El Papa en Lampedusa el día de la independencia, el secreto bancario del Vaticano, León XIV y los chinos, Castelgandolfo, ¿se han pasado en Doctrina de la Fe?, una herida en la Iglesia, la realidad y los sueños de la inmigración.

El Papa en Lampedusa el día de la independencia, el secreto bancario del Vaticano, León XIV y los chinos, Castelgandolfo, ¿se han pasado en Doctrina de la Fe?, una herida en la Iglesia, la realidad y los sueños de la inmigración.

El domingo, el Papa se traslada de las villas de verano y retoma el uso del palacio pontificio, son signos de una cierta vuelta a la normalidad. Los temas de hoy se centra en Lampedusa, el día de la independencia, y todo lo que rodea el drama del cisma.

En Lampedusa.

Por segunda vez en la historia, un Papa visita Lampedusa. Tras el viaje del Papa Francisco en julio de 2013, León XIV llegó a la isla siciliana el sábado 4 de julio. Lampedusa, a tan solo 113 kilómetros de la costa de Túnez, ha sido uno de los principales puntos de llegada para miles de migrantes que intentan cruzar el Mediterráneo a bordo de embarcaciones a menudo improvisadas desde la década de 1990. El Papa ha decidido situar en el centro de su visita, siguiendo los pasos de su predecesor. La visita de León XIV comenzó con un homenaje a los migrantes que fallecieron al cruzar el Mediterráneo en el cementerio de Lampedusa. Posteriormente, el Pontífice se dirigió al monumento Puerta de Europa, donde se reunió con una familia que se alojaba en el refugio de la isla. Luego se dirigió a Molo Favarolo, un punto de desembarco histórico para los rescatados en el mar. La mañana continuó con una misa en el campo de deportes, a la que asistieron miles de fieles.

El Papa León celebra el Día de la Independencia.

El Papa León XIV realizó un gesto de gran significado diplomático al participar en la celebración organizada en la residencia del embajador estadounidense ante la Santa Sede, Brian Francis Burche: «Aceptando la invitación del embajador estadounidense ante la Santa Sede, el Santo Padre visitó su residencia la noche del sábado 4 de julio, con motivo de la fiesta nacional». La visita se produce en un momento en que las relaciones entre el Papa y el presidente estadounidense Donald Trump se han caracterizado por claras diferencias.  La Santa Sede confirma su tradición de mantener abiertos los canales de comunicación, incluso en los momentos de mayor distanciamiento, en asuntos internacionales de gran importancia.

La carta del Papa a los Estados Unidos.

En el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, el Papa León XIV, nacido en Chicago, se suma a las celebraciones de aquel «momento único», el 4 de julio de 1776, que «dio voz perdurable a los ideales de libertad, igualdad, búsqueda de la felicidad, justicia y autogobierno democrático». Lo hace mediante una carta, publicada por los medios vaticanos, en la que recuerda algunos de los principios que «guiaron el crecimiento» de la nación a la que pertenece, y también subraya la contribución de la Iglesia Católica al desarrollo nacional.

En la carta, fechada el 25 de junio de 2026, identifica entre los «principios más preciados» proclamados desde el inicio de la historia nacional estadounidense el de la «libertad religiosa: el derecho de toda persona a practicar su fe según su conciencia y a ejercerla abiertamente, sin coacción ni temor». Esa misma libertad, subraya el primer obispo estadounidense de Roma, «ha permitido a la Iglesia católica echar raíces y prosperar en Estados Unidos, beneficiando no solo a sus miembros, sino también a toda la nación». Entre los «muchos beneficios» con los que la Iglesia ha contribuido al desarrollo nacional, el Pontífice recuerda en particular «su servicio en los ámbitos de la educación, la atención preferencial a los pobres, la sanidad y los servicios sociales básicos». A continuación, cita la encíclica «Sapientiae Christianae», en la que el Papa León XIII escribió en 1890 que «ningún ciudadano […] es mejor que un verdadero cristiano, consciente de su deber».

