El cardenal Vesco rechaza una Iglesia orientada a convertir a los musulmanes

El cardenal Vesco rechaza una Iglesia orientada a convertir a los musulmanes

El cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, ha afirmado que la Iglesia católica en Argelia no tiene como misión convertir a los musulmanes, sino formar parte de la sociedad argelina y dar testimonio de la fe mediante la convivencia y la fraternidad. Así lo expresó en una entrevista concedida al medio católico belga CathoBel el pasado 23 de octubre, en la que abordó la presencia cristiana en un país de mayoría musulmana y su concepción del diálogo interreligioso.

Las declaraciones del purpurado vuelven a poner sobre la mesa una cuestión central para la misión de la Iglesia: la relación entre el diálogo con otras religiones, el anuncio de Jesucristo y la llamada a la conversión.

«No somos una Iglesia que esté para convertir»

Durante la entrevista, Vesco defendió una presencia católica integrada en la sociedad argelina, basada en el testimonio, la convivencia y la fraternidad.

«Somos la Iglesia de este pueblo. No una Iglesia proselitista, no una Iglesia que esté para convertir, sino una Iglesia que aspira a ser uno de los componentes de este pueblo», afirmó el arzobispo.

El cardenal también rechazó determinadas formas de proselitismo religioso, que describió como un veneno para las relaciones entre las religiones monoteístas. A su juicio, desacreditar las creencias del interlocutor dificulta el diálogo y el reconocimiento mutuo.

Vesco insistió en la importancia de la fraternidad entre cristianos y musulmanes y cuestionó las aspiraciones de recuperar antiguos modelos políticos de cristiandad.

Su afirmación de que la Iglesia no está para convertir plantea, sin embargo, una cuestión distinta del rechazo a las presiones religiosas: el lugar que ocupa el anuncio explícito de Jesucristo en la misión de la Iglesia.

Una postura que Vesco ya había defendido anteriormente

No es la primera vez que el arzobispo de Argel se pronuncia en estos términos.

En abril de 2018, cuando era obispo de Orán, Vesco explicó en una entrevista concedida a Le Point que el Evangelio se transmite mediante el testimonio de vida, la amistad y la participación en la sociedad, sin que ello implique necesariamente que las personas cambien de religión.

En aquella ocasión sostuvo que la misión de la Iglesia no consistía en intentar convertir a los musulmanes, aunque reconoció que acogía a quienes decidían libremente abrazar la fe católica.

Posteriormente, en febrero de 2022, ya como arzobispo de Argel, volvió a defender una posición semejante. En una entrevista publicada por Cath.ch, planteó la necesidad de abandonar la idea de que evangelizar consiste en llevar a los demás a la propia verdad religiosa.

Las declaraciones más recientes, recogidas también por Ad Vaticanum, mantienen esa misma línea sobre la relación entre el diálogo interreligioso y la misión evangelizadora.

La Iglesia enseña que anunciar a Cristo y llamar a la conversión forman parte de su misión

La doctrina católica distingue entre el proselitismo entendido como presión o imposición religiosa y la evangelización, que incluye el anuncio de Jesucristo y la invitación a abrazar libremente la fe.

El fundamento de esta misión se encuentra en el mandato de Cristo a los apóstoles: «Id y haced discípulos a todos los pueblos» (Mt 28,19).

San Juan Pablo II desarrolló esta enseñanza en la encíclica Redemptoris missio, publicada en 1990, en la que recordó que la Iglesia no puede renunciar al anuncio explícito de Jesucristo.

En el número 44, el pontífice señala que «el anuncio tiene la prioridad permanente en la misión» y recuerda que la Iglesia no puede sustraerse al mandato recibido de Cristo de anunciar el Evangelio a todos los pueblos.

La encíclica explica asimismo que el diálogo interreligioso forma parte de la misión evangelizadora, pero no sustituye al anuncio de Jesucristo. En el número 46, san Juan Pablo II aborda expresamente la conversión cristiana, entendida como una adhesión personal y libre a Cristo.

De este modo, el respeto a la libertad religiosa y a las personas que profesan otras creencias no elimina la responsabilidad de proponerles la fe católica.

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