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Lecturas XCIV: Un libro muy importante en el centenario luterano

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Danilo Castellano: Martín Lutero. El canto del gallo de la Modernidad. Marcial Pons, Madrid, 2016, 192 pgs.

Danilo Castellano, catedrático de Filosofía de la Política y decano que fue de la Facultad de derecho de la Universidad de Udine, es figura relevante del iusnaturalismo clásico con ecos que desbordan las fronteras natales de Italia. En nuestra patria es académico honorario de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y académico correspondiente de la Real de Ciencias Morales y Políticas.

Sus trabajos, muchos, se caracterizan por su precisión intelectual conjugada con notable sencillez expositiva que los hacen sumamente comprensibles. Personalmente me parecen notablemente valiosos y he leído unos cuantos pues es autor habitual de la revista española VERBO.

Ante el centenario luterano de este 2017, iniciado con un prólogo en mi opinión penoso en 2016, ha publicado un libro, pequeño de tamaño pero que creo de gran importancia para dar a conocer al verdadero Lutero en estos días en los que desde ámbitos sorprendentes nos lo quieren presentar como lo que no fue, con desprecio absoluto de la historia y de la religión católica.

Castellano lo sitúa en su verdadero lugar con su mesura de costumbre pero de modo contundente. En un pequeño libro, 192 páginas en edición de bolsillo aunque de texto apretado, que deberían leer los lamentables hagiógrafos actuales del padre de la Reforma Protestante desde las filas católicas. Que lo ensalcen los luteranos es en cambio comprensible. Y no tengo nada que objetar a ello. Pero que quien dijo enormes atrocidades de la Iglesia, el Papa y la religión católica sea glorificado por la misma Iglesia objeto de sus odios viscerales nos indica a que punto de entreguismo cobarde y absurdo hemos llegado.

Ahora me toca contradecirme de algún modo. Dije de Castellano que sus trabajos, y he leído unos cuantos, eran en general de fácil lectura y sencilla comprensión. Éste no lo es tanto. Tal vez porque una logradísima síntesis, en la que no sobra nada, no permite explicaciones que se dan por entendidas. Y a un lector poco formado se le escapan.

Se expone lo que Lutero supuso para la religión, la filosofía, la política, el derecho… desde un amplio saber pero en el que no puede seguirle un lector ignorante. Los temas religiosos, sin duda en Lutero los más importantes, son los más fáciles de entender porque de religión sabemos, o sabíamos, bastante muchos. Tal vez para las nuevas generaciones eso ya no valga y sepan de ello tan poco como de filosofía, historia, política o derecho.

Uno tuvo un excelente bachillerato pero luego hubo temas que no fueron de mi interés en los que hoy seguramente sé menos de lo que supe. Del Doctor Eximio, educado yo por los jesuitas, algo sabía. Y luego oí de mi maestro, Eugenio Vegas, su opinión. Más tarde, en memorables reuniones de la Ciudad Católica, alguna polémica entre Juan Vallet, con reservas ante el jesuita, y el P. Arredondo y Julián Gil de Sagredo, mucho más suarecianos. Pero nunca fue tema que me apasionara. Después, en alguna ocasión, hablé de ello con mi admirado, todo los mencionados antes también lo eran, Estanislao Cantero, que de eso sabe mucho. Como de tantas otras cosas. Castellano lo cita nominatim en su libro con sana y amistosa discrepancia. De Rousseau y de Sièyes sé algo más. De Hegel bastante menos. Pero todo ello sólo acredita mis carencias. No la sabiduría de Castellano. Aunque, a lo que iba. Quienes no sepan nada de Francisco Suárez, Rousseau, Hegel, Sièyes, Kierkegard… Tendrán más dificultades para entender tan excelente texto del profesor italiano. Y alguno, yo entre ellos, lamentará sus carencias.

