha convertido en el caso obispo de Barbastro, es lo que tiene mitrar a insuficiencias claramente reconocibles, son capaces de montar líos donde no lo hay. Las noticias se hoy dejan de lado el posible problema, más creado por el obispo – que responde al nombre de Ángel Pérez Pueyo – y se centran en la actuación de mitrado. Serrano Oceja en ABC dedica su artículo semanal con el sugerente título «Salvar al obispo de Barbastro – Monzón». «Resulta difícil explicar cómo en torno a un Santuario de referencia mundial y a una imagen venerada por miles de personas en todo el mundo, se monta un lío de esta naturaleza» «El obispo utiliza públicamente conversaciones y documentos privados del Papa Francisco -algo inédito no sólo en la Iglesia-; minusvalora el trabajo destinado a resolver el conflicto del Comisario Pontificio, monseñor Alejandro Arellano, nombrado por el Papa Francisco; niega que él tenga unos documentos que debiera tener, que el Opus Dei ha hecho públicos a bombo y platillo; y condiciona su futuro como obispo de esa diócesis, con argumentos entre emotivistas y populistas, amenaza con presentar la dimisión, sino se hace lo que él quiere. ¿Es este un ejemplo de cómo debe actuar un obispo de la Iglesia católica?». « ¿Hubiera actuado el obispo de la misma forma, en toda esta historia, si estuviéramos hablando de una Congregación religiosa u otra realidad de Iglesia? Después de más de tres años, lo que cabe es que alguien haga algo para salvar al obispo, también de sí mismo».
El hecho es que dos cartas privadas del Papa Francisco sobre Torreciudad llegaron a la prensa mientras León XIV debe decidir sobre el conflicto entre la diócesis de Barbastro-Monzón y el Opus Dei. Durante mucho tiempo, la disputa quedó circunscrita a cuestiones canónicas: quién debía nombrar al rector, cuál era el estatuto jurídico del santuario y qué acuerdos de los años sesenta seguían vigentes. Ahora el centro del conflicto es, sobre todo, una talla románica de la Virgen y, desde el jueves 3 de septiembre, también dos cartas privadas del papa Francisco. Una está fechada el 13 de julio de 2023. Francisco le escribe simplemente: «¡No cedás!». La otra es del 13 de octubre de 2024 y resulta mucho más explícita. El Papa le dice que había hecho visible su «intervención directa» en Torreciudad al nombrar al decano de la Rota Romana, Alejandro Arellano Cedillo, y añade que el traslado que le había propuesto debía servir para librarlo de las «intrigas mafiosas» que, a su juicio, estaban en curso.
Entrevista a Vitaliy Kryvytskyi.
Es el obispo católico de rito latino de Kiev-Zhytomyr desde 2017, nacido en 1972, Ucrania se encuentra «sin defensas aéreas adecuadas, expuesta a la ferocidad del enemigo: Occidente debe ayudarnos a proteger nuestros cielos, porque no podemos hacerlo solos». «Comprendo los argumentos del arzobispo Paul Gallagher y le agradezco su constante compromiso con la paz». «Necesitamos sistemas de defensa para sobrevivir, y la Santa Sede nunca ha negado la legítima defensa». «Sabemos que las negociaciones deben involucrar a ambas partes en conflicto. Al mismo tiempo, somos conscientes de que nosotros y los rusos debemos hablar el mismo idioma de la paz. Lamentablemente, Moscú persiste en utilizar el lenguaje de las armas, el imperialismo y la ocupación. Por esta razón, y por nuestra propia supervivencia, debemos aislarlo».
El punto de partida y el punto final del Concilio.
El Concilio se clausuró el 8 de diciembre de 1965, sesenta años y ya se pueden analizar los resultados. Hacia 1965, casi el 99% de los italianos se declaraban católicos. Más del 98% de los matrimonios se celebraban en la iglesia. En 1965 nacieron 1.017.944 niños; el promedio de hijos por mujer era de 2,66, muy por encima del nivel necesario para asegurar la continuidad generacional. Se registraron aproximadamente 517.000 defunciones; los nacimientos superaron esta cifra en medio millón. Los residentes extranjeros eran estadísticamente casi inexistentes: 62.780 en el censo de 1961 y 121.116 en el de 1971. En el punto medio de ambos censos, en el año en que finalizó el Concilio Vaticano II, la cifra era, por lo tanto, aproximadamente de una persona por cada quinientas.
