Cuando hablamos de la salud del Papa nos metemos en terrenos resbaladizos y debemos intentar, al menos, ser lo más precisos posibles, por honestidad y por respeto al Papa. Los datos son los que son y los rumores u otro tipo de información debemos darla como tal. Lo repetimos hoy porque hoy hace mucha más falta más que ayer y, es de suponer, que entramos en una etapa inesperada del pontificado muy delicada en cuanto a información se refiere.
A las 8:40 de la mañana, hora de Roma, la Oficina de Prensa de la Santa Sede difundió por su canal de Telegram una sola frase:
«La noche del Papa ha transcurrido tranquila. Más información más tarde a lo largo del día». Es todo lo que la Santa Sede ha dicho desde el parte de anoche, y al cerrar esta edición la segunda comunicación anunciada ahí mismo no había llegado.
La palabra del día, en cambio, llegó anoche a las 21:53, y es
adenocarcinoma. La segunda palabra del día está en una oración subordinada del mismo documento, y es a esa subordinada a la que la prensa italiana le ha sacado hoy más punta de la que el papel sostiene.
El parte de las 21:53
El
Boletín de la Oficina de Prensa publicó anoche el comunicado firmado por el doctor Luigi Carbone y el profesor Stefano Margaritora. Hay
versión oficial en italiano y versión oficial en español, de modo que no hace falta que lo traduzca nadie. Dice así:
«El Santo Padre se sometió, de acuerdo con lo programado, a una intervención de cirugía torácica. Con el fin de garantizar la radicalidad de la intervención, se extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida. El examen histológico in situ confirmó el diagnóstico de un adenocarcinoma pulmonar, tal como se sospechaba en los exámenes preoperatorios. El Santo Padre permaneció en el quirófano durante aproximadamente 3 horas; la duración de la intervención fue de unos 90 minutos. La intervención fue exitosa y no se presentaron complicaciones. Tras la intervención, el Papa se despertó con normalidad y, tras un breve período de observación, regresó a su habitación situada en el piso 10.»
Antes de eso, hacia las 19:50, había salido por Telegram una nota más corta que no llegó al Boletín: la intervención había concluido
«positivamente, en los tiempos y en los modos previstos» y el Papa había vuelto a la habitación. Matteo Bruni añadió de viva voz, recogido por AgenSIR, que
«antes de irme, he oído que el Papa pedía la cena» y que al día siguiente se harían los primeros exámenes posoperatorios. El «despierto y orientado» que ha circulado todo el día no es de Bruni: es redacción de Salvatore Cernuzio en Vatican News.
La cobertura del parte fue, en su mayoría, el parte.
ANSA,
Agenzia Nova,
Il Tempo,
Editoriale Domani y
EWTN lo reprodujeron con pocos añadidos. La pieza más limpia es la de Biagio Chiariello en
Fanpage, que es también la única que dice expresamente lo que el comunicado no dice.
Libero se quedó a medias: el cuerpo anunciaba la operación para «esta tarde» mientras un faldón lateral ya la daba terminada, y la dirección de la página decía «tumore» cuando el texto solo decía «nodulo».
La7 colgó el vídeo sin texto y
Repubblica, con firma de Michele Bocci e Iacopo Scaramuzzi, lo dejó detrás del muro de pago.
Lo que el parte no dice
La lista hace falta, porque es larga y porque todo lo que hoy se ha publicado de más viene de rellenarla. El comunicado no da estadio, ni clínico ni patológico. No menciona ganglios, ni linfadenectomía, ni su estado. No dice una palabra sobre quimioterapia, radioterapia ni terapia dirigida. No da pronóstico: la única valoración que contiene es sobre el acto quirúrgico. No anuncia el histológico definitivo ni pone plazo. No dice cuándo habrá nuevo parte. Y no menciona el viaje a Uruguay, Argentina y Perú.
Tampoco dice que no quede enfermedad. El texto explica que se extirpó el lóbulo
«con el fin de garantizar la radicalidad de la intervención»: la radicalidad es el objetivo declarado de la técnica, no una constatación. Varias piezas han convertido eso en «extirpación total» —
askanews y la propia crónica de Vatican News de hoy, que escribe «la eliminación total de un adenocarcinoma pulmonar»—, y es un salto de redacción, no del documento. La semana de ingreso tampoco está en el parte: la dijo Bruni el día 11.
