Es lunes, empezamos semana y lo hacemos pisando fuerte. Julio y Agosto con meses de tradicional relajación curial, más de lo habitual, que ya es generosa. El Papa León XIV ha tomado posesión del Palacio Apostólico de Castelgandolfo, abandonado durante años y convertido en un museo por el Papa Francisco, estará hasta finales de julio. Con solemnidad y balcones a la calle, el Papa León saludó a los que se encontraban en la plaza del Palacio. Todo un signo que recupera uno de los instrumentos muy utilizados por los últimos papas, algunos de ellos han pasado largos periodos e incluso han fallecido en las villas. El Papa León: «¡Buenas tardes, buenas tardes, Castel Gandolfo! Gracias. Estoy muy feliz de estar aquí entre ustedes, de poder pasar las próximas semanas descansando un poco, rezando un poco, leyendo un poco y, esperemos, haciendo un poco de deporte aquí, en Castel Gandolfo. ¡Este encuentro es siempre un momento importante!».
El Papa y el embajador de los Estados Unidos.
La visita del Papa León fue algo más que una visita de cortesía. El embajador está encantado y anula a todos aqueillas que nos pretenden presentar un Papa «anti trump»: «Me siento profundamente honrado de celebrar este día tan especial con un colega estadounidense y el obispo de Roma». Nadie recuerda nada similar, ni para pontífices italianos ni para pontífices de otras nacionalidades. Las imágenes muestran una serenidad que evoca una celebración familiar. El Papa había tenido una mañana ajetreada en Lampedusa, y algunos esperaban, dada la fecha, una especie de confrontación a distancia con el presidente estadounidense Trump. Cena en el Janículo, en la residencia privada del embajador, un evento familiar, Burch tiene una familia de nueve hijos. El Papa, evidentemente, encantado con la invitación y, además de los mensajes, cartas y videos que conmemoraban el 250 aniversario de Estados Unidos, decidió pasar una velada con una familia estadounidense numerosa y descaradamente católica, y todo ello bajo la bandera estadounidense.
A vueltas con la excomunión.
El padre Gerald Murray atestiguó que ni los sacerdotes ni los laicos habían sido excomulgados. La FSSPX no solo no ha sido excomulgada ni se encuentra en cisma, sino que, técnicamente hablando, los sacerdotes aún conservan las facultades reconocidas por el Papa Francisco. Para que los sacerdotes de la Fraternidad pierdan sus facultades, el Papa León XIV tendría que deshacer esencialmente lo que hizo Francisco, y tendría que hacerlo específicamente. Esa es la ley. El Papa puede cambiar la ley, y no está obligado personalmente por ella y debe gobernar conforme a ella mientras siga vigente. Esto supone un gran problema para el Papa León, que al parecer ha sido causado por Fernández. Los devotos de la Nueva Primavera ha creado un desastre total y ha humillado a todos aquellos comentaristas que llevaban años afirmando que la Fraternidad estaba en cisma. El mero hecho de que el amigo Tucho escribiera en su Nota que la Sociedad debía ser considerada cismática «de ahora en adelante» es una admisión de que, antes de «de ahora en adelante», no había estado en cisma.
El cardenal Koch cree que aún es posible reconciliar a la FSSPX con Roma.
El cardenal suizo afirmó que el propósito de una excomunión es fomentar el arrepentimiento y promover el retorno a la plena comunión eclesial. Expresó su esperanza de que en el futuro se puedan retomar las conversaciones «para que puedan volver a encontrar el camino de regreso a la Iglesia Católica» . Koch enmarcó la situación actual de la FSSPX dentro de un fenómeno recurrente en la historia de la Iglesia. Recordó que, tras diversos concilios ecuménicos, surgieron grupos que acusaban a la Iglesia de haber traicionado la Tradición e introducido innovaciones incompatibles con la fe recibida. La verdadera cuestión reside en discernir cómo permanecer fieles a la Tradición al tiempo que respondemos a los nuevos desafíos de cada época. El cardenal cree que este equilibrio se encuentra precisamente en el centro del conflicto con la Sociedad de San Pío X. Reconoció que el Concilio Vaticano II sigue siendo un acontecimiento relativamente reciente en la historia de la Iglesia, expresó su confianza en que el paso del tiempo favorece nuevas vías de comprensión.
