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Sobre la Paternidad Universal de Dios

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Ha bastado adoptar tan benemérito título como este de el Santo Oficio, aun habiendo declarado que el Gran Inquisidor se somete a la autoridad doctrinal vigente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y que nuestro antipapa de nombre variable —por ahora es Pío XIII— se somete al Santo Padre Francisco felizmente reinante, ha bastado el mágico nombre de Santo Oficio, digo, para que lluevan sobre mi cabeza preguntas doctrinales y demandas de excomunión de herejes.   ¡Estoy feliz! A eso me dedico. A condenar el error para salvar a los que yerran.   Ahora traen ante la antiautoridad de este Santo Oficio una querella entre algunos fieles que dicen que Dios es Padre de todos los hombres y otros que afirman que solo es Padre de los cristianos, regenerados por la fe y el Bautismo a la nueva vida de hijos adoptivos de Dios.   La disputa ha agitado las aguas de los ambientes católicos donde se cree —conforme a nuestra santa y dogmática fe— que la única verdadera religión es la que subsiste en la Iglesia católica. Fuera de estos círculos excéntricos, no son muchos los preocupados por el asunto, por cierto, porque la mayoría de los católicos —según las fiables estimaciones de nuestro departamento de contabilidad— piensan que su fe es la más verdadera del mundo de la misma manera que su novia es la más bonita o que su equipo de fútbol es el mejor (aunque sea el Club Deportivo Universidad Católica, que en Chile es famoso por salir casi siempre segundo). O dicho de otra manera: casi todos los católicos creen bondadosamente que la mejor religión en sí misma es cualquiera, y para cada uno la suya, y de vez en cuando le echan una mirada a la novia del vecino (no así en el fútbol, donde la fidelidad es mayor que en materias de fe y costumbres).   Sin embargo, este Santo Oficio debe intervenir para el bien de los pocos fieles enredados en este asunto, generalmente fieles tradicionales que se escandalizan con cada entrevista del Papa Francisco.   El Gran Inquisidor no se referirá al video, sino solamente a la cuestión doctrinal planteada.   Al respecto, declaramos y definimos, sin ninguna autoridad y sometiendo todo al juicio de la Santa Iglesia Romana, cuanto sigue:   1.º El texto de la intención del Santo Padre Francisco no contiene error en materia de fe y de costumbres y debe ser seguido por todos los fieles. Dice: «Que el diálogo sincero entre hombres y mujeres de diversas religiones conlleve frutos de paz y justicia».   ¡Ojalá comience a ser sincero un día ese diálogo, ordenado a vivir en paz con todos en cuanto esté de nuestra parte y a la salvación de las almas! ¡Ojalá se acerquen esos asesinos del ISIS —perdón por la sinceridad— a la paz y la justicia!   ¿Cómo no va a ser ortodoxa, buena y justa, esta intención del Santo Padre?     2.º El Santo Oficio conmina a todos los católicos a rezar por esta intención y, en la medida en que se encuentren con hombres y mujeres de diversas religiones, si ellos lo desean, a entablar un diálogo sincero. No olviden que el diálogo no puede separarse nunca de la misión, y no omitan, por tanto, anunciar la única verdadera religión e invitar a la conversión, porque, como enseña la Doctrina Social de la Iglesia, no hay auténtica justicia y paz, ni solución a la cuestión social, fuera del Evangelio.     3.º Sobre la afirmación del Santo Padre, que ha provocado extrañeza a los católicos insuficientemente formados en la sana doctrina: «Todos somos hijos de Dios», el Santo Oficio declara y confirma que corresponde a la enseñanza tradicional católica y condena como sospechosos de herejía y rebeldes a quienes la nieguen con pertinacia. En efecto, esta doctrina está confirmada por fuentes tradicionales inobjetables: a) El Catecismo Romano (Parte I, Art. I, cc. X, XI y XII), de San Pío V, nada sospechoso de herejía, afirma sin género de duda que «este nombre de Padre no se le atribuye a Dios en un solo sentido», sino que aun «algunos que no fueron instruidos por la fe, entendieron que Dios era una substancia eterna de la cual tuvieron origen las cosas, y con cuya providencia se gobernaban, conservando cada una su orden y estado. Y por esto a semejanza de las cosas humanas, así como llamaban padre a aquel de quien desciende la familia, y con cuya dirección y mando se gobierna, así también por este motivo quisieron llamar Padre a Dios, a quien reconocían por autor y gobernador de todas las cosas». Y para mostrar que en esto no erraban, continúa el tradicional Catecismo diciendo que las mismas Santas Escrituras llaman a Dios Padre como Creador de todos: ¿Por ventura no es él tu Padre, que te poseyó, hizo y creó? (Deut., XXXII, 6), y ¿Por ventura no es uno el Padre de todos nosotros? ¿No nos crió un solo Dios? (Malach., II, 10). Ciertamente, «Dios es Padre principalmente de los cristianos», y «por un título especial», por el motivo particular de «la espiritual adopción de hijos de Dios». Y todavía más, antes que nada, Dios es Padre como Persona Divina en la Trinidad. b) El Catecismo Mayor de San Pío X —no precisamente un modernista— responde de forma más breve: «¿Por qué se dice que Dios es Padre? —Se dice que Dios es Padre: 1.