El cardenal Oswald Gracias, arzobispo emérito de Bombay y miembro del Consejo de Cardenales que asesoró a Francisco, ha dicho que no se opondría a que la misa tradicional siga difundiéndose siempre que eso no suponga rechazar el Concilio Vaticano II. «No estaría a favor de prohibir la difusión de esto, siempre que no indicara un rechazo del Concilio Vaticano II», afirmó en una entrevista exclusiva con el portal AdVaticanum publicada el 2 de noviembre. Las citas, en inglés en el original, son traducción de esta redacción.
Gracias habló desde su experiencia de gobierno. Contó que, como arzobispo, había permitido la misa tradicional en tres iglesias de la archidiócesis de Bombay y que no percibió «ningún crecimiento en el número de los que asistían a estas misas». Su dificultad, explicó, fue encontrar sacerdotes que supieran latín lo bastante bien como para celebrar «con devoción». No dio cifras de asistentes ni de sacerdotes.
Sobre la liturgia en general, el cardenal sostuvo que deben salvaguardarse a la vez la reforma, la continuidad con la tradición y la participación activa de los fieles, sin que ninguno de esos elementos se imponga a los demás. «Lo que hay que promover es un sano equilibrio entre estos elementos», dijo. Según el texto de la entrevista, se refirió también a una mayor apertura hacia esta celebración en el pontificado actual, sin citar ningún documento. No mencionó Traditionis custodes, el motu proprio con el que Francisco restringió en 2021 la misa tradicional, ni las decisiones de las últimas semanas.
Esas decisiones apuntan en otra dirección. La basílica de San Pedro quedó cerrada a la peregrinación tradicional Ad Petri Sedem después de que la Secretaría de Estado rechazara dos veces la petición de volver a celebrar allí la misa antigua, y una nota del Dicasterio para el Culto Divino alertó del peligro de los extremismos en grupos que plantean comulgar de rodillas o en la mano y el uso del velo. El 30 de octubre, León XIV nombró subsecretaria de la Secretaría General del Sínodo a la salesiana Elena Massimi, liturgista que en 2022 elogió públicamente Traditionis custodes.
La entrevista recorre otros asuntos. Gracias, que fue enviado especial del Papa a la asamblea plenaria de la Federación de Conferencias Episcopales de Asia celebrada en Yakarta en julio, defendió que «la sinodalidad es uno de los mayores dones de la Iglesia al mundo» y que debería inspirar también la democracia y la política. Valoró el consistorio extraordinario de cardenales de finales de junio como una ocasión útil para compartir y escuchar.
Sobre la India, recordó que los cristianos son en torno al 2,3 % de la población y los católicos, el 1,8 %, y describió presiones sociales y, a veces, violentas. Habló de una legislación «poco amistosa con la comunidad cristiana» y de «algunas restricciones a los bautismos de adultos», y reconoció que la discriminación por castas afecta también a los cristianos, con problemas legales para los dalit que pierden su estatus especial al convertirse. El crecimiento de evangélicos y pentecostales no le preocupa: la Iglesia, dijo, debe responder con santidad y apostolado. Y sobre un viaje papal, aseguró que «el Papa León ya ha expresado su deseo de venir a la India» y que confía en que la visita traiga una renovación espiritual. Francisco quiso ir, pero los detalles no llegaron a cerrarse con el Gobierno.
Gracias cumplió 80 años el 24 de diciembre de 2024, lo que le dejó fuera del cónclave, y Francisco le aceptó la renuncia a la sede de Bombay en enero de 2025. Fue durante años una de las voces de confianza del pontificado anterior. Que un cardenal de ese perfil diga ahora que no prohibiría la difusión de la misa tradicional contrasta con las decisiones de la Curia en las últimas semanas.
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