Koch comparó esta actitud con la de ciertos sectores progresistas que también afirman actuar al margen de las decisiones de la autoridad eclesiástica. «Una vez más se demuestra que tradicionalistas y progresistas pueden padecer la misma enfermedad, aunque estén hospitalizados en salas muy diferentes del mismo hospital». «Cuando la Fraternidad parece condenar al infierno a todos los que no pertenecen a la Iglesia católica, me pregunto cómo se puede mantener la convicción fundamental de la Sagrada Escritura de que Dios desea salvar a todos los hombres», advirtiendo del riesgo de anteponer el juicio teológico humano al juicio definitivo de Dios.
Carta a los obispos católicos.
Carta abierta del Padre Francesco D’Erasmo a los obispos católicos, en un momento difícil para la Iglesia. «El grave peligro de confundir la defensa de la tradición católica con la negación de verdades fundamentales de la fe católica, que ponen las almas en grave peligro, resulta ahora evidente». «A veces, los fieles ya no son capaces de comprender qué pertenece a la Iglesia y qué está en contra de ella; todo parece confuso». «Bastaría con permitir la celebración de la Santa Misa según el rito «antiguo» de forma más generalizada, quizás en cada diócesis, para que los fieles que lo deseen puedan asistir, sin tener que refugiarse en grupos sectarios autocéfalos, sino dentro de la normalidad de su vida católica en el territorio diocesano. La fuerza de estos grupos (y hay muchos) reside precisamente en su identificación con el enemigo, de modo que cuanto más se sienten «perseguidos», menos perciben los problemas internos». «Existen instituciones en plena comunión con Roma, con sana doctrina y una excelente formación humana y espiritual. También hay muchos sacerdotes diocesanos, como yo, que estaríamos encantados de servir a la Santa Iglesia y a la salvación de las almas de esta manera. Solo se necesita que los obispos lo deseen».
Hay obispos acogedores.
Frank Joseph Caggiano, Obispo de Bridgeport, es Estados Unidos, al igual que Mons. Fredrik Hansen, obispo de Oslo, invita a « aquellos que participaron anteriormente en las celebraciones con la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X a regresar a casa. La « reverente devoción que atrajo a esos fieles permanece muy viva en nuestras parroquias «, donde se encuentra « no solo la belleza que tanto aprecian, sino también la plenitud de la comunión con la Iglesia universal y con nuestro Santo Padre «. Comunica que « nuestra Diócesis está dispuesta a acoger con los brazos abiertos y con gran ternura » a cualquier sacerdote o fiel de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X que desee regresar a la plena comunión. Para el obispo: «Esta excomunión no recae sobre quienes simplemente participaron en estas liturgias por un sincero deseo de culto y que jamás pretendieron rechazar la autoridad del Santo Padre ni la enseñanza de la Iglesia». Les ofrece la Misa tradicional (el Vetus Ordo ) que continúa celebrándose en nuestra Diócesis en la Parroquia de Santa María en Norwalk, el Oratorio de los Santos Cirilo y Metodio en Bridgeport y el Oratorio del Sagrado Corazón de Jesús en Georgetown, además de la celebración de la Santa Misa en su forma ordinaria en toda nuestra Diócesis».
Confiar en la Divina Providencia.