º Porque es Padre, por naturaleza, de la segunda persona de la Santísima Trinidad, que es el Hijo engendrado por Él. 2.º Porque Dios es Padre de todos los hombres que Él ha creado, conserva y gobierna. 3.º Porque finalmente, es Padre por gracia de todos los buenos cristianos, que por eso se llaman hijos de Dios adoptivos» (p. 24). Y para más claridad sobre las diferentes filiaciones reitera: «Siendo también nosotros hijos de Dios ¿por qué Jesucristo se llama HIJO ÚNICO DE DIOS PADRE? — Jesucristo se llama Hijo Único de Dios Padre porque sólo El es el Hijo suyo por naturaleza, y nosotros somos hijos por creación y adopción» (p. 72). c) El Doctor Angélico, principal teólogo del Papa Francisco (al menos es el más citado en su Magisterio), enseña también que, aunque el nombre de Padre se aplica a Dios en sentido personal, en primer lugar y en sentido propio, es decir, a la Persona del Padre en relación con el Hijo en la Trinidad, no obstante en las criaturas —incluso las irracionales— la filiación respecto de Dios se dice por alguna semejanza o analogía: «en la criatura, la filiación respecto de Dios no contiene toda la razón de filiación, puesto que no es idéntica la naturaleza del Creador y la de la criatura. Se dice filiación por alguna semejanza; la cual, de ser más perfecta, más cerca estaría de la razón de filiación. Pues se dice que Dios es Padre de alguna criatura, porque ha dejado alguna huella de semejanza sólo, incluso en las criaturas irracionales. Dice Job 38,28: ¿Quién es el Padre de la lluvia? O las gotas de rocío, ¿quién las engendró? Por otra parte, de las criaturas racionales se dice que El ha puesto la imagen de semejanza. Dice Dt 32,6: ¿Acaso no es El mismo Tu Padre que te poseyó, te hizo y te creó? De otras criaturas El es Padre por la semejanza de la gracia, por la que son llamados hijos adoptivos, en cuanto que están ordenados a heredar la gloria eterna como dispendio de la gracia. Dice Rom 8,16-17: El mismo Espíritu nos testifica que somos hijos de Dios; y si somos hijos, también somos herederos. Y de otras criaturas es Padre por la semejanza de la gloria, en cuanto que ya poseen la herencia de la gloria. Dice Rom 5,2: Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de los hijos de Dios» ( Th., I, q. 33, a. 3).     4.º Y en consecuencia de lo expuesto, el Gran Inquisidor defiende y confirma la sana doctrina del Santo Padre Francisco, y ordena a todos los fieles que le hagan eco y recen por su amable intención, dirigida a la conversión de los infieles mediante el diálogo sincero.     5.º Finalmente, se propone el siguiente anatema para deleite y consuelo de todos los católicos tradicionales, que parecían a punto de incurrir en herejía, pero que, a la vista de Santo Tomás, San Pío V y San Pío X, sin duda se retractarán:   «Si alguno dijere que la Paternidad de Dios es tan exclusiva de la Primera Persona Divina de la Santísima Trinidad que no puede predicarse por cierta analogía también de los santos en la gloria y de los hombres regenerados por la gracia, como hijos de adopción en Cristo; o que no puede referirse, por otra analogía, incluso a todos los hombres que han sido hechos por Él a su imagen y semejanza y llamados a la vida eterna, aun cuando todavía no hayan recibido la gracia de la justificación o no la conservaren a causa del pecado mortal; o, finalmente, que la dicha paternidad no se predica incluso, aun si por una semejanza remota, respecto de las criaturas irracionales incluidas en las gloriosas palabras del Apóstol sobre Cristo: “Él es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles” (Colosenses 1, 15-16), anathema sit!».   ¡Yupi! ¡Mi primer ANATEMA en Infovaticana!   No corresponde a esta Oficina comentar el resto del spot pontificio, que quizás no sea del todo feliz. Para eso llamen al Tonto del Pueblo, que lleva ya varias semanas de vacaciones con Mons. Keine Idee.         Post Scriptum   Aquí el texto de la disputa, tomado de News.va:   (RV).- En la Solemnidad de la Epifanía del Señor, se lanzó el anunciado proyecto «el vídeo del Papa». Hablando en español, el Santo Padre Francisco ofreció la primera meditación sobre su intención de oración universal, para el primer mes de 2016: «Que el diálogo sincero entre hombres y mujeres de diversas religiones, conlleve frutos de paz y justicia»:   «La mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes, esto debería provocar un diálogo entre las religiones. Sólo con el diálogo, eliminaremos la intolerancia y la discriminación. El diálogo interreligioso es una condición necesaria para la paz en el mundo. No debemos dejar de orar por él y colaborar con quienes piensan distinto. ¿Querés proponer algo? Confío en vos para difundir mi petición de este mes: Que el diálogo sincero entre hombres y mujeres de diversas religiones, conlleve frutos de paz y justicia. Muchos piensan distinto, sienten distinto. Buscan a Dios o encuentran a Dios de diversa manera. Incluso algunos se dicen agnósticos, que no saben si existe Dios o no. Y otros, se declaran ateos. En esta multitud, en este abanico de religiones y de ausencia de religiones hay una sola certeza que tenemos para todo: Todos somos hijos de Dios».   (CdM – RV)     * Publicado en Infovaticana entre el 12 y el 13 de enero de 2016.      

