Vamos terminado semana con un día lleno de noticias sobre el reciente cisma y las excomuniones. Hoy celebramos la fiesta de San Benito, un santo que sigue marcando la vida monástica en la Iglesia. Nacido en el año 480 en la ciudad italiana de Nursia, San Benito fue enviado por su noble familia a estudiar a Roma y después se aisló una cueva, dedicándose a los ejercicios espirituales y fundó más de 12 monasterios, de los cuales se destaca el Monasterio de Monte Cassino, cuna de la Orden Benedictina cuyo lema es “Ora et labora”, de su santidad surgieron más de 3.000 santos canonizados, 5.000 obispos y 23 papas. “El tiempo pasado frente al tabernáculo es el mejor tiempo de mi vida”. “Temed el día del juicio: tened miedo del infierno. Desead la vida eterna con profundo anhelo espiritual. Mantén la muerte diariamente ante vuestros ojos». Empezamos…
La situación de la iglesia y de León XIV.
Artículo de Americo Mascarucci: «si bien es evidente que el Papa León X no podría haber actuado de manera diferente con la Sociedad de San Pío X tras las consagraciones episcopales sin el imprimátur papal, es necesario, sin embargo, que, a diferencia de su predecesor, sea igualmente firme y resuelto con aquellos cardenales, obispos y sacerdotes que quisieran forzar su mano e imponer ciertos avances promodernistas, desde sacerdotes casados hasta diaconisas, incluyendo el reconocimiento de parejas LGBT y la autonomía de las conferencias episcopales respecto de Roma en los ámbitos organizativo, pastoral y doctrinal. Es cierto que las medidas adoptadas por el Sínodo Alemán, por cuestionables que sean, aún no han llevado a la ruptura de la comunión con el Papa, como sí ocurrió por parte de los lefebvristas con las consagraciones, pero es deber del Papa León actuar como un buen padre, sin excesiva severidad por un lado ni indulgencias particulares por otro, y reiterando claramente los límites que no pueden ser traspasados, tanto por tradicionalistas como por progresistas.
León XIV y el multilateralismo.
Un año después de la elección de León XIV«El perfil geopolítico del nuevo pontificado parece estar claramente definido y se centra en ciertos principios como la defensa del multilateralismo, la primacía de la persona y la protección de la paz mediante el derecho». Las crisis que caracterizaron el primer año del pontificado de León XIV —Venezuela, Groenlandia, Cuba, Irán y Líbano— «transformaron gradualmente al Vaticano en uno de los pocos actores globales abiertamente comprometidos con la defensa del orden multilateral construido después de 1945». El texto que mejor define la visión internacional del Papa es su discurso al cuerpo diplomático del 9 de enero de 2026. En esa ocasión, León XIV denunció abiertamente el declive del sistema multilateral: «En nuestro tiempo, la debilidad del multilateralismo es motivo de especial preocupación a nivel internacional. Una diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todos está siendo sustituida por una diplomacia de la fuerza, de individuos o grupos de aliados».
La respuesta de la Santa Sede a esta crisis no consiste en buscar un nuevo equilibrio de poder, sino en revitalizar el multilateralismo. Según Parolin: «Para un Estado pequeño, el derecho internacional no es una carga, sino la mayor garantía de supervivencia y libertad». Desde esta perspectiva, la fuerza ya no se equipara al poder militar: «La influencia internacional hoy en día ya no se mide únicamente por la fuerza militar, sino por la credibilidad moral y la capacidad de actuar como un puente neutral de reconciliación». La referencia a Europa es igualmente importante. Parolin invita al continente a redescubrir la inspiración de sus padres fundadores: «Europa debe redescubrir la inspiración de sus padres fundadores, pasando de la lógica de los meros intereses nacionales y las preocupaciones egoístas por la seguridad a un auténtico proyecto de integración y solidaridad».