Un aspecto fundamental del cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es la flagrante falta de confianza en la Divina Providencia por parte del arzobispo Lefebvre y sus seguidores. ¿A quién puso Cristo al frente de la Iglesia? ¿A Pedro y sus sucesores, o a alguien más? Este acto cismático de desobediencia, cometido en abierta rebelión contra la amonestación pública del Papa León XIV, ha resultado en la excomunión automática de los seis obispos . Los obispos recién excomulgados han dejado de lado abiertamente lo que la Iglesia Católica siempre ha enseñado a sus hijos: que la naturaleza jerárquica del catolicismo incluye la doctrina de que el Papa es la autoridad suprema a quien todos los católicos deben obediencia. El Padre Pagliarani respondió:«Paradójicamente, en el contexto actual, nos parece que es nuestro deber hacer todo lo posible por remendar la túnica de Cristo, desgarrada por fuerzas y presiones incompatibles con un espíritu auténticamente católico».
Tras las ordenaciones episcopales cismáticas del arzobispo Lefebvre en 1988 , la Santa Sede dispuso la ordenación de sacerdotes para la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, el Instituto de Cristo Rey y el Instituto del Buen Pastor, todos ellos grupos que celebran la Misa Tradicional en latín. ¿Adónde nos llevará todo esto? Cuanto más tiempo la FSSPX siga desafiando a la Santa Sede, más arraigado se volverá el espíritu separatista entre sus miembros y los religiosos y laicos que asisten a sus misas. Esto generará mayor antagonismo hacia los católicos que cumplen con su deber de someterse a la autoridad papal. En 1988 la Santa Sede ofreció ordenar obispo a un miembro de la FSSPX si el arzobispo Lefebvre accedía a reconciliarse con la Santa Sede. Esta fue una concesión inusual, dado que una sociedad de sacerdotes como la FSSPX no requiere que un obispo miembro realice ordenaciones. El arzobispo Lefebvre firmó un acuerdo , pero al día siguiente se retractó. Posteriormente declaró que le inquietaba la solicitud de la Santa Sede de presentar nombres adicionales de candidatos a la ordenación episcopal, después de que él ya le hubiera comunicado a la Santa Sede quién, en su opinión, debía ser ordenado obispo.
Para China sí, para los demás no.
Tras la reciente e inevitable excomunión de la Sociedad de San Pío X, muchos católicos se preguntan por qué lo que se permite a la República Popular China no se permite a otros. El cardenal Rosalio José Castillo Lara, presidente de la Pontificia Comisión para la Auténtica Interpretación del Derecho Canónico, quien aclaró que: «El simple hecho de consagrar a un obispo no es en sí mismo un acto cismático» y que la cuestión se refiere a la abierta desobediencia consciente a la autoridad del Papa, un acto menos grave que un cisma, pero que aun así se castiga con la excomunión. Aquí es donde comienza la reflexión teológica y pastoral, del cardenal Gerhard Müller, ciertamente no un modernista acérrimo: «Son peores que los protestantes». Han pasado décadas desde que oímos describir a los protestantes en términos negativos, hace años que nadie se atrevía a admitir que eran cismáticos, herejes y excomulgados, también porque, mientras tanto, hemos presenciado innumerables actos de bendición mutua. Y puesto que los protestantes se caracterizan por la apertura, la comprensión,
la cercanía, la escucha, el respeto y probablemente incluso la absolución, uno se pregunta si todo esto no debería reservarse, aún más, incluso para aquellos que son «peores que ellos». En términos más generales, cabe preguntarse por qué la Iglesia, mater et magistra, desde el Concilio, ha reservado la apertura, la comprensión, la escucha y la «no discriminación» a todos («todos, todos, todos…») excepto a los tradicionalistas, excepto a ese mundo, con todos sus carismas, al que se reserva la mayor severidad.
Debemos ser honestos y recordar que las acciones que conllevan la excomunión por el mero hecho de haberlas realizado, no se limitan a las ordenaciones sin mandato. Quizás valga la pena recordar, por ejemplo, que todos los que participan en un aborto están excomulgados, que cualquiera que niegue públicamente un dogma —por ejemplo, la presencia real de
Cristo en la Eucaristía— está excomulgado, y que cualquiera que se adhiera abierta y conscientemente al modernismo es ciertamente susceptible de ser procesado canónicamente por herejía. Más allá de los «resultados no cumplidos», que dependen de la Providencia y no de los hombres, no se puede negar que el Concilio planteó una serie de interrogantes,
tensiones y fracturas que han obligado a todos los Papas posconciliares a abordar. Y tampoco se puede negar que una parte muy concreta de la Iglesia, desde el Concilio, ha tenido una agenda claramente política, disfrazada de «pastoral».