Comentarios
0 comentarios en “Sobre la Paternidad Universal de Dios
  1. 1) el BUDISMO es una filosofía religiosa mas que una religión con un Dios/dioses. A través de unas técnicas tu te liberas de la rueda de la vida. Anular el deseo y tu propio yo es el objetivo. Porque te encadena. Si lo consigues entonces te unes al yo universal que es panteísta y no trascendente. No hay algeridad.
    Qué sentido tiene llamar a Dios padre? Si no hay un Dios personal?
    +mejor explicado está en «la experiencia prohibida» P. Joseph Marie Verlinde.
    +creo en el amor. Falso. En el budismo se rechaza el dolor. Por lo tanto también el amor. Es antinatural al hombre.

    2) en el ISLAM son esclavos de Dios. No son hijos de Dios. Viven con miedo.

  2. Muchas gracias Cristóbal. Su artículo es muy esclarecedor. De todos modos, quienes están empeñados en atacar al Papa Francisco, seguirán haciéndolo e interpretarán sus palabras y gestos en el sentido más negativo.

  3. Me ha encantado el dictamen, muy bien fundamentado. Pero observo con preocupación que el Gran Inquisidor se da poca maña para atrapar incluso al hereje más infeliz al que ponerle sambenito y coroza. Nada que ver con las auténticas estrellas del gremio. De todas formas, muchas gracias.

  4. Bravo Cristóbal, se supera día a día, otro artículo magistral.
    Gracias por su clara enseñanza y por su tono descontracturado (iba a decir «fresco» como decimos los argentinos, pero me acorde que para ustedes los chilenos fresco significa «caradura» jaja)
    Un Abrazo

  5. Estas citas solo defienden que Dios es padre, no el hacernos a nosotros Hijos de Dios, que tiene un cariz teológico distinto.
    Por decirlo de otra forma: Dios es padre del Universo, pero el Universo no es hijo de Dios, sino creación creada por Dios.
    Si usted ha leído el catecismo, sabe también que hijos de Dios son solo los bautizados.
    Lea el catecismo, postconciliar, y reconocerá que por más vueltas que le de, la cosa queda explicada muy clarita.
    Y no, no le declaro a usted ni al Papa herejes. Pero sí creo que han cometido un error.

  6. Estamos aquí ante un debate que afecta muy directamente a lo fundamental de la fe. ¿Tiene sentido usar la palabra Padre para hablar de Dios? ¿De verdad que creen ustedes que de los siete mil millones de seres humanos que poblamos este planeta solo se puede aplicar la denominación hijos de Dios a los católicos bautizados? ¿De verdad creen ustedes que es impropio aplicar la expresión hijos de Dios, por ejemplo, a los niños inocentes, o a los niños abortados? Por favor, tengan un poco de sentido común y bondad de corazón y no rebajen a nuestro Padre Dios a la altura de un ídolo caprichoso o malo. Y de paso un poco de respeto para nuestro Papa Francisco.

  7. El simple hecho de tener que salir a defender el vídeo ya es de por sí muy preocupante. En el vídeo ni siquiera Dios es común a todos. ¿Cómo puede la mujer budista aceptar ser hija de Dios, si ni siquiera cree en Él? Ella misma dice confiar en Buda y no dice creer en Dios como los otros. En fin, ya no pierdo más el tiempo sobre este tema. Somos muchos los católicos a los que no nos parece para nada bien este vídeo, porque el mensaje, que está bien, se podría haber comunicado sin dar a entender que todas las religiones son iguales, que es lo mismo que decir que ninguna es verdadera.

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