De cara al centenario del Estado de la Ciudad del Vaticano en 2029, surge una clara conclusión: «La Santa Sede no ve hoy ninguna alternativa viable al orden internacional nacido en 1945 y fundado en las Naciones Unidas, el derecho internacional y el multilateralismo». «Tras el primer año de su pontificado, León XIV se presenta como el Papa que defiende el orden multilateral en una era de creciente unilateralismo. Si Francisco había denunciado una “guerra mundial fragmentada”, León XIV se enfrenta a algo distinto: la posible disolución de las normas que, durante ochenta años, impidieron que esa guerra se convirtiera en un conflicto global abierto».
La protección de las religiosas.
Las mujeres consagradas que son víctimas de abusos se enfrentan a una importante laguna jurídica: el derecho canónico y los organismos especializados centran su atención principalmente en los menores y los adultos vulnerables, dejando a menudo a las religiosas adultas fuera de su ámbito de protección. Cuando la víctima es una mujer adulta con la formación adecuada, se suele asumir que es capaz de defenderse o que hubo consentimiento. Sin embargo, desde el Vaticano empiezan a surgir señales de cambio. «No puede tratarse simplemente de etiquetar a alguien como ‘adulto vulnerable'». «No se trata solo de esas situaciones. Debemos comprender que existen contextos caracterizados por asimetrías de poder, circunstancias en las que se producen abusos y condiciones de vulnerabilidad que deben analizarse».
Entre las tareas de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores se encuentra la de colaborar con los diversos departamentos de la Curia Romana, con las conferencias y uniones de religiosos y religiosas, y con los institutos de vida consagrada. «Hay muchas circunstancias, situaciones y personas que pueden afectar a las religiosas adultas, no solo a las más jóvenes. Por lo tanto, es necesario comprender los contextos en los que trabajan y desarrollan su ministerio, tanto dentro como fuera de la comunidad».
El Vaticano contribuyó a romper el tabú del abuso contra las mujeres religiosas al dedicar, en enero de 2020, un artículo en profundidad en Donne Chiesa Mondo , la revista mensual femenina de L’Osservatore Romano , a los abusos de poder, el abuso sexual y las dificultades a las que se enfrentan muchas mujeres religiosas dentro y fuera de la vida consagrada. Interesante el estudio publicado en 2022 en el volumen Vulnerabilidad, abuso y cuidados en la vida religiosa femenina , editado por la Hermana María Rosaura González Casas, en ese momento coordinadora de la comisión para la protección de menores y personas vulnerables de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas.
Con el fin de abrir un espacio de diálogo sobre cómo mejorar la prevención del abuso contra las mujeres religiosas, la Comisión Pontificia para la Protección de Menores organizará el segundo encuentro anual sobre prevención del abuso, dedicado a la vida consagrada. Será en Roma del 9 al 11 de diciembre de 2026 y tendrá como tema: Comunión, cuidado y justicia: relaciones mutuas para una misión compartida .
El estudio también muestra que algunas mujeres religiosas, ante situaciones de injusticia o abuso, deciden abandonar la vida consagrada. La mayoría de las víctimas permanecen en sus comunidades, a menudo por temor al estigma social o al rechazo que podrían sufrir si regresaran con sus familias. Otras monjas son conscientes de que abandonar el convento podría acarrearles graves dificultades económicas, ya que no tienen trabajo ni recursos personales para mantenerse.
El Papa León en el encuentro de amistad entre los pueblos.
Se celebra en Rimini del 21 al 26 de agosto y que este año cumple su 47.ª edición bajo el lema «El amor que mueve el sol y las demás estrellas». El presidente del Encuentro, Bernhard Scholz, destacó la visita del Papa León XIV, 44 años después de la del Papa San Juan Pablo II: «En el corazón del Encuentro de 2026 estará la visita del Santo Padre, el Papa León XIV. Su participación es motivo de gran alegría.
