El papa León XIV nombró el lunes 19 de octubre a 24 nuevos miembros de la Comisión Teológica Internacional, el organismo que ayuda a la Santa Sede, y en particular al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, en el estudio de las cuestiones doctrinales. Los designó, como prevén los estatutos, a propuesta del prefecto del dicasterio y presidente de la Comisión, el cardenal Víctor Manuel Fernández, y es la primera composición que se forma desde que este llegó al cargo en septiembre de 2023. Con los seis miembros que continúan, la Comisión alcanza el máximo estatutario de 30 para el quinquenio 2026-2031. Este medio ha revisado en fuentes abiertas la trayectoria pública de los 24. No ha encontrado sanciones ni investigaciones de Doctrina de la Fe sobre ninguno de ellos, ni negaciones expresas de un dogma, pero cuatro han sostenido o difundido tesis en tensión con documentos de esa misma Congregación: sobre la bendición de uniones homosexuales, sobre la unicidad salvífica de Cristo, sobre el estatuto eclesial de las comunidades protestantes y sobre la obligatoriedad de los dogmas.
El artículo 3 de los estatutos, aprobados por Juan Pablo II en 1982 con el motu proprio Tredecim anni, pide que los miembros se distingan por su «ciencia, prudencia y fidelidad al Magisterio de la Iglesia». Los seis que continúan son el secretario general, Piero Coda, Alberto Cozzi, el dominico Simon Francis Gaine, Reinhard Hütter, sor Isabell Naumann y sor Josée Ngalula. No repiten 22 de los 28 miembros nombrados en 2021, dos de ellos fallecidos durante el quinquenio. Entre los que salen figuran los alemanes Karl-Heinz Menke y Marianne Schlosser, Premio Ratzinger 2018, que en 2019 abandonó los trabajos preparatorios del Camino Sinodal alemán; los españoles Javier Prades y Gabino Uríbarri, y el argentino Carlos María Galli. Según Vatican News, la nueva Comisión cuenta con ocho mujeres y ocho laicos, el doble de laicos que en el quinquenio anterior. La Universidad Católica Argentina, de la que Fernández fue rector, aporta dos de los nuevos nombres, el moralista Fabricio Forcat y el dominico Jorge Scampini.
El caso más claro es el de la teóloga chilena Claudia Leal Luna, profesora ordinaria del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II y consultora de Doctrina de la Fe desde 2024. En marzo de 2021, dos días después de que la entonces Congregación publicara el Responsum que negaba a la Iglesia el poder de bendecir uniones de personas del mismo sexo y recordaba que Dios «no bendice ni puede bendecir el pecado», calificó de «un tanto taxidérmica» la antropología de ese documento y sostuvo que a la moral sexual de la tradición cristiana «le falta dar algunos pasos». Ese mismo año se declaró partidaria del feminismo y valoró que la Convención Constituyente chilena atendiera a los derechos de los grupos LGBT+. En un texto sobre la recepción de Amoris laetitia en Chile celebró que la exhortación diera legitimidad a las pastorales diocesanas de la diversidad sexual, aunque precisó que no se trata de renunciar a las verdades doctrinales.
El brasileño Tiago de Fraga Gomes, sacerdote de la diócesis de Osório, de 39 años, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul y en 2023 secretario nacional de la comisión para la Doctrina de la Fe de la conferencia episcopal de su país, ha dedicado diez años a la teología del pluralismo religioso del dominico Claude Geffré. En un artículo publicado en enero de 2026 escribió que «ninguna religión histórica es absoluta» y que la singularidad de Jesús «no puede ser absolutizada hasta el punto de excluir a las demás religiones», con apoyo en el jesuita Jacques Dupuis y sin citar Dominus Iesus ni la notificación de 2001 sobre la obra de Dupuis. Dominus Iesus declara contraria a la fe la tesis del carácter limitado, incompleto e imperfecto de la revelación de Jesucristo y critica que se pida evitar términos como «unicidad», «universalidad» y «absolutez». En diciembre de 2025, a propósito de Amoris laetitia, defendió la posibilidad de integrar en la vida eclesial a quienes viven en situaciones irregulares, «incluso» en lo sacramental.
El jesuita francés Michel Fédou, Premio Ratzinger 2022 y especialista en Orígenes, es miembro del Groupe des Dombes, el foro de teólogos católicos y protestantes cuyo documento de 2023 sostiene que la Iglesia católica y las Iglesias de la Reforma forman «una sola Iglesia, aunque en comunión imperfecta». Fédou moderó su presentación en París en enero de 2024 y lo reseñó después en la Nouvelle Revue Théologique. Dominus Iesus enseña que las comunidades eclesiales que no han conservado el episcopado válido y la genuina e íntegra sustancia del misterio eucarístico «no son Iglesia en sentido propio», y las Respuestas que la Congregación publicó en 2007 reservan el título de Iglesias particulares a las orientales separadas. En aquella presentación intervino también Anne-Sophie Vivier-Muresan, decana del Theologicum del Instituto Católico de París, antropóloga del chiismo iraní y otra de las nuevas integrantes, en cuya obra este medio no ha encontrado posiciones discutibles.