Entre los principios que han guiado el crecimiento de los Estados Unidos de América, el Pontífice recuerda también «la dignidad que Dios otorga a toda vida humana», lo cual «lleva a reconocer la importancia de salvaguardar la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural, y de construir una sociedad en la que los vulnerables, los que sufren y los olvidados sean siempre acogidos con compasión, solidaridad y amor».  Al concluir su carta, el Pontífice expresa su esperanza de que el «espíritu de 1776» siga inspirando esperanza y unidad en el camino de los Estados Unidos de América hacia el futuro. Encomienda a toda su nación a la intercesión de la Inmaculada Concepción, patrona de este país, para que continúe velando por América y protegiendo a todos sus habitantes.

El curioso secreto bancario de Banco del Vaticano.

Quienes abren una cuenta en el Instituto para las Obras de Religión firman formularios, aceptan términos y condiciones y reciben garantías sobre la confidencialidad de sus datos. Lo que no se les dice es que esos datos podrían terminar, sin orden judicial ni solicitud de la Autoridad de Supervisión Financiera e Información, en manos de un departamento de la Curia Romana, en la Secretaría de Estado o en la mesa del Papa.

Bajo el pontificado del papa Francisco, la gestión financiera del Vaticano era peor que la practicada en la China más dictatorial, país con el que, además, no tuvo ningún problema en firmar acuerdos secretos. La única diferencia era que contaba con el apoyo de la prensa. El Papa Francisco  llegó incluso a indicar al Cardenal Arcipreste Emérito de la Basílica de San Pedro en el Vaticano la cantidad exacta depositada en su cuenta bancaria en el IOR. Un cardenal que, además, tenía muy poco dinero, pues solía destinar una parte importante de sus recursos a la caridad y al apoyo de diversas personas. Si un asunto similar hubiera surgido en Rusia, la prensa occidental habría emprendido, con razón, una batalla contra el Jefe de Estado. En el Vaticano sabemos que todo estaba permitido, por lo menos lo estaba bajo el pontificado del Papa Francisco.

Hay derechos humanos fundamentales que deben respetarse, y no se puede pretender ser un Estado de derecho solo porque, una vez al año, la Autoridad Monetaria se presente y asigne su «sello amarillo», «sello rojo» o «sello regular». Todos los trabajadores del Vaticano, que cobran en su cuenta del IOR, saben que se encuentran entre la  espada y la pared. En el Vaticano están protegidos de la fiscalidad italiana pero saben que sus datos pueden ser conocidos y utilizados por sus superiores en la curia. El Papa Francisco era especialmente aficionado a cotillear las cuantas y a utilizar los datos a conveniencia. Cuando entren en el Vaticano por la puerta de Santa Ana, un cajero automático muy concurrido, es el más discreto de los que existen en el pequeño estado y que es muy utilizado por los empleados pare retirar en efectivo sus nóminas. Hay muchas cosas que damos por supuestas en los sistemas occidentales que en el Vaticano no existen, una de ellas, el secreto bancario. 

A Peter Thiel no le gusta el Papa León.

Peter Thiel, el magnate tecnológico estadounidense que ha sido noticia en los últimos meses —especialmente por mudarse a Argentina junto a su familia—, apuntó directamente contra el papa León XIV. El motivo: las críticas del sumo pontífice contra la inteligencia artificial, las cuales podrían estar ayudando al régimen comunista chino. Thiel explica su argumento: la colaboración del papa León XIV con el comunismo chino ocurre incluso sin que este se de cuenta. Y es que la publicación de su primera encíclica titulada «Magnifica Humanitas»,  podría convertirse en una desventaja para el mundo libre porque, creyente mayormente del catolicismo, podría tomar en cuenta los argumentos del papa, «pero probablemente sería ignorado en China». Si se siguen las indicaciones de la encíclica del papa León XIV ralentizaría una de las partes en la carrera entre Estados Unidos y China por el desarrollo de la IA. Por lo que, para Thiel, eso significa «que trabaja para los comunistas chinos».