Cada jornada del Encuentro se enriquecerá con las aportaciones de destacadas figuras del ámbito institucional, cultural, académico y empresarial, así como de representantes de la Iglesia y de diversas confesiones y culturas. Este año, la Feria ocupará más de 130.000 metros cuadrados, un 16% más que en 2025, con más de 150 conferencias y aproximadamente 500 ponentes italianos e internacionales.
Iglesia en China a un año de la muerte del Papa Francisco.
Segunda parte de una reflexión sobre la Iglesia católica en China a un año de la muerte del Papa Francisco y de la elección del Papa León XIV. La primera parte estuvo dedicada a la mirada del Vaticano sobre China, mientras que esta última entrega se centra en algunas tendencias que han surgido en el último año. Aunque el acuerdo provisional entre China y el Vaticano ha registrado progresos en el nombramiento de los obispos, no ha logrado que la Iglesia china se alinee plenamente con la Iglesia universal en el plano de los procedimientos. A pesar de que cuatro obispos de China continental participaron por primera vez en el Sínodo de los obispos, el espíritu y las prácticas de la “sinodalidad” promovidas por tales encuentros no son visibles en el contexto nacional. La foto de un obispo con el Papa fue interpretada por algunos sacerdotes como una señal de que este había obtenido una especie de “espada imperial”, para presionar a los sacerdotes “no colaborativos”.
Desde que se impuso la “sinización de las religiones”, se han multiplicado las actividades de estudio político acompañado de iniciativas como “promover la frugalidad y combatir el lujo, mantener una fe y una práctica correctas”. En 1926 el Papa Pío XI consagró en Roma a los primeros seis obispos chinos. El 11 de abril de 1946, el papa Pío XII instituyó la jerarquía eclesiástica en China, y en ese momento “los obispos chinos gozaban de los mismos poderes que los demás obispos del mundo… con idénticas responsabilidades y deberes”.
Los obispos reaccionan a el caso Lefebvre.
El obispo de la diócesis de San Angelo, Texas, advirtió a los católicos que no asistan a las misas ofrecidas por la Sociedad de San Pío X (SSPX) tras el anuncio de la excomunión de sus obispos, a pesar de que el propio prelado de San Angelo ha participado en una ceremonia interreligiosa de Hanukkah. El obispo Michael J. Sis emitió una carta el lunes reiterando la afirmación del Vaticano respecto a la FSSPX: que los sacerdotes de la FSSPX “administran ilegalmente los sacramentos” y que “el sacramento de la penitencia administrado por ellos y los matrimonios atestiguados por ellos son ahora inválidos”.
Sis animaba a los católicos de San Angelo a evitar las misas de la FSSPX que se celebran en Midland, Texas, en la capilla de San Miguel Arcángel, y a asistir en su lugar a una misa tradicional en latín con indulto que se celebra en la iglesia católica de Santa Margarita de Escocia «con permiso de la Santa Sede cada domingo». Por otro lado se sehace en elogios a celebraciones conjuntas con todo lo que se mueve: “Para nosotros, honrar las religiones de los demás y participar respetuosamente juntos en ceremonias culturales y religiosas es una manera de abrir los ojos a la experiencia del otro y ver cómo practican su fe y honran a Dios”.
Carta de Douglas John Lucia, Obispo de Syracuse (NY), publicada el 2 de julio. Al igual que Fredrik Hansen, obispo de Oslo, Frank Joseph Caggiano, obispo de Bridgeport, Terry Ronald LaValley, obispo de Ogdensburg y el obispo Donald Joseph Hying de Madison, invita y anima a « aquellos que han asistido a la Misa o a los Sacramentos según el Misal Romano de 1962 y el Ritual Romano a buscar ahora consejo y alimento espiritual en el Santuario diocesano de Santa María de la Asunción en Oswego (dirigido por el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote ), en nuestra parroquia diocesana que celebra la Santa Misa tradicional en la Parroquia de la Transfiguración en Syracuse, o, por indulto, en la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Consejo en Verona o en la Parroquia de Santa María de la Asunción en Binghamton » y declara: « A todo el clero y laicos que no deseen participar en esta ruptura con la Sede de Pedro, siempre estoy disponible para recibirlos y ayudarlos a permanecer dentro de la Iglesia una, santa, católica y apostólica ».