Y luego hay lo que circula sin firma. Davide Falcioni atribuye hoy en
Fanpage a «fuentes vaticanas» que el tejido se extirpó por completo y que por ahora no hay previstos ciclos de quimioterapia. Puede ser verdad. No está en ningún documento, hay que ser serios en temas tan delicados, al menos aquí lo intentaremos sin ocultar las información.
«Tal como se sospechaba en los exámenes preoperatorios»
Esa es la subordinada. El domingo 11, en el Ángelus, el Papa dijo —texto oficial— que los médicos le habían encontrado
«un nódulo localizado en el pulmón», que se había detectado
«todavía en una fase muy temprana» y bien localizado, que los médicos consideraban oportuno intervenir y que la operación ya estaba programada. No empleó la palabra tumor. Tampoco dijo que fuera benigno: no calificó el nódulo.
Los dos textos se pueden poner uno al lado del otro, y es legítimo hacerlo. Lo que no se puede hacer es dar el paso siguiente, y aquí hay que ser exacto:
preoperatorios quiere decir anteriores a la operación, no anteriores al Ángelus. Entre el mediodía del domingo y el quirófano del martes por la tarde pasaron dos días, y Bruni habló el día 13 de «los primeros exámenes posoperatorios» para el día siguiente, lo que supone una tanda preoperatoria inmediata. Nada publicado permite situar la sospecha de malignidad el domingo.
De los exámenes en cuestión no se sabe nada documentalmente: ni fecha, ni tipo, ni centro. El único dato oficial sobre el origen del hallazgo son las palabras del propio Papa,
«recientemente, durante una revisión», y una precisión oral de la Oficina de Prensa el día 12, respondiendo a los periodistas: el nódulo surgió en controles de rutina. No hay TAC, ni PET, ni biopsia con fecha y centro. Quotidiano Nazionale lo escribió el día 11 con todas las letras: ninguna confirmación oficial de una biopsia previa. Lo demás —los trastornos respiratorios, la inflamación que primero se sospechó, el control después del viaje a Francia— es reconstrucción sin fuente, y en algún caso en condicional.
En el otro sentido, y tampoco cierra nada: el domingo el Papa ya dijo que los médicos consideraban oportuno intervenir y que la operación estaba programada, lo que supone imagen y decisión quirúrgica previas. Qué mostraban esas imágenes es, exactamente, lo que no está documentado.
«Y el Papa se lo esperaba»
Esa frase la escribió
ANSA anoche, sin firma y sin fuente, junto a otra del mismo tenor: el veredicto «era en cierto modo esperado». Es una atribución de estado mental de un enfermo, es la afirmación más fuerte que se ha publicado hoy y es la peor sostenida. La misma crónica añade que el resultado «pone en fuerte duda» el viaje y que el Papa quiso operarse pronto «también para intentar salvar el viaje». Son inferencias del redactor, presentadas como hechos.
El señalamiento explícito lo hizo
Silere non possum con una adversativa: el boletín explica, «sin embargo», que los exámenes previos a la intervención hacían ya sospechar un adenocarcinoma. Es la formulación más precisa de las tres, porque dice lo que dice el documento y no más.
Il Fatto Quotidiano eligió la tercera vía esta mañana: puso el «nódulo localizado» del Ángelus y la subordinada del parte uno tras otro, sin comentario. Deja la conclusión al lector, que es una manera de escribirla sin firmarla.
Nadie ha preguntado en público a la Oficina de Prensa cuándo surgió la sospecha de malignidad ni qué sabía el Papa el domingo, o la pregunta no consta. Es una laguna, no un silencio incriminatorio. Y un enfermo no tiene obligación de dar su diagnóstico desde una ventana.
