Mons. Rifan advierte del peligro de convertir la irregularidad canónica en una «norma de catolicidad»

Mons. Rifan advierte del peligro de convertir la irregularidad canónica en una «norma de catolicidad»

El obispo brasileño Fernando Arêas Rifan, administrador apostólico de la Administración Apostólica Personal San Juan María Vianney de Campos, ha advertido sobre el peligro de acostumbrarse a una situación canónica irregular hasta considerarla parte de la normalidad de la vida católica. El prelado, cuya comunidad tradicionalista se reconcilió con Roma en 2002, ha cuestionado la desconfianza de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) hacia las autoridades de la Santa Sede y ha defendido la decisión de los sacerdotes de Campos de regularizar su situación.

En una entrevista concedida a AdVaticanum, Rifan repasó el proceso de reconciliación con Roma, su relación con monseñor Antônio de Castro Mayer y las negociaciones que culminaron con la creación de la Administración Apostólica en 2002. También abordó el futuro de la Misa tradicional, las consecuencias de Traditionis custodes y la sucesión episcopal de Campos, todavía pendiente de una decisión de León XIV.

«El riesgo es acostumbrarse a la irregularidad»

Al recordar las conversaciones mantenidas con la Santa Sede a comienzos de este siglo, Rifan explicó que inicialmente participaron tanto los sacerdotes de Campos como representantes de la Fraternidad San Pío X. Sin embargo, estos últimos abandonaron posteriormente las negociaciones, mientras que la comunidad brasileña decidió continuar el diálogo con Roma.

«Lamentablemente, siempre ha existido entre los sacerdotes de la FSSPX un espíritu común de desconfianza hacia las autoridades romanas», afirmó.

Según relató, tras la retirada de la Fraternidad, los sacerdotes de Campos continuaron las conversaciones, que culminaron con el levantamiento de la excomunión de monseñor Licínio Rangel y la creación de la Administración Apostólica Personal San Juan María Vianney en enero de 2002.

Rifan aseguró que aquella decisión no les produjo ningún conflicto de conciencia. Por el contrario, explicó que permanecer en una situación irregular constituía una carga para los sacerdotes de su comunidad.

«El riesgo de permanecer en una situación irregular es acostumbrarse a la irregularidad y convertirla en una norma de catolicidad», advirtió.

El obispo añadió que, al mirar retrospectivamente aquel proceso, considera providencial el reconocimiento recibido de Roma. «Ganamos la paz de conciencia y la certeza de la bendición divina, de modo que, gracias a Dios, no tenemos ningún arrepentimiento», señaló.

También recordó el papel decisivo de monseñor Licínio Rangel, primer administrador apostólico de Campos, quien apoyó las negociaciones incluso cuando encontraron oposición por parte de la FSSPX.

«Nuestra propia historia nos ha enseñado que la túnica inconsútil de Cristo no puede ni debe rasgarse bajo falsos pretextos de amor a la Iglesia», sostuvo.

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La enseñanza de monseñor Castro Mayer sobre la fidelidad a la Iglesia

Rifan fue ordenado sacerdote el 8 de diciembre de 1974 por monseñor Antônio de Castro Mayer, antiguo obispo de Campos y una de las principales figuras del tradicionalismo católico brasileño.

Castro Mayer participó junto a monseñor Marcel Lefebvre en las consagraciones episcopales de Écône de 1988, realizadas sin mandato pontificio. Rifan, que también estuvo presente en aquella ceremonia, recordó ahora las enseñanzas recibidas de su antiguo obispo.

Según explicó, Castro Mayer insistía en la necesidad de permanecer fieles al Magisterio de la Iglesia frente a las corrientes teológicas que surgieron después del Concilio Vaticano II.

«Nos enseñó a no ser seguidores de personas, sino de la Iglesia, porque los individuos pueden desviarse», afirmó.

Rifan aseguró que, a su juicio, Castro Mayer habría apoyado la reconciliación de Campos con Roma. Recordó que el obispo mantenía una devoción filial al sucesor de Pedro y consideró que las decisiones adoptadas en 1981 y agravadas en 1988 constituyeron un episodio lamentable que posteriormente fue corregido.

