La Fundación Gates, promotora de la anticoncepción, fue uno de los principales patrocinadores del encuentro interreligioso de Asís

La Fundación Gates, promotora de la anticoncepción, fue uno de los principales patrocinadores del encuentro interreligioso de Asís

La Fundación Gates, conocida por su financiación de programas internacionales de anticoncepción y planificación familiar, figuró entre los principales patrocinadores del encuentro interreligioso celebrado en Asís con motivo del 40.º aniversario de la Jornada Mundial de Oración por la Paz convocada por san Juan Pablo II en 1986. La colaboración con la Comunidad de Sant’Egidio, organizadora de la reunión, ha suscitado críticas por las contradicciones entre las prioridades de la fundación estadounidense y la doctrina moral de la Iglesia católica.

Según han informado LifeSiteNews y Tribune Chrétienne, el nombre de la fundación aparecía en la categoría «Platinum», reservada a los principales patrocinadores del evento. Su logotipo figuraba en un panel de patrocinadores difundido públicamente durante las jornadas.

La Fundación Gates y su financiación de programas contrarios a la moral católica

La participación de la Fundación Gates resulta especialmente controvertida por su trayectoria en la financiación de iniciativas de salud reproductiva, anticoncepción y planificación familiar, particularmente en África y otros países en desarrollo.

En agosto de 2025, la organización anunció un compromiso de 2.500 millones de dólares hasta 2030 destinado a investigaciones y programas relacionados con la salud de las mujeres, entre ellos el desarrollo de nuevas tecnologías anticonceptivas.

Estas iniciativas forman parte de una estrategia internacional que presenta el acceso a los anticonceptivos como una prioridad sanitaria y de desarrollo. Sin embargo, sus planteamientos entran en contradicción con la enseñanza de la Iglesia sobre la transmisión de la vida, reafirmada por san Pablo VI en la encíclica Humanae vitae.

El documento establece que los actos conyugales deben respetar la conexión inseparable entre sus significados unitivo y procreador y rechaza los medios destinados a impedir deliberadamente la procreación.

La contradicción adquiere particular relevancia cuando una organización que impulsa estas políticas aparece como patrocinadora destacada de una iniciativa promovida por una comunidad católica.

Sant’Egidio y una relación con Bill Gates que se remonta a dos décadas

La colaboración entre la Fundación Gates y la Comunidad de Sant’Egidio no comenzó con el encuentro de Asís.

En 2006, Bill Gates se comprometió a aportar 200.000 dólares anuales durante tres años al programa DREAM, una iniciativa sanitaria de Sant’Egidio destinada a combatir el VIH y el sida en países africanos mediante tratamientos médicos, asistencia nutricional y atención a los enfermos.

Aquella colaboración estaba vinculada a un programa sanitario concreto. La presencia de la fundación entre los principales patrocinadores de una reunión interreligiosa introduce ahora un elemento distinto, al asociar directamente su imagen con una iniciativa de diálogo religioso impulsada por una organización católica.

Fundada en Roma en 1968 por Andrea Riccardi, Sant’Egidio ha adquirido una considerable influencia internacional a través de sus actividades humanitarias, diplomáticas y de mediación en conflictos. Su proximidad a distintas autoridades eclesiásticas y su protagonismo en encuentros interreligiosos la han convertido en uno de los movimientos más influyentes de la Iglesia contemporánea.

Las críticas al encuentro interreligioso de Asís

La reunión conmemoró los cuarenta años del encuentro convocado por san Juan Pablo II en 1986, una iniciativa que desde sus orígenes suscitó controversias por el riesgo de transmitir una imagen de equivalencia entre religiones.

En esta nueva edición participaron representantes de distintas confesiones cristianas y de religiones como el islam, el judaísmo, el budismo, el hinduismo y el sintoísmo, entre otras tradiciones religiosas.

León XIV no asistió personalmente al encuentro de Asís, debido a las recomendaciones médicas recibidas durante su recuperación postoperatoria. Sin embargo, el Pontífice se sumó a la conmemoración mediante un videomensaje en el que afirmó que «no hay ninguna guerra santa, solo la paz es santa».

El sacerdote João Silveira, citado por LifeSiteNews, cuestionó públicamente el interés de la Fundación Gates en financiar este tipo de encuentros y recordó sus inversiones en programas anticonceptivos y organizaciones favorables al aborto.

Silveira también señaló la participación de otros patrocinadores y colaboradores, entre ellos la Conferencia Episcopal Alemana, vinculada al controvertido Camino Sinodal, y Soka Gakkai, movimiento religioso japonés de inspiración budista.

Las críticas apuntan al riesgo de indiferentismo religioso, es decir, a la concepción según la cual las distintas religiones serían igualmente válidas como caminos hacia Dios.

La Iglesia ha condenado históricamente esta posición. Pío XI, en la encíclica Mortalium animos, advirtió contra las iniciativas que comprometen la verdad de la fe en nombre de una unidad religiosa construida al margen de la doctrina católica.

Las preguntas sobre la financiación y la independencia de Sant’Egidio

La polémica también alcanza a las condiciones económicas del patrocinio.

Como señala Tribune Chrétienne, la presencia de la Fundación Gates en la categoría principal de patrocinadores plantea interrogantes sobre el importe aportado, las posibles contraprestaciones y la influencia que una organización de semejante capacidad financiera puede ejercer sobre las iniciativas que respalda.

La publicación francesa recoge asimismo la intervención de Joanne Driels, responsable de políticas globales y relaciones institucionales de la fundación, quien defendió durante el encuentro la colaboración con comunidades religiosas en el ámbito sanitario.

La coincidencia entre los intereses de las grandes fundaciones internacionales y las actividades de organizaciones católicas abre así un debate sobre los límites de estas alianzas.

La cuestión no se reduce a la procedencia de los recursos económicos, sino también a la coherencia de las instituciones católicas cuando aceptan el patrocinio de entidades que promueven políticas abiertamente contrarias a la moral de la Iglesia.

Las informaciones publicadas no precisan cuánto dinero aportó la Fundación Gates al encuentro de Asís ni si el patrocinio estuvo acompañado de compromisos específicos.

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