China lleva adelante un plan ambicioso para ganar la carrera tecnológica contra EEUU. Por eso, el Ejército Popular de Liberación (EPL) está entrenando armas controladas por IA. El gigante asiático también está eliminando el factor humano de la producción con una nueva fábrica de Huawei que opera 24 horas en total oscuridad y con inteligencia artificial. Thiel también se refirió la situación de EEUU, donde los comunistas se lograron infiltrar en el Partido Demócrata. Respaldados por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, han ganado varias primarias contra adversarios moderados del mismo partido. El objetivo es ganar escaños en el Congreso para promover la agenda izquierda en el país. Thiel afirma que el Anticristo podría manifestarse no como un individuo, «sino como un gobierno mundial que toma el poder prometiendo protección contra amenazas como la IA o el calentamiento global». «Creo que habrá una toma del poder por parte de los socialdemócratas dentro del Partido Demócrata».

El refugio de Verano de los Papas.

La conocida revista española ‘Hola’ le dedica un amplio reportaje.  Las llamadas Villas Pontificias de Castel Gandolfo forman un extenso complejo situado sobre una colina con vistas al lago Albano, en la región italiana del Lacio. El recinto está integrado por el Palacio Pontificio, varias villas históricas y unos espectaculares jardines, además de bosques, terrenos agrícolas y restos arqueológicos de época romana. En total ocupa unas 55 hectáreas, una superficie incluso mayor que la de la propia Ciudad del Vaticano, que apenas alcanza las 44 hectáreas. Es un lugar con unas vistas bellísimas al lago y con un clima mucho más fresco que Roma en el verano, por eso desde hace siglos los papas se van allí en esta época del año.

La historia de Castel Gandolfo se remonta a la Antigüedad. En este lugar se encontraba parte de la legendaria Alba Longa y, siglos después, el emperador Domiciano levantó una fastuosa villa imperial cuyos restos todavía se conservan dentro del recinto pontificio. La localidad comenzó a definirse en el siglo XVII, cuando el papa Urbano VIII encargó al arquitecto Carlo Maderno la transformación de una antigua fortaleza de la familia Gandolfi en la residencia estival de los pontífices. Desde entonces, Castel Gandolfo se convirtió en el refugio de verano de los papas.

¿En Doctrina de la Fe se han pasado?

Eso afirma el canonista Padre Gerald Murray sobre  el reciente decreto del Vaticano tras las consagraciones episcopales no autorizadas por la Sociedad de San Pío X.  Según Murray, los seis obispos están indiscutiblemente excomulgados públicamente. Son consagraciones episcopales sin un mandato pontificio, incurrieron en la pena automática que corresponde a tal acto según el derecho canónico. El decreto del Vaticano simplemente declaró que la pena ya se había incurrido.

Sin embargo, Murray argumenta que la nota explicativa adjunta del Vaticano va más allá de lo que el propio decreto establece legalmente. Su principal crítica radica en que el decreto menciona explícitamente solo a los seis obispos y no incluye formalmente a los aproximadamente 700 sacerdotes de la FSSPX en la lista de excomulgados. Si bien la nota explicativa adjunta se refiere a los sacerdotes como cismáticos y analiza la situación de los laicos que pertenecen a la Fraternidad, Murray argumenta que dicha nota no puede, por sí sola, imponer ni declarar nuevas sanciones canónicas.

Una nota explicativa sirve para aclarar un decreto, no para ampliar sus efectos legales y cree que los sacerdotes no han sido declarados públicamente excomulgados, aunque la Santa Sede considere que han incurrido en una pena automática. Los católicos laicos no son excomulgados automáticamente por asistir a una capilla de la FSSPX o simpatizar con la Fraternidad. El derecho canónico penal exige mayor precisión. Una pena canónica debe estar vinculada a un acto externo específico, no meramente a una actitud interna o a una vaga noción de «adherencia». Los documentos del Vaticano no identifican con claridad qué acciones concretas de sacerdotes o laicos constituirían una adhesión formal al cisma.

