Florida y el salto a Buenos Aires, León XIV pide ayuno por las vocaciones, Gisana sigue en la comisión doctrinal de la CEI, Gracias y las castas en la Iglesia india, y el Gobierno italiano impugna la ley del Véneto sobre el fin de vida

Florida y el salto a Buenos Aires, León XIV pide ayuno por las vocaciones,  Gisana sigue en la comisión doctrinal de la CEI, Gracias y las castas en la Iglesia india, y el Gobierno italiano impugna la ley del Véneto sobre el fin de vida

Otro día intenso de información con la mirada en dos continentes. Última mañana uruguaya: misa en Florida y a media tarde Buenos Aires, donde le espera Milei. De los dos días de Montevideo quedan tres cosas que no estaban en el guion: un encargo a los obispos del mundo entero, siete textos seguidos sin nombrar un solo conflicto, y dos frases que le han atribuido y no dijo. Y de Roma, un boletín que sí traía nombramientos, y un obispo imputado sentado en la comisión doctrinal de la Conferencia Episcopal Italiana.

Florida, y por la tarde Milei

Según el programa oficial: misa en la plaza ante la basílica catedral de Florida, santuario nacional de la Virgen de los Treinta y Tres; despedida y vuelo a Argentina. Acogida en el monumento a San Martín, ceremonia de bienvenida en la Casa Rosada y visita al presidente de la República después discurso a las autoridades en el Palacio Libertad. Y repite la rareza de la semana pasada: el almuerzo con los obispos en la casa Jesús Buen Pastor, figura solo en la versión polaca del programa, no en la italiana. ANSA titula el cara a cara con Milei y cifra en cien mil los asistentes a la vigilia de anoche, setenta mil dentro del Centenario y treinta mil fuera.

El ayuno que el titular oficial dejó fuera

El viernes por la tarde, en las Vísperas de la catedral de Montevideo, León XIV pidió algo que no es una exhortación sino un encargo, y de alcance universal. El texto oficial, en el español en que lo pronunció, dice: «invito a mis hermanos obispos de todo el mundo a promover en sus diócesis jornadas de oración y ayuno» para el aumento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Obispos, en sus diócesis, oración y ayuno y dicho desde una catedral local y dirigido a todo el episcopado.

El detonante lo cuenta él mismo. «Cuando, en 2024, el seminario interdiocesano no recibió nuevos candidatos», unos fieles empezaron a reunirse para jornadas de oración y ayuno, y después «varios jóvenes han comenzado su camino en el seminario y en la vida consagrada y están sentados en medio de nosotros». De ahí el salto: «quisiera que esta experiencia del Uruguay encontrara eco en toda la Iglesia». Y una invitación a leerlo como respuesta: «vean en estos frutos la prueba de que nuestro Dios escucha la oración de su pueblo».

Lo llamativo es quién subraya qué. Vatican News, en español, titula «León XIV invita a los obispos a promover jornadas de oración por las vocaciones», sin el ayuno, aunque la palabra aparece cuatro veces en el cuerpo y la cita directa la recoge entera. La edición italiana del mismo medio pone el encargo en estilo indirecto. Y Silere non possum hace lo contrario y lo sube al titular, con la cita recortada palabra por palabra del original. Aquí el medio crítico transcribe bien y el medio oficial atenúa.

Dos cautelas. Ese mismo artículo añade que en 2025 entraron cinco jóvenes al seminario y en 2026 ocho, y esas cifras no están en ningún sitio: el texto papal dice solo «varios jóvenes». Son del medio, no de la Santa Sede. Y el instrumento no es nuevo, aunque el destino sí: el 20 de agosto de 2025, en la audiencia general, había convocado oración y ayuno para el 22 de agosto, pero por la paz. Es la primera vez que lo aplica a las vocaciones.

Para medir de qué se habla  Uruguay tiene 71 seminaristas mayores y 369 sacerdotes, frente a 587 en 1980, con 11.066 bautizos anuales frente a 41.673 entonces, según datos de la Oficina Central de Estadística de la Iglesia; Argentina, 871 seminaristas frente a 2.260 en 1990; Perú, 864 frente a 2.077 en 2010. En el mundo, el dossier estadístico de la Agencia Fides da 106.495 seminaristas mayores a 31 de diciembre de 2023, 1.986 menos que en la medición anterior, con Europa en 12.800 y una caída de 661.