Los médicos que no han visto al paciente
A las pocas horas del parte ya había especialistas con nombre y cargo opinando sobre un paciente cuya historia clínica no ha salido del Gemelli. En ANSA, Edoardo Mercadante, director de cirugía torácica del Instituto Nacional de Tumores Regina Elena, sostiene que
«las próximas 24 o 48 horas serán las más delicadas para establecer la evolución» y que
«es presumible que, en ausencia de cambios en el cuadro general, el Papa pueda dejar el hospital en cinco o seis días». En la misma pieza reclama saber el estado de los ganglios extirpados y el perfil molecular. Pide los datos que no tiene y pronostica el alta sin ellos.
Massimo Di Maio, presidente de la Asociación Italiana de Oncología Médica, se queda un paso por detrás: hay que esperar el histológico definitivo,
«pero el tratamiento elegido mediante la cirugía tiene en cualquier caso una intención curativa». Y el único que dice que no sabe es Marcello Tiseo, de Parma, que en Adnkronos declara expresamente no conocer las condiciones clínicas del Papa y se limita a cifras generales. El contraste se escribe solo.
Caso aparte es
Papa Leone XIV, è un tumore al polmone: asportato un lobo. Le nuove cure dopo l’intervento, de Daniele Amoruso en Mondosanità, que no cita a un solo médico. Dice dos veces, y con razón, que no se puede establecer si hará falta tratamiento adicional porque no se conocen el estadio ni los análisis moleculares. Y a continuación publica porcentajes de supervivencia de los ensayos ADAURA y ALINA bajo un titular encabezado por el nombre del Papa. El blindaje y la cifra, en la misma página. La fotografía que la ilustra, con el pie «el Papa a su llegada al Gemelli», lleva el rótulo «imagen generada con IA».
El cirujano y los siete nombres
El parte da los siete, lo que no es poco para la costumbre de la casa. Operó el equipo de Stefano Margaritora —
catedrático de cirugía torácica de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, director de la unidad de cirugía torácica del Policlínico Gemelli y de la escuela de especialización, más de cuatrocientas publicaciones, experto en la técnica videoasistida con la que operó— con Elisa Meacci, Maria Teresa Congedo y Leonardo Petracca Ciavarella. Anestesia: Massimo Antonelli, Giovanni Punzo y Giuseppe Bello.
La grafía correcta es Petracca Ciavarella, como figura en el Boletín y en la página del propio Gemelli. El «Petracca Caravella» que ha circulado es un error de
askanews. Y ANSA escribe que el equipo quirúrgico estaba «compuesto por siete médicos» para a continuación nombrar a cuatro: confunde a los cirujanos con el total. Las dos mujeres del parte, Meacci y Congedo, están en el equipo quirúrgico.
Luigi Carbone, que firma el comunicado junto a Margaritora, es el director de Sanidad e Higiene del Gobernatorato y médico personal del Papa. No es cirujano y no operó. Algún resumen automático ya lo ha ascendido. Según askanews, en el quirófano estaban además Carbone, el comandante de la Gendarmería Gianluca Gauzzi Broccoletti y los dos secretarios personales; eso no está en el parte.
El hermano
Louis Prevost habló ayer con la cadena estadounidense NewsMax y lo recoge hoy
Fanpage:
«Está en buenas condiciones y en buenas manos. Esperemos lo mejor». Sobre el diagnóstico,
«lo que han encontrado era malo, pero lo han extirpado todo». Él mismo sigue un tratamiento oncológico en Tampa. Repubblica titula además una frase suya que no hemos podido verificar en el cuerpo del artículo, «se curará»; la dejamos ahí como lo que es, un titular.
La gente en la puerta
La crónica de Victoria Cardiel para EWTN,
L’affetto dei fedeli avvolge il Papa al Gemelli: «Non abbiamo fatto altro che pregare», no da cifras y habla dos veces de centenares de personas delante del policlínico desde que el coche entró, a las 13:07. Rosa Pacheco, turista española, llevaba una estampa de la Macarena:
«Llevo siempre conmigo alguna imagen de la Hermandad de la Macarena o de la Virgen del Rosario. He intentado hacerla llegar al Santo Padre para que pueda acompañarlo durante la operación». Sor Faustina y sor Nadege, burundesas, estudiantes de enfermería en Roma, ponen el titular:
«No hemos hecho otra cosa que rezar por su salud».
