Mons. Schneider acusa de «cobardía» a los obispos que no defienden la identidad cristiana de Europa

Mons. Schneider acusa de «cobardía» a los obispos que no defienden la identidad cristiana de Europa

El obispo auxiliar de Astaná (Kazajistán), monseñor Athanasius Schneider, ha acusado de «cobardía» a los obispos europeos que, a su juicio, han renunciado a defender públicamente la identidad cristiana del continente. El prelado sostiene que durante décadas determinados sectores del episcopado han favorecido la islamización de Europa «con el pretexto de la caridad» y denuncia que la Iglesia ha debilitado su misión evangelizadora mediante una concepción equivocada del diálogo interreligioso.

En unas declaraciones difundidas por Gloria.tv, Schneider cuestionó la actitud de los pastores que, según su valoración, han respaldado las políticas de inmigración musulmana sin defender con la misma determinación la fe católica y las raíces cristianas de Europa. Sus críticas también se dirigieron a las élites políticas europeas y a las orientaciones que ha seguido el diálogo entre religiones durante las últimas décadas.

Schneider reprocha a los obispos su falta de defensa de la identidad católica

El obispo sostuvo que numerosos responsables eclesiásticos han contribuido durante décadas a favorecer la presencia del islam en Europa, justificando su postura mediante apelaciones a la caridad cristiana.

Schneider calificó de «cobardía» la actitud de aquellos obispos que, según denunció, no se atreven a profesar abiertamente su identidad cristiana y católica ante las transformaciones religiosas y culturales del continente.

Sus declaraciones se centraron en la responsabilidad de los pastores de conservar y transmitir la fe en sociedades que han experimentado un progresivo proceso de secularización.

Para Schneider, la caridad no puede utilizarse como argumento para abandonar la proclamación del Evangelio ni para renunciar a la identidad católica de las naciones europeas.

Acusa a las élites europeas de promover deliberadamente la inmigración musulmana

El prelado también cuestionó las políticas de inmigración desarrolladas en Europa durante las últimas décadas, asegurando que la llegada de población musulmana no responde únicamente a movimientos espontáneos de personas que buscan refugio.

«Por lo general, no se trata de refugiados, sino de medidas deliberadamente orquestadas y organizadas por las élites políticas europeas para introducir una población musulmana en Europa», afirmó.

Con estas palabras, Schneider atribuyó a los dirigentes europeos una voluntad política de transformar la composición religiosa del continente. Se trata de una acusación formulada por el obispo, sin que en la información difundida se presenten pruebas documentales de una estrategia coordinada con ese propósito.

Schneider también describió el islam como una religión «totalitaria» y «anticristiana», y cuestionó la construcción de grandes mezquitas en Europa, al considerar que estas constituyen una forma de promoción pública de una religión cuyas enseñanzas difieren de la fe cristiana.

Sus afirmaciones se enmarcan en su preocupación por la pérdida de la identidad católica europea y por la actitud que, según denuncia, han adoptado determinados responsables eclesiásticos ante este fenómeno.

El Documento de Abu Dabi, una «traición a la misión del Evangelio»

Las críticas de Schneider se extendieron al diálogo interreligioso y, especialmente, al Documento sobre la Fraternidad Humana, firmado en Abu Dabi el 4 de febrero de 2019 por el papa Francisco y el gran imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyib.

El obispo calificó el planteamiento de diálogo interreligioso que identifica con aquel documento como «una traición a la misión del Evangelio, que Dios mismo, Jesucristo, nos confió».

Schneider rechazó que las distintas religiones sean presentadas en un plano de igualdad, como si todas constituyeran caminos equivalentes hacia Dios.

Para ilustrar su crítica, recurrió a la imagen de un supermercado en el que cada persona puede escoger libremente una religión entre varias opciones, sin que se reconozca la singularidad de la revelación cristiana.

El prelado ha manifestado anteriormente sus reservas sobre el Documento de Abu Dabi, especialmente por la afirmación relativa a la diversidad de religiones como expresión de la voluntad divina.

En 2019 llegó a plantear directamente sus objeciones al papa Francisco, quien posteriormente aclaró que la diversidad de religiones debía entenderse en el sentido de la voluntad permisiva de Dios.

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Schneider denuncia «sesenta años de oscuridad» tras el Concilio Vaticano II

El obispo auxiliar de Astaná también dirigió sus críticas a las prácticas ecuménicas e interreligiosas desarrolladas desde el Concilio Vaticano II.

Schneider describió las últimas seis décadas como «sesenta años de oscuridad», durante los cuales, según afirmó, los métodos equivocados empleados en el ecumenismo y el diálogo con otras religiones han contribuido a debilitar la proclamación del Evangelio.

El prelado considera que determinadas iniciativas han terminado por presentar las diferencias doctrinales entre las religiones como cuestiones secundarias, en detrimento del anuncio de Jesucristo como único Salvador.

Sus declaraciones se producen en medio de un debate sobre la interpretación de Nostra aetate, la declaración del Concilio Vaticano II dedicada a las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas.

En septiembre, la Santa Sede publicó una nueva nota con motivo del sexagésimo aniversario de este documento, en la que reafirmó la importancia del diálogo interreligioso y rechazó la idea de establecer una religión mundial que diluya las diferencias doctrinales.

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La defensa de la identidad cristiana frente al relativismo religioso

Las declaraciones de Schneider mantienen una línea que el obispo ha defendido en numerosas intervenciones públicas: la necesidad de preservar la identidad católica y de evitar que el diálogo con otras religiones termine debilitando la misión evangelizadora de la Iglesia.

En esta ocasión, el prelado ha vinculado sus críticas al diálogo interreligioso con la actuación de determinados obispos europeos ante la inmigración musulmana, a quienes reprocha no haber defendido suficientemente las raíces cristianas del continente.

Para Schneider, la Iglesia debe mantener la proclamación explícita de Jesucristo y de la doctrina católica, sin presentar las distintas religiones como alternativas equivalentes ni renunciar a su presencia pública en la sociedad.

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