El alemán Jan-Heiner Tück, catedrático de Dogmática en Viena y director de la edición alemana de Communio, presenta un perfil mixto. En 2021 criticó Traditionis custodes porque, a su juicio, la ruptura con Benedicto XVI socavaba la autoridad papal; ha defendido la reserva del sacerdocio a los varones y ha criticado el Camino Sinodal alemán. Pero en 2017 defendió la nota 351 de Amoris laetitia y calificó de «subversivo» el proceder de los cardenales de los dubia; en 2023 pidió a Francisco ordenar a hombres casados; en mayo de 2026 dijo que un cisma de la Fraternidad San Pío X sería «también bueno» para clarificar, y en 2020, preguntado por el católico con dudas sobre partes de la doctrina, afirmó que «basta con el reconocimiento del Credo» y que los dogmas marianos están «más bien al margen». La declaración Mysterium Ecclesiae, de 1973, admite una jerarquía entre los dogmas, pero precisa que todos «han de ser creídos con la misma fe divina».
Con menor intensidad aparecen otros rasgos. El malasio Clarence Devadass, director del Catholic Research Centre de Kuala Lumpur, formó parte del grupo de catorce redactores del documento final del Sínodo de 2024, que dejó «abierta» la cuestión del acceso de las mujeres al ministerio diaconal. En un texto de 2016 para la Federación de Conferencias Episcopales de Asia incluyó a las personas lesbianas, bisexuales, gais y transgénero y a los divorciados vueltos a casar entre los marginados a los que «las reglas de la Iglesia» pueden impedir el regreso, aunque sostuvo, con Familiaris consortio, que la doctrina no está reñida con la misericordia. La coreana Teresa Hyeon Soon Choi, de la Universidad Sogang, ha centrado su obra reciente en la sinodalidad y ha escrito sobre Amoris laetitia en clave de amor y misericordia y sobre las mujeres en la formación sacerdotal. El argentino Fabricio Forcat, moralista de la escuela de Rafael Tello, una de las fuentes de la teología del pueblo, sostuvo en 2025 que el discernimiento debe tener prioridad sobre la «aplicación mecánica de principios y normas», aunque lo escribió a propósito de la memoria de la dictadura y no de la moral sexual. El dominico Jorge Scampini, que ha cumplido tres mandatos en la comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias y forma parte de un grupo de estudio del Sínodo, ha escrito que la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación tiene el valor de «interpretación auténtica» del Concilio de Trento, y al mismo tiempo reafirma la doctrina católica sobre la Eucaristía y el episcopado. Sor Shu Chin Hu, de las Hijas de Jesús y profesora en la facultad Fu Jen de Taiwán, ha usado en sentido positivo la noción de «cristiano anónimo» de Karl Rahner, enmarcada en la doctrina oficial sobre la salvación. El jesuita burkinés Paul Béré, Premio Ratzinger 2019 y decano de la Facultad Bíblica en Roma, fue experto del Sínodo y participó en la redacción de su Instrumentum laboris de 2024. La italiana Maria Teresa Fattori procede de la escuela de Bolonia de Giuseppe Alberigo, en cuyo taller coeditó dos volúmenes sobre el Vaticano II en los años noventa, aunque su obra posterior es de historia de la Curia moderna.
En el resto de la lista este medio no ha encontrado posiciones discutibles. Es el caso del sacerdote greco-melquita Khaled Anatolios, director del departamento de Teología de la Universidad de Notre Dame y especialista en Nicea; del medievalista estadounidense Boyd Taylor Coolman, de Boston College; del español Ángel Cordovilla, decano de Teología de la Universidad Pontificia Comillas; del mexicano Julián López Amozurrutia, que en 2021 recordó la indisolubilidad del matrimonio y calificó de «adulterio» la nueva unión; del jesuita alemán Bernhard Knorn; de Lubomír Žák, de la Universidad de Olomouc, que ha reprochado al documento católico-luterano Del conflicto a la comunión ir más allá de lo que dice el Magisterio; del húngaro Csaba Török; del patrólogo italiano Carlo Dell’Osso, consultor de Doctrina de la Fe; del indio Gilbert De Lima, secretario ejecutivo de la comisión de Teología y Doctrina de la conferencia episcopal de su país; del beninés Gaston Ogui Cossi, que preside la sede de Bobo-Dioulasso de la Universidad Católica de África Occidental; del espiritano keniano Patrick Mwania, vicecanciller de la Universidad Tangaza, en Nairobi, y de la patróloga escocesa Sara Parvis, especialista en la crisis arriana.
La nueva Comisión celebrará su primera sesión plenaria del 23 al 27 de noviembre. Los temas del quinquenio no se han anunciado. Según Europa Press, Cordovilla prevé que se le encarguen trabajos sobre la dignidad humana o la familia, en relación con el décimo aniversario de Amoris laetitia, cuyo encuentro en el Vaticano del 7 al 14 de octubre terminó con un informe de síntesis que el Papa quiere revisar antes de publicarlo. Fernández planteó en 2023 actualizar los estatutos para servir mejor «en una Iglesia sinodal», una reforma que sigue en estudio. En el quinquenio anterior, la Comisión publicó documentos sobre el Concilio de Nicea, sobre la antropología cristiana y sobre el cuidado de la creación.
Este repaso se basa en publicaciones, entrevistas y documentos accesibles en abierto. Este medio no ha podido leer varios libros y artículos de los nombrados ni ha recabado su versión, y la ausencia de hallazgos no equivale a un aval de su obra.
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