De la misma pieza sale un dato que no está en el Boletín y que lo da Nicola Cerbino, jefe de prensa del Gemelli: el apartamento papal tradicional de la décima planta está en obras, y las habitaciones que usaron Juan Pablo II y Francisco están afectadas, de modo que el Papa ocupa otra zona de la misma planta. Juan Pablo II llamaba al Gemelli «Vaticano número tres». El ingreso de ayer es el segundo de la vida de León XIV: el primero fue en 1985, por fiebre tifoidea, en una clínica de Piura, cuando era misionero en Chulucanas y tenía treinta y un años.
El rosario del vicario
A las seis de la tarde, en la capilla San Juan Pablo II del propio policlínico, el cardenal Baldo Reina, vicario general para la diócesis de Roma, presidió el rosario con los misterios dolorosos ante más de cien personas: enfermos, familiares y personal sanitario. Lo retransmitió Tv2000 y lo rezaron a la misma hora parroquias y comunidades de toda la diócesis. Reina rezó por
«nuestro Obispo el Papa León» y pidió:
«dale salud y consuelo para que siga sirviendo a tu Iglesia», con invocación a María, Salud de los enfermos.
Tagle preside una misa
El encuentro por los diez años de
Amoris laetitia se cierra esta mañana con una misa en la plaza de San Pedro, y la preside el cardenal Luis Antonio Tagle. A estas horas Tagle celebra en la plaza de San Pedro, volvemos a las terribles imágenes de una plaza vacía, con el agravante de que estaba preparada para lo que ahora es más frecuente, el obelisco no está solamente solitario, está rodeado de sillas vacías. Los ojos de todos y la información está en el Gemelli y lo que los sesudos Amoris Laeticia, haya razonado o no, no interesa a nadie. En la plaza vemos la sombra alargada de un pontificado que no termina de acabar y es la viva imagen de que el sufrido Pueblo de Dios ha dado la espalda a tanta tontería.
La ficha oficial en vatican.va es escueta y es la que manda: la celebración está «presidida por el cardenal Luis Antonio G. Tagle, Decano del Colegio Cardenalicio». Ni una fórmula de suplencia. El padre Giacomo Costa lo dijo igual de claro: la celebración ha sido
«confiada por el Santo Padre al cardenal Tagle». Un encargo delegado. Al cerrar esta edición no había texto de homilía, nos decen que se limitará a leer lo que estaba preparado para Leñon XIV, por ahora nada en vatican.va ni Boletín del día 14. Tagle es
decano des el pasado 9 de octubre y
la misa de hoy estaba convocada desde el 1 de octubre, cuando nadie hablaba de nódulos. El congreso, por su parte,
acompañó la intervención con la oración y el deseo de una pronta recuperación, se les ve muy descolocados, un poco diciendo: «que hacemos aquí», «a quien interesa lo que hacemos».
Lo que hace un decano
Parte de la prensa italiana ha pasado la semana titulando con la palabra «sustituto». TGCom24 llegó a
«Chi è il cardinale Tagle che “sostituisce” papa Leone ricoverato» —con las comillas puestas, eso sí, y con un cuerpo que no afirma suplencia de gobierno, solo la presidencia de la misa—, y por ese camino han ido Il Sussidiario, Trend-online, BolognaToday, TheSocialPost y Leggo, que en su propia dirección web alcanza el «vicepapa». El titular funciona. El derecho, no.
El decano del Colegio Cardenalicio no tiene potestad de régimen: el canon 352 §1 lo llama
primus inter pares y le niega expresamente autoridad sobre los demás cardenales. Sus competencias son de sede vacante, y así lo explicaba
Enrico Lenzi en Avvenire el 9 de octubre, el día del nombramiento, sin necesidad de citar el canon: convocar el cónclave y presidir el Colegio cuando la sede está vacante, y, si no ha cumplido los ochenta, dirigir los trabajos y recoger la aceptación del elegido. Un Papa enfermo no abre la sede vacante y el derecho canónico no prevé suplencia alguna mientras no la abra. Lo que hace Tagle hoy es celebrar una misa que le ha encargado el Papa.
