Una mujer afirma que el cardenal Bernardin, de Chicago, la sometió en 1957 a un abuso ritual satánico

Es la «Agnes» de la novela «Windswept House» de Malachi Martin; su testimonio íntegro lo publica LifeSiteNews, con la firma del padre David Nix

Una mujer afirma que el cardenal Bernardin, de Chicago, la sometió en 1957 a un abuso ritual satánico

LifeSiteNews ha publicado este jueves el testimonio íntegro de una mujer de unos 80 años que se presenta como la «Agnes» de la novela Windswept House, de Malachi Martin, y que afirma haber sido víctima en 1957 de un abuso ritual de carácter satánico en el que habría participado Joseph Bernardin, entonces sacerdote y después cardenal arzobispo de Chicago. El texto, firmado por el padre David Nix y reproducido con permiso de Padre Peregrino, recoge el relato de la mujer y advierte al lector de la crudeza de los detalles.

Según su testimonio, los hechos ocurrieron en la parroquia de St. Mary, en Greenville (Carolina del Sur), durante una reunión nocturna con varias personas. Afirma que el obispo Russell, que la había confirmado, intentó violarla y que Bernardin abusó de ella tras convencerla de que había «pasado una prueba». Sostiene también que la obligaron a tomar lo que le dijeron que era una Hostia consagrada. El padre Nix asegura que cenó con ella la semana anterior a la publicación.

«Yo soy Agnes. En realidad, no»

La mujer explica que fue un sacerdote quien la remitió a Malachi Martin, a quien presentó como una fuente del Papa en Estados Unidos, porque quería que su relato llegase a Roma: solo el Pontífice, razona, tiene jurisdicción sobre un cardenal. Fue Martin quien le asignó el nombre de «Agnes» para su novela. «I am Agnes. Actually, I am not» («Yo soy Agnes. En realidad, no»), escribe en el arranque de su texto.

Aunque reconoce que Martin aprovechó muchos detalles de su historia, precisa que la fecha real fue 1957 y no «principios de los sesenta», como figura en la novela, y que en el suceso no hubo perro ni teléfonos. Añade que se sintió violada al ver el uso que el autor hizo de lo que para ella fue un momento sagrado. Según su relato, Martin le aseguró que haría llegar su testimonio a Juan Pablo II.

Cartas a Bernardin y una visita a la Congregación para los Obispos

La mujer sostiene que en 1983 reconoció a Bernardin y que le escribió pidiéndole un arrepentimiento público. El cardenal, afirma, remitió el asunto a su junta de revisión, un proceso que ella considera ilegítimo: «I told them no, they had no jurisdiction» («Les dije que no, que no tenían jurisdicción»). Relata además que, cuando Bernardin fue acusado en una demanda por Steve Cook, que luego la retiró, ella presentó un escrito de amicus brief y que la archidiócesis de Chicago respondió con contrademandas, de modo que durante años no logró abogado.

Asegura que ella y su marido viajaron a la Congregación para los Obispos, donde, según su relato, un sacerdote le dijo en confesión que volviera a casa, olvidara el motivo de su visita y fuera «una esposa tranquila». El texto publicado no recoge ninguna respuesta de la archidiócesis de Chicago.

El padre Nix cierra su presentación criticando los intentos de rehabilitar la figura de Bernardin y una posible canonización: «Would to God we still had a Devil’s Advocate in the canonization process» («Ojalá tuviéramos todavía un abogado del diablo en el proceso de canonización»).

El aniversario de Bernardin y la sede de Cupich

La publicación llega semanas después de que el portal Vatican News dedicase un amplio espacio al trigésimo aniversario de la muerte de Bernardin, como informó InfoVaticana, con una lección de su sucesor en Chicago, el cardenal Blase Cupich. Este último, que ocupa la sede que Bernardin rigió entre 1982 y 1996, ha defendido a menudo la llamada «ética coherente de la vida» que aquel formuló, tal y como se analizó en «El cardenal Cupich y la túnica sin costuras».

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