Siete textos, ningún conflicto, y las frases que no dijo

Repasados término por término los siete textos oficiales publicados del viaje, el recuento de conflictos nombrados es cero. Ni Ucrania, ni Gaza, ni Sudán, ni Haití, en las palabras a los periodistas del vuelo, en el discurso a las autoridades, en la homilía de Vísperas, en la homilía de Paysandú, en Casavalle, en el mundo de la educación ni en la vigilia. La palabra guerra aparece dos veces, las dos en genérico: «los dedos humanos están produciendo la más terrible de las «obras humanas»: la guerra» y, en el Estadio Centenario, «el amor de Dios es más fuerte que la muerte, el odio, la violencia, la guerra y el pecado». La última vez que nombró uno sigue siendo el Ángelus del 1 de noviembre.

De la jornada de ayer han salido dos atribuciones que no se sostienen, y una tercera caracterización que tampoco. La primera es una fusión: en Paysandú dijo «¡qué importante es ser constructor de puentes!» y, por separado, «sean puentes, para que muchos se encuentren con Jesús». Lo que ha circulado como cita es una tercera frase, cosida de las dos y que nunca pronunció, el imperativo de ser constructores de puentes. La segunda es una generalización: el texto de Casavalle dice «un hijo de este país, tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer», no que nadie deba irse a la cama sin comer. Y la tercera es una caracterización: ese mismo texto no contiene las palabras narcotráfico ni droga, ni en español ni en italiano. Lo que dice es «inseguridad y violencia», y que «hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver». El barrio del narcotráfico es rótulo de las crónicas, no del Papa.

Y una cuarta, de signo contrario, porque viene de quien le reprocha callar sobre el aborto. Circula que su mensaje a la Marcha por la Vida de Washington no hizo «la más mínima referencia» a los no nacidos. El mensaje existe, lo firma él mismo, está fechado el 17 de enero, lo publicó el Bollettino el 22, y les pide marchar «por los niños no nacidos», a los que llama «los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas». Lo que no aparece ahí es la palabra aborto. Usarla sí la ha usado: el 31 de enero, en la Sala Clementina, citando a la Madre Teresa, «el mayor destructor de la paz es el aborto», con la referencia a su discurso del National Prayer Breakfast de 1994. Y la frase sobre los inmigrantes que se le atribuye entrecomillada es otra fusión: a la salida de Castel Gandolfo, el 30 de septiembre del año pasado, de quien está contra el aborto y a favor de la pena de muerte dijo que «no es realmente provida», que es una afirmación, y de quien acepta el trato inhumano a los inmigrantes dijo otra cosa, «no sé si eso es provida», que es una duda. No nombró a ningún cardenal.

La salud del Papa León XIV

Rectificamos lo nuestro antes de corregir a nadie. El miércoles escribimos que el comunicado no nombraba el órgano, y es falso. El boletín médico del 13 de octubre, firmado por el doctor Luigi Carbone y el profesor Stefano Margaritora, lo nombra todo: se extirpó «el lóbulo inferior del pulmón derecho con técnica videoasistida» y «el examen histológico intraoperatorio ha confirmado el diagnóstico de un adenocarcinoma pulmonar, como se sospechaba por las pruebas preoperatorias». Órgano, lóbulo, técnica y diagnóstico, en fuente oficial, y así lo tituló ACI Stampa el mismo día. Lo que no está en el comunicado es la palabra tumor, que es abreviatura de los medios.

Él, por su parte, no ha nombrado el diagnóstico ni una vez. En el vuelo dijo que podía decir que se sentía bastante bien y que los periodistas eran testigos, y a los enfermos de cáncer les dijo que no tuvieran miedo, que el diagnóstico precoz es el mejor camino y que los controles regulares son una bendición. En el Gemelli leía el breviario, el libro de oraciones y los periódicos. Y sobre el tenis, que todavía no había vuelto, pero que lo haría.

Se nos pasó, además, el pasaje que convierte eso en argumento político, y estaba en el discurso del viernes que repasamos entero buscando otra cosa. Ante las autoridades dijo «recientemente he experimentado en primera persona las limitaciones que impone la enfermedad», y de ahí pasó a «procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada persona, independientemente de sus recursos». Askanews lo recuperó ayer, un día después.