La solución al problema posconciliar se encuentra en el discurso pronunciado por el Cardenal Joseph Ratzinger ante la Curia Romana el 22 de diciembre de 2005, cuando distinguió claramente la «hermenéutica de la discontinuidad y la ruptura», tan apreciada por los medios y ciertos políticos, de la «hermenéutica de la reforma en la continuidad». Resulta totalmente plausible que el Papa León XIV comparta el análisis de Benedicto XVI sobre la necesidad de una «hermenéutica de la continuidad», habiendo afirmado el 28 de enero de este año, refiriéndose precisamente al Concilio, que: «La Escritura y la Tradición forman, en cierto modo, un todo y tienden al mismo fin […] y todos nosotros, en nuestros diversos ministerios eclesiales, debemos seguir custodiándola en su integridad». Hay cosas que cambian y cosas que no: afirmar que un Concilio puede cambiar lo que quiera es una herejía ya condenada. Solo el abandono de esta idea resolverá, si Dios quiere, todos los problemas relacionados con este interminable periodo posconciliar.
El diablo en nosotros.
Cada mes, L’Osservatore Romano, ahora reducido a un periódico diario financia la revista mensual Donne Chiesa Mondo. En el número 157, publicado el 1 de julio con el título «El diablo en nosotros» con muy poco de católico en sus páginas. El texto que mejor resume el enfoque es el de Marinella Perroni en la columna S-PuntiTeologici : «La serpiente, la mujer y el fruto. ¿Y Satanás?». El subtítulo ya es una declaración de intenciones: «En el Génesis no hay ningún Satanás, en el origen de un malentendido». Perroni jamás afirma categóricamente que el diablo no exista. Sería una tesis demasiado obvia, demasiado comprometedora para una revista mensual publicada bajo el sello del periódico de la Santa Sede. La «teóloga», una «erudita bíblica» y fundadora de la Coordinación de Teólogos Italianos, elige, por lo tanto, un camino diferente: más elegante, más prudente y, precisamente por ello, más insidioso. No lo niega. Habla. Afirma que en el mito de la Caída del Génesis «no hay diablo», que la serpiente es simplemente el animal más insidioso a los ojos de los nómadas del desierto.
El problema no radica en lo que escribe Perroni, que, desde un punto de vista estrictamente exegético, es en gran medida correcto. El texto de Génesis 3 no identifica a la serpiente con Satanás: esta identificación es posterior, desarrollada en el judaísmo del Segundo Templo y explicitada en el Nuevo Testamento (Apocalipsis 12:9: «la serpiente antigua, la que se llama diablo y Satanás»). Nadie lo discute. El problema radica en lo que el artículo omite sistemáticamente la fe de la Iglesia en la existencia del diablo no se basa en una lectura ingenua del Génesis 3, como sugiere el artículo al atribuirla a «un catecismo infantil y una predicación insistente».
El Cuarto Concilio de Letrán (1215) define que «el diablo y otros demonios fueron creados por Dios buenos por naturaleza, pero se transformaron en malos» (DS 800). Se basa en el Catecismo de la Iglesia Católica, que en los números 391-395 ve en esta figura a «un ángel caído» y habla de un «poder» real, no de una metáfora social. Se basa en la liturgia bautismal, que aún hoy pide a cada catecúmeno que renuncie a Satanás, no a un arquetipo ni a un recurso narrativo. La técnica es diabólica: nunca negar, siempre contextualizar históricamente; nunca afirmar, siempre sugerir. El lector queda con la tarea de sacar conclusiones que el autor, prudentemente, no ha respaldado.