El informe que el Papa no quiere publicar
El resumen de síntesis del encuentro sigue sin publicarse, y no por un accidente de calendario. Lo contó el padre Costa el día 12:
«el Santo Padre ha pedido que el Resumen de síntesis no se publique, porque quería escucharlo», y
«se reserva recibirlo y, una vez salido del hospital, poder retomar los materiales y decir su palabra». Diez años de
Amoris laetitia, una semana de trabajos en el Aula Pablo VI y un documento que espera en un cajón a que el autor de la última palabra salga del Gemelli.
El estreno del viernes
El viernes 16 a las 11:30, en la Fiesta del Cine de Roma, se estrena en avant-première
Pétros ení. Alla scoperta delle origini, documental de AF Films —los productores Frank Ariza y Manu Vega— con Vatican Media y la Fábrica de San Pedro, dirigido por la española Paula Ortiz, con guion de Andrea Tornielli y asesoría arqueológica de Pietro Zander. Guía al espectador por la basílica el actor Chris Pratt, que declara que ha sido
«un honor increíble colaborar con el Papa León y con el Vaticano en este proyecto». En las secuencias finales aparece el Papa, que
«excepcionalmente se ha concedido al rodaje de un equipo cinematográfico», contando la figura de Pedro y el sentido de su tumba. El anuncio es del día 12. El estreno cae tres días después de la lobectomía. Nadie lo ha movido, por ahora.
Silere non possum reescribe el Boletín
Hemos leído las tres piezas que el sitio publicó ayer. La primera,
Come è andato l’intervento chirurgico di Leone XIV, es un flash de agencia que calca la nota de las 19:50 y lo reconoce. La segunda,
Il nodulo al polmone di papa Leone XIV era un tumore, ed è stato asportato, se ha leído estos días como si trajera exclusivas: los siete nombres del equipo, las tres horas de quirófano y los noventa minutos de intervención, la décima planta, la biopsia intraoperatoria. Están todos, literalmente, en el comunicado de la Sala Stampa. El resto es un cuadernillo divulgativo sobre el adenocarcinoma, correcto y sin fuente citada. Dato propio neto: ninguno.
Y acusa a Vatican News de hacer periodismo
La tercera,
Leone XIV, il ricovero e lo spettacolo di Vatican News, firmada S.V., es otra cosa. Reprocha a los medios vaticanos que, habiendo pedido el Papa oración y discreción, respondieran con
«crónicas minuciosas, detalles sobre los desplazamientos, indiscreciones familiares y un relato que plantea interrogantes sobre la deontología periodística». Algunos de los cargos son comprobables contra
la crónica del ingreso: que se publicaran la hora de salida, el acceso utilizado y la hora de llegada, y que se describiera un helicóptero sobre la plaza con el fin de distraer a la gente del coche en que viajaba el Papa. Que el relato siga al Pontífice hasta el ascensor de la décima planta es verificable; que eso
«roce el voyeurismo» es una valoración, y legítima.
Hay después una segunda mitad que no vamos a reproducir. Tras aludir a filtraciones de seguridad, el artículo suelta tres apellidos sin nombre de pila, sin cargo y sin un solo hecho, y añade que «los nombres hablan por sí solos». No hablan: insinúan. Lo mismo vale para una acusación contra un redactor de Vatican News que implica a una particular identificada con nombre y edad, para un juicio sobre el carácter de Tornielli en los pasillos del Dicasterio y para una atribución de intenciones económicas a otro periodista. Nada de eso está documentado, y un sitio que acaba de reescribir el Boletín presentándolo como reconstrucción propia no está en la mejor posición para dar lecciones de deontología. Hay un detalle del artículo que sí se sostiene solo, y es el mejor que tiene: la etiqueta
utm_source=chatgpt.com colgando de un enlace dentro de una pieza de Vatican News. Si está, está.
El viaje, de «sin ningún cambio» a «hay que esperar»
El viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú está fijado por Boletín del 5 de agosto del 6 al 17 de noviembre, con Montevideo, Paysandú y Florida; Buenos Aires, Córdoba y Luján; Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa. Desde el parte de anoche, ningún órgano de la Santa Sede ha dicho nada sobre él. La última voz vaticana localizable es Bruni a Cadena 3, en paráfrasis y sin fecha de declaración, publicada ayer a las 7:58 de la mañana: antes de la operación y antes del diagnóstico.