Los santos curas de Santander

El número total de la beatificación de ayer es el que dimos, ochenta: Francisco González de Córdova y setenta y nueve compañeros.  De la homilía, Semeraro arrancó del «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» y de que Jesús en la cruz oró por sus perseguidores. Una advertencia aritmética para quien vaya a sumar: la nota de la Conferencia Episcopal del 14 de octubre da 2.404 beatos, 11 canonizados, 3.040 mártires en proceso y 48 causas, y dice que los que ya tienen decreto promulgado, Santander incluido, están contemplados en ese registro. La cifra no crece hoy, y esos son los números que publicamos en octubre.

Los nombramientos siguen en Roma

Ayer escribimos que Roma se había quedado vacía. Duró un día. El boletín 0878, del sábado, tocó cuatro sedes: renuncia del obispo de Bangued, en Filipinas, sin sucesor; renuncia y nombramiento en Santiago de Cuba; renuncia de José Lampra Cá en Bissau, con traslado de Victor Luis Quematcha desde Bafatá; y renuncia de Joaquín Hermes Robledo Romero en San Lorenzo, Paraguay, con traslado de Pierre Laurent Jubinville desde San Pedro, que es además presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya desde 2024. En Santiago de Cuba sale Dionisio Guillermo García Ibáñez y entra Juan Gabriel Díaz Ruiz, trasladado de Matanzas, nacido en Céspedes el 14 de noviembre de 1960. El Bollettino no da el motivo de la renuncia: no cita el canon 401 ni ningún otro, de modo que la vía por edad es lectura nuestra y no dato suyo. EWTN atribuye a Díaz Ruiz 61 años, incompatible con la fecha de nacimiento que publica ella misma: cumple 66 el sábado que viene.

Gisana sigue en la comisión doctrinal de la CEI

Ayer contamos que el obispo de Piazza Armerina está imputado por falso testimonio ante el Tribunal de Enna, con sentencia fijada para el 11 de diciembre. Faltaba la pieza que lo convierte en asunto romano, y es verificable: Rosario Gisana figura como miembro de la Comisión episcopal para la doctrina de la fe, el anuncio y la catequesis, presidida por Riccardo Battocchio, obispo de Vittorio Veneto. La designación es del Consejo Permanente del 23 de septiembre, en su sesión de otoño, para el quinquenio 2026-2031.

Que el asunto salga ahora, y no en septiembre, se debe a la pieza que publica hoy Federica Tourn, que es quien viene siguiendo el caso. Recoge un comentario del historiador de la Iglesia Sergio Tanzarella, para quien la elección fue un error y el control previo, insuficiente: «siglos después, algunos católicos parecen seguir convencidos de una impunidad implícita ante cualquier crimen».

Hay que separar los planos con cuidado, porque el expediente tiene tres niveles distintos. Lo firme es la condena del sacerdote Giuseppe Rugolo, tres años confirmados en Casación. Lo pendiente es la imputación de Gisana, que se resuelve el 11 de diciembre. Y lo que aporta el texto de Tourn es de otro orden: una frase de Gisana en escuchas del procedimiento Rugolo, «yo he tapado esta historia», que Tanzarella considera penalmente irrelevante y moralmente grave, y una oferta de veinticinco mil euros en concepto de beca que la víctima habría rechazado. Esa cifra la sostiene el artículo sin documento a la vista, y así la publicamos: como afirmación suya. El Bollettino, mientras tanto, no registra ninguna renuncia.

Corredentora: tres cartas y ninguna respuesta

Hace justo un año, el 4 de noviembre de 2025, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó la nota doctrinal Mater Populi fidelis, firmada por el cardenal Fernández, cuyo párrafo 22 dice que es siempre inapropiado usar el título de Corredentora. Una corrección de traducción que nos toca: inapropiado, no inoportuno, que es como lo hemos venido titulando, y toda la polémica gira sobre ese adjetivo. En la presentación, el prefecto fijó su rango: firmada por el Papa, pertenece al Magisterio ordinario de la Iglesia.