Murray argumenta que no puede simplemente anular los permisos otorgados previamente por el Papa Francisco con respecto a las confesiones y los matrimonios de la FSSPX. Según él, dichos permisos fueron establecidos mediante actos papales y, por lo tanto, se requeriría otro acto papal para revocarlos.

En su carta al Papa León XIV , la Fraternidad habla como si las sanciones y sus consecuencias no se aplicaran únicamente a los seis obispos, sino a toda la comunidad, lo que sugiere que incluso la FSSPX comprende la intención de la Santa Sede en ese sentido. Murray también criticó el levantamiento de la excomunión de los obispos de la FSSPX por parte del Papa Benedicto XVI en 2009, argumentando que tampoco siguió el debido proceso canónico. Por lo tanto, su crítica actual es coherente con su insistencia de larga data en que los procedimientos canónicos deben observarse independientemente del resultado o de las partes involucradas.

Una visión americana del cisma lefebvriano.

La Fraternidad Lefebvriana no tuvo ni la voluntad ni la capacidad de reconciliarse con la Iglesia Católica, ya que esto  reduciría todo el movimiento lefebvriano a la irrelevancia, no solo en el ámbito eclesiástico, sino también en el sociopolítico. Regresar a la Iglesia Católica significaría desaparecer, convertirse en una simple mancha dentro del espectro conservador del catolicismo global. Esto es especialmente cierto en los Estados Unidos, que es una de las regiones con mayor número de miembros, sacerdotes y seminaristas de la Fraternidad.

EL catolicismo estadounidense alineado con Trump debe ahora distinguirse, al menos formalmente, de las posturas y exigencias de la Sociedad de San Pío X. El mensaje de la Santa Sede al respecto es claro: si uno no puede demostrar sus diferencias con el movimiento lefebvriano y no obedece las directrices emitidas por el primer papa estadounidense, entonces no tiene más remedio que unirse a la Sociedad Lefebvriana. El poder del establishment católico estadounidense conservador ha consistido en su capacidad para ejercer una fuerte presión sobre el papado y, en cierto modo, mantener a la Santa Sede como rehén.

El Papa León XIV, a pesar de haber recibido el encargo de resolver las tensiones internas de la Iglesia Católica, demostró —mediante la excomunión de los lefebvristas— que no estaba dispuesto a salvaguardar la unidad de la Iglesia Católica a toda costa.

Los evangélicos ya están fomentando «guerras culturales» entre la población estadounidense. A medida que estas guerras se desplazan de la moral individual a la ética social, se acercan cada vez más a una «guerra civil» en toda regla. Esto demuestra que Samuel Huntington tenía razón y a la vez se equivocaba con su máxima sobre el «choque de civilizaciones». La religión ha desempeñado un papel fundamental en la política global desde el 11-S, pero el conflicto no se ha limitado a la civilización occidental y los países islámicos, sino que se está desarrollando en el corazón mismo de la civilización occidental: Estados Unidos.

Econe, una herida en la Iglesia.

La retransmisión en directo de «Fridays of the Compass» del 3 de julio se centra una vez más en el caso de la Sociedad Sacerdotal de San Pío X, que el 1 de julio consagró a cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio. » Ecône», una herida en la Iglesia, es el tema abordado. Trata de la «tierra de nadie» de aquellos que ahora deciden abandonar la Fraternidad y reunirse en Roma. Comparado con 1988, además de la parte sancionadora,  falta una «mano tendida» hacia estos últimos: en la Práctica publicada el 2 de julio, prevalece un lenguaje «burocrático», mientras que es difícil percibir la acogida y generosidad manifestada entonces por San Juan Pablo II en el motu proprio Ecclesia Dei . Aunque el problema de la Fraternidad no es principalmente litúrgico, el asunto también constituye una oportunidad para archivar el período de restricciones hacia las realidades tradicionales siguiendo el motu proprio Traditionis Custodes, especialmente porque la línea de la «tolerancia» es ahora transversal en el episcopado, con la excepción, sobre todo en Francia, de obispos que, en cambio, utilizan el «caso Écône» para aumentar las restricciones. El asunto de la Sociedad de San Pío X pone de manifiesto una herida no solo entre Écône y Roma, sino dentro del Cuerpo Místico de Cristo, demostrando una comprensión insuficiente de la naturaleza de la Iglesia: las reacciones emocionales, generalizadas incluso entre los «no lefebvrianos», manifiestan la tendencia a pensar que la confusión presente en la esfera eclesial autoriza y justifica cualquier solución, incluso una cismática, quizás basada en una defensa errónea de la «verdadera fe».  Como recordó el Cardenal Müller, «hay errores en la Iglesia, pero no de la   Iglesia», y es necesario, en primer lugar, tranquilizar a la gente —siguiendo el espíritu de los Padres de la Iglesia— para evitar que se desorienten buscando soluciones fáciles, bajo la ilusión de defender la verdad católica fuera de la Iglesia.