Declaración de Monseñor Bernard Anthony Hebda, Arzobispo Metropolitano de Saint Paul y Minneapolis (MN), publicada el 2 de julio. “ En estos tiempos difíciles, tenemos la fortuna de que la misma liturgia eucarística tradicional, tan querida por quienes en el pasado celebraban el culto con la Sociedad Sacerdotal de San Pío X , continúa celebrándose en seis lugares de la Arquidiócesis ”; está “ seguro de que quienes prefieren la Santa Misa tradicional pueden encontrar aquí un hogar ”.
Carta de Monseñor William Shawn McKnight, Arzobispo Metropolitano de Kansas City (KS), dirigiéndose a los fieles de la FSSPX , declara que « deben saber que son amados por la Iglesia y siguen siendo objeto de nuestras oraciones por la unidad » y los anima a « buscar la guía de nuestros sacerdotes con respecto a cualquier pregunta que pueda surgir de esta desafortunada situación, especialmente si tienen dudas sobre la validez de los sacramentos que hayan recibido ».
La diócesis de Colonia.
El nombramiento papal de obispos por derecho divino.
La elección, consagración y nombramiento de obispos es prerrogativa del Papa por derecho divino. El Papa no posee este poder por derecho canónico, sino porque Jesucristo se lo otorgó a Pedro. Un artículo de hoy profundiza en la veracidad de esta afirmación. Si se tratara únicamente de una cuestión de derecho canónico , las justificaciones del acto cismático del 1 de julio ofrecidas por la FSSPX podrían evaluarse con mayor benevolencia, en particular la apelación a la epikeia , que corresponde al principio de equidad canónica en el derecho canónico. Si se trata de una ley divina , jamás podrá ser derogada, ni en caso de necesidad ni para el bien supremo de la salvación de las almas, pues Dios, que todo lo sabe y que desea la salvación de todos los hombres, ha puesto en la observancia de sus leyes la respuesta a toda clase de necesidad y la consecución del bien supremo de la salvación de las almas.
Las Iglesias Orientales ofrecen otras maneras de expresar la comunión con la Sede Apostólica; pero, en cualquier caso, el Papa sigue siendo el confirmador final de la elección del nuevo obispo. Si bien no siempre es necesario un mandato, la confirmación de la Santa Sede (y, por lo tanto, al menos la autorización tácita del Papa) siempre es indispensable. Pío IX, en el Quartus supra , se ve obligado a intervenir para restaurar «el derecho y poder [de la Sede Apostólica] de elegir al obispo». El Papa afirma con suma claridad que estos «derechos y privilegios» fueron conferidos al sucesor de Pedro «por Cristo Dios mismo». Vemos que el Papa reclama como derecho divino.
Pío VI es aún más claro en el siguiente texto, cuando distingue claramente entre la concesión del rango episcopal y la concesión de jurisdicción, indicando que ninguna de las dos puede otorgarse sin la aprobación del sucesor de Pedro: «Puesto que estos obispos pertenecen a otras provincias, si pudieran, con sacrílega audacia, conferirle las Órdenes, no podrían, sin embargo, atribuirle jurisdicción, de la cual están completamente privados, como exige la disciplina de todos los tiempos». Para que un obispo sea verdaderamente católico, debe ser recibido en la comunión jerárquica por el Papa: «los primeros elementos de la doctrina católica enseñan que nadie puede ser considerado obispo legítimo si no está unido por la comunión de fe y caridad a la Roca sobre la cual se edifica la Iglesia de Cristo, y no está estrechamente vinculado al Pastor Supremo» (Pío IX, Etsi multa ).
Puntos de negociación.