Desde entonces, la International Marian Association ha escrito tres veces. Una respuesta de veintitrés páginas el 8 de diciembre de 2025, de una comisión teológica que se describe como de más de cuarenta teólogos de quince países, sin lista nominal; una carta de seguimiento el 19 de marzo de 2026; y una tercera el 4 de noviembre pasado, el día del primer aniversario de la nota. Edward Pentin transcribe de esta última una frase seca: lamentablemente, hasta hoy no han recibido ninguna respuesta del Dicasterio. La carta no está publicada, de modo que la cita es lo que él transcribe de un documento que no es público.

Respuesta del Dicasterio, ninguna. Lo que hay es una aclaración de Fernández en entrevista con Diane Montagna de noviembre de 2025, donde sostiene que la nota se refiere a este momento y que no pretende juzgar el pasado en modo alguno, y que los firmantes descartan precisamente por el canal: no fue promulgada oficialmente. Y esa distinción es la noticia, no un tecnicismo.

Gracias, la casta y los tribunales indios

De la entrevista del cardenal Oswald Gracias, arzobispo emérito de Bombay, todos hemos titulado lo mismo y lo de menos. Nosotros también, el martes: que no prohibiría la misa tradicional si no implica un rechazo del Concilio. Messainlatino reprodujo el sábado la entrevista entera, firmada por Niwa Limbu para AdVaticanum el 2 de noviembre, y leída de principio a fin hay bastante más que liturgia.

Lo que nadie ha recogido es lo que dice de la casta dentro de la Iglesia india, y lo dice sin amortiguar: el sistema de castas pertenece a la cultura hindú y por eso influye también en los cristianos. Lo concreto es el mecanismo legal. Los dalits que se convierten al cristianismo pierden los privilegios que tenían como dalits, porque las autoridades sostienen que en la Iglesia no existe un sistema de castas. Y el remate es una derrota admitida por un cardenal: se han dirigido a los tribunales para intentar remediarlo, dice, pero sin grandes resultados. Esa derrota tiene fecha y nombre, y él no los da: el pasado 24 de marzo el Tribunal Supremo de la India resolvió el caso Chinthada Anand contra el Estado de Andhra Pradesh declarando que nadie puede profesar una religión distinta del hinduismo, el sijismo o el budismo y reclamar a la vez la condición de casta registrada. El demandante era un pastor cristiano nacido en la comunidad madiga, y perdió esa condición al convertirse.

Al lado, dos datos que tampoco se han contado: que se están introduciendo leyes hostiles a la comunidad cristiana, con restricciones a los bautismos de adultos, y una precisión incómoda sobre quién sufre la hostilidad, que según él recae a menudo en los grupos evangélicos y no en las iglesias tradicionales. De la misa tradicional, lo que da peso a su posición es justo lo que el titular deja fuera: la había autorizado en tres iglesias de Bombay, no notó aumento de asistencia y su dificultad era encontrar sacerdotes con latín suficiente para celebrarla con devoción.

El Veneto, el fin de vida y la oficina jurídica de la CEI

El jueves, el Consejo de Ministros italiano decidió impugnar ante la Corte Costituzionale la ley regional del Véneto número 17, del 8 de septiembre, sobre procedimientos para la asistencia sanitaria regional al suicidio médicamente asistido. El Consejo regional la había aprobado el 2 de septiembre por treinta y dos votos a favor, catorce en contra y cuatro abstenciones.

El gobierno se partió por dentro. Salvini no participó en la discusión ni en el voto, Calderoli se pronunció en contra y Forza Italia hizo constar en acta la petición de una ley nacional. El presidente del Consejo regional, Luca Zaia, dijo que respeta plenamente la decisión adoptada y que es una prerrogativa constitucional del Gobierno, reivindicando a la vez la decisión de la cámara. El presidente de la región, Alberto Stefani, sostiene que su ley es sustancialmente distinta de las aprobadas en otras regiones por las enmiendas aprobadas en el sentido del favor vitae. Qué contienen esas enmiendas no lo detalla nadie, y la cuenta más concreta que hemos encontrado viene de donde menos cabía esperarla: Matteo Castagna sostiene que fueron diez, todas aprobadas, y que buscaban hacer la ley casi del todo, si no completamente, inaplicable en la práctica. El número es suyo y no lo hemos verificado en el acta del Consejo regional.