Americo Mascarucci  comenta  los recientes acontecimientos relacionados con Lefebvre.

No fue ni correcto ni prudente anunciar el nombramiento de nuevos obispos y luego declararse disponibles para dialogar con la Santa Sede, casi presentándole al Papa un hecho consumado y presionándolo para que aceptara una decisión ya tomada. Y aquí, lamentablemente, la comparación con la «papisa» anglicana resulta completamente irrelevante. Los anglicanos no están en comunión con Roma, la comunión con el Papa se rompió con el cisma de Enrique VIII e Isabel I. La «papisa» de Inglaterra no forma parte de la Iglesia y no está obligada a obedecer al Santo Padre. Los lefebvrianos aspiran a formar parte de la Iglesia Católica, han solicitado reiteradamente su readmisión, jurando obediencia al Papa y obteniendo de Benedicto XVI la revocación de la excomunión de los obispos consagrados ilícitamente por Lefebvre en 1988.

Precisamente por obediencia al Papa, deberían haber compartido un camino, buscado el diálogo y la plena reconciliación, y no haber forzado la cuestión de las consagraciones episcopales, obligando a León a proceder con la inevitable excomunión, tal como hizo Wojtyla con Lefebvre. El gran gesto de Benedicto XVI se ha visto traicionado, y lamentablemente, muchos en el sector progresista lo acusan ahora de haberse equivocado al depositar su confianza en ellos, dada su negativa a aceptar los documentos del Concilio Vaticano II y su desobediencia al Papa. No se trata de ser conservador o progresista, sino, como bien dijo el cardenal Müller de seguir siendo católico. Pero esto solo es posible respetando la autoridad del papa y manteniéndose en comunión con él, evitando un tradicionalismo ideológico alejado del amor a la tradición.

La preocupación de la Iglesia por los inmigrantes.

Se ha explicado recientemente por el «radicalismo» del Papa Francisco, quien, al inicio de su pontificado, clamó desde Lampedusa: «En este mundo de globalización, hemos caído en la globalización de la indiferencia». Denunció un mundo globalizado en el que se fomenta la circulación de mercancías, pero se levantan muros contra los migrantes y refugiados. ¿Acaso la Iglesia no traiciona al «mundo cristiano» al elegir inmigrantes? ¿No teme verse desbordada por tantos recién llegados, quizás de otras religiones?

Para León XIV, los Papas miran ante todo a las mujeres y los hombres en grave peligro: «Cada barco que llega no solo trae migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué clase de mundo hemos construido, si tantos hermanos y hermanas deben arriesgar sus vidas en busca de una vida?». «La dignidad humana no tiene pasaporte, ni pierde valor al cruzar una frontera».