Sesenta años después, en 2025, solo nacieron 355.000 niños y murieron 652.000 personas. La fecundidad se desplomó a 1,14 hijos por mujer. En ese mismo año, la migración neta con países extranjeros fue positiva en 296 mil personas. Una disminución de 296.000 debido a la migración al más allá y en aumento de 296.000 debido a la inmigración.
Durante ese mismo período, la continuidad religiosa se derrumbó. Hoy en día, ¿ni siquiera uno de cada tres italianos se identifica como católico? Una encuesta de 2023 aún sitúa la autodeclaración de pertenencia a la iglesia en torno al 61 por ciento. Pero solo el 17,9 por ciento de la población asiste a un lugar de culto semanalmente. En 1995, el 70,3 % de los niños de entre seis y trece años asistían a servicios religiosos semanalmente. En 2023, la cifra se redujo a tan solo el 32,4 %. Entre los adultos jóvenes, la cifra es inferior a uno de cada diez. En 2024, solo el 38,7 por ciento de las bodas fueron religiosas. En 1965, la cifra superaba el 98 por ciento. Entre 2000 y 2024, los bautismos disminuyeron un 64,6 %, mientras que los nacimientos cayeron un 31,9 %. El número de niños está disminuyendo, pero la transmisión de la fe está disminuyendo al doble de velocidad. En 1970 había 6.337 seminaristas. En 2019, quedaban 2.103. Las ordenaciones sacerdotales pasaron de 527 en 2000 a 279 en 2024. La afiliación, la práctica religiosa, los matrimonios religiosos, los bautismos, las vocaciones y las ordenaciones han disminuido simultáneamente.
Cuando una reforma pastoral importante va seguida de un deterioro constante en todos los indicadores que deberían haber medido su éxito, es ilógico afirmar que no puede haber ninguna conexión. La secuencia cronológica no basta para probar la causalidad; sin embargo, sí plantea la cuestión. El Concilio se presenta como la respuesta de la Iglesia a la modernidad. Quizás la sociedad italiana se habría descristianizado de todos modos. Quizás la tasa de natalidad se habría desplomado con la misma rapidez. Quizás la familia se habría disuelto con la misma rapidez, y la población perdida habría sido reemplazada por la misma inmigración. ¿Cuál es la probabilidad de que todo esto sea simple coincidencia? Tras sesenta años, no basta con repetir que el Concilio aún necesita ser comprendido, implementado o completado. Sesenta años son más de dos generaciones. Se acabó el tiempo de experimentación. Ha llegado el momento de rendir cuentas: «Por sus frutos los conoceréis».
Los masones Rotary.
Rotary se fundó el 23 de febrero de 1905 en Chicago, Illinois, EE. UU. Sus cuatro fundadores fueron: Gustave Loehr (1864-1918), ingeniero de minas; Silvester Schiele (1870-1945), comerciante de carbón; Hiram Shorey (1862-1944), sastre; y Paul Percival Harrys (1868-1947), abogado y masón . Harrys propuso el nombre Rotary porque los cuatro fundadores se reunían «por turnos» en sus oficinas y talleres profesionales. Durante la Convención de Duluth en 1912, los rotarios decidieron adoptar como símbolo una «rueda azul» con «veinticuatro dientes» y «seis radios».⁴ Simboliza la rueda de la carreta de los pioneros de la aventura americana, que comenzó en el siglo XVII con los «Padres Peregrinos», quienes se dirigieron a Norteamérica desde Inglaterra y Holanda para vivir su protestantismo puritano y calvinista con mayor libertad.
La vocación de Rotary implica universalidad y globalismo planetario . Rotary aspira a « abarcar dentro de su circunferencia la universalidad de las naciones, razas y culturas» El «color azul» representa la tensión cósmica, como el agua del mar, la bóveda del cielo y de la Logia Masónica, y significa la voluntad de reunificar a todas las naciones en un Nuevo Orden Mundial más amplio (ver la bandera de la ONU ) a través de un sentimiento de amistad filantrópica. Rotary aparece como una Francmasonería pública y como la antesala de la esotérica y secreta , donde los francmasones pueden fácilmente encontrar personas que han entrado por ingenuidad para convertirlas en «Hermanos de Tres Puntos». En cierto sentido, es incluso peor que la Francmasonería angloamericana, que «postula como requisito primordial la creencia en el Gran Arquitecto del Universo […] , mientras que Rotary está por encima de cualquier concepción religiosa».
«…allí estoy yo en medio de ellos».
Buena lectura.