Barron responde al cardenal Vesco: «Si pensara que la Iglesia no existe para llevar a la gente a Cristo, dimitiría»

El obispo de Winona-Rochester replica en X a las palabras del arzobispo de Argel sobre la conversión y recuerda el mandato misionero de Cristo y la predicación de san Pablo

Barron responde al cardenal Vesco: «Si pensara que la Iglesia no existe para llevar a la gente a Cristo, dimitiría»
Obispo Barron

El obispo estadounidense Robert Barron, titular de la diócesis de Winona-Rochester (Minnesota), ha respondido este jueves a las declaraciones del cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, sobre la misión evangelizadora de la Iglesia. En una publicación en su cuenta de X, Barron ha calificado de «desconcertante» la afirmación de que la Iglesia «no está para convertir» y ha asegurado que, si compartiera esa idea, dimitiría de su cargo y buscaría «un trabajo honrado».

La respuesta se produce después de que Vesco defendiera en una entrevista con el medio belga CathoBel que la Iglesia en Argelia no debe buscar conversiones, sino formar parte de la sociedad argelina mediante la convivencia y la fraternidad. El cardenal afirmó que su comunidad no es «una Iglesia proselitista» ni «una Iglesia que esté para convertir», unas declaraciones publicadas este jueves que han recibido ahora la réplica del obispo estadounidense.

«Otro cardenal ha salido con una visión de la evangelización, digamos, desconcertante», comienza Barron, quien también recoge la afirmación atribuida a Vesco de que los cristianos deben acercarse a otras religiones desde la fraternidad, en lugar de buscar conversiones. «Disculpen, pero… ¿qué?», responde.

Barron recuerda el mandato de Cristo de hacer discípulos

Para rebatir las palabras del arzobispo de Argel, Barron cita el mandato de Jesucristo a los apóstoles recogido en el Evangelio de san Mateo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado».

«A mí eso me suena claramente a conversión», añade el prelado.

El obispo recurre también al ejemplo de san Pablo, cuya actividad misionera, recuerda, no consistía simplemente en escuchar a sus interlocutores o formar grupos de discusión. Cuando el Apóstol llegaba a Corinto, Atenas o Tesalónica, su propósito era anunciar que Jesucristo había resucitado de entre los muertos.

Barron cita dos pasajes de la Primera Carta a los Corintios para respaldar su argumento: «Me he hecho todo para todos, para salvar a toda costa a algunos» (1 Cor 9,22) y «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Cor 9,16).

El Concilio Vaticano II y la distinción entre evangelización y proselitismo

El obispo estadounidense apela asimismo al Concilio Vaticano II y señala que su impulso misionero estuvo dirigido a llevar la luz de Cristo a los pueblos del mundo. En este sentido, remite a la constitución dogmática Lumen gentium y recuerda que, en las décadas posteriores, ese impulso dio lugar a la llamada nueva evangelización, entendida como una renovada proclamación del señorío de Jesucristo.

Barron distingue, sin embargo, entre la evangelización y el proselitismo. Reconoce que el anuncio del Evangelio no debe realizarse mediante métodos intimidatorios, actitudes autoritarias o faltas de respeto hacia quienes profesan otras religiones.

«Es evidente que nadie piensa que esta labor evangelizadora deba realizarse de manera intimidatoria, autoritaria o irrespetuosa», escribe. Pero advierte de que el rechazo de esos métodos no puede llevar a abandonar el propósito de anunciar a Cristo. «Por el amor de Dios, no tiremos al niño con el agua de la bañera», añade.

El precedente de las declaraciones de Aguiar sobre la JMJ de Lisboa

Barron relaciona las palabras de Vesco con las declaraciones realizadas en 2023 por Américo Aguiar, entonces obispo auxiliar de Lisboa y actualmente cardenal, antes de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud.

Aguiar afirmó entonces que los organizadores del encuentro no tenían interés en convertir a nadie a Cristo, una postura que provocó críticas sobre la finalidad evangelizadora de la JMJ. La polémica fue abordada en el artículo «Aguiar y el problema del “proselitismo”».

El obispo estadounidense recuerda aquel episodio al comienzo de su mensaje y considera que las nuevas declaraciones de Vesco plantean nuevamente la misma cuestión.

Barron concluye su respuesta con una afirmación sobre su responsabilidad episcopal: «Si realmente pensara que la Iglesia no existe para llevar a las personas a Cristo, entonces dimitiría y buscaría un trabajo honrado».

Ayuda a Infovaticana a seguir informando