Es una pregunta que nuestros lectores nos hacen con cierta frecuencia: ¿se lee InfoVaticana dentro de los muros leoninos? Hemos querido resolver la curiosidad acudiendo directamente a la fuente: los registros de audiencia de nuestro propio sitio web. Y la respuesta es que sí.
Los datos
Según Google Analytics, la herramienta de medición de audiencia que utiliza este medio, entre el 1 de enero y el 2 de julio de 2026 334 usuarios distintos han accedido a InfoVaticana desde la red oficial del Estado de la Ciudad del Vaticano.
Más llamativo que el número de lectores es el modo en que leen: el tiempo medio de interacción por usuario en el periodo es de 20 minutos y 41 segundos. En España, ese mismo dato es de 7 minutos. Para ponerlo en contexto, en la prensa digital el tiempo que un lector dedica a un medio rara vez supera los 3 minutos. Veinte minutos por usuario no es tráfico de paso ni el resultado de llegar por casualidad desde un buscador: es lectura detenida y recurrente.
La actividad total registrada desde esa red —lo que Analytics denomina “eventos”: páginas vistas, desplazamientos por el texto, clics— asciende a 19.004 interacciones en el semestre, una media de más de medio centenar por lector. Es decir, los que nos leen lo hacen muchas veces y dedican mucho tiempo.
De dónde sale el dato, exactamente
El dato procede del informe demográfico de Google Analytics de InfoVaticana, aplicando el filtro de país de origen “Ciudad del Vaticano” sobre el periodo del 1 de enero al 2 de julio de 2026. No es una estimación de terceros ni un muestreo: es el registro directo de la audiencia de este sitio web.
¿Y cómo sabe Analytics que una visita procede del Vaticano? Por la dirección IP. El Estado de la Ciudad del Vaticano, como cualquier Estado soberano, tiene asignados sus propios rangos de direcciones IP —principalmente el bloque 212.77.0.0/19, registrado a nombre de la Santa Sede en RIPE, el organismo que administra las direcciones de Internet en Europa—. Toda conexión que sale a Internet a través de la infraestructura oficial vaticana —los ordenadores de los dicasterios, la red fija de los edificios de la Curia o la wifi institucional— lo hace desde esas direcciones, y los sistemas de medición la geolocalizan como “Ciudad del Vaticano”.
Por qué la cifra real es mayor
Esta forma de medir tiene una consecuencia que conviene explicar: el dato solo recoge una parte de los lectores que están físicamente en el Vaticano.
El Vaticano no tiene operador de telefonía móvil propio: la cobertura dentro del recinto la prestan los operadores italianos —TIM, Vodafone, WindTre—. Por tanto, quien nos lee desde su teléfono con una SIM italiana, que es como navega la mayoría del personal, aparece en las estadísticas como un lector de Italia, no del Vaticano. Lo mismo ocurre con quien se conecta desde su residencia en Roma, fuera del recinto, o con quien utiliza una VPN, que enmascara el origen de la conexión.
En otras palabras: los 334 usuarios contabilizados son únicamente los que acceden a través de la red corporativa oficial de la Santa Sede, típicamente desde los puestos de trabajo. Quien nos lee en el móvil tomando un café en el Borgo computa como un italiano más. La cifra es, por tanto, un suelo, no un techo.
Una lectura prudente
No corresponde a este medio especular sobre quiénes son esos lectores ni qué buscan. Los datos permiten una única conclusión objetiva: en un Estado cuya red oficial da servicio a poco más de dos mil personas —incluyendo guardia suiza, personal de seguridad y de museos— varios centenares de ellas han leído InfoVaticana recurrentemente en lo que va de año, y lo han hecho con un tiempo de lectura muy superior al habitual en la prensa digital.
A nuestros lectores de dentro de los muros, sean quienes sean: gracias por la confianza.