Oferta de trabajo en el Vaticano.
Es muy extraño que una institución como la Iglesia, con miles de diócesis e instituciones de todo tipo por todo el mundo tenga que recurrir a una oferta pública de empleo, o algo así. La Secretaría de Economía de la Santa Sede ha publicado nuevas convocatorias para la contratación de personal para sus oficinas de inteligencia financiera. Los perfiles requeridos incluyen principalmente analistas y supervisores experimentados, encargados de evaluar informes de actividades sospechosas y realizar investigaciones financieras y regulatorias. Los nuevos recursos se encargarán de identificar posibles transacciones relacionadas con el lavado de dinero , la financiación del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva. Los puestos de nivel inicial requieren una licenciatura y experiencia previa en banca, finanzas o consultoría. Las convocatorias están disponibles en el sitio web oficial de la Secretaría de Economía.
Los peregrinos eucarísticos.
Este domingo 5 de julio, el Papa León XIV elogió a los peregrinos eucarísticos de Estados Unidos por recorrer miles de kilómetros junto a Cristo como parte de un “gran legado de fe” en el marco de las celebraciones del 250 aniversario del país. La peregrinación tiene por lema “Una nación bajo Dios”, comenzó en San Agustín (Florida) en mayo y llegó hasta Portland (Maine), en el norte, antes de dirigirse hacia el sur y concluir en Filadelfia. La peregrinación, que siguió una ruta a través de las 13 colonias originales que se rebelaron contra Inglaterra en 1776, resultó “particularmente apropiada” para conmemorar el 250º aniversario de la fundación del país. Estados Unidos “ha estado impregnado de un sentido de fe que reconoce la soberanía de Dios incluso antes de su constitución formal”. El Santo Padre mencionó una Misa de Acción de Gracias celebrada en 1583 en San Agustín (Florida) por exploradores españoles. “Este acontecimiento histórico, junto con muchos otros, da testimonio de la sólida —aunque en gran medida desconocida— herencia eucarística de los Estados Unidos de América”. “La intensa actividad apostólica de estos hombres y mujeres santos, y de otros como ellos, no habría sido posible sin la fortaleza que obtenían diariamente de los momentos de oración silenciosa ante el sagrario”. La Eucaristía es “un don inestimable”, señaló, del cual la Iglesia en Estados Unidos se valdrá para “encontrar la fuerza necesaria para proseguir su labor caritativa en favor de la sociedad en general”.
¡Nos leen dentro del Vaticano!
Y terminamos otro intenso día. Evidentemente no es ninguna sorpresa, es lógico y natural que la información que publica Infovaticana es del mayor interés en los sacros palacios. Tienen toda la información en ¿Nos leen dentro del Vaticano? Esto es lo que dicen los datos «Según Google Analytics, la herramienta de medición de audiencia que utiliza este medio, entre el 1 de enero y el 2 de julio de 2026 334 usuarios distintos han accedido a InfoVaticana desde la red oficial del Estado de la Ciudad del Vaticano. Más llamativo que el número de lectores es el modo en que leen: el tiempo medio de interacción por usuario en el periodo es de 20 minutos y 41 segundos. La actividad total registrada desde esa red —lo que Analytics denomina “eventos”: páginas vistas, desplazamientos por el texto, clics— asciende a 19.004 interacciones en el semestre, una media de más de medio centenar por lector. Es decir, los que nos leen lo hacen muchas veces y dedican mucho tiempo. El dato solo recoge una parte de los lectores que están físicamente en el Vaticano. Los 334 usuarios contabilizados son únicamente los que acceden a través de la red corporativa oficial de la Santa Sede, típicamente desde los puestos de trabajo. La cifra es, por tanto, un suelo, no un techo. En cualquier medio de comunicación es de agradecer que cuente con lectores, es su razón de ser, pues muy agradecidos a todos, todos, todos, también a los colegas intramuros e incluso a los excomulgados, que lectores son.
«Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado».
Buena lectura.