La doctrina sobre la emigración se  desarrolló entre los siglos XIX y XX, cuando la Iglesia buscó acompañar el éxodo de europeos a América con numerosas iniciativas, creando congregaciones religiosas para tal fin . Afrontó la situación de los refugiados armenios tras las masacres otomanas. Creció en medio de los éxodos y deportaciones en Europa durante las dos guerras mundiales. Encontró expresión orgánica en 1952 en la constitución Exsul Familia de Pío XII, un Papa considerado «conservador», pero que afirmó principios que hoy serían tachados de extremistas. Ya en 1941, había afirmado «el derecho de la familia a la vivienda». El imperialismo nazi consideraba el derecho a la «vivienda» (Lebensraum) fundamental para la expansión del Reich. Para Pío XII, sin embargo, la familia es el sujeto con derecho a la vivienda en una relación positiva «entre el país de emigración y el país de inmigración». El Papa protestó contra los Estados que «restringen el derecho natural a la emigración» y contra aquellos que desplazan forzosamente a las poblaciones. Para él, en 1952, emigrar era un «derecho natural» que debía ser protegido. La historia de la «utopía» católica, por así decirlo, es concreta y se remonta a siglos atrás: «la Iglesia es, por tanto, supranacional, porque es totalmente indivisible y universal».

La realidad y los sueños de la inmigración.

Artículo publicado por el profesor Ettore Gotti Tedeschi en La Verità. «¿Es la inmigración un fin o un medio? Y si es un medio, ¿con qué fin?». La inmigración es un medio necesario y apropiado para un fin específico: el sincretismo religioso. La ONU lo ha dejado claro desde hace décadas. Para intentar comprender (si se quiere comprender) si la inmigración es un medio o un fin, es esencial estudiar y entender los proyectos de «orden mundial» de Henry Kissinger (1972), pero hoy me limitaré a algunas declaraciones (al Corriere della Sera, 11.5.2016) del Secretario General de la ONU (entre 2007 y finales de 2016), el surcoreano Ban Ki-moon. Respecto a la inmigración, declaró (¿o ordenó?) que «…lejos de representar una amenaza, los inmigrantes contribuyen al crecimiento y desarrollo económico. Se necesitan medidas más enérgicas para promover su inclusión. Los gobiernos deben pronunciarse con firmeza contra la discriminación y la intolerancia y contrarrestar a quienes buscan obtener votos (!!!) sembrando el miedo y la oposición. Propongo un acuerdo para una inmigración segura, ordenada y regular.» El anterior Secretario General de la ONU (de 1997 a 2006), Kofi Annan (un ghanés anglicano), había dicho mucho más en la Conferencia de Paz (Nueva York, 2000), explicando que para lograr la paz universal es necesario crear sincretismo religioso y una nueva religión universal, gracias (también) a la inmigración de personas con diferentes culturas y religiones. Representantes de la Iglesia Católica confirmaron de inmediato que el multiculturalismo enriquece…

En la Iglesia, muchas autoridades  habían entendido el proyecto del sincretismo como su verdadero objetivo. Otros, sin embargo, lo apoyaron. San Juan Pablo II habló de los «límites de la acogida», instando a los gobiernos de los países de acogida a proteger su «bien común» evitando la inmigración indiscriminada que pudiera perjudicar a la comunidad de acogida (Laborem Exercens). Benedicto XVI (Caritas in Veritate) consideró el «no emigrar» un derecho, apoyando a los migrantes en su tierra natal («renuncia»).  Robert Sarah, de Guinea, considera que la inmigración actual es una seria amenaza tanto para el país de acogida como para el país de origen, y refiriéndose a África, pidió apoyo en el país de origen.

La inmigración es un medio (declarado) para lograr el sincretismo religioso. Por lo tanto, las evaluaciones económicas de beneficios y costos pueden ser subjetivas, ya que se basan en datos definitivos (y a menudo contradictorios). En cuanto a las pensiones que supuestamente nos mantienen, me temo que ocurre lo contrario. Pobres inmigrantes, no es culpa suya. Así que pueden imaginar a quién «repatriaría», quizás bajo amenaza de excomunión por apoyar una especie de herejía: el sincretismo.

«Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré». 

Buena lectura.

Immigrazione in Italia: Sogni e Miti Confutati dai Numeri, e dalla Realtà. Ettore Gotti Tedeschi.

Vescovi e Scomuniche. Dove Hanno Sbagliato i Lefebvriani. Americo Mascarucci.

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