Lo que ha cambiado en veinticuatro horas son las iglesias locales. El cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, declaró a Telemundo, recogido por ANSA esta madrugada, que
«es posible que los médicos no lo dejen venir ahora» y que pueda venir más adelante. El gobernador regional de Lambayeque, Jorge Luis Pérez, lo dijo sin rodeos:
«lo primero es la salud del santo padre» y
«la visita puede verse luego; eso no es prioritario ahorita». El cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, pidió en una meditación del mes del Señor de los Milagros
«que se demore todo lo necesario para que se cure bien». Y el portavoz del arzobispado limeño, Juan José Dioses, llamó a no adelantarse a «posibles cancelaciones o postergaciones». El 11 de octubre el ministro peruano Juan Sheput decía que la visita seguía «sin absolutamente ningún cambio».
Il Tempo y Ottopagine siguen titulando que el viaje «resta confermato», y ese confirmado se remonta a Bruni antes del quirófano. La Capitale ya titula dudas. Lo que se mantiene en pie es lo que dijo el propio Papa el domingo, agradeciendo las oraciones por la visita pastoral que realizará a Perú. Lo que decidirá es el informe histológico definitivo, que no está.
Schneider y la comunión en la lengua
Circula estos días, vía
MessaInLatino, una declaración de Athanasius Schneider:
«Sí, lo primero que hay que hacer para restablecer la salud del cuerpo de la Iglesia es detener la Comunión en la mano», y
«debemos asegurarnos siempre de que la Comunión se reciba efectivamente de rodillas y en la lengua», porque considera que la comunión en la mano
«ha causado irreverencia y sacrilegios en la Iglesia». Vale la pena saber de dónde viene. No es una conferencia ni un libro nuevo: es una entrevista que le hizo Niwa Limbu y que Aldo Maria Valli publicó en su blog
Duc in altum el 26 de septiembre, hace casi tres semanas. Y no se apoya en los documentos que uno esperaría: Schneider menciona el año 1969 y la consulta de Pablo VI a los obispos en 1968, pero no nombra
Memoriale Domini, y
Redemptionis Sacramentum no aparece en absoluto. Remite a su propio folleto
Dominus Est, a
Mater Populi Fidelis y al Concilio.
Marx y el barco en obras
La frase ha dado la vuelta:
«La Iglesia no es un barco que se hunde, solo está siendo reformada». La dijo el cardenal Reinhard Marx el 9 de octubre en Ohlstadt, en la asamblea plenaria de otoño del Consejo Diocesano de los Católicos de Múnich, y la recogió la agencia KNA. Habló de una nueva actividad y una nueva confianza en parroquias y órganos, con una actitud que «no es resignada, sino positiva».
El contexto no era el que se le ha puesto. Marx no hablaba de cifras de salidas, ni de finanzas, ni de abusos: anunciaba que el 13 de marzo de 2027 rendirá cuentas públicamente de su gestión por primera vez ante una asamblea diocesana.
LifeSiteNews, que firma Andreas Wailzer, da la frase correctamente y añade por su cuenta los adjetivos —arzobispo «heterodoxo», documentos «heréticos»— y una cifra de abortos que no es de Marx ni del discurso. Separar las dos capas cuesta poco y ahorra disgustos.
Las cifras alemanas, por si hacen falta, son de la estadística de la Conferencia Episcopal publicada el 16 de marzo de este año: 307.117 salidas formales en 2025 y 19.219.601 católicos, tras un descenso neto de 549.636 personas en el año. Las salidas bajan ligeramente respecto al anterior, de ahí que allí se titulara que la Iglesia se encoge más despacio. Que un barco en obras pierda medio millón de pasajeros al año es un contraste nuestro, no de Marx ni de la agencia.
Y terminamos con el evangelio del día, que hoy es de los que incomodan.
«… descuidáis la justicia y el amor de Dios» (Lc 11, 42).
Y la oración de que esta semana toca rezarla con más intensidad.
«Oremus pro Pontifice nostro Leone. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.»