El libro me parece contundente y utilísimo. De muy recomendable lectura para todos aquellos que, con algún conocimiento, aunque sea elemental, quieran entender mejor a Lutero. Porque el Lutero de Castellano fue el verdadero. No la burra vieja y averiada que algunos nos quieren vender, desde su ignorancia sobre el personaje, como un doctor de la Iglesia.

Concluyo con una leve discrepancia con el autor del libro. Lutero fue figura paradójica y en eso estamos de acuerdo todos. Salvo tal vez algún ignaro. ¿Pero ese gallo que cantaba la modernidad era tan gallo? ¿Asumía las debilidades anteriores, ocamistas y escotistas, encarnaba las presentes de su época y fue el mentor de todo lo posterior? Posiblemente, en mi opinión, no tanto. Hubo más gallos y suum cuique. Piensa uno aunque con muchísimo menos conocimiento que Danilo Castellano.

Libro utilísimo y recomendadísimo por mi parte. Y que cada palo aguante su vela.

 

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19 comentarios en “Lecturas XCIV: Un libro muy importante en el centenario luterano
  1. Don Paco-Pepe: aquí tiene Ud. la cita exacta, como pedía:

    ENTREVISTADOR: Tanto en Europa como en América, las consecuencias de una crisis […] están dando paso a formaciones políticas que están recogiendo el malestar de los ciudadanos. Algunas de ellas [… ]aprovechan[… ] para construir un mensaje de xenofobia, de odio hacia el extranjero. El caso de Trump es el más llamativo, pero ahí están también los casos de Austria e incluso Suiza. ¿Está preocupado por este fenómeno?

    PAPA FRANCISCO: Es lo que llaman los populismos. Que es una palabra equívoca porque en América Latina el populismo tiene otro significado. Allí […] es otra cosa. [… ]Para mí el ejemplo más típico de los populismos en el sentido europeo de la palabra es el 33 alemán. Después de [Paul von] Hindenburg, la crisis del 30, Alemania destrozada, busca levantarse, busca su identidad, busca un líder, alguien que le devuelva la identidad y hay un muchachito que se llama Adolf Hitler y dice “yo puedo, yo puedo”. Y toda Alemania vota a Hitler. Hitler no robó el poder, fue votado por su pueblo, y después destruyó a su pueblo. Ese es el peligro. En momentos de crisis, no funciona el discernimiento y para mí es una referencia continua. Busquemos un salvador que nos devuelva la identidad y defendámonos con muros, con alambres, con lo que sea, de los otros pueblos que nos puedan quitar la identidad. Y eso es muy grave. Por eso siempre procuro decir: dialoguen entre ustedes, dialoguen entre ustedes. […] ¿Las fronteras pueden ser controladas? Sí, cada país tiene derecho a controlar sus fronteras, quién entra y quién sale, y los países que están en peligro –de terrorismo o cosas por el estilo– tienen más derecho a controlarlas más, pero ningún país tiene derecho a privar a sus ciudadanos del diálogo con sus vecinos.

  2. No me creo que el Papa haya comparado a Trump con Hitler. Ni me apetece buscar el texto de El País. ¿Alguien me puede dar la cita exacta y no el enlace del periódico?

  3. SR,QUE NO «SEÑOR»,
    DEFIENDE A SU SOLO AMO.
    Y,CON PRESETEZA DE GAMO,
    LE MUESTRA TODO SU AMOR…
    Y ENTONANDO EN SU LOOR
    ODAS,Y HACIENDOLE RAMOS,
    EL SUBDITO SEL QUE HABLAMOS
    DE BERGOGLIO ES EL MENTOR….
    MAS LE VALIERA AL MENTADO
    RENDIR TANTAS ALABANZAS
    A QUIEN HABITA EN EL CIELO.
    PUES SALE PERJUDICADO
    Y SE HACE OBJETO DE CHANZAS
    DEFE DIENDO A TAL CAZUELO…