Lo que casi nadie ha puesto al lado es que la Iglesia italiana ya había escrito su posición, y por escrito jurídico, no por declaración. La Oficina nacional para los problemas jurídicos de la Conferencia Episcopal Italiana, en su actualización del 27 de agosto, dice que las regiones no pueden introducir, modificar ni consolidar por su cuenta los presupuestos jurídicos del fin de vida, y que la regulación de esos presupuestos exige una disciplina uniforme a escala nacional, dejándoles solo el plano organizativo. Ese documento lleva además la contabilidad del asunto: la ley toscana 16/2025 y la sarda 26/2025, ambas impugnadas, con las sentencias 204 de 2025 y 148 de 2026 anulando partes de cada una.

Y la ley nacional que todos reclaman sigue donde estaba. Dos proyectos duermen en las comisiones reunidas de Justicia y Sanidad del Senado, el de Bazoli por la oposición y el de Zanettin y Zullo por la mayoría, y el pleno no los verá antes del 19 de enero. Siete años después de la sentencia 242 de 2019. Con una paradoja de remate: ese artículo que acabamos de citar se titula «Non si può votare una legge nazionale sul fine vita», y su propia conclusión sostiene lo contrario, que no se vota para crear la verdad moral y que hay que deliberar, también mediante el voto, para dar al bien común una disciplina concreta, razonable y justa. El texto admite además que la fórmula del titular no se atribuye ahí literalmente ni a santo Tomás, ni a Pío X, ni al Código de 1917. Un titular que el cuerpo desmiente.

Rematando la jornada

Dos piezas del semanario alemán Die Tagespost, que esta semana ha dado más que muchas agencias. La primera, el análisis previo del viaje que presenta por José Francisco Serrano Oceja, que lo lee en clave histórica y eclesiológica y da una clave que a nadie se le había ocurrido enunciar así: en ambos casos, dice, se trata de destinos que el papa Francisco se dejó, el Uruguay de ahora y la España de junio.

La segunda es de Guido Horst, del 30 de octubre, y es la que de verdad sostiene la tesis de la contradicción vaticana sobre el decreto de excomunión del 2 de julio contra la Fraternidad San Pío X. Los puntos de fricción son contrastables: la nota declara inválidas las confesiones de sus sacerdotes, frente a las facultades concedidas por Francisco el 1 de septiembre de 2015, prorrogadas en Misericordia et misera el 20 de noviembre de 2016 y completadas el 27 de marzo de 2017 para los matrimonios, y no dice por qué acto quedarían revocadas ni qué es adhesión formal al cisma para un laico. Lo recogimos el martes. El recurso de la Fraternidad, del 11 de julio, sigue sin resolución publicada.

Sobre ese mismo expediente circula algo más, y lo damos con todas las reservas porque es testimonio anónimo a dos saltos. Christian Lassale, en Medias-Presse-Info, reconstruye una nota publicada el 15 de septiembre en el sitio de la Casa General de la Fraternidad y en Forum Cattolico, retirada a los pocos días, en la que un sacerdote cuenta que un canonista de un tribunal diocesano vio un documento que el Dicasterio para los Textos Legislativos distribuyó en verano a las autoridades canónicas de los países afectados, la Conferencia Episcopal Francesa entre ellas, y que nunca se publicó. Según ese relato, el único punto sin dificultad interpretativa sería la excomunión de los seis obispos, solo León XIV podría haber abolido los privilegios de Francisco, y canónicamente todo quedaría como antes del decreto. El detalle que más dice, si es cierto, es el consejo final a los Ordinarios: delegar a un sacerdote para recibir el intercambio de promesas, de modo que no se revelen demasiado abiertamente las lagunas del decreto del 2 de julio. Ni el autor ni su fuente han visto el documento, así que esto no es dato acreditado: es lo que sostiene un medio.

Y una atribución más, de las que llevamos toda la semana. En el videomensaje al congreso de la Urbaniana sobre los primeros obispos chinos, la frase según la cual la Iglesia en China nunca ha sido privada del ministerio de legítimos Pastores que han conservado intacta la sucesión apostólica aparece una sola vez, y entrecomillada: es de Benedicto XVI, carta a los católicos chinos de 2007, número 8. Quien la ponga en boca de León XIV sin decirlo le atribuye como propio un juicio de hace diecinueve años. Lo que sí es suyo, en ese texto, es otra cosa: que ningún Pastor en la Iglesia puede atribuirse por sí solo la misión, sino que la recibe y la ejerce en la comunión.

 

«¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!»

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