Carta publicada por Paix Liturgique el 9 de julio proponiendo algunos puntos para iniciar la negociación, con paciencia: «Roma-Écône: ¿Tras la guerra, se negocia una paz litúrgica?». «La guerra implica negociación, la búsqueda de la paz sobre bases sólidas. Porque hay un tiempo para luchar y un tiempo para negociar. ¿Por qué no habría de haber un tiempo para negociar una paz litúrgica? Algo que parece inalcanzable en estos tiempos, especialmente considerando que el meollo de la cuestión reside en el Concilio Vaticano II y la liturgia que lo expresa. Hoy en día, es impensable que algo pueda cambiar. Solo el Magisterio viviente, que se precia de ser infalible, podrá algún día resolver definitivamente el debate. Este es, en definitiva, uno de los aspectos del problema: el silencio del Magisterio infalible. Mientras tanto, ambas partes tendrían interés en establecer un modus vivendi .
Roma tendría interés en esto en virtud de los valores conciliares que proclama. No puede limitarse a excomulgar a su abuelo por razones de ecumenismo. Mucho más que con los ortodoxos, los anglicanos y los luteranos, se requiere diálogo, evaluar qué la separa de la Sociedad Sacerdotal de San Pío X , trabajar para pasar de la «comunión imperfecta» a la «comunión plena», según los conceptos desarrollados por el Concilio Vaticano II. Nadie puede entender por qué Roma acepta todo de católicos claramente desorientados, como los fieles y obispos del Camino Sinodal Alemán o incluso las organizaciones católico-LGBT, y accede a negociar con ellos, a llegar a acuerdos, mientras que no ofrece nada a quienes toman otras medidas.
Uno de los mayores peligros para la Sociedad Sacerdotal de San Pío X es el de acabar inventando una idea de la Iglesia que parezca ideal, pero que en realidad no se encuentre en la historia concreta de la Iglesia. Algunos sostienen que para operar «con seguridad» en la Iglesia, primero debe limpiarse de todo error. […] Sin embargo, los santos reformadores no la abandonaron para combatir estos errores.
Entre la desobediencia y la obediencia superior.
Roma es indulgente con los obispos comunistas chinos, recibe con agrado a la arzobispa anglicana pero excomulga a los lefebvristas. Lo sucedido en Écône del 1 de julio de 2026 encierra algo más serio que una simple irregularidad canónica. La Sociedad de San Pío X no solo desafía a Roma, sino que termina por erigirse como la máxima medida de lo que Roma debería ser. El argumento es bien conocido: la Tradición se vería amenazada , las almas necesitarían pastores, Roma ya no garantizaría la continuidad de la fe con suficiente claridad, por lo tanto la Fraternidad se vería obligada a actuar . La Fraternidad no se limita a decir: desobedezcamos. Dice: obedezcamos mejor y de este modo, la desobediencia queda absorbida por un lenguaje sagrado que la hace casi irreconocible.
El problema no radica en el amor a la Tradición. El problema radica en la apropiación de la Tradición como criterio soberano, contrario a la forma eclesial que la hace católica. Cuando la Tradición se separa de esta forma visible, deja de ser un principio católico y tiende a convertirse en una posesión de identidad . Don Pagliarani parece querer evitar precisamente esta acusación, insistiendo en que la Fraternidad no tiene intención de fundar una Iglesia paralela.
Se dice que Roma es indulgente con los obispos que provienen de situaciones comprometidas con el poder político chino, mientras que ataca a la Fraternidad que profesa la fe en su totalidad. La diplomacia del Vaticano hacia China puede suscitar profundas preocupaciones, pero ambas situaciones no son simétricas. Roma está intentando canalizar una herida hacia el reconocimiento papal, en un contexto marcado por la coerción estatal y la presión política externa sobre la libertad de la Iglesia. En el caso de la Fraternidad, sin embargo, un cuerpo eclesial que se declara plenamente católico elige conscientemente actuar sin mandato pontificio , tras recibir una clara invitación a no hacerlo. La diferencia es crucial. En China, la Santa Sede intenta, incluso por medios cuestionables, sanar una herida. En Écône, la herida se produce en nombre de una pureza superior.