  4. Natanael:
    1) mi defensa del pontífice, elegido legítimamente en el último cónclave de 2013, se basa en la obediencia al Papa que debemos todos los católicos, (sin caer en papolatría). Fíjese si me apoyo en la tradición eclesial, que hay una orden con un cuarto voto de obediencia al Papa. ¿Qué nos llamaban a los católicos en su día? Papólatras, adoradores de Roma, herejes papistas, etc…

    2) Mi defensa es frente a personas que critican de manera injusta al Papa. Insultos que nadie se atrevería a decir a la cara de nadie. Cuado salió Amoris Laetitia, The Wanderer, que en este Blog algunos tienen como decano de la prensa católica, publicó sendos artículos, llenos de insultos y falacias ad hominem contra el Papa. Ayer, en el Blog de Veritas, en este portal web: «Francisco compara a Trump con Hitler». Lean ustedes mismos la entrevista, eso cae por su propio peso.

    3) Y es que yo creo que tras estas críticas injustas se esconden dos clases de personas: gente que intenta que el Papa quede desautorizado ante sus propios católicos, ya sea por intereses ideológicos (sedeacantistas, tradicionalistas cercanos a los primeros) o más terrenales (Francisco quiere reformar la Curia Vaticana, el IOR…). Y por otro lado, están los tontos útiles, que hacen caso a este primer grupo.

  5. Este año 2017, centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima, Francsico debería estar ensalzando a Nuestra Señora, en vez de hacerlo con el hereje Lutero (que odiaba a la Virgen).

  6. «SR» que quiere que le diga, más que defender al Papa siempre que puede, hágale caso en aquello que pueda decir acertadamente y conforme con la enseñanza magisterial permanente de la Iglesia, sin que tenga vd. que estar en un sinvivir casi constante haciendo disquisiciones de sus palabras para salvar la pretendida palabra papal.
    Es más sencillo, lo que se dice está dicho, las segundas intenciones en cosas claras y diáfanas para ver qué se puede salvar, puede llegar a ser una colaboración con el mal, cuando no una confusión en la verdad. Y los hechos son los hechos, los haga quien sea, y estos dicen mas que mil palabras en muchas ocasiones; desafortunadamente abundan muchos hechos nada laudables en este pontificado, como éste de exaltación luterana.

  7. Con los jesuitas,pronto se olieron el pastel tanto los dominicos cuanto el genial Blaise Pascal,que dedico los últimos años de su cortísima vida a desenmascararlos.
    Era proverbial la mutua inquina entre Dominicos y jesuitas en la Salamanca de Unamuno.Este, rompedor como era,se divertía enzarzandolos,simulando estar unas veces más cerca de unos,y otras más cerca de los otros.

  8. conociendo al verdadero martin lutero por medio de trabajos bibliográficos se evidencia lo mentiroso y deshonesto que ha sido bergoglio en enaltecer, embellecer y cuasi-santificar descaradamente la figura nefasta de martin lutero.

  9. Seguiré esta obra recomendada, pues el autor resulta siempre interesante, incluso para una persona como yo con graves deficiencias filosóficas

  10. A la ruptura no le podemos llamar reforma. Al empobrecimiento del cristianismo, que lo despoja de sacramentos, de mandamientos, de moral de papado, de jerarquía, no le podemos llamar don. El libre examen ha llevado a las rebajas de las obispas lésbicas.

  11. Defiendo al Papa siempre que puedo. Esta misma mañana, Infovaticana manipulaba las palabras de Su Santidad para hacernos creer que el Papa alababa la Teología de la Liberación. Si bien reconocía que tuvo un aporte positivo, condenaba erróneo su enfoque marxista de la realidad. Esto último no aparecía en el subtítulo de la noticia, había que leerse el párrafo concreto.

    Pero no estoy dispuesto a defender su aproximación al diálogo interreligioso. Por lo que usted dice, Paco Pepe: por entreguista. Es un completo sinsentido.

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