«Errar es humano; corregirse y perdonar es cristiano; perseverar en el error es diabólico», declaró.

Traditionis custodes no ha restringido el apostolado de Campos

La entrevista también abordó la situación de la liturgia tradicional después de la publicación de Traditionis custodes por el papa Francisco en julio de 2021.

Rifan explicó que las restricciones establecidas por aquel motu proprio no modificaron la situación de la Administración Apostólica de Campos, que se rige por un derecho particular reconocido por la Santa Sede.

«No hubo ningún cambio en nuestra situación particular, ya que la Administración Apostólica se rige por un derecho particular», señaló.

El prelado añadió que tampoco encontraron restricciones para desarrollar sus apostolados fuera del territorio de Campos, donde sus sacerdotes celebran la liturgia tradicional con autorización de los obispos diocesanos.

Según Rifan, los obispos suelen acoger favorablemente estas iniciativas cuando comprueban que los fieles mantienen un verdadero espíritu de comunión y una sincera adhesión a la Iglesia y al Papa.

Preguntado por el futuro de la Misa tradicional, defendió su conservación y pidió superar las divisiones que existen actualmente en el ámbito litúrgico.

«Creo que la preservación de la Misa de San Pío V es un gran bien para la Iglesia, pero reconozco que, ante todo, debemos superar la polarización en el ámbito de la liturgia para volver a una auténtica paz litúrgica», afirmó.

El debate sobre las restricciones a la liturgia tradicional continúa abierto. En una entrevista concedida a AdVaticanum, el cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, había abordado las tensiones litúrgicas y la relación de los grupos tradicionalistas con la autoridad de la Iglesia.

Rifan espera que León XIV nombre un nuevo obispo para Campos

Otro de los asuntos abordados fue la sucesión episcopal de la Administración Apostólica San Juan María Vianney.

Rifan cumplió 75 años en octubre de 2025 y presentó su renuncia conforme a lo establecido por el Código de Derecho Canónico. Sin embargo, León XIV le pidió continuar temporalmente al frente de la jurisdicción mientras se prepara su sucesión.

Preguntado expresamente si la Administración Apostólica contará con otro obispo propio que continúe gobernando la comunidad y celebrando según la liturgia tradicional, respondió: «Eso es lo que esperamos firmemente».

No obstante, reconoció que el nombramiento de un obispo requiere un proceso complejo de discernimiento y consultas.

«Estamos, por tanto, a la espera. Todo depende del Santo Padre, el Papa», explicó.

La Administración Apostólica fue creada por san Juan Pablo II mediante el decreto Animarum bonum, del 18 de enero de 2002, como parte de la regularización canónica de los sacerdotes tradicionalistas de Campos. Su particularidad consiste en permitir a sus sacerdotes y fieles conservar los libros litúrgicos tradicionales dentro de una estructura eclesiástica reconocida por Roma.

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La sinodalidad no puede utilizarse para exigir cambios doctrinales

Rifan también se pronunció sobre el proceso sinodal y las propuestas que buscan ampliar la participación de los laicos en el gobierno de la Iglesia.

El obispo reconoció que una mayor participación de los fieles no plantea dificultades por sí misma, pero recordó que la Iglesia posee una estructura jerárquica y que determinadas funciones de gobierno corresponden a los ministros ordenados.

«Quienes hacen de la sinodalidad un intento de democratizar la Iglesia se equivocan», afirmó, recordando que el propio papa Francisco había rechazado las interpretaciones democráticas o populistas de la sinodalidad.

El prelado añadió que «la sinodalidad no puede utilizarse para exigir cambios doctrinales en la Iglesia».

Para fundamentar su posición, citó la declaración de la Santa Sede de 2022 sobre el Camino Sinodal alemán, en la que Roma advirtió contra la creación unilateral de nuevas estructuras oficiales o doctrinas que pudieran comprometer la comunión eclesial.

Rifan aseguró que aquella posición de la Santa Sede sigue siendo también la de la Administración Apostólica de Campos.

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