Se dice que el “Arzobispo” de Canterbury es recibido con honores, aunque representa una comunión aparte, mientras que los Obispos de la Fraternidad son tratados con severidad. También aquí la apariencia polémica es engañosa . El «Arzobispo» de Canterbury no es reconocido como obispo católico. No tiene jurisdicción en la Iglesia Católica. No está autorizado para realizar actos internos de gobierno sacramental católico. Se le recibe como interlocutor ecuménico precisamente porque persiste una distancia. La cortesía diplomática no equivale al reconocimiento eclesiológico.
El cortocircuito de la Fraternidad consiste, por tanto, en querer estar dentro y fuera al mismo tiempo. Dentro , cuando reivindica la plenitud de la fe católica. Fuera , cuando elude el juicio concreto de la autoridad apostólica. Dentro , cuando habla en nombre de la Iglesia. Fuera , cuando decide por sí misma lo que la Iglesia debe tolerar en nombre de la necesidad. En el interior , cuando llama a Pedro. En el exterior , cuando cree que puede corregir a Pedro mediante un hecho consumado.
La Iglesia puede ser criticada. Puede ser herida por sus pastores. Puede parecer opaca, incierta, incluso perdida. Sin embargo, nadie salva a la Iglesia reemplazando el principio de su unidad. La tradición no se conserva convirtiéndose en su propia fuente. Se conserva permaneciendo dentro de esa comunión que a menudo humilla, limita y hiere el orgullo de los puros, y precisamente por eso impide que la pureza se convierta en cisma espiritual.
Musulmanes y mezquitas.
Bernardino Montejano sobre la Iglesia y el Islam. «Dado que la Iglesia Católica aún vive en el “caos” del pontificado anterior, hoy nos enfrentamos a posiciones públicas radicalmente opuestas. Por un lado, está la opinión del obispo italiano Antonio Suetta, quien sostiene: “Debemos predicar a los musulmanes para convertirlos”. Por otro lado, el sacerdote agustino de nuestra parroquia de San Martín de Tours, Alejandro Moral Antón, quien en una entrevista publicada en La Nación el 13 de junio de 2026, afirma que “La paz está en riesgo y no podemos continuar con divisiones absurdas” y “Allah también es Dios, debemos rezarle, y no estoy hablando de forma herética”.
La confusión se ve avivada por el arzobispo de Detroit, Edward Weisenburger, quien asistió recientemente a la inauguración de una nueva mezquita y sede del Instituto Islámico de América en Dearborn Heights, Michigan. Durante su discurso, elogió a la comunidad musulmana y su nuevo centro religioso. «No hay lugar donde sienta mayor honor, fraternidad y bondad, y desde el momento en que llegué hoy a este espléndido lugar, sentí plenamente la presencia divina». «Todas las iglesias, todas las mezquitas, todas las sinagogas , todos los lugares donde Dios se manifiesta y toca con su dedo son sagrados”.
Santo Tomás de Aquino, en su “ Suma contra los gentiles ”, escribe: “Mahoma, que sedujo al pueblo prometiéndoles placeres carnales, a los que la concupiscencia misma los incita. De acuerdo con estas promesas, les dio sus preceptos, que los hombres carnales están dispuestos a obedecer, dando rienda suelta a los placeres de la carne… Introdujo entre la verdad muchas fábulas y doctrinas muy falsas… Afirmó haber sido enviado por la fuerza de las armas, una señal que no falta en ladrones y tiranos. Le creí desde el principio… un pueblo incivilizado que vive en el desierto, totalmente ignorante de lo divino, con cuyos ejércitos obligó a otros a aceptar su ley. Ningún oráculo divino de los profetas que lo precedieron da testimonio de él… Distorsiona completamente la enseñanza del Antiguo y Nuevo Testamento, creando una narración fabulosa… Astutamente prohibió a sus seguidores leer el Antiguo y Nuevo Testamento para que no se convencieran por ellos de su falsedad”.
Sanar la grieta en la unidad de la Iglesia Católica
Artículo de Phil Lawler, publicado en Catholic Culture . «Lo peor ha sucedido: ordenaciones ilícitas, excomuniones y cisma. Se ha abierto (o reabierto, o profundizado) una grieta en la unidad de la Iglesia Católica. Las recriminaciones no cambiarán la historia ni repararán el daño. ¿Qué lo hará? En 2007, el Papa Benedicto XVI ofreció algunos consejos sabios a los líderes de la Iglesia que se enfrentaban a crisis de este tipo: «Al reflexionar sobre las divisiones que han desgarrado el Cuerpo de Cristo a lo largo de los siglos, uno tiene la impresión constante de que, en momentos críticos en que estas divisiones se afianzaban, los líderes de la Iglesia no hicieron lo suficiente para mantener o restaurar la reconciliación y la unidad. Da la impresión de que las propias omisiones de la Iglesia contribuyeron en parte a que estas divisiones se consolidaran. Esta mirada al pasado nos impone hoy una obligación: esforzarnos al máximo para asegurar que todos aquellos que sinceramente desean la unidad puedan permanecer en ella o alcanzarla de nuevo».
Ese consejo figuraba en una carta que el Papa Benedicto XVI escribió a los obispos del mundo en julio de 2007, con motivo de la publicación de Summorum Pontificum , su intento de sanar la herida que ahora supura. Ese esfuerzo tuvo un abrupto final cuando, hace cinco años, el Papa Francisco publicó Traditionis Custodes . El Papa Francisco explicó que actuaba en aras de la unidad de la Iglesia: el mismo objetivo que el Papa Benedicto XVI había citado como motivo de su iniciativa. Gracias al artículo de Diane Montagna , ahora sabemos que esa explicación era inexacta. La mayoría de los obispos no reportaron problemas al implementar la directiva del Papa Benedicto XVI. De hecho, un informe interno del Vaticano concluyó que «la mayoría de los obispos que respondieron al cuestionario afirmaron que los cambios legislativos a Summorum Pontificum causarían más daño que beneficio».
Si a la mayoría de los obispos no les preocupaba el auge del tradicionalismo, ¿por qué hubo tan pocas objeciones públicas a Traditionis Custodes ? ¿Por qué aquellos obispos que habían desaconsejado los cambios legislativos a Summorum Pontificum guardaron silencio cuando el Papa Francisco introdujo tales cambios? ¿Por qué los cardenales, cuya función es asesorar al Pontífice, no le instaron a reconsiderar el asunto? ¿Por qué los obispos diocesanos abdicaron tácitamente de su responsabilidad de evaluar las necesidades pastorales de sus fieles? ¿Acaso todos esos prelados temían más la ira del Papa Francisco que la unidad de la Iglesia?
Las recriminaciones no repararán el daño causado, ahora hay que seguir el consejo de Benedicto XVI para evitar un mayor endurecimiento de las posturas opuestas. Mucho nos tememos que el miedo a que esto crezca existe y nos consta que hay obispos que están recriminado a los sacerdotes diocesanos que simpatizan con la tradición. Diversas fuentes nos informan que la asistencia a misa en las congregaciones de la FSSPX ha aumentado significativamente desde las excomuniones. ¿Por qué alguien que no asistía ya a misa en las capillas de la Fraternidad se uniría ahora a esas congregaciones, si no es para desafiar al Vaticano?
Dado que el decreto de excomunión y la nota adjunta del Cardenal Fernández eran (o se presumía que eran) documentos con fuerza de ley, algunos canonistas cuestionan ahora la validez de estas decisiones. Esta guerra no puede seguir creciendo y no la podemos alimentar.
«temed ante todo al que puede hacer perder alma y cuerpo en